El Real Balneario supone un emplazamiento idílico junto al mar y la playa de Salinas, y convierte un día especial en un acontecimiento único, disfrutando de la mejor gastronom...

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05/08/2017

Productazo junto al mar

El Real Balneario de Salinas es uno de esos lugares que han marcado una historia dentro de la localidad en la que están enclavados. Vaya por delante que mi cercanía con estas tierras hace que goce para mí de un cariño especial, no obstante esta crítica está completamente desnuda de cualquier favoritismo por esa misma razón.

No se puede empezar a hablar del Balneario sin que lo primero sean sus espectaculares vistas, la playa de Salinas y el mar...frente a frente, un espectáculo. El local es cálido, entre maderas y una decoración algo clásica, que para mí contrasta un poco con el tipo de cocina que aquí se sirve, aunque en este punto también tengo que especificar. Y es que la carta de el Balneario de Salinas tiene dos partes bien diferenciadas en cada apartado, una de recetas más clásicas perfectamente ejecutadas (fabada, merluza en su piel pil, arroz con leche, etc) y una parte basada en el producto, su absoluto mimo pero con toques más atrevidos y vanguardistas. En mi opinión y solo es mi opinión y nada más...debería cada vez estar más balanceada hacia esa segunda, no por nada, entiendo que la parte clásica la hacen estupendamente y hay un público en la zona que lo demanda, pero creo que la segunda les dará bastantes más alegrías si la desarrollan más a fondo.

Para empezar unos aperitivos, bueno el gazpacho de remolacha (aunque con demasiado poco sabor a remolacha) y un exquisito bonito marinado, espectacular.

Verdaderamente buena y compensada de sabores la sardina en ajo blanco de ajo negro, verdaderamente buena, bien tratada (como la zona lo merece) y suave. También probamos una estupenda y clásica fabada, con unas fabes en su punto y algo picante, fuerte de sabor pero justo lo que se pide. En este caso me parece un detalle o despiste el no preguntar a los comensales si quieren un poco más, teniendo en una mesa adjunta fabada en una olla, que iba a sobrar sí o sí. Son cositas pequeñas pero que no cuesta nada mejorar, al igual que el clásico mal detalle en la carta de no incluir el IVA., no sé por qué a algunos les cuesta tanto tanto hacerlo. Pero bueno, no empañemos el que para mí, fue el mejor plato de la comida, unos salmonetes en su bullabesa, finos, elegantes, potentes de sabor y con una bullabesa verdaderamente adictiva. En la foto además apreciarán que unas finas patatas colocadas a modo de escama, daban un toque rico y diferente al plato en cuanto a presentación se refiere.

Entre platos y postres sufrimos bastante retraso (al igual que al pedir los cafés o esperar los petit fours) pero mereció la pena la dulce espera y es que tanto el postre de remolacha, sal maldon, sorbete de mandarina, aceite y px como el tocinillo de cielo con nata y pimienta de sichuán son dos postrazos., muy diferentes entre sí, pero ambos de gran nivel.

En cuanto a bodega, gran selección de vinos, con precios más que razonables para un restaurante de estrella Michelín.
En conjunto, un gran lugar, agradable, donde uno come y se siente bien pero con detalles (fácilmente arreglables), que si se evitan lo convertirán en un restaurante aún más reconocido, estoy segura. Y además así lo deseo.

Bodega: 8

Servicio: 5,5 (por despistes, no por trato)

Comida: 7,5

Ambiente: 7

RCP: 8 (en no tantos restaurante de una estrella Michelin se puede pedir a la carta por un precio tan razonable)

Precio medio: a la carta 60 euros

28/07/2016

Gastronomía junto al mar

La costa asturiana nos espera en el día de hoy para saborear sus más delicados manjares. En concreto, nos acercamos a un pueblo marinero muy cercano a Avilés, llamado Salinas, donde visitamos el restaurante Real Balneario con Isaac Loya, distinguido con una estrella Michelín, siendo ya esta la tercera generación al frente. Lugar precioso con unas vistas inolvidables, desde su ubicación en primera línea de playa. Quizás en la temporada veraniega resulta un poco incómodo para la intimidad de los comensales, como para la de los propios bañistas, debido a las amplias cristaleras que rodean el local.

Y lo del nombre Balneario tiene su explicación lógica y evidente. El restaurante se asienta sobre un antiguo chalet que formaba parte de las instalaciones del Balneario de aguas marinas, inaugurado por S.M. Alfonso XIII en 1916. Han seguido fieles a sus raíces y leales al producto de la tierra, para homenaje de la rica gastronomía asturiana. Isaac ha sabido darle su toque especial de conjunción entre lo tradicional y lo innovador.

