Restaurante Akelarre (Pedro Subijana)

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08/07/2016

Mucho curro, poco punch

Todo es como estar en medio de una gran coreografía. La gran sala redonda, con dos alturas. Decoración impecable. Gran ventanal con vistas al Mar Cantábrico. La inmensidad.El infinito. Servicio atento a todo detalle, que se mueve con soltura. Están, pero no están. Atención máxima desde el minuto uno. Recuerdan hasta lo que dijimos por teléfono al reservar. Un camarero llena el vaso de agua, una señora retira las migas de pan. Entre cada plato, renovación de vajilla y cubertería. Es un baile permanente. Explicación de todo lo que sirven. Algunos platos los finalizan en la mesa. Cuando uno se levanta para ir al servicio, un camarero aparece, recoge la servilleta que quedó en la silla, la dobla y la pone en la mesa. Muy inquietante esto. Estamos en Akelarre. No es como los sitios de menú del día de La Guindalera. No.

Llegamos por una carreterita que surge antes de entrar al peaje. Así somos, le damos a “evitar peajes” en el GPS y encontramos auténticos milagros. La carreterita del Monte Igueldo, por donde pasamos nosotros y varios ciclistas esforzados, que me dan gran envidia. En serio. Hay pocas cosas más maravillosas que un esfuerzo brutal en bicicleta. Olvidas todos tus pensamientos y en tu cabeza sólo suena “otra pedalada”. Llegamos a una casa preciosa, casi oculta. Llegamos nosotros y llegan taxis con extranjeros que vienen a lo mismo. A dejarse los dineros en la cosa del comer. Un japonés solitario con sombrero y bermudas fotografía todo detalle. Hasta el más nimio. No será el único japonés solitario. Ni tampoco el único que hace fotos. Sí, desde luego, el más pintoresco.

Entramos , nos presentamos con discreción. “Su Alteza Real de La Guindalera y el Consorte”. Nos dirigen a nuestra mesa, la amable mujer que nos atiende saca la silla a La Reina. La Reina no gusta de este tipo de servicialidad, es muy campechana. Se sienta en el otro lado.

En seguida nos ofrecen la carta. Menú degustación o tirar de platos conocidos. A estos sitios se viene al degustación. Aunque la carta indica que el menú se sirve a mesa completa, nos comentan que cada cuál puede pedir el menú que quiera. Genial, así le damos a todo. Nos decantamos por el Bekarki y el “Clásicos de Akelarre”. Al poco aparece el sumiller, nos consulta sobre vinos. Indico mi facilidad para el empedamiento así que pido poco y de calidad. Ahorro detalles, no aburro al buen hombre con mi historial. “Yo antes tumbaba a todos, pero ahora soy atleta de élite”. Tampoco tumbaba a todos. Pero sí a bastantes.

¿Qué decir de estos sitios? Los estrellas michelin son harina de otro costal. Entrar en una descripción de sabores, texturas y olores sobre un total de 16 platos (ocho en cada menú) sería disparatado y aburrido. Se me acaban los adjetivos. Estos sitios impactan, porque es otra liga. No es la experiencia de comer un buen chuletón o un buen pescado. Es demostrar que en la cocina siempre se puede ir un paso más allá. Es la creatividad. Y es ver si es factible o no es factible sacar algo en claro de todo esto. Hay un reto entre el chef y el comensal. Pagas un dineral por un producto impecable, por un servicio de matrícula de honor, por platos inolvidables, por elaboraciones sorprendentes y por una experiencia. No es sólo “comer”. Es más que comer.

Empezamos con unos aperitivos muy resultones. Bloody Mary, muy cremoso, aceituna negra rellena de anchoa, original, ámbar de patata y camarón y mejillón relleno (que es en realidad croqueta de mejillón).

Nos van rellenando los vasos de agua (a uno le da casi corte beber, por ahorrarles el relleno permanente) y nos ofrecen pan, a elegir entre cuatro variedades. Y empiezan los platos platos. Ensalada de bogavante, buenos ingredientes pero poco sorprendente. Gambas con vainas al fuego de orujo. Un poco pluf, no dejan de ser tres gambas, por mucho que las cocinen ante uno. Carpaccio de pasta, piquillo e ibérico, una suerte de pasta de lasagna muy sabrosa, con el toque del parmesano muy interesante. Pochas y piparras asadas nada convencionales. Desde luego, nada convencionales. Un “rulo de pochas” con seis pochas que hace las delicias de La Reina. Alguna sorpresa, aunque inicio regulero.

