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02/04/2018

mi regalo de aniversario

Poco que añadir a todo lo que se ha escrito en multitud de sitios y aquí en concreto. Me lo regalaron por mi aniversario así que para allá fui más feliz que una perdiz. Obviamente es muy caro pero "a caballo regalado no le mires el diente". Me encantó la propuesta del Menú Cochino, para mi imprescindible en tierras extremeñas. El maridaje me gustó menos y quizá habría preferido pedir 1 botella porque la bodega es inmensa (y merece la pena la visita!). Servicio de sala impecable, generoso y muy muy atento. Es sin duda un must

26/06/2016

Un dos estrellas sin sorpresas. Impresionante bodega a precios imposibles.

2/4/2016

Para mí ir a un estrella michelín sigue siendo una experiencia especial, ese día está especialmente marcado en el calendario y cuando llega, esperas que absolutamente todo funcione a la perfección y que a nivel gastronómico el recuerdo perdure días, semanas o incluso años, nunca podré olvidar mis visitas a Azurmendi, DiverXo o Celler.

De Atrio tristemente no puedo decir lo mismo, se que hay mucha gente que pide la tercera estrella para Atrio, a nivel de sala podría estar de acuerdo, estaría entre las 3 más bonitas que haya estado, espacios abiertos y minimalistas, todo ventanal, maderas nobles, una deliciosa terraza y una mesa central lleno de hortensias blancas, lo dicho PRECIOSA.
Mención especial a su impresionante bodega, colecciones verticales de las mejores bodegas a nivel mundial y referencias que llegan hasta los 300.000€, una locura.
Servicio excelente, 100% profesional, muy atento y agradable.
Pero yo a un dos estrellas vengo a darme un homenaje al paladar, no solo a la vista y al oído, y después de un extenso menú degustación 2016 no puedo decir que ningún plato me haya sorprendido excepcionalmente.
De los 11 platos del menú (más otros dos que probé por un cambio de uno de los acompañantes) puedo decir:

-Notables:
CEVICHE solido de mero con semiefera de fruta de la pasión
CARABINERO maiz y meloso de cerdo iberico
y un mar y montaña de CIGALA Y CARETA.

-Buenos:
OSTRA, GAMBAS MARINADAS, BLODY MARY

-Indiferencia:
RAVIOLI DE PEPINO, BRIOCHE DE CALAMAR, TARTAR DE SOLOMILLO DE RETINTO

-Malo:
SOLOMILLO DE RETINTO ASADO, con costra crujiente de hiervas. Acompañado de dos brotes de broccoli, aceitoso y casi quemado.
OSTRA FRITA, con un empanado aceitoso y que mataba el sabor de la ostra. Un delito.

Donde suben el nivel es en la parte dulce TORTA DEL CASAR y pera con bizcocho de te matcha y aceite de oliva, excepcional, la mezcla de sabor fuerte del queso, la frescura de la pera y el dulce del bizcocho. TOCINO DE CIELO, delicioso el sabor de la yema con el crujiente de galleta. LA CEREZA, que no es cereza, un delicioso trampantojo muy logrado.
PETIT FOUR.

En el apartado de vinos como os podreis imaginar, la carta es extensísima, y con precios desorbitados, la referencia más barata son 40€, nosotros pedimos consejo previo aviso de que nos queríamos centrar en la parte "baja" de la carta. Aún así creo recordar que pagamos 200€ por dos botellas y una copa de vino dulce.
Otro detalle que no me gustó es que a parte de los 135€ del menú cobran 6€ en concepto de pan, y tienen un servicio continuo de agua, servido en unas jarras de plata y cobrando la botella (que tu nunca ves) a razón de 6€.

Total que la cuenta se te dispara a 200€ por persona (con cafés y copas seguramente se vaya a los 230€), es la cuenta que más me ha dolido pagar en mi vida, sobretodo por la sorpresa de los complementos, detalles feos que amargan al personal.

