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19/11/2015

Sitio atractivo,pero yo pretendia comer

Escapada a Paris,mala suerte días muy tristes y muchas cosas cerradas,así que entre lo que hay decidimos ir ,porque había opiniones buenas,pero si lo se ni me acerco.El sitio está mono,nos sientan en una mesa en un sitio de paso y pedimos dos entrantes,que eran para que coma Barbie,los segundos espantosos y duros,la carne disfrazada de salsa,mucha salsa,de postre pedimos queso y café.Mal, rematadamente mal.Te van apuntando los precios en el mantel de papel,como parte del juego,pero repito yo venia a comer.

13/08/2013

Lamentable

Quizás fue mala suerte pero mi experiencia en este sitio fue malisima. Nos querían sentar en una mesa y pedimos por favor si podíamos cambiarnos a otra (el restaurante no estaba ni medio lleno), nos contestaron de muy mala formas y con mala cara que no. De entrante pedimos champiñones a la provenzal, eran sencillamente incomibles y tenían pinta de ser de hace quince días. Pedimos dos platos de carne, el de mi novia estaba frío y la carne dura como una piedra, las patatas fritas (de bolsa congelada McKain) negras. Mi carne (pedí la carne al punto) estaba requemada por fuera, seca cómo un zapato y tiesa, malisima. Le pedí al camarero que me la cambiase y me dijo que eso era al punto. Protestó un poco y nos la cambió. La carne mejoró algo pero era el típico filete de toda la vida.

En fin, como decía la experiencia fue lamentable en el trato y en la calidad de la comida, pero quizás fue mala suerte. No lo recomendaría a nadie.

Eso sí el sitio es muy bonito y muy bien ambientado.

06/03/2010

Bueno, bonito y barato

Puede parecer mentira, pero comer bien y en un ambiente extraordinario no tiene porqué ser caro en París. Restaurante abierto desde 1896, es conocido tanto por los parisinos como por los muchos turistas que se acercan recomendados por varias guías turísticas.
El lugar es inmenso, una decoración antigua, techos interminables y mesas estrechas (aunque esto es algo habitual en Francia). La atención fue magnífica. Anotan tu pedido en el mantel que es de papel, y luego te hacen la nota en el mismo.
Los precios son más que asequibles, con una calidad muy buena. Tomando una botella de vino para dos, dos entrantes (caracoles y rillettes de pato), y dos segundos (dos confit de pato), la cena nos salió por 39€!!!!!
En ningún momento fuimos apremiados por el personal para abandonar el restaurante (a pesar de la cola que hay para entrar). Hay que llegar o bien a primera hora (19h30) o a última hora (21h30). Casi siempre suele haber cola, aunque se desplaza rápido y la espera merece muchísimo la pena.
Sin duda, un lugar al que volveré y que estoy recomendando a todo el mundo que va a Paris. 10 sobre 10.

05/04/2011

Comida de batalla a precio de batalla

Fui animado por los comentarios que lei aquí y me llevé dos sensaciones diferentes:

- El local es realmente pintoresco y tiene un fantástico aroma al siglo pasado, merece la pena aunque sólo sea entrar allí. Los camareros son igual de pintorescos, colocando compulsivamente a la gente como si fuera un Tetris con el objetivo de llenar absolutamente todas las sillas, incluso haciendo compartir mesa a extraños. Imperdible.

- La cocina, sin embargo, es completamente prescindible. Menú de rancho con pinta de haber sido recalentado en el micro, guarniciones que deben de llamarse así por los perdigones que llevan y calidad muy justa en general. Nosotros comimos mal.
Efectivamente es barato para lo que es París, pero si en España cobraran los 15€ del menú por esa comida, tendrían broncas a diario.

28/08/2010

Muy francés.

Cuando uno viaja siempre tiene la duda de que lo que coma sea realmente cocina tradicional de la ciudad a la que viaja o le estén dando gato por liebre.
Chartier es un restaurante donde la gran mayoría de los asistentes son parisinos asiduos al lugar que van a comer "como en casa", por lo que no debes de irte de la ciudad sin ir allí.

Lo que más me sorprendió fue la enorme fila de gente que tenía para entrar y que, una vez dentro, las mesas fuesen compartidas.

Para comer pedí carne con patatas acompañada de vino, porque soy de las que "donde fueres haz lo que vieres" pero la carne al punto que aún sangra y cocinada con mantequilla a las finas hierbas no le sienta bien a todo el mundo. Aunque buena pinta tenía.

01/12/2012

Genialllllllllllll, autentico parísino, por su decoración, sus camareros con delantal, chaleco y pajarita, te apuntan lo que pides en el mantel de papel, comida francesa, bien de precio, esta lleno de gente, me recuerda a Ratatouille, ja,ja.

03/01/2010

La expresión popular de la cocina parisina

En el barrio de las galerias, en el París populoso del folies Bergere y de la Ópera Cómica encuentras uno de los restaurantes mas curiosos de la ciudad. Colas en la puerta que dan la vuelta a la calle. Aglomeración de comensales en un comedor belle epoque. Camareros rápidos que te hacen la cuenta sobre el papel del mantel. Recetas tradicionales de la cocina francesa. Y precios de la época pre-euro. Comodidades escasas pero compartes la mesa con parisinos y franceses de pura cepa con los que poder practicar el francés y si me apuras alguna aventurilla, Poco conocido por el turismo avasalllador que inunda París que prefiere otros predios gastronómicos mas llamativos como los cercanos a Saint Michel.
Recomendable para aquellos que quieran lucir sus conocimientos sobre los secretos de la ciudad luz.

