Quique Dacosta Restaurante

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19/09/2016

Ya me tocaba ir y valió la pena

Hace poco hablábamos de Akelarre por estos mundos cibernéticos de Klaus . Y decía que sí, que todo muy trabajado, el servicio muy atento, pero que cuando uno paga lo que paga en estos sitios tiene que salir 1)Impactado por el 95% de los platos y 2)Saciado, no necesariamente reventado, pero saciado.

Pues para ahorrar tiempo a todos los amantes de estas reseñas tan dicharacheras que causan sensación allende los mares y provocan las delicias de pequeños y grandes, diré esto rapidito: En Quique Dacosta se sale impactado y saciado. Es una experiencia gastronómica chiripitifláutica, es un derroche tan demencial como necesario. Son estas locuras que uno dice “¿me acabo de gastar este dinero en esto? ¿con todas las necesidades que hay en la tierra? ¿pero esto que es?” y se responde “pues sí, para eso está la vida, sólo tiene conciencia quien es capaz de navegar entre el dandismo y la rabia”. O sea, que sí.

Toda la vida estando en Denia y no me había dado por Quique Dacosta por diferentes motivos, pero fundamentalmente por un motivo que ustedes entenderán y es que no tenía dinero para pagarlo. Además de que está en El Poblet, que es una zona de turistas de chancleta, sombrerito, sombrilla y cosas de esas que yo lamento con toda mi 1RM . Es una de esas calles que viene de los naranjos y va hacia la playa y tiene en frente una tiendecita con periódicos en alemán, colchoneta de cocodrilo y palas de playa dentro de una redecilla amarilla, para que nos entendamos un poco. Una pobre pareja pasó por ahí, dijo “mira, hay un restaurante aquí”, miró la carta y salió despavorida. Lo entiendo por el motivo de que seguramente estaban buscando el clásico sitio turístico de spaghetti y hamburguesa y lo entiendo fundamentalísimamente por el motivo de que hay que ahorrar más de lo decente para ir a este sitio.

Bueno, pues ahí que entramos, toda la familia. Padre, madre, Xiquet, La Reina y yo. En grupito feliz y contento. Entras, das tu nombre y te recibe un amable chico trajeado de corbata imposible. Esto de las corbatas imposibles era una constante en el personal de Quique Dacosta y yo lo celebro todavía porque pienso que las corbatas tienen que ser un tanto chillonas y hacer algo de daño, de lo contrario no vale la pena la vida y hay que cortarse las venas. Te reciben amablemente y te sientan en una zona cómoda de sofás, un poco para crear la sensación de “estás en casa de unos amigos, de relax”. El mestresala te explica en qué consiste la película y un sumiller te ofrece un aperitivo. El sumiller este, un chico de no sabría decir qué país, era un tanto robótico, parecía dolido, sufriente. Muy experto, pero como si fuese Cortocircuito. No lo digo a mal eh, era muy profesional, pero me pareció un poco tirante. Te explican que has de escoger un menú, preguntan por alergias varias, te dan la bienvenida y ahí mismo empieza el festival . Hay dos menús a elegir, el menú de temporada (este año, “Fronteras”) y el menú “Universo Local” que recoge los melocotonazos de la trayectoria de Quique Dacosta. Nos decantamos por este último mientras mirábamos una revista que ponían en la mesita junto al sofá. Lo peor de todo era la música, un rollito “comprando en Zara” muy modernuki que llegaba a ser algo desapacible. Nos fueron trayendo aperitivos y todo muy estupendo.

Terminados los aperitivos entras en el comedor, un comedor más bien austero, algo oscuro, no demasiadas mesas, y sigues con la película. Ahí ya empiezan a sacar más platos y escoges la bebida. El Xiquet y yo decidimos compartir un maridaje de vinos. Esto es un tema importante, a mí me gusta tomar vino pero si me hago un maridaje completo me agarro una bufa descomunal que logra que no disfrute de la comida. No es tanto por el dinero (ya puestos, la bancarrota es una opción contemplable) sino por la melopea. La opción de pedir un único maridaje y tomar entre dos un sorbito para probar es muy resultona. Y aun así terminé con una castaña curiosa. Mi señor padre pidió un vino tinto “que maridase con todo” y lo consiguió, la mare fiel a su cerveza. Otro punto negativo, para que no sean todo alabanzas, la carta de cervezas está muy por debajo de lo que cabe esperar en variedad de estilos, todo lager industriales. Cuando dicen “pues de cervezas tenemos…” uno piensa que tendrán cosas majas o al menos variadas, pero ofrecen todo marcas del mismo estilo y de baja calidad. En esto hay que mejorar. Y no se trata de que haya que tener cerveza artesanal extrema, basta con una pilsner checa (de las que se compran en el super), un trigo alemán, una stout (inglesa, americana, irlandesa), una dubbel y una trippel belgas (cualquier trapense lo ofrece) , una lámbica también belga y una pale ale americana (o española, que están haciendo cosas muy buenas). No es para volverse majareta. La Reina, dada su situación actual, agua con agua.