Avelio

Necesito explicación de la botella de 300.000 bolos, que casi me da un parraque al leerlo.

16 de abril de 2016

Miss Superlike Aveli...

No me gustan esos detalles de cobrar el pan en un menu de 200 euros y el agua servida en jarras...
Lo de los 300000 euros por una botella sera de coña...
Ya no me ven por Caceres y mira que me gusta esa ciudad

16 de abril de 2016

Miss Migas

Cobrar el pan en menús de este precio creo que no es de recibo. Y pedir un vino "barato" y que te coloquen uno a 80€/botella aprox es un escándalo.

17 de abril de 2016

Sr Rodriguez

He oído demasiados comentarios sobre el rejoneo vinero en este garito.... No me gusta

17 de abril de 2016

fresandco

Aveli@'s la botella en cuestión es un Chateau d'Yquem de 1806, una joya de coleccionistas, que por lo que nos contó el propio Toño, tuvo que ser enviada a la bodega para recorcharse por una fisura en la botella, ¡imaginaros el canguelo que tuvo que ser tener 310.000€ en juego!

Os dejo un link con la historia al detalle

selectuswines.com/es/chateau-d-yquem-1806-una-botella-recorchad...

18 de abril de 2016

fresandco

En cuanto al precio de las botellas "para aficionados" pensamos todos igual, es un despropósito, no es ético triplicar o cuadruplicar el precio de las botellas por mucha estrella que lleves encima.
Todos estos detalles "poco profesionales" hacen que al ver la cuenta se te quede cara de güiri despistado, además de que el menú tiene más altibajos que una montaña rusa, pero eso ya es un tema mas personal.

18 de abril de 2016

Avelio

Me ha encantado la historia de la botella. Gracias!

18 de abril de 2016

20/07/2016

Excelente

Para mi, el mejor restaurante en el que he estado en mi vida.

Incrieble bodega, incrieble menu degustación, todo llevado con un toque de normalidad sorprendente.

Si algun fin de semana pueden escaparse y no saben donde, vayan a Cáceres y sobre todo, vayan a Atrio.

11/03/2015

El gran restaurante de Extremadura

Esta semana nos trasladamos hasta tierras extremeñas para recordar nuestro paso por su restaurante más reconocido por la crítica, el restaurante Atrio de Cáceres que regentan Toño Pérez (cocina) y José Polo (sala) y que cuenta en la actualidad con 2 estrellas Michelin.

Situado en el casco histórico de Cáceres el restaurante Atrio forma parte de Relais & Chateux, una asociación de establecimientos exclusivos que aúna hoteles con encantos y joyas gastronómicas y entre por citar alguno de los que ya hemos repasado en Espacios secretos se encuentran Santceloni y Martín Berasategui.

Un lugar idílico en cuya planta baja se encuentra el restaurante dividido en varios salones que tienen una capacidad para unos 50 comensales.

Una cocina de raíces extremeñas presentada en sus dos menús degustación, uno más corto y clásico en el que se encuentran algunos de sus platos fetiche y otro más largo y creativo que fue por el que optamos nosotros aunque cambiando algún plato por el del otro menú.
- See more at: espaciossecretos.com/2015/03/10/atrio-el-gran-restaurante-de-extrema...

Bermar

Snif... todavía puedes pedir el mítico Capucino de foie con hongos y crujiente de maíz... fue el primer plato que me hizo llorar (en 2001, joder qué viejo soy); hasta entonces los había probado muy buenos pero no a ese nivel.

Buenas fotos, buena crítica. De acuerdo en el abuso de helados...

Uno de nuestros restaurantes preferidos. ¿Has desayunado allí? Eso no se pude contar...

11 de marzo de 2015

Sr Rodriguez

Probablemente no soy quién para decirlo pero 200 pavos........se me antoja mucho mucho.
Hablamos de poder comer en lo más de lo más en este pais como Diverxo o Celler.

