Querida María

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11/09/2011

Quiero y no puedo

Este restaurante se encuentra al lado de la catedral de Santa María, en pleno casco histórico de Vitoria. Buena zona para el turisteo.
Ya había intentado ir a cenar en otra ocasión, pero nos dijeron que abrían la cocina a las 9 y media, y nos venía mal tan tarde.
Esta vez fuimos un jueves a cenar. No había nadie, y cenamos solos.

El comedor es agradable sin más. Un poco pequeño, y con pocas mesas. Se está bien comiendo en petit comité en días poco concurridos, pero no creo que el efecto sea igual si hay alguien más. No destaca especialmente por su decoración.

Pedí el menú degustación (25 euros más iva), porque para el precio de los platos, merecía más la pena. Este menú debe variar cada día, y te lo presentaban escrito en boli en una tarjetita, un pelín cutre, pero bueno. El día en que yo lo pedí se componía de:

aperitivo
surtido de ibéricos
trigueros con salsa de idiadabal o ensalada de pimientos y bonito (a elegir)
pez espada con timbal de pisto
carrilleras de cerdo
postre casero

No te vas con hambre, pero tampoco es tan fastuoso como puede parecer. Las raciones me parecieron algo escasas para un menú degustación; sobre todo, los entrantes.

El aperitivo consistía en una croqueta con salsa.
Los ibéricos, escasos. Nos los pusieron para compartir los dos que pedimos el menú, y no destacaban especialmente. Lo mismo con los trigueros; ambos pedimos lo mismo, creo que nos debieron poner media ración a cada uno. Además, el sabor a Idiazabal, imperceptible; albergo mis dudas (ya que empleo frecuentemente idiazabal para cocinar) de que la salsa estuviera elaborada con este queso.
Pez espada, sin más. Materia prima pasable. Hecho a la parrilla, un pelín demasiado hecho para mi gusto, acompañado por una salsa naranja y pisto. Profusión de aceite. Mérito discutible.
La cuestión de las carrilleras la veo menos discutible. En la salsa, exceso de vino. No me gustaron.

De postre, había variedad para elegir, aunque todos del mismo tipo. Por supuesto, nada de tabla de quesos. Yo pedí cuajada de oveja. Correcta, aunque no es posible esperar mucha variación de este tipo de postre.

Servicio muy amable, aunque también considerar que estábamos solos en el restaurante.

En general, aunque la cena fue bastante agradable, el menú no me gustó. Puede que le dé una segunda oportunidad para probar algo de la carta, aunque no sé si tendré mejor fortuna. Es de estos restaurantes en que todo está bien, excepto el propio sabor de los platos, que no acaba de convencer. Diría que la comida resulta un poco pretenciosa; es como un quiero y no puedo.

Un último apunte; he leído en otra crítica que se come por 25 euros por cabeza. Ignoro qué pediría, pero el precio medio de los segundos rondaba los 20 euros.

Por cierto, también tienen pinchos y raciones. Tengo que ir un día a ver qué tal están.

08/04/2010

Querida parada tranquila y reposada

Prueba conseguida. Hemos logrado comer en el "Querida María", algo que en fin de semana y sin reserva es imposible, pero que, en día de labor, y coincidiendo con la semana de Pascua no ha supuesto ningún problema.

Nos ha gustado. Una propuesta de menú de 17 euros, cuidado y elegante. Un entrante de morcilla en vasito con un salmorejo gustoso. Un segundo de ensalada con unas habitas tiernas y crujientes. Un bacalao con txangurro más que bueno y un secreto ibérico muy bien cocinado con verduras pochadas. Para rematar pastelito y helado. Todo acompañado por un rioja muy bien elegido. Comer a la sombra de la catedral de Santa María y con un servicio atento y entendido hace que lo apuntemos en las propuestas de repetir visita.

Y además mola el nombre.

Si está Mal está Mal

Restaurante recomendable. Unos menus, muy equilibrados tanto en precio como en cantidad.

10 de diciembre de 2010