Kokotxa suflada, unas kokotxas en las que la piel del bacalao se pone como si fueran “bocabits” (no se me ocurre mejor manera de describirlo). Muy original y se nota el trabajazo detrás. En la mesa de al lado hay unas americanas que cagan dólares. Están en Akelarre como quien está en Perfiles de Francisco Silvela, hablan con acento chicle y se dejan medio plato. Van por las kokotxas (ambas con el menú bekarki) y se dejan la tempura, la piel en suflé, el ajoblanco. El todo. Dicen que los platos son muy grandes. Locas del coño. Foie con escamas de sal y pimienta en grano. Un foie cojonudo con unas láminas de sal que son en realidad de azúcar y unas bolas de pimienta que son arroz inflado. Sorprendente, muy rico el contraste “foie/azúcar”. Merluza al vapor de algas, merluza de gran calidad, trozo pequeño, con una crema de algo muy intensa y una hoja que sabe a ostra. Arroz con caracoles y karrakelas en film de tomate de albahaca. Ojito al arroz, uno de los triunfadores. Aquí sube el nivel, estos son los platos que uno espera en estos sitios. Llevamos cuatro platos y es el primer impacto. Un arroz que sabe a Dios (como dijera el Guerra cuando comió kebab picante en la calle San Mateo, año 1999, juventud punck rocker, kalimotxo, greñas, botas militares) con ese film de tomate y albahaca que quita el hipo. Crujiente, sabroso, rezuma alegría por doquier. Este plato si que es “fiesshta”. Pero insisto, hemos tardado cuatro platos en tener el primer impacto.

Estamos preguntándonos hacia donde va esto. Los platos están bien. Se percibe en seguida la inmensa calidad de todos los ingredientes y el trabajo artístico que hay en ellos. Pero echamos en falta más impacto y más cantidad. ¿Irá la cosa a más? Llega el salmonete integral con fusili de salsas. Un salmonete no muy grande con seis originales fusili , una especie de gelatina con forma de fusili de intenso sabor. El de perejil y el de soja son de diez. Pero hay un problema, que son seis exactamente, se comen en dos mordiscos. Calamar como un rissoto con flor de mantequilla. Otro plato absolutamente top. Poco que contar, el calamar es como un rissoto, le añaden parmesano y tiene una cremosidad, una potencia y un que se yo. Yo me como esto y no se por qué pienso en los Eskorbuto. Voy desde el punk más infecto hasta Akelarre. Este plato es goce y es cañero como los demenciales chicos acelerados.


Llegan las carnes. Hay que elegir cada cual entre dos opciones. La Reina tira por asado de corderito lechal con ensalada de madeja. Este plato es sensacional sin lugar a dudas, porque el cordero sabe a cordero con toda la intensidad y la madeja de ensalada es creativa, es original y es buena como las cosas buenas. Lleva setas y mollejitas que lo redondean. Yo tiro por trinchado de buey y pastel de rabo. Mi plato es un poco decepción, porque son dos trozos de carne roja de tamaño muy minúsculo con un pastelito de tamaño pastelito (eso sí, sabe a rabo de toro) y unos triangulitos de patatas y piquillos crujientes, muy ricos. Pero aquí digo “caramba, si estar bueno lo está, pero este era el plato principal”.

Postres finales, dos por cabeza. Ninguno nos entusiasma más allá de la originalidad de muchas presentaciones. Cupcake fundente, gintonic en el plato. Bien, pero no sobresalientes. Tarta de manzana , curiosa porque lleva un aparente envoltorio con las letras de Akelarre, que se come, y “tarro de yogur, gatzatua y frutos rojos”, de nuevo lo original es que el propio plato lleva un tarro comestible, hecho con azúcar. Original, muy original, la palabra es original. Requete original. O-RI-GI-NAL. Como el fibergran de Pumares. FI-BER-GRAN. Pero es cuajada con frutos rojos.