11 de marzo de 2015

Bermar

Pues sí, pero si ya has comido en esos sitios, y casualmente viajas a Cáceres... como te vas de allí sin vivir otra experiencia?! En nuestro caso, ahorramos, y como tenemos amigos allí, pues eso, la excusa...

11 de marzo de 2015

EspaciosSecretos

Gracias Bermar, actualmente solo existe la opción de los menús aunque si que puedes intercambiar platos pero no me suena que estuviese el capucino. Teniamos intención de desayunar pero porque había oído maravillas pero terminamos de cenar casi a las 2 de la madrugada y bastante llenos así que nos saltamos el desayuno.
Sr Rodriguez, Yo pensaba que saldría por algo menos ya que el menú son 129 pero los vinos, agua, cerveza, cubierto te hinchan mucho la factura final. Yo cada año me reservo para un par de homenajes y uno era este. Tiene 2 Estrellas Michelin y las cobran bien pero como en casi todos los de este nivel. En Diverxo actualmente te vas a los 250 y aquí pagas también todo lo que acompaña a la experiencia

11 de marzo de 2015

Bermar

Hace un añito estaba... qué chasco! En fin, me engañaré pensando que muchas veces magnificamos el recuerdo.

El desayuno de Atrio es el mejor desayuno que hemos probado en nuestras vidas, y si además te lo sirven en la habitación con vistas a la torre/plaza ya es la HOSTIA! Eso sí, solo apta para aniversarios, y no para cualquier aniversario.

11 de marzo de 2015

12/08/2013

Sin palabras

Teníamos grandes expectativas en nuestra visita a este restaurante, y ninguna se vio defraudada.
- La comida:
Aunque ofrecen la posibilidad de confeccionarse el propio menú, nosotros optamos por el menú degustación. Estuvo compuesto por: las tapas (macaron de remolacha; milhoja de boquerón; zamburiña en ceviche; y capuchino de foie), entrantes (gamba marinada; loncheja con calamar; cigala con careta de cerdo), pescado y carne (lubina en dos cocciones; pluma ibérica) y tres postres (binomio de torta del casar; tocinillo con helado de yogur; falsa cereza). Y no faltaron los petit fours (magdalenas; macaron de limón; gominolas de frambuesa; y trufas). Todos los platos estuvieron sencillamente espectaculares. Quizá los que más nos gustaron fueron la lubina y el ceviche de zamburiña, y el que menos (aunque sin desmerecer) la milhoja de boquerón. Mención especial merece la gamba marinada con crema agria y caviar.
- El servicio:
Atento, rápido, eficaz... de las mejores atenciones que hemos recibido en un restaurante de esta categoría.
- El local:
Amplio, moderno y elegante. Se está muy a gusto aunque si bajasen un poco el sonido de la música no pasaría nada.
- Conclusión:
La experiencia en Atrio comienza con una visita a la aclamada y famosa bodega, merecedora en una ocasión del premio a la mejor bodega de restaurante del mundo, aunque también debería llevarse el premio a la bodega más cara. Pedimos un cava extremeño que nos costó 44 euros, y al día siguiente lo encontramos en una tienda en Trujillo por 8. En nuestra opinión demasiado margen de beneficio por el descorche. No tenemos inconveniente en pagar 119 euros por el menú, pero sí lo tenemos por los 44 de una botella que vale 8.
Al final de la comida salió Toño Pérez, el chef, a saludar, y tuvimos la osadía de pedirle que nos enseñara la cocina, lo que hizo con mucho gusto y simpatía.
En resumen, una experiencia inolvidable.

