Premiata Forneria Ballaró

El tipo de cocina es italiano y español y de todos lados, pero con el horno de leña como elemento de anclaje, y Chema ha realizado una decoración estupenda.

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12/10/2016

Comida aceptable con un trato deplorable

Comida domingo - octubre 2016

Fornería Ballaró era de los pocos restaurantes italianos que nos quedaba por probar en Madrid. Situado en la parte alta de Santa Engracia, se trata de un local con dos plantas. Barra y mesas altas abajo y comedor con unas 15 mesas en el primer piso. Luminoso y decorado en madera lacada en blanco, muy agradable.

Carta de clásicos de la cocina italiana con algunas especialidades sicilianas. Después de un aperitivo de una rica tapenade de olivas, nuestra opción fue:

Arancini, una especialidad de la cocina siciliana. Se trata de unas croquetas redondas de pasta de arroz que poseen un color anaranjado debido al uso de azafrán. Estas venían rellenas de queso y carne. Muy ricas.

Dos pizzas, una de embutidos sicilianos y otra de trufa y porchetta. Grosor intermedio y bien cargadas de ingredientes. No estaban mal, aunque no nos enamoraron.

Linguini con ricotta, trufa y perdiz. La pasta al dente y la salsa muy sabrosa. Excelentes. Lo mejor de la comida.

Para beber tienen varios tipos de vinos en frascas, pedimos una de Nero d'Avola, servido fresquito que acompañó la comida perfectamente.

De postre unas trufitas de chocolate y unos ricos cannoli sicilianos.

El local bastante lleno, y aunque tardaron bastante en atendernos, hasta aquí la cosa iba bien. Pedimos la cuenta y nos damos cuenta que la pizza que cobraban era grande, cuando la habíamos pedido pequeña. Se lo decimos al camarero y acto seguido se presenta el encargado hecho un basilisco, diciendo que nos habíamos comido una de las grandes y que éramos nosotros los que se lo teníamos que haber dicho al camarero.

Le intentamos explicar que era la primera vez que íbamos, que no sabíamos el tamaño de las pizzas y la que nos habían puesto tenía el tamaño de un plato, ni idea si para ellos era grande, pequeña o mediana, pero que la pagábamos y fuera.

Al final de malos modos dice que vale, que nos cobra una pequeña y nos trae la vuelta de la cuenta en calderilla, en plan "para chulo mi pirulo".

Pocas veces nos han tratado tan mal en un restaurante. Nada majo, ahí te quedas con tu negocio, que te vaya bonito, a nosotros ya nos has visto.

Gath

Tranquilidad que de todas las experiencias se aprende..... y dentro de un rato, esa experiencia pasara a considerarse como historia, ya no vuelve.

12 de octubre de 2016

Avelio

Nos trataron como si hubieramos querido chulearles 4 euros, ya ves, si nos gastamos todas las semanas 400 en restaurantes, en fín...

12 de octubre de 2016

Gath

No merece gastar ni una palabra mas, como decia aquel: Será por sitios...!!!
Y tal como esta el panorama actual, sitios no faltan..

12 de octubre de 2016

fresandco

Ci vediamo! Detalles de esos que te frío, en fin que les den. Donde esté un DonnLisander o una Nonna...

13 de octubre de 2016

Fatboy

vaya tela.....pero vamos tú lo has dicho ya te han visto y a mi que tenia pensado probarla casi que también, será por sitios.

13 de octubre de 2016

Helen Holms

Vaya Avelio .... ya lo siento!! No es muy habitual ese tipo de comportamientos ... bueno, pues mira, uno más en la lista y a por todos los siguientes que tenéis en pendientes que serán unos cuantos!!!

13 de octubre de 2016

Sergiete

A mí me pasó algo por el estilo en Docamar, pero lo cierto es que, aunque no me hubiera pasado, tampoco volvería por sus bravas... no es algo que merezca moverse hasta allí...
(perdono pero no olvido :P)

13 de octubre de 2016

10/07/2017

Muy buena RCP en menú nocturno

Si les gusta Mercato Ballaró, prueben también su Fornería, no se trata del mismo concepto pero tampoco de un hermano pequeño en sí mismo. Aquí se come bien, sin demasiadas concesiones a moderneces y una profunda intención de crear estupendas pizzas, sin dejar de lado las buenas pastas, que cocinan tan al punto como en el ya mencionado Mercato.

En este caso, cuentan con una fórmula de noche que me parece muy atractiva, por precio y calidad. Se trata de un menú de noche de domingo a jueves por 35 euros para dos personas, que incluye una copa de vino para cada uno, un spritz (qué poco me gusta esta bebida), un entrante a compartir, media pasta para cada uno, una pizza pequeña a compartir y un postre. Parece poco pero no lo es y la cantidad de opciones para escoger es verdaderamente abrumadora jeje. En nuestro caso compartimos una clásica parmigiana con burrata en horno de leña, especialmente destacable el tomate y muy mejorable su gratinado o toque de horno. La pizza que tomamos fue una mini pizza (muy mini si alguien se la pide para comer la verdad) de gorgonzola, mascarpone, speck ahumado y manzana verde. Pizza de masa fina, crujiente (más del estilo romano que napolitano por lo tanto) y muy buena de sabor. Compartimos pastas, que sin duda, a mí me siguen pareciendo lo demjor de estas casas, unos raviolis mediterráneos con burrata, tomate fresco, pesto, alcaparras, rúcola y aceitunas. Frescos, ricos, de sabor intenso. Pero aún mejores fueron los tagliatele con boletos y trufa. Muy muy buenos, te transportan a Italia al primer bocado, con un toque de vino blanco excepcional, aunque sea una receta tradicional se trata de un sabor algo sorprendente. Por último y para refrescar una buenísima pannacota con mermeleada de fruta de la pasión, excepcional.