08/12/2011

Gran relacion calidad-precio-ambiente

Imprescindible en Paris si quieres comer bien de precio. Ambiente de comedor de principios de siglo.
Lllenan todas las sillas del restaurante o sea que abstenerse gente poco sociable. Recomendable llegar al filo de las 12, a partir de esa hora se forman colas que llegan a ser tremendas.

28/03/2011

Lo teníamos al lado del hotel y todas las noches nos sorprendía la cola que había, así que a la tercera noche nos decidimos a probarlo.
No reserban , por eso se monta una cola enorme en la calle y van llamando a medida que se quedan las mesas libres. El local es gigantesco, por lo que a primera hora o en el canbio de turno de las mesas se entra rapidísimo.
Mesas enanas y muy muy juntas, como en todo Paris. Tiene un encanto especial. Te anotan los platos en el mantel de papel y luego la cuenta la hace el camarero sobre la marcha tras despegarse el lapiz de la oreja.
Comimos estupendamente y muy barato. Sirven rápido. Gran ambiente.

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23/08/2010

Pintoresco y recomendable

Aunque fuí hace 4 años, lo recuerdo perfectamente.
Es muy original y pintoresco, trasladandote en el tiempo nada más entrar.
La comida la recuerdo buena y a un precio económico.

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Junio 2010
Pato confitado con buen sabor

atenea 081

Nueva visita Abril 2010:
Confit de Pato DELICIOSO, Entrecot, Creme caramel(flan/natilla), Copa Montblanca(crema chantilly con nata), Agua grande + café : 50 euros

6 de abril de 2010

17/04/2008

Chartier, instante parisino

Nació en 1896, y lo llamaron Le bouillon (el caldo). Fue clasificado monumento histórico en 1989, aqui se respiran los siglos pasdos, la nostalgia oprime el pecho cuando se comprende que el mueble con cajones, servía a guardar las servilletas de los clientes, quienes iban ellos mismos, a buscarlas y guardarlas al final de la comida, al igual que los compartimentos de las paredes para colocar aquellas viajeras maletas de cartón de finales del S.XIX
Chartier es el especialista de sopas y caldos. Una cocina muy francesa propone platos simples pero elaborados. Pero un restaurante con semejante história, no sería nada sin sus camareros precipitados, vestidos de manera tradicional, gesticulando en la gran sala. Algunos buenos clientes, vienen desde hace 20 años.
Uno puede entonces, entrar en una "brasserie" chic y dolorosa para la billetera. O sentir París llanamente.

27/07/2009

Francés divertido

Ya ver a la gente esperando suele ser buena señal. El restaurante es típico francés, muy grande pero abarrotado de gente.Guiris y no guiris, porque hay sitio para todos. Nosotros estabamos rodeados de franceses, pero en la cola alguna mochila delataba a los visitantes. La comida pues normal, algunas cosas más ricas que otrosas, pero nada que estuviera malo, muy bien de precio y merece la pena probarlo si estas por la zona. Nosotros salimos a 20 Euros por cabeza con vino (peleón) incluído. Pero el ambiente es tan diferente que como digo hay que pasarse por allí.

22/02/2007

barbol lo descubrió en diciembre de 2006

Restaurante de obreros del SXIX

El Bouillon Chartier no es mas que un restaurante para los obreros de los talleres del Faubourg Montmartre. Lo que pasa es que nada ha cambiado en él desde su apertura en 1890, la misma comida tradicional, los precios baratos, la decoración, la sala, los objetos, y sobre todo el ruido, la iluminación y la circulación de los camareros, es como si te transportaras a otra época.

La sala es preciosa pero sin lujos, columnas de hierro, paredes forradas de madera, grandes espejos con una iluminación con grandes globos con esa iluminación de color amarillento de la época.

Fijarse en los cuberteros numerados, como los cajones del fichero de una bibilioteca, los clientes asiduos de los restaurantes baratos tenían su propio cajón donde guardaban sus cubiertos.

Fijarse en los percheros y guardamaletas, como en los trenes, para clientes que debían ir a comer con sacos y fardos grandes con herramientas o instrumental vario.

Es curiosa la carta, es una gran sábana de papel, como un mantel con un diseño muy característico en rojo y azul. En su página web hay una plantilla para hacerte tu propio menú con ese diseño.

También son curiosos los vasos, son los típicos de un comedor popular o de tomar chatos de vino.

Comiendo a la francesa: una entrada, plato principal y postre sale de 15€ a 20€ (eligiendo de la carta) hay también un menú. Comida tradicional francesa muy sabrosa.

Se puede ir andando desde los centros comerciales de ópera, aunque es un paseo largo (mirar antes el mapa) andas por todos los bulevares y es agradable.

En fin, decir clásico es quedarse corto, en París hay que dejarse de tanta tontería y comer al menos una vez en el bouillon chartier.

23/05/2007

Auténtico francés

El local amplio y recubierto de espejos, las minúsculas mesas, el sudoroso camarero que se diría que trabaja allí desde la inauguración, los tres platos del menú o la dichosa manía de sentar a desconocidos en tu mesa para completarla... todo es auténticamente auténtico. La comida no está mal, aunque no es maravillosa, y del precio se puede decir lo mismo, pero la experiencia merece la pena.