13/03/2013

Puro marketing

Visitado el 19/03/04
Aviso: el comentario se refiere al Atrio de la ubicación anterior

De todos es conocida la fama de la bodega de este renombrado local. Creo que dispone de la mejor carta de vinos del mundo mundial, o algo asi. Bien, pues en este templo del vino, nos sirven de aperitivo 2 copas de champán ( dijeron que no tenían cava ??? ) al módico precio de 13 eur por copa. No problem, algo habitual en estos sitios. El problema es cuando el contenido de dichas copas resulta estar a temperatura ambiente ( es decir, a unos 20º ) y más pasadas que una uva a finales de octubre. Paralizado por la sorpresa, no se me ocurre devolverlas y decirles que eso no se puede hacer en un restaurante de esta categoría y simplemente, las dejamos en la mesa sin beberlas, ya que era imposible.

Despues del magnífico comienzo, pasamos a la comida, correcta, sin nada especial que comentar. Bueno sí, comentar que pedimos platos para compartir, y cuando llegó la receta, resulta que nos clavan suplemento por repartir la comida entre dos platos. Esto no es el único sitio en donde se hace, evidentemente, pero siempre viene correctamente reflejado en la carta. Aquí no reflejaban ni los soles ni las estrellas.
Por último, el postre. Muchos postres nos tienen arreglado una cena mediocre, pero pocos nos la tienen estropeado como aquí. Pedimos la famosa torta del casar al módico precio de 12 eur y aparece en el plato una especie de mancha blanca alargada con un polvillo indeterminado por encima. Estábamos esperando a ver si era alguna modernidad especial que venía en 2 platos, pero no, eso era todo.

En cuanto al vino recomendado por la "mejor carta de vinos del mundo", un Enate que no estaba mal, al "módico" precio de 32 eur. Era además el vino más barato de la carta.

Todo el asunto por 200 eur del 2004.

Es posible que ahora haya mejorado, pero no iré a comprobarlo.

24/02/2012

2 estrellas Michelin no se dan porque sí.

Visita 19/2/2012 (2 personas)

Menú degustación 9 platos: 119 euros/p. - 4 copas Alunado Chardonnay 2008 Ribera del Guadiana (16 euros). Servicio 2 pax. 12 euros Agua 5.50 euros. TOTAL Factura: 271.50 euros.

Probablemente sea el mejor restaurante en el que haya estado (ha sido mi primer 2 estrellas michelin) y tengo que decir, que incluso con una expectativas bastantes altas, no me ha defraudado en absoluto. Local: impecable, servicio, excelente. Atentos, amables, sin resultar pedantes, ni pesados ni distantes. Comida: excelente, si bien es cierto que no todos los platos impactan por igual, tengo que decir que tanto la presentación, calidad de los mismos resulta francamente muy buena. Y aunque son cantidades pequeñas, puedo asegurar que no se sale con hambre.
-Aperitivo: no recuerdo. Una especie de minipastillas que se deshacian en la boca no se de qué .. Curioso.
-Calabaza y castañas con manjar de almendras: Crema suculenta y muy sabrosa. 4/5
-Capuchino de foie, hongos y maíz. Excelente. Puro sabor. 5/5
-Gambas marinadas, ensalada de brotes, caviar y crema agria. La gamba, como un carpaccio finísimo. Muy bueno y suave.4/5
-Loncheja de ibérico, calamar y curry. Quizás el más flojo (y escaso)para mi gusto. Bien, pero sin más 3/5
-Cigala, careta de cerdo y jugo cremoso. Estupenda, y la salsa deliciosa. 4/5
-Lubina asada, caldo batido y crema de colifor. En su punto. 5/5
-Pluma ibérica, foie a la plancha,melocotones salteados y crema de berros. Tambén en su punto. 5/5
-Torta del Casar y helado del casar con membrillo y aceite especiado. La torta muy intensa, el helado muy suave. Buen contraste. 4/5
-Tocinillo con helado de yogur y tierra de cacao. Impresionante presentación. Delicioso. El mejor postre, sin duda. 5/5
-Las golosinas y entretenimientos de sobremesa. Trufas, Tiramisú en vasito, gominolas de frambuesa y alguna cosa más que no recuerdo. Muy buenos 4/5
Chupito de Villa Massa para acompañar (no tomamos café ni té)

