Pub-Restaurante Zabala

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22/03/2015

El mejor chuletón

Quizá sea casualidad, porque estas cosas son así, pero garantizo que aquí he comido el mejor chuletón... perfectamente hecho!!!!! tostadito por fuera, hasta churruscadito, y jugoso y tierno por dentro, ligeramente crudo sin que saliera ni una gota de sangre. Perfecto, De 10. Y eso que no yo no soy de chuletones. El resto de los platos, bien, muy bien, pero después de la sorpresa del chuletón, nada estuvo a su alura. Sabíamos que era un clásico en Vitoria y por eso fuimos, pero no nos esperábamos aquel manjar. Por cierto, la atención excepcional: teníamos reserva, pero cuando llegamos aún no tenían mesas disponibles y nos acoplaron en un silloncito monísimo y abrieron una botellita de txacolí para nosotros mientras esperábamos (que, por supuesto, no cobraron). Para mí, uno de los mejores sitios de Vitoria sin duda alguna. ¡Maravillosa ciudad!

20/01/2015

Un clásico renovado

Ya estamos de vuelta nuevamente. Lo primero, como es menester, felicitarles el año. Una vez hecho esto, vayamos con la primera aportación de 2015. En esta ocasión visitamos una bella, tranquila y plácida capital: Vitoria. Y allí, en un lugar estratégico de la ciudad en pleno centro histórico y casco medieval de la villa e integrado en el conjunto monumental, se encuentra el restaurante Zabala. Lugar este, el cual ya se ha convertido en un lugar tradicional de Vitoria, gracias a su buen hacer, que comenzó allá por los primeros años de 1960.

Tradicional sí, pero con tintes renovados, puesto que además de la gastronomía tradicional en los últimos años la cocina de Zabala ha optado por dar cabida también a platos vanguardistas, que hagan las delicias de los amantes de la cocina de última generación. La ilusión de mantener vivas la vanguardia y tradición se muestra, sin tapujo alguno, en uno de los comedores, llamado La Kobatxa, el cual nos transporta a una cueva, dado que se trata de una de las cuevas construidas en 1787 por el arquitecto vitoriano Justo Antonio de Olaguibel. En ella se ha querido mantener la esencia original respetando las paredes, por las que se filtra el agua del subsuelo, con una renovada iluminación. Gran idea.

Vayamos con lo importante. 3 entrantes; inicio con un plato purificador, para purgar los excesos navideños: parrillada de verduras a la brasa con bocadillo de yema de huevo. Todas las verduras soberbias y en su punto. Quizás sobre el maíz, bien por su dureza, bien porque en estos lares no estamos acostumbrados a su ingesta.

A continuación un entrante típico y socorrido de la gastronomía vizcaína. Simple, pero efectivo; es decir, su simplicidad no le quita un ápice de calidad y brillantez al producto: pimientos verdes de Gernika. Lamentablemente en esta ocasión no estuvieron a la altura, y no porque el producto no fuera de calidad, que sí creo que lo fuera, sino, porque carecieron de más tiempo en la sartén para su perfecta y completa elaboración.

Y como último entrante, sin lugar a dudas, el más vanguardista de todos ellos, y el que se llevó todos los reconocimientos del público allí presente: espárragos verdes en tempura con crema caliente de Idiazabal y reducción de cítricos. Bien presentado, bien elaborado y con un sabor espectacular. Bravo.

A continuación 2 platos de carne y 2 de pescado. Y todos ellos, sin excepción alguna, clásicos de nuestras cocinas. En cuanto a la carne, primero, chuletillas de cerdo con patatas y pimientos verdes. No pasarán a los anales de la historia, la verdad. Un plato bastaste vulgar, diríamos.

Afortunadamente, con el otro plato de carne tuvimos más suerte: solomillo con pimientos rojos y crema de patata. Un trozo perfecto en su tamaño y con un punto de la carne magnífico. Todo ello bien sazonado, como mandan los cánones.

El apartado de los pescados fue más exitoso. Optamos por degustar unos chipirones en su tinta, dado que ellos en su carta los catalogaban como un producto de "los de siempre". Y sí, demostraron que llevan trabajando mucho tiempo y bien con dicho calamar. El producto fresquísimo, y lo que es más meritorio, la salsa perfectamente ligada, que es donde en muchas ocasiones suelen llevarse los suspensos los magos de los pucheros.

El otro pescado, una de las recomendaciones de la casa: rodaballo salvaje. Doy fe que se podía catalogar como salvaje, puesto que pocos rodaballos tienen esa textura y ese sabor auténtico, sin falsos artificios y disimulos. Maravilloso.

Finalmente, como colofón de fiesta, 2 postres; por un lado, una refrescante sopa de cítricos con sorbete de limón. Verdaderamente, toda esa acidez facilitaba y aceleraba el proceso digestivo. Una buena elección para el comensal con problemas de pesadez tras una comida excesiva.

Por otro lado, un postre más contundente, generoso y dulce: tarta de queso, coulis de frutos rojos y sorbete de yogur. Si uno se encuentra con fuerzas, este es un digno broche a una gran comida, ya que colma toda las expectativas de los más golosos.

Ya ven, la vanguardia no está reñida con la tradición, y sino, que se lo pregunten al restaurante Zabala.

gastrodisfrute.blogspot.com.es/2015/01/un-clasico-renovado.html

23/08/2010

Tradicion y vanguardia

Pues eso, un local que conocí por casualidad, ya que está al lado de otro más conocido (Arkupe). Este me gustó más.
El espacio es curioso, como se puede ver en las fotos de la web. Más allá de eso, probé un bonito a la brasa, que probablemente es de los más ricos que he comido nunca. No sólo porque fuera bueno el producto, que lo era, sino por el punto perfecto y el suave sabor de la buena brasa. Eso que parece tan fácil y es tan difícil.

Además del restaurante, tienen barra, por supuesto, con buenos pinchos.

08/05/2011

Un buen espacio

Una reinvención de la comida alavesa que vale la pena conocer. El local es precioso, moderno pero en el centro histórico, con wifi y un ambiente relajado.

Sobre la comida, bien tratada. El revuelto con un toque de morcilla, sublime. Y el gosúa está realmente bueno.

04/04/2010

Asela lo descubrió en septiembre de 2009

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Nos reservan uno de los comedores para el encuentro mensual.

Cuidada decoración en la que el minimalismo y los juegos de luces hacen de puente en entre las piedras del siglo XIX y la vanguardia del XXI. El mobiliario de madera envejecida completa la sensación de comodidad y estilo.

30/01/2012

Integrado en el Conjunto Monumental de Los Arquillos

Restaurante que hace poco sufrió una gran reforma, haciendolo ahora mucho más moderno pero conjugandolo con el entorno, como puede verse en uno de sus comedores la piedra de las "cobachas" de la Plaza del Matxete.
Buen servicio, buena comida; de carta o menús concertados.
En el bar hay barra de pinchos.