Mención especial para los vinos. El sumiller cumplió de diez. Fueron al final cuatro copas, de las que destaco el “Pixilune”, un vino blanco con cuerpo de escándalo, y el “Claud Bellevue”, que es un Burdeos que me gustaría beber más a menudo. Para ser un profano en el vino, estas cosas las distingo bien.

Este es el viaje. Me alegra haber estado en Akelarre, porque uno educa el paladar con estas cosas. Y ya tenía un sentimiento trágico de la vida, pero al leer a Knausgard lo tengo más. Hay una vida que vivir , hay que gastar el dinero en esto. Hay que comer y comparar. Son experiencias. Ahora, dicho esto, la sensación es rara. Como ya he comentado (y si han sido ustedes perspicaces, lo habrán leído y sobraría este recordatorio), se aprecian muchas cosas. Se aprecia el gran servicio. Se aprecia la puesta en escena. Impecable el sumiller. Gran calidad de ingredientes. Innovación , elaboración, originalidad. La demostración de que con los ingredientes se pueden hacer muchas más cosas de las que pensamos. De que hay fronteras que se traspasan. De que hay técnica que mejora. Sí. Pero hay dos elementos que nos dejan fríos. El primero es que aunque absolutamente todos los platos están buenos, apenas dos nos pegan un hachazo en la cabeza. El arroz con caracoles y karrakelas en film, por un lado, el calamar como un rissoto, por otro. El resto, más allá de la originalidad que percibimos, nos deja más bien indiferentes. Cuando pasa la sorpresa por la presentación uno busca más. El segundo elemento que nos deja fríos, inquietos incluso (inquietos como esas películas en las que parece que va a pasar algo gordo y aunque no pasa ya te quedas con un “nosequé”) es que salimos con hambre. Sí. Y no es un lugar común, no es la gracieta embrutecida de “es que te sacan platitos y yo lo que quiero es un, homenaje”. Comparando con los otros Michelin que conocemos (Diverxo y Santceloni) lo vemos claramente un paso o dos por detrás. Por 460 euros (total), cabe esperar más violencia.

guindillasmutantes.wordpress.com/2016/07/08/akelarre-donostia

nindiola

yeah!

8 de julio de 2016

gastrolola

Completamente de acuerdo

9 de julio de 2016

29/08/2016

Otra grande demostrando que lo es

Perfecto y directo a mi top 10

Luego subo un poco como fue el tema que me dejé las notas por otro lado :P

26/10/2014

UNO DE LOS GRANDES DE LA COCINA INTERNACIONAL

Volvíamos a Akelare después de 10 años. Parece que fue ayer cuando descubríamos un flamante dos estrellas Michelín en nuestras primeras incursiones por restaurantes de reconocido prestigio.

Mucho hemos pateado desde entonces por este mundo apasionante de lo culinario y el paladar, las sensaciones y los momentos de emoción han sido muchos y el que fue uno de nuestros restaurantes de culto durante varios años hoy se nos antoja venido a menos y no siquiera a valorar que no esté a la altura de la fama que le precede, sólo que a nosotros ya no nos emocionó como entonces, aunque bien es cierto que casi todo estuvo estupendo, pero ya no había magia.

Servicio muy profesional. Afortunadamente su vestuario mucho más sofisticado que aquellos uniformes monjiles de hace 10 años.

Público mayoritariamente extranjero. Una de las jefas de sala idioma francés y la otra inglés.
La sala no ha cambiado absolutamente en nada. Quizás quiera mantener por siempre la estética original, yo le daría un buen lavado de cara.

Puedes elegir entre tres menús, Aranori, Bekarki y los clásicos de Akelarre, a un mismo precio, 170€ + IVA. Nos recomendaron que pidiéramos uno cada uno y así podríamos probar más platos, pero preferimos tomar el mismo para ir compartiendo sensaciones sin saturar el paladar demasiado.

El menú degustación Aranori constó de los siguientes platos:

Para empezar, un jardín marino: Arena de gambas. Hoja de ostra. Mejillón con cáscara. Esponja marina con crema de erizos de mar. Piedras de playa (Chalota y maíz). Coral de alga codium (tempura con sabor a percebe). Quizás lo más sorprendente y sofisticado del menú. Excepcional.