Después de la comida, visita a la impresionante bodega (más de 3.000 referencias y unas 35.000-40.000 botellas) y de regalo la carta-libro de vinos del restaurante con comentarios (bueno, y unos toffes y caramelillos de recuerdo, :D)

En definitiva, muy satisfechos y sorprendidos de la calidad de este restaurante. Una experiencia única. Lamentablemente, no es para todos los bolsillos, pero como capricho, desde luego merece la pena gastárselo una vez como ocasión especial.

Estoy seguro que, teniendo la ocasión de volver a visitar Cáceres, volvería sin dudarlo.

Enhorabuena a Toño y todo su equipo. Seguid así.

17/04/2012

De las mejores bodegas de Europa

El pasado viernes santo, aunque esté mal decirlo (o más bien hacerlo), nos dimos un gran homenaje en El Atrio, el más famoso restaurante de Cáceres, y seguramente de Extremadura. Tiene dos estrellas michelín, y yo creo que sí lo vale. Se encuentra en pleno centro histórico de Cáceres, en una placita encantadora, muy cerca de la plaza mayor. Cuando fuimos estaban casi todas las calles cortadas por las procesiones, y fue complicado llegar hasta el aparcamiento en coche, pero finalmente lo conseguimos. Lo que es realmente complicado es lo de los tacones por el suelo empedrado... Las mujeres tienen un problemilla ahí. Dicho esto, nos comentaron que, para la gente que se aloja en el hotel, cuentan con un servicio de recogemaletas, para que los clientes no tengan que ir cargando con ellas por todo el centro histórico de Cáceres. Me parece un buen detalle (también diremos que, por 400 euros que cuesta más o menos la habitación, no podían hacer menos). La comida la presentan en tres tipos de menú, según el hambre que tengas. Nosotros nos decantamos por el menú de glotoncillos, que era el que llevaba más cosas (no tanto por comer, sino por probar, se entiende). En cualquier caso, nuestra visita fue más orientada a "beber" que a comer, ya que íbamos con una persona muy entendida y profesional de la gastronomía, que quería aprovechar para hacer una pequeña degustación. Bebimos, para empezar, un Riestling (vino blanco alemán), luego un vino de Borgoña, y por último, un vino de Oporto. Como no soy muy entendida en vinos, que se diga, no recuerdo las añadas, pero eran buenas. Fue una experiencia alcohólica estupenda, la verdad. Tuvimos a los dos sumilleres dándonos explicaciones y charlas sobre el vino durante toda la comida y, después de comer, nos hicieron un pequeño tour por el restaurante, las cocinas, y, cómo no, la bodega, que es una verdadera maravilla. La carta de vinos, para que os hagáis una idea, es un libro (que, por cierto, nos regalaron). Por supuesto que Toño y su compañero, que está en la sala, nos dieron una atención bastante personalizada -aunque se ve que son súper relaciones públicas y tratan a todo el mundo de maravilla- debido a que íbamos con alguien muy amigo de la casa. Entre la gente que allí se encontraba ese día estaba Mafo, el gobernador del Banco de España. El precio está absolutamente condicionado a los vinos que pidas. Nosotros, en concreto, gastamos más dinero en el vino que en la comida. En ese sentido, nos llamó la atención y no nos gustó el hecho de que no reflejaran en la carta el detalle de los vinos consumidos -siendo este sitio precisamente un lugar con tal predominio de la bodega-. El Atrio es, un lugar a visitar antes o después y al que volveré seguramente, dado que yo voy bastante por esa zona.

