Restaurante Bar Galleta

En una de las calles más de moda de Madrid se sitúa el Bar Galleta, un espacio donde disfrutar de platos del mundo, desde hummus hasta tacos mexicanos, en un ambiente rústico-chic. Hay menú del día y en la planta baja hay una sala para grupos, perfecto para pequeñas celebraciones con amigos.

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The Eating Place + seguir 7 sitios

11/05/2019

Un homenaje a las galletas María Fontaneda

Bar Galleta es un restaurante en la zona de Malasaña en Madrid, que ofrece cocina internacional y española a buen precio. ¡Ideal para ir con amigos!

Aquí os dejamos nuestra experiencia con las fotos de los platos que probamos theeatingplace.com/restaurante-bar-galleta

18/06/2016

Sin chispa

Sábado mediodía, medio aforo y al sentarnos nos advierten de un segundo turno de comidas, no ponemos pegas pero nos sientan en una mesa pegada a otra, apenas un palmo entre ellas (hay que mover la mesa para poder pasar a sentarnos). Ni un pero por nuestra parte pero mal comienzo. Carta corta, donde los entrantes en ocasiones podrían ser platos únicos (risotto), no falta el tartar, la carrillada o una ensalada con quinoa, no hay excesivas sorpresas. Optamos por las berenjenas rebozadas, las croquetas y el risotto. Nada destacable, ni bueno ni muy malo. Lo mejor la berenjena, las croquetas sin apenas bechamel ni sabor y el arroz del risotto duro. Nada especialmente destacable en la cocina.
Es cierto que el local es bonito y que la atención es buena pero no es suficiente. Seguirá lleno probablemente pero su comida no engancha.

17/01/2018

Galletas y tartas.

Galletas muy buenas,tartas estupendas,muy bien el cola cao,si sois golos@s os sentiréis cual pez en el agua.

18/02/2016

Puntuación 6

Fuimos a cenar este sitio en pleno re-invierno madrileño. Muy bonito por fuerta y por dentro. No visité los baños pero el local era muy agradable. Me sorprendió que los que estaban cenando al lado de la entrada estuvieran con anorak...

Los camaremos muy majos, buen servicio. Agradable, educados y enérnicos.

Dos copas de vino, dos cercezas, tartar de atún, hummus, risotto y un postre por 55€. Precio aceptable.

No había mantel de tela pero si servilletas de ese material. El tartar a mi acompañante no le gustó, me lo tuve que comer todo yo. Tenía un sabor particular. Estaba especiado al estilo 'galleta'. El hummus estaba muy correcto y venía acompañado con una salsa de ajo. El risotto no estaba mal, ni muy salado y muy soso.

Un lugar que no está mal por visitar pero que tampoco es nada del otro mundo. Lo mejor el servicio, la comida bien sin deslumbrar.

spider72

Por ese precio no me parece del todo mal, la verdad.

18 de febrero de 2016

George

Está bien y la carta invita a volver a visitarlo. Tienen fusión de comida peruana también.

18 de febrero de 2016

14/01/2016

Pues yo soy más de las campurrianas, supongo

Bien, en la línea de los de la zona. Servicio algo despistadete, agradable. pero quizá esperaba más. Las berenjenas rebozadas de galleta nos decepcionaron un poco. Muy agradable el tartar de atún y correctos los tacos de bacalao, aunque no deja de ser una pavía muy normalita en una tortilla. Postres golosos! Con copa, botella de vino y compartiendo sin abusar, nos salió a 34 pax.

Lady Spider76

Que tal está el galleta Piti? le eché el ojo para cosas informales hace unas semanas paseando por allí

25 de julio de 2014

Rosalía Martínez (Pi...

lo he visto por aquí y he pasado, creo, una vez. Pues tipo Maricastaña, me parece a mi. Para cosinas informales, supongo que guay