Las hojas y el foie bajo la lluvia. Un trampantojo muy logrado, en rigor, micuit de foie, rico, pero una ración excesivamente grande.

Infusión de caldo verde, cigala y rape ahumado. Lomo de rape crudo y ahumado cortado en finas láminas. Cigala cocinada y una bolsita de infusión con crujiente del rape, hierbas aromáticas y polvo de gambas que se funde al echarle el caldo. Muy bueno, sabor fino y elegante.

Finísimo y ligero tartar de buey, nueva patata souflé y pan de hierbas aromáticas. Un steak tartare muy fino con una materia prima de primera. No explicaron la manera tan especial y realmente laboriosa de elaborar las patatas souflé, pero no lo recuerdo. Plato sencillo pero riquísimo, disfrute mucho mucho.

Merluza y su kokotxa con ostra y hoja de ostra. Lomo de merluza flambeado con una sala de potente sabor marino y una kokotxa. De nuevo muy fino y elegante. Puro sabor.
De la mar al mero… Y muchas más cosas… El mero acompañado de un cous cous con berberechos y una espuma como salsa. También muy rico.

Cochinillo asado, “hueso” y emulsión de ibérico. Para lograr una textura crujiente y jugosa del cochinillo se cocina en caldo de ibérico y se termina en el horno. Aquí hubiera tomado otra ración, para echarse a llorar…

Y los postres:

“Xaxu” con helado espumoso de coco. Huevo y almendra acompañados de una espuma de coco.

El tarro roto de yogur, Gatzatua y frutos rojos.

A pesar de no ser golosa, de un tres estrellas Michelín en el apartado dulce, espero mucho más y estos a mí, ni fu ni fa.

A los 340 euros (más IVA), se añadieron 113,70 más (más IVA), con los aperitivos (copa de cava y cerveza), una botellita de Placet 2009 (42 lereles, con tú permiso), 2 copas de Pago Santa Cruz 2010 tinto (18€), un café, un té y dos extras para rematar la faena; un Armagnac Laberdolive 1984 (20€) y un combinado de Stolichnaya Elite (12€). Total 499,07€.

Que si se hubiera acabo el mundo, nosotros íbamos más que servidos para entrar en el más allá… A partir de aquí juzgad vosotr@s mism@s. Yo personalmente me quedo con el Celler de Can Roca o, por supuesto, con Diverxo (aunque este es otro cantar)

Visita 15 de agosto de 2014.

Cristina

La hoja de ostra es una cosa curiosísima, yo la probé hace poco en la candela y me dejó "ojiplática"

26 de octubre de 2014

gastrolola

jajajaja

26 de octubre de 2014

acme

500 larries y no salir dando palmas debería ser denunciable

26 de octubre de 2014

gastrolola

Pues tienes toda la razón, pero Donostia es otro mundo, los saflazos están generalizados en casi cualquier casa q se precie mínimamente. Desde luego Akelarrre no lo merece. Y no te digo ya Arzak, otro con los mismos precios q en su momento no me gustó nada

26 de octubre de 2014

05/04/2015

Feliz akelare nuevo

Tenemos la suerte de haber ido los tres últimos primeros de año (es de los pocos que abre en SanSebas). Y los tres hemos dicho "¡este año, el mejor!"...
No sé si es el más bonito, pero sí de los más. Te bebes el mar a tragos, mientras saboreas y disfrutas con la difícil facilidad del gran Subijana, quien -a diferencia de otros jóvenes, altaneros y encrestados triestrellados- nunca deja de saludar, mesa a mesa, con un comentario amable, irónico, según toque.
Además de la lamina de tartar, con una vigilante patata soufflé, recordaré las falsaceitunas y el precioso postre -también lo tomé hace 2 años- con la pañoleta de chocolate bordada con las letras de la casa. Siempre distinto, siempre bien.
Ojalá sigamos pudiendo decir muchos años "¡Feliz Akelare nuevo"!