23/09/2012

Atrio

Fin de semana en Cáceres, de fiesta ya que íbamos a Atrio. El casco histórico de la ciudad, muy bonito y ultra-conservado, piedra y edificios públicos por doquier. Agradable para pasear y relajarse de Madrid.
El hotel, obra de los arquitectos Emilio Tuñón Álvarez y Luis Moreno Mansilla (DEP), muy bonito y elegante. Me gusto especialmente la fachada, moldeada cerrando huecos como si fuera una escultura; y los patios interiores, los juegos de luces y sombras y los detalles. Gran edificio.
Una vez en el hotel, todo es servicio, buen gusto, tranquilidad y lujo. A los 10 minutos de estar en la terraza de nuestra habitación ya estábamos en paz con el mundo. En la cubierta tiene una agradable terraza con solárium y dos albercas.
Cenamos (menú degustación 119€+IVA):
- Tapas: milhojas de boquerón y vinagreta de avellana / capuchino de foie, hongos y crujiente de maíz.
- Gamba marinada, ensalada de brotes y crema agria con caviar.
- Loncheja de ibérico con calamar y curry.
- Cigala, careta de ibérico y jugoso cremoso.
- Rodaballo semiseco y meloso de nuez y coliflor.
- Pluma, melocotones salteados y puré de berros.
- Binomio de Torta del Casar en contraste con membrillo y aceite especiado.
- Tocinillo con helado de yogurt y tierra de cacao.
- La falsa picota del jerte y su hueso que se come.
En general todos los platos muy bien y 2 sobresalientes: el ibérico con calamar y curry y la pluma.
Para beber una copa de André Clouet y un Puligny-Montrachet 2004 de Domaine Leflaive (90€ + IVA), vino bastante curioso, con mucha fuerza y que acompaño bastante bien al menú.
La carta de vinos y la bodega – visita imprescindible por el espacio y para ver las verticales de grandes productores – son inabarcables; gracias a la ayuda de Fernando Angulo íbamos con un listado de referencias para comentarlas con el sumiller y elegir alguna, aunque al final cambiamos añada por disponibilidad.
A la mañana siguiente, desayuno en la habitación (30€ + IVA / pax) con zumos, bollería, panes, mermeladas, mantequillas, migas con huevo, chapata de jamón, frutas con yogur, natillas con butterscotch y café. El mejor desayuno que recuerdo en un hotel.
Sensación final: merece la pena por el conjunto hotel-restaurante, por el edificio, por la atención de Jose, Toño y el resto del equipo. Como restaurante, muy bueno pero no extraordinario, y caro; aunque si pudiera, volveria el mes que viene.
Quizás un 8,5/10 para mí.

16/02/2013

LA PERFECCIÓN.

No soy novato, precisamente, en esto de comer y a muy alto nivel, pero tengo que decir que ningún restaurante ha igualado a Atrio: en la comida y en el servicio.

De este último, confirmar que es perfecto y que el lugar más refinado del mundo no sirve dos platos entre tres camareros, uno que lo presentan y otros dos que lo ponen; no colocan los cubiertos enguantados; no decantan con una luz led para vigilar los posos; no preguntan si el ritmo que siguen al servir los platos está bien o queremos que sea más rápido o más lento... Solo se hace un poco agobiante que al entrar, sobre todo si llegas antes a tomar una copa, te reciba tanta gente...

Ver la bodega (unas 29.000 botellas, vinos top con 40 ó 50 cosechas de cada no guardadas: no existe otro restaurante que tenga tanto y tan bueno) y la cocina (que abre Toño, el cocinero, cuando está acabando de preparar platos) son otros dos espectáculos inolvidables.

Pero el no va más es la comida en sí. Hay 3 menús, con 6-7 platos a elegir en cada rango (entrada, pescado y carne), con precios acordes con la categoría: 99, 109 y 119 euros. Y todo es exquisito hasta un punto sin comparación. Además te añaden, al principio, 4-5 tapas, igualmente perfectas. Nuestro menú se pareció mucho al que aquí recogen Juanma&Carol, con quienes comparto casi todo, incluído lo carísimo de los vinos. Nosotros pedimos a José Luis, el sumiller, un tinto extremeño, si es que había alguno que valiera la pena. Nos sirvieron <Habla 09>, que es excelente (tempranillo, petit verdot y cabernet-sauvignon) pero nos cascaron 60 eurazos.