El entrante cortesía de la casa merece mención especial, por su vanguardismo, sabor y calidad: nigiri con tataki de atún acompañado de un gazpacho realmente natural y casero. Exquisito y delicado. Un inicio realmente prometedor.

Y antes de comenzar con los entrantes en sí, el ofrecimiento del camarero de unos percebes no cayó en saco roto. Es una de mis debilidades, siendo la elección acertadísima. Percebes del muy cercano Cabo de Peñas, que quedarán para siempre en mi recuerdo gastronómico.

Los primeros platos también estuvieron a la altura. Por un lado, un jugosísimo bonito de temporada sobre ponzu y cebolletas glaseadas. Bravo por ese inconfundible guiño a la cocina nipona. El taco de bonito más hecho por fuera que por dentro, para que la pieza mantenga la intensidad del sabor, bien acompañado con una salsa agridulce y unas cebolletas espectaculares.

Y por otro lado, una espectacular cola de cigala, papada confitada, snacks de fabes y jugo de remolacha amarilla. Tributo a los productos de la tierra. Riesgo y éxito. Conjuntar alubias con algo una cigala es realmente arriesgado e innovador. En esta ocasión el resultado fue el óptimo.

Llegamos al momento de la carne y del pescado. Por lo que respecta a la carne, un Angus Aberdeen con patatas grenaille y pimientos asados. carne muy especial, desde luego, ya que esa raza bovina sólo se encuentra en alguna zona de Escocia, que la cual en este caso desvirtuó un poco su calidad, debido a una presentación escasa.

En mi opinión en esta ocasión el pescado superó a la carne: lomo de lubina al vapor sobre una salsa citronela. Una lubina fresquísima y guardando todo su sabor, dado que esa salsa a base de hierba de limón era muy sutil. En definitiva, muy buen acompañamiento.

La sesión de postres fue triple. Primero, una cremosa torrija de vainilla con su helado de café. Postre notable podríamos decir. La torrija muy bien elaborada y el helado con personalidad. Más que bien.

A continuación, el postre estrella de la casa y de la tierra: arroz con leche requemado. Está claro que para degustar el mejor arroz del mundo hay que visitar la tierra de Don Pelayo. Este dulce es patrimonio de la bella Asturias, sin duda.

Y para terminar con este trío tan goloso, el tocinillo de cielo con leche merengada. Mientras en la parte superior estaba la gran bola de leche merengada exquisita, en el fondo se encontraba un consistente y dulce tocinillo, que resultó realmente empalagoso. Demasiado contundente para ser el epílogo.

Como no podía ser de otra manera, con los cafés unos últimos dulces para hacer más placentero, si cabe, dicho momento. Correcto, pero no obstante, de agradecer la iniciativa.

Si quieren comer de modo exquisito en un lugar playero, no lo duden, la mejor opción es el Real Balneario de Salinas.

Última visita: 23/07/16

Web del restaurante
Ver ubicación

Avenida de Juan Sitges, 3
33405 Salinas (Castrillón) Asturias

985 51 86 13

gastrodisfrute.blogspot.com.es/2016/07/gastronomia-junto-al-mar.html

02/07/2014

Excelente producto

Lugar muy bonito al lado de la playa, pescado de excelente calidad al igual que el resto de sus productos. Topamos con este lugar por recomendación de gente del pueblo y sin duda ha sido un acierto. Algo carillo, pero lo bueno se paga.

je suis béatrice

Que maravilla de sitio...

2 de julio de 2014

11/06/2012

El mejor producto

Una de las referencias imprescindibles cuando se habla de cocina de producto en Asturias y en España. Precioso comedor colgado sobre la misma playa, que en invierno, con la playa sin bañistas da la sensación de estar en el mismo Cantábrico.
Un restaurante de enorme regularidad. La familia Loya compra gran parte del género directamente a pescadores. Por eso puede servir esas lubinas espectaculares, o salmonetes de lujo, o bogavantes de carne prieta cargados de sabor.
Todo está bueno. Les cito algunas cosas de este verano: sashimis de lubina y atún rojo; tiradito suave de mero; sardinas marinadas con ajoblanco y espuma de parmesano; ensalada de lomo de salmonete y verduras escabechadas, bogavante o langosta con una muselina hecha con las huevas del bogavante; calamar a la parrilla con su propio caldo; lubina al vapor sobre vinagreta de tomate; bonito al horno, que se emplata en la sala, muy poco hecho, simplemente salpimentado; virrey, ese sabroso pescado cantábrico, con una ligera muselina de sus espinas.; o ventresca de bonito acompañada con una suave crema de tomate y patata. Todo excelente producto, con los toques y acompañamientos mínimos para realzarlo.
Hay que dejar sitio para los postres: arroz con leche, tocinillo de cielo , helado de leche merengada... La carta de vinos, una de las mejores si no la mejor de Asturias, con un apartado de vinos franceses espectacular. Y el servicio de sala impecable.
No es un sitio barato, pero la materia prima de calidad hay que pagarla. Y se hace con gusto.