23/12/2014

8,5 ESTRELLAS

Este es otro lugar del que me siento incapaz de comentar nuestra comida, en noviembre de 2014. Un local maravilloso en un precioso lugar. Grandes espacios y enormes ventanales mirando al mar. Unas vistas impresionantes aunque tuvimos mala suerte con una espesa niebla durante parte de la comida.
Todo es increíble fuera y dentro de la mesa: grandes mesas muy separadas, cubiertos, vajilla, cristalería, manteles, servilletas...Arzak quiere parecer una “casa de comidas" dentro de su buen gusto. Akelare, en estos aspectos, es más impresionante. Un servicio también excepcional, todos eficaces y encantadores, profesionales y campechanos. La perfección.
Tomamos dos menús diferentes: Aranori y Clásicos de Akelare (dejo fotos de la relación de platos con algunas explicaciones superficiales). Todo nos encantó pero en algún momento echamos en falta un poco más de originalidad aunque los cuatro postres son especialmente modernos y divertidos. Por último, me parece un poco tonto que el menú Clásico tenga un plato menos que el Aranori y que la razón sea llevar bogavante, según nos dijeron.
Por lo demás, una comida inolvidable.

04/05/2014

Increible, sin palabras.

No hay lugar a dudas de que el restaurante de Pedro Subijana es un referente en la gastronomía nacional. Hacia tiempo que deseaba degustar el menú ofrecido por este restaurante pero bien por una razón u otra jamás acudí a la cita. Esta vez lo hice con mi mujer y la cara de satisfacción fue mutua.

Sin embargo, si bien es cierto que el restaurante perfecto, intentaría corregir ciertos detalles que no terminaron de gustar pero al día de hoy, no hay duda que es uno de los mejores restaurantes a los que he podido acudir.

24/10/2013

Uno de los grandes restaurantes de la cocina en España, con todos los reconocimientos y galardones. Bien ganados. Un verdadero templo de la gastronomía y el buen servicio, sin plegarse a veleidades moleculares y manteniendo el listón muy alto durante décadas. Volver a estos sitios me devuelve la confianza en que no todo está perdido en este mundo de locos. Cenar sale por unos 200 euros (de ahí para arriba dependiendo del vino), que para ser un tres estrellas Michelín es comedido.

Manteles y servilletas de tela.

04/01/2013

A la altura de las (grandes) expectativas

Uno de los grandes de la gastronomía vasca, española y mundial. Iba con grandes expectativas, lo cual siempre es un riesgo, pero en esta ocasión no pude salir más contento.

Situado en el entorno del monte Igueldo, con unas hermosas vistas al Mar Cantábrico, el comedor es sencillo, bien ambientado, con decoración sobria y un amplio espacio entre mesas.

Una de las características de este restaurante es que, pese a que en la carta diga lo contrario, permite elegir menús degustación diferentes a cada comensal en la misma mesa, algo de agradecer. Los dos menús son espectaculares y merecen la pena ser probados.

Preguntando tienen una opción de maridaje de vinos, que sale a 50€ por persona. Teniendo en cuenta los precios de la carta de vinos (difícil escoger por menos de 40 € la botella) merece la pena escogerlo. El sumiller eligió 1 copa de vino por plato, explicándonos el fundamento de cada elección. Fueron nada menos que 9 vinos de todos los pelajes (algunos diferentes según el menú elegido) que pocas veces tiene uno la ocasión de probar. Me quedé con el recuerdo de un priorato blanco fermentado en barrica (Coma Blanca), una sidra dulce natural (Malus Mama) y un blanco siciliano (Marsala Superiore) que recordaba a manzanilla. El sumiller tuvo el detalle de entregarnos al final una nota de su puño y letra con la referencia de todos los vinos que habíamos probado.

Los menús degustación fueron ambos espectaculares. Jugando mucho con la apariencia de los alimentos, engañando a la vista y jugando con los sentidos. De los 9 platos solo uno de dejó algo indiferente (navaja con pata de ternera), el resto dejaron todos su impronta.

Un lujo que hay que pagar, pero que merece la pena (cosa que no siempre ocurre con este tipo de restaurantes).

19/11/2012

NO ME PARECE QUE SE MEREZCA SER UN 3 ESTRELLAS, 2 A LO MUCHO

Para completar los 3 estrellas michelín de España (Arzak, Bersategui, Celler, Carmen Ruscadella), me faltaba por conocer Akelarre, de Subijana.