Curiosa oferta de vinos, con vinos de grifo y una selección curiosa a precios razonables. Servicio correcto, sin más y local sencillo, con menos personalidad que el Mercato.

Bodega: 6

Servicio: 5,5

Local: 5,5

Cocina: 7

RCP: 8

Precio medio: con menú son 20 euros por persona, si no fuera así aprox. 25 euros.

Síganme, no se corten y vean todas las críticas, valoraciones y documentos gráficos en lamandarinavaliente.wordpress.com o a través de Twitter en @lamandarinaval

14/04/2016

Che belle pizze!

Los italianos, esos seres abyectos que hacen de la costumbre de cenar hidratos de carbono un arma del terrorismo nutricional comen pizza tradicionalmente por la noche. De hecho, en muchos restaurantes de Italia el ‘pizzaiolo’ sólo acude a “atentar” por las noches. Así pues decidimos contribuir a extender el terror acudiendo a Premiata Forneria Ballaró un sábado a cenar.

Premiata Forneria Ballaró es un local del siciliano Angelo Marino que ya tiene en Madrid otros dos restaurantes basados en la cocina de la mayor isla del Mediterráneo. Sin embargo, esta ‘forneria’ está especializada en la pizza que aunque de origen napolitano se cocina magistralmente a lo largo y ancho del país transalpino (Modo obviedades de periodista: ON) de muy diversas formas; en Nápoles la prefieren de masa más gruesa (sin llegar al “hot dish” de Chicago), mientras que en Roma, por ejemplo, gustan de pizzas de masa muy fina y crujiente. Hace cosa de un par de años estuve visitando Sicilia, metedlo en la lista porque merece la pena, y a decir verdad no recuerdo que la pizza en Sicilia fuese particularmente fina o particularmente gruesa, parecían pizzas “canónicas”. Eso sí, estaban muy buenas. Tampoco recuerdo las pizzas de Sicilia parecidas a las que salen del horno de la pizzería de Angelo Marino donde les dan una forma ovalada y las sirven sobre tablas de madera, de forma muy similar (exactamente igual) a cómo las presentan en Don Lisander. No obstante en la Forneria Ballaró son de masa más gruesa que en esa indiscutible referencia de la pizza en Madrid que es Don Lisander. A pesar de todo me descubro ante el Sr. Marino, sus pizzas podrán no ser “a la siciliana” pero están deliciosas. La carta permite elegir entre unos diez tipos de pizza diferentes, unos más clásicos y otros de creación propia, pero todos con muy buena pinta, y en dos tamaños, pequeña y normal. La pequeña es insuficiente y recomiendo pedir el tamaño normal.
Además de las pizzas hay un número parecido de platos de pasta fresca artesana y otros tantos entrantes entre los que a pesar de ofrecer algunos típicamente sicilianos como los arancini o las croquetas de patata es imposible encontrar la caponata (un pisto frío) omnipresente en todos los restaurantes sicilianos. Asimismo, tampoco se puede encontrar otra especialidad isleña como la “pasta a le sarde” (pasta con sardinas que se espolvorea con pan rallado tostado, plato muy pesado pero sorprendente), probablemente se deba a que la Forneria Ballaró no busca erigirse en un representante de “la sicilianidad” en Madrid que para eso ya está el Mercato Ballaró.
Yo comí una parmigiana di melanzane (berenjenas a la parmesana) que hacen con burrata en lugar de parmesano y que aún estando buena no supera a la receta original cuando ésta se ejecuta bien. De segundo opté por una pizza con trufa, muy rica, pero un poco por debajo de la sublime pizza tartufatta de Don Lisander.
De postre unos canoli sicilianos tan buenos como cualesquiera puedas comer en Italia y un buen café.
Pedimos un vino sardo blanco muy bueno pero algo cabezón por 20 EUR cuyo precio sospecho hinchadísimo.
El ticket está en torno a los 30-35 EUR persona y la sensación general cuando se deja el restaurante es de satisfacción. Muy buen servicio y local muy bonito, quizás excesivamente iluminado, hay que destacar lo cómodas que son las sillas acolchadas y forradas en cuero rojo. Ambiente pijo pera.
Se debe volver a seguir explorando la carta.

07/12/2015

Me ha gustado el nuevo restaurante de Angelo Marino. Local agradable para ir en familia, pareja, amigos. Hemos probado la pizza vegetariana, con una masa más gordita las pequeñas y más fina las grandes. La ensalada de cereales, con unos piñones muy sabrosos y unos tomatitos que sabían a tomates y luego dos pastas clásicas: aglio, olio e peperoncino y la carbonara. Ambas buenas y con la pasta bastante al dente aun siendo fresca. Vamos, para repetir.

10/09/2015

Miss Migas lo descubrió en septiembre de 2015

Alrededor del horno de leña.

De los creadores de la Taverna Siciliana, Piú di Prima y Mercato Ballaró llega esta Forneria que busca convertirse en la mejor pizzería al este del Missisipi desarrollando una oferta culinaria enteramente alrededor de su gran y estupendo horno de leña.