Mención aparte merecen los dos dueños, José Polo, en calidad de anfitrión y gran maestro de la sala, y Toño Pérez, el cocinero con escasos rivales de su talla. Por cierto: aquel nos confesó, con tono neutro, que el accionista mayoritario era el Banco de Santander... ¡Pues que aguante así muchos años!: será un servicio a la cocina, a la gastronomía, a la enología y, en fin, a la cultura.

06/10/2011

Exquisitez al cubo

Un gran ventanal con marco de madera perfectamente incardinado en la piedra más noble de la zona monumental de Cáceres identifica el sitio sin necesidad de que rótulo alguno nos indique su presencia. Cierto que se presupone y que los muy discretos letreros de su entrada -hotel y restaurante la comparten, porque comparten también concepto- hacen dudar sobre si te debes aventurar por esa puerta o buscar otra en algún adarve de la preciosa Plaza de San Mateo.
Una vez dentro conviene advertir que la cuenta para dos personas ascenderá, como poco, a los 300 euros, por si alguien decide que no es necesario seguir leyendo.
A mí no me asustó y hoy, días después de mi visita, incluso me despierta una sonrisa. Nunca me gasté tan a gusto tanto dinero en una comida porque nunca comí tan exquisito y en un ambiente tan exclusivo como cómodo. Con alguna excepción.
Incomoda al entrar encontrarse con tantas personas dándote la bienvenida, pero es sólo hasta llegar al comedor, en forma de L, con buena iluminación natural y fantástico acento artificial. Cada mesa -no más de diez de distintos tamaños y perfectamente espaciadas- podría ser fotografiada para una revista de lujo por la armonia de su conjunto y la perfecta luz cenital que la ilumina.La sala es especialmente atractiva por su luminosidad y sencillez, amén de una decoración tan simple como hermosa. El servicio está siempre atento pero evita mirar las mesas, lo que hace que en momento alguno uno se sienta violento.
De aperitivo tomamos una cerveza. Yo me decanté por el menú degustación completo y mi pareja se dejó convencer para decidir sobre la marcha si le bastaba el menú degustación reducido o, por contra, continuaba hasta el final. Ni que decir tiene que pidió la "prórroga". De vinos, siendo ella semiabstemia y yo principiante, acepté la recomendación del sumilier de tomar "copas" de blanco y tintos en función de los platos servidos, sin necesidad de pedir botellas de su inigualable bodega, tanto en calidad como en precio. Su carta de vinos tiene el grosor de una novela de Ken Follet.
Como me supongo que el menú cambiará en función de la temporada, huelga pormenorizar sobre el gran trabajo de Toño Pérez en la cocina y el de José Polo y su equipo en la sala. Todo fantástico de calidad, texturas, presentación y servicio. Por lo que a mi respecta ,sólo me defraudó un salmonete en salsa de azafrán porque esta mataba el sabor del pescado. Podía ser cualquier especie que habría pasado desapercibida al paladar.
Los postres, perfectos, en especial un helado de queso con un casar y franja de membrillo.
Tuvieron la deferencia de mostrarnos la bodega, de las mejores de Europa, donde se rinde adoración, como si fuese un becerro de oro, a la colección de añadas de Chateau d'Yquem, un blanco que dicen portentoso y cuya primera botella, "clonada" por cierto, valdría, si alguien la pagara -y nos adivirtieron que la servirian sin temblarles el pulso-, 150.000 euros.
En definitiva, una experiencia fantástica y, en mi caso de ex fumador, asequible. Por lo que dejó de gastar en un mes de algo que me horadaba los pulmones tengo, y me sobra, para ir cada cuatro semanas a un dos estrellas Michelín. Repetiré.