Había tantos platos que entrar a describir todos sería demencial, no tendría mucho sentido analizar uno por uno ¿se acordaría alguien? ¿no sería perderse en descripciones imposibles? Hablamos de una veintena de platos, ni más ni menos. Por lo pronto, decir que Quique Dacosta apuesta por el producto local, por investigar la tradición valenciana y por, a partir de ahí, con sus influencias de cocina internacional ir inventando cosas. Esto lo cuenta en un folleto muy chulo que regalan al entrar, un folleto que va en una carpetita que también incluye un cuaderno para tomar notas y un sobre con el menú que se ha tomado, para tener de recuerdo. Hablaremos de lo que más me impactó. No pongo fotos porque indican que para ello hay que pedir autorización y que quieren mantener el efecto sorpresa, y por no andar pidiendo permiso me ahorro el trámite.

De los aperitivos, destaco la piedra de manchego. Que viene a ser algo que parece una piedra pero está relleno de queso manchego. Muy imaginativo y de sabor extraordinario.

De la parte del comedor, destaco dos platos del llamado “3º acto”, la nieve de tomate (una suerte de sopa de tomate fría con una espuma de no se que puñeteros demonios pero que era deliciosa) y el “pez limón”, pescado marinado que explota en la boca, un sabor inolvidable, intenso y tremebundo.

El 4º acto tiene cosas como el cuba libre de foie, uno de los platos más celebres , de toma pan y moja. Y uno de los pocos que incluye pan, cosa que celebro porque el pan no tiene que tener tanto rol como tiene. Dios, que foie, estos cuba libres son los que deberían tener en los bares. Destaca también el arroz J sendra, en la tierra del arroz no puede faltar uno y encima de máximo nivel.

De los postres, me quedo con la canela en rama y ciruelas pasas. Que iba con un bote de ciruelas que no debía abrirse pero que yo lo abrí porque ya a esas alturas estaba desmadrado.

Estoy destacando platos por dar una pequeña pincelada porque la lista es enorme y todo era bueno. Hubo hasta platos no incluidos en el menú, platitos sorpresa que hicieron la experiencia más molongui todavía. Hasta lo que menos nos llamó la atención nos llamó la atención, incluso a mi señor padre, que es pieza dificil para estos sitios y que aseguró que repetiría en cuanto le fuese posible. Que mi padre diga esto de un restaurante de cocina creativa es más dificil que la dimisión de Rajoy.

De los maridajes no sabría destacar nada porque el problema es que comentan tantos vinos que uno se pierde un poco. Los podría haber apuntado, pero cuando he intentado apuntar cosas en otros restaurantes he acabado agobiado. Diré que todos nos gustarón muchísimo y que el sumiller local era un fenómeno con puntos humorísticos muy interesantes. El servicio sobresaliente, las corbatas sobresalientes, incluso el otro sumiller, el más robótico, se veía muy esforzado. Quique Dacosta hizo aparición estelar y aunque está claro que para ellos debe ser un coñazo decir lo mismo mesa por mesa, la sensación que nos dio fue de cercanía y buen humor.

Para colmo, el WC masculino tiene hielo al fondo. ¡Miccionar en una montaña de cubos de hielo! ¿Es que no vale la pena hacer esto alguna vez? (espero que esto no fuese sorpresa cuyo desvelo no fuese autorizado)

Salimos a unos 250€ por cabeza. Es decir, una pasta gansa. Por este motivo no lo puedo incluir en mi top personal, porque tengo la regla de oro de que a mi top sólo pueden entrar sitios donde pueda permitirme ir una vez al mes. Si llega el día que pueda ir a Quique Dacosta una vez al mes, me acordaré de todos vosotros.

Ya se sabe estos sitios. No están al alcance de los de abajo, hay que ahorrar, no todo el mundo lo comprende. Y tienen un reto por delante. Un reto de exigencia máxima. Mi regla se mantiene intacta, hay que salir sorprendido, impactado, saciado. De Quique Dacosta se sale así. Entiendo que no a todo el mundo le guste esto, entiendo que la escala de valores de cada uno sea variable y que dada la coyuntura económica para el 90% de la gente sea preferible gastar el mismo dinero en más cosas. Pero para los que nos gusta hacer dispendios de este tipo sin remordimiento, hay sitios que valen y sitios que no. Y este vale.

guindillasmutantes.wordpress.com/2016/09/19/quique-dacosta-denia

Miss Migas

Gran reseña, como siempre. Me pregunto si las féminas también miccionarán sobre cubitos de hielo, al poner el culete más cerca.... ¿entrará el frío?

20 de septiembre de 2016

27/08/2012

Impresionante!

Verano 2008:
El menú un poco largo,
pero las gambas merecen tanto la pena, que iría todos los días...
Verano 2012:
Con Quique ya no echamos de menos El Bulli...
Mejora cada año, muy original y menús de 30 y 50 platos...