09/03/2013

Las salsas difrazan el sabor de los pescados

Visitado el 30/04/06

Tomamos la famosa lubina al champán y no nos supo ni a lubina ni a champán.
Servico profesional en una sala bien vestida con bonitas vistas al mar.
No me pareció caro para el sitio que es: 55 eur por persona.

05/06/2011

Materia prima de lujo

Agosto 2002 :
Se ubica en la misma playa de Salinas. Hay que destacar la excelente atención y servicio al cliente. Cocina tradicional asturiana y productos del cantábrico. La bodega muy seleccionada. Muy recomendable.
Mayo 2011 :
Sigue siendo el nº 1 de la zona.
Elegid pescados y mariscos...

16/02/2010

Pésima comida del siglo XIX en un marco de impresionantes vistas

El Real Balneario de Salinas es el paradigma de restaurante con productos de primera para clientes conocidos -sobre todo si son críticos gastronómicos - y productos de otra categoría cocinados a la usanza de dos siglos atrás para el resto de clientes.
.
Gustan de salsas ricas en nata, pescados pasados de punto y de productos de cuarta. Lo único que le salva son las espectaculares vistas a la playa de Salinas. Pida lo más barato de la carta en una mesa con vistas al mar. Hágalo una vez y no vuelva más. Su estómago se lo agradecerá.

02/11/2010

Para comer en un día soleado o de marea alta y revuelta

En un chalet de principios del S.XX en la playa de salinas, conviven clásicas propuestas (merluza al champagne o tocinillo de cielo) con otras como el atún en tempura con salsa ponzu o el solomillo de xatu culón (ternera) a baja temperatura con espuma de patata

Muy buena carta de vinos

16/09/2008

Mucho lujo y poca chicha

Para mi, lo mejor del restaurante, sin duda, las vistas. Su ubicación junto a la Playa de Salinas en Castrillón, un auténtico chollo. Si reservas la mesa junto a los ventanales de la playa, estás comiendo con las vistas del Cantábrico, una playa de arena muy fina y limpia, y los salientes de la costa en Castrillón.

Está claro que esta ubicación y estar comiendo con estas vistas hay que pagarlo, pero me pareció un poco exagerado el precio de los platos para la cantidad tan pequeña de los mismos. Evidentemente, cuando vas a un restaurante de cocina selecta, con platos cuidados hasta el último detalle en su presentación, das por hecho que te va a costar un buen dinero, pero si los platos son nutridos y el servicio bueno, das el dinero por bien empleado. Aquí, sí, el servicio estupendo, la presentación sobresaliente, pero me sorprendió la poca comida que entraba en cada plato. Gran variedad de entrantes y pescados. La carta de vinos muy completa y de calidad.

Las mesas espaciadas unas de otras, de manera que puedes hablar tranquilamente mientras comes sin tener que escuchar las conversaciones de la mesa de al lado.

De todas fomas, me pareció un poco excesivo el precio para la comida que te sirven, por muy buena ubicación, servicio, presentación y por muy ricos que estuvieran los platos. En mi opinión, un buen sitio para cuando tengas un compromiso para llevar a alguien a un restaurante elegante, pero para comer bien prefiero otros más sencillos pero donde comes el doble, con calidad y a mitad de precio.

24/05/2009

vistas increibles

El sitio tiene unas vistas espectaculares.Es para darse un homenaje en un día especial.Pero no esperes la tipica comilona que sales a reventar, es mas bien cocina ligera. Es caro.Buen servicio.

19/04/2008

Caro, unos 60€ por persona (en Abril de 2008).

Ahora bien, por comer justo encima de la playa con unas vistas increibles al mar merece la pena darse el gustazo aunque sólo sea una vez (conviene pedir una mesa junto al ventanal a la hora de reservar). Sobre todo si el pescado lo preparan tan bien como lo hacen aquí: entre todos tomamos lubina, salmonetes, atún rojo y virrey y todos estaban buenísimos.

Las fotos de la web no le hacen justicia, por cierto.