El motivo de haber tardado tanto tiempo en ir a conocerlo es que me habían hablado bastante mal de Akelarre por lo que siempre que iba a San Sebastián prefería ir a Arzak, Zuberoa, incluso Mugaritz (que será un timo pero desde luego que es tal timo que acaba siendo como ir al Club de la comedia).

Pues bien, tras mi visita a Akelarre os puedo contar que si bien tampoco es un sitio para ponerlo a caldo, sí que es verdad que ni de coña es un sitio para repetir y que, en mi opinión, se merecería 1 estrella, pero jamás 3 estrellas.

A Akelarre hay que ir en taxi desde San Sebastián pues hay que subir un monte que se tarda un buen rato. 12 euros cuesta el taxi de ida.

Akelarre tiene una ubicación que permite cenar con unas vistas impresionantes a todo el mar de San Sebastián. Lo malo es que nosotros fuimos de noche y no se veía un carajo, es decir, que los grandes ventanales podían ser muros de piedra porque la vista era la misma.

Pese a ser viernes y coincidir con que justo en esta fecha (16 noviembre), Arzak, Zuberoa o Rekondo están cerrados por vacaciones, el restaurante no estaba lleno, siendo el 80% de los clientes extranjeros: bien franchutes a los que les coge al lado, o bien guiris que vienen a conocerlo. La verdad que viajar a conocer el Celler o Arzak lo entiendo pues saldrás encantado, pero venir de a tomar por culo para cenar en Akelarre me parece que no merece la pena en absoluto.

Como cualquier restaurante de este nivel, ofrece dos Menús Degustación si bien elegimos pedir de carta y así hacernos a nuestro gusto un Menú Degustación. Y es que había muchos más platos apetecibles en carta que en el Menú.

Nos decantamos por, a base todo de medias raciones, pedir 5 platos, quizás demasiado. Y es que no había quien se aclarase con la maître pues a la sencilla pregunta de “¿cuántas medias raciones de carta nos recomiendas pedir para comer una cantidad parecida a lo que sería un menú degustación?”, ¡no sabía responder! Al final pedimos 5 platos y 2 postres y con 4 platos y un postre hubiera sido suficiente. Si el maître no está para aclarar esto, ¿para qué coño está entonces?

Empezamos con unos snacks de mar que estaban muy ricos, como el mini mejillón, la esponja con sabor a erizo o los palitos sabor percebe. Debajo de los snacks viene como una arenilla comestible que la verdad no recomiendo pues se te forma una masa en la boca igual que si comieras harina.

El primer plato de nuestro menú a la carta, fueron alubias rojas, pues pochas no había. Totalmente prescindible este plato pues las alubias venían muy sosas. Años luz de las que puedes comer en Venta Moncalvillo o en Solana (por comparar con restaurantes de estrella michelín que ofrecen alubias).

El segundo entrante fue el arroz con caracoles. Muy rico pero no espectacular como uno se debe esperar de cualquier restaurante 3 estrellas.

Luego pasamos a un buen rodaballo con su kokotxa (deliciosa por cierto) que estaba a bastante distancia del que se puede comer en Elkano.

El siguiente pescado es un salmonete que viene con una salsa encima que quizás resta sabor a mar al salmonete. De todas formas, estaba muy bueno y es que el salmonete, un clásico de todos los restaurantes de este nivel, a mi me apasiona por su fuerte sabor a roca y mar. El salmonete venía acompañado con unas espirales rellenas de salsas varias como soja que estaban deliciosos.

Para acabar, tomamos caza: unos pichón y otros becada. ESPECTACULAR AMBOS. Creo que difícilmente se puede comer una caza más rica. Sin duda lo mejor de la cena.

De postre, una buena tarta de manzana y un postre de varios chocolates con helado de plátano. Demasiado, con un postre valía.

Y es que aquí las raciones son grandes. Por ejemplo, la media ración de salmonete es un pedazo de lomo por lo que uno se pregunta que qué coño pasa si pides ración entera, ¿te ponen el salmonete entero?

Acabamos absolutamente llenos, casi a punto de explotar y es que como ya he dicho, pedimos demasiado.

Respecto al servicio, era correcto pero no espectacular como uno se esperaría. Incluso había un camarero moro que se permitía el lujo de hacer varias coñas…yo porque soy un cachondo y no me sientan mal (incluso me gustan) pero podría entender que a alguien más serio le sentaran mal esas confianzas.

En definitiva, hay que preguntarse: ¿qué significa un restaurante 3 estrellas michelín? Para mí significa un restaurante brutal, donde pruebas un tipo de comida que no olvidas nunca y de donde debes salir absolutamente feliz. Pues bien, esto no pasa en Akelarre ni de lejos. De hecho ya he dicho que no creo que vuelva. Me ha gustado, pero no para volver a gastarme 200 Euros/barba. Antes me voy a Arzak o Zuberoa.

De hecho, restaurantes de los que tras mi primera visita he salido absolutamente alucinado deseando volver son: EL CELLER DE CAN ROCA, DIVERXO, KABUKI WELLINGTON, ARZAK, EL BULLI, RUSCADELLA, D’BERTO, ELKANO, QUIQUE DACOSTA (aunque este tuvo ciertos fallos), DOS PALILLOS, 99 SUSHI BAR y ahora no recuerdo más.

Javilón

Buenoooo, lo que ha dicho: "un camarero moro...."
Prepárate a recibir el chaparrón de críticas por racista / xenófobo (como siempre)
Esperemos que la gente tenga mas sentido comun y humor que otras veces.
Gracias por tu crítica y esperando la inauguración de tu web

19 de noviembre de 2012

ALBERTO DE LUNA FANJ...

JAJAJAJA, MUY BUENO!! HE SIDO PLENAMENTE CONSCIENTE AL DECIRLO. Imagina que llego a decir: "moraco". Vamos a esperar a ver quien es el primero que me llama racista....

19 de noviembre de 2012

potoko1981

Según tu descripción, creo q yo tuve la misma sensación q tú, como ya te conté...
y además fui de noche! jaj

Por cierto voy a Barcelona el puente de dic. tengo reservas en Dos Palillos y Espai Kru, conoces éste último? me recomiendas algún otro sitio q se cene bien y no te metan un rejón d cojones?! ...ya q la última noche voy al Celler de Can Roca y ahí lo voy a dar todo...

19 de noviembre de 2012

Oteador Culinae

Ya tenía ganas de leer tu crítica. No es por hacer la pelota pero coincido bastante. Además el clima superserio..., mas en Mugaritz, no se porque pero me suele invitar al cachondeo con lo cual a veces me miran mal o me llaman la atención (como en Mugaritz me pasó).
Yo creo que se hacen tanto lio con los platos que al final la cagan con el trato al pescado como materia prima. Bueno, gracias por contarnos.

19 de noviembre de 2012

ALBERTO DE LUNA FANJ...

Mugaritz son unas risas y aunque lo puse a caldo y lo considero un timo, no sé por qué pero cuando pienso en él me entran ganas de volver para enseñárselo a nueva gente y descojonarnos juntos...y siendo realistas, hay que reconocer que ciertos platos están buenísimos. Akelarre es serio, aburrido y no se merece 3 estrellas. Estos franchutes no sé en qué se basan para dar las estrellas...a veces pienso que San Sebastián tiene ventaja sobre el resto de España por su cercanía con Francia porque decir que esas alubias, ese rodaballo o ese arroz son de 3 estrellas me parece vergonzoso (ojo, que salvo las alubias el resto estaba muy bueno pero no brutal). La caza sí que es 3 estrellas. Que Akelarre tenga 3 estrellas y Dacosta 2 no tiene sentido. Dicen que Santceloni Madrid puede ganar la tercera estrella, lo cual no entenderé tampoco.Venta Mocalvillo, la Solana, Zuberoa, Diverxo o Dacosta me parecen mejor que Akelarre por lo que o Akelarre baja a una estrella o los otros suben a 2 o 3 estrellas. según el caso.

19 de noviembre de 2012

17/08/2012

La tradición estéticamente moderna de Pedro Suibijana

Primera visita a Akelarre en Igueldo (San Sebastián), donde se agrupan en muy pocos kilómetros, tres de los cinco triestrellados que hay en nuestro país. Vamos desde Santander, hemos salido como siempre con el tiempo justo, lo cual me aporta cierta tensión que debo gestionar, y que de alguna forma busco como compensarla.

Previo a la entrada, ya uno se puede imaginar el entorno en el que está sumergido el restaurante, y cuando nos asignan la mesa esas expectativas se ven complacidas. El mar cantábrico en versión infinita simplemente adornado con algunos barcos de vela, y un ferry que aparecería a mitad de menú. Simplemente dos referencias cromáticas en azul, el del mar y el del cielo. La mar y el cielo, más emparejadas que nunca en un horizonte que no se imagina. Mi tensión de repente está balanceada, reducida. La mar que me evoca tantos recuerdos paternos, delante de mí. Casi solos ellas y yo.

Venía con una idea bastante preconcebida que era probar los dos menús, el Aranori y el Berkaki. Es una opción que posibilita Pedro, y que se recomienda aprovechar para probar el máximo número de platos posible.

Nos hemos encontrado una cocina que se identifica como cocina del Norte, del cantábrico, cocina vasca. Cocina de productos reconocidos, tradicionales que vienen aderezos con otros que provocan mayor sorpresa, un gran nivel estético.

Por otra parte, podemos detectar que los platos tienen volumen, se ocupa el espacio con las redes de los moluscos, el hábito del rape, el pichón en vertical, el helado espumoso de coco. Nos encontramos ante una cocina artística pero tradicional.

Para ver la crónica completa ir a: complicidadgastronomica.es/2012/08/akelarre-la-tradicion-estetic...

30/08/2014

Personal muy amable y profesional. El resto en relación con la categoria del restaurante

28/06/2012

UN 10 EN TODO. Así de claro puedo resumir nuestra experiencia en el Restaurante AKELARRE que ya comentabamos entre nosotros a mitad de haber experimentado sus Menú Degustación.

Hemos estado en otros restaurantes calificados con 3 Estrellas Michelin (por ejemplo también en San Sebastián, Arzak ), y ser perfectos en todo...mirad que era difícil. Pensé que jamás encontraría un restaurante del nivel de El Celler de Can Roca, que sea EXCELENTE en todo, empezando por la misma sala, la amplitud entre mesas, el trato exquisito y amabilísimo, etc. al más alto nivel creativo y de cocina que hemos experimentado. Sabía del más alto nivel de la cocina de Pedro Subijana, he visto algunos documentales sobre él, pero no había experimentado en el paladar ninguno de sus platos. Ahora lo sé. Si para mí El Celler de Can Roca era el Mejor Restaurante del Mundo de cuantos conozco, Akelarre no se queda nada atrás, y ahora sí que puedo asegurar que ya no tengo favorito. Es como decir a quien quieres más, si a tu padre o a tu madre. No creo en rankings mediáticos. Ambos son para mí, sin duda, dos "DIEZ".

He dividido la experiencia en Akelarre en 2 post, ya que se pueden tomar los 2 Menús Degustación diferentes de que disponen.
Aqui va el primero de los Menús, nuestras impresiones y fotos:

la-cocina-creativa.blogspot.com.es/2012/06/restaurante-akelarre-part...

Miguel Angel Castill...

En este segundo capítulo del RESTAURANTE AKELARRE vamos a centrar el prólogo en su inmenso cocinero PEDRO SUBIJANA. Gracias a la estupenda idea (que personalmente, nos parece acertadísima y ójala se extendiese a la mayoría de restaurantes de España) de poder pedir cada comensal un Menú Degustación diferente y así poder probar el máximo de creaciones posibles, vamos a poder también a ver aquí el otro Menú Degustación que hemos podido degustar en Akelarre, el MENÚ ARANORI ( aranori = ENDRINA en euskera ) tras el pasado Menú Bekarki que vimos hace solo unos días. Por suepuesto, en el mismo e inolvidable escenario que vimos en el post anterior...
Una experiencia gastronómica inolvidable, uno de esos templos culinarios que pienso que merece la pena visitar al menos una vez en la vida, por lo enriquecedor de sus platos, de sus sabores, de pasar 3 horas en sorpresa continua, disfrutando de una gastronomía llena de sabores que inundan el paladar y recordarás por siempre, de un festival de contrastes de texturas, temperaturas, sabores y productos excepcional. Os dejo más cosas, fotos y nuestra vivencia en el blog:
la-cocina-creativa.blogspot.com.es/2012/07/restaurante-akelarre-part...

5 de julio de 2012