25 de julio de 2014

21/12/2015

Carta en tabla

En un principio había decidió titular esta reseña como “Le Cocó 2”, más abajo explicaré por qué, pero además de que el título es injusto con el restaurante, que creo que es algo mejor, al leer un comentario a otra reseña he decidido que llamarla “carta en tabla” es más apropiado y me hace gracia por el enfoque de estudio de mercado que le da al asunto.
Hace algunos años ya que en Madrid prolifera un tipo de bistró con una nota en torno a los 25-35 euros PAX, con casi todos los platos pensados para compartir y con una carta no sólo similar en cuanto a especialidades si no también en presentación: la sacan agarrada a una tabla de madera con una pinza. Son los restaurantes “carta en tabla”.
Por la decoración, platos, trato y la carta en tabla el Bar Galleta recuerda muchísimo a Le Cocó. Donde aquél estaba decorado en azules y verdes el Galleta está decorado en dorados y cremas, pero en esencia ambos tienen un ambiente muy parecido: paredes sin el enlucido con los ladrillos originales a la vista, mesa rústicas de madera sin barnizar con los bordes redondeados y el tacto muy suave de tan gastado, mesas compartidas con otros grupos, jarrones con flores silvestres, servilleta de tela pero sin manteles… vamos, esto del rural chic. En el caso de El Galleta hay un perfume a galleta que impregna toda la sala, punto.
La carta muy similar también al Cocó y tantos otros restaurantes de Malasaña-Chueca, el “un poco de todo”: el risotto de costumbre, los palitos de berenjena rebozada de rigor, el tartar de atún que no falte, las croquetas especialidad de la casa, los metzes de hummus con nosequé, la burrata con nosecuántos, el magret de pato con nosemás y la hamburguesa de buey con nosemenos.
Y sin embargo se come mejor que en Le Cocó. La comida es de mejor calidad y donde allí sales despagado e insatisfecho del Galleta sales bastante más contento, más feliz y pensando que podrías volver. Será que guisan mejor , será el olor galleta.
Vamos con la comanda:
BERENJENAS REBOZADAS EN GALLETA CON POMODORO Y PARMESANO: He puesto “pomodoro” porque así aparece en la carta pero, bueno, me llevan los demonios al escribirlo. Las berenjenas muy buenas, se nota el rebozado a galleta que les da un toque muy crujiente y muy dulzón. No son las mejores que he comido pero no estaban aceitosas y el queso no les sobra. El parmesano yo creo que no era parmesano pero tampoco perjudicaba al plato. El “pomodoro” era tomate triturado concentrado, “puree”, que tiene un sabor muy potente y un poco frito. Bien.
AJÍ DE GALLINA CON MILHOJAS DE PATATA: Resultado inesperado. Yo pensaba que la carne del guiso estaría bien y pincharían en la salsa, pero no. El pollo del guiso tenía la textura de un filete de pechuga a la plancha, le faltaba tiempo de cocción en la salsa, pero la salsa estaba sorprendentemente buena. El milhojas de patata no son más que unas patatas panadera haciendo de base del guiso. También bien.
TACOS DE CARNE MECHADA CON PIÑA, AGUACATE Y CILANTRO: El título es del todo descriptivo y se ajusta perfectamente a la realidad del plato. La carne mechada es ternera deshilachada, que nadie la confunda con la carne mechada típica de Andalucía. Esto estaba muy bueno.
Como las raciones son más del doble que en Le Coco, que son escasitas, no hubo sitio para postre.
El ticket, fueron 27 euros PAX con dos vinos y dos cervezas. Mal en el tema de vinos por copas, ni carta, ni variedad.

spider72

Aún así debo decir que por 27 euros...que quieres Mari Pili...

21 de diciembre de 2015

Pamplinero

Oye, oye, si yo digo que muy bien éste, que palmitas en la cara le da a Le Cocó
eliminar hace un momen

21 de diciembre de 2015

06/10/2014

Qué buenas son...

Sí, las galletas Fontaneda. La austeridad castellana hecha alimento, las paradas en Aguilar de Campoo antes de pasar el Puerto y llegar a Santander. Iconos de una España de otro tiempo, que recodamos con cariño pero no echamos nada de menos.

Precisamente un descendiente de esta saga palentina ha abierto un nuevo restaurante en la Corredera de San Pablo, antes calle de cines porno y comedores sociales y hoy barrio trendy entre Malasaña y Plaza de la Luna.

En esta zona, como suele ocurrir en todas las de moda, abunda lo fake. Mucho quiero ser moderno pero no lo consigo, mucho quiero parecer de calidad pero soy de Ikea, mucho quieres ser original pero eres cutre. No es el caso de La Galleta, dechado de virtudes en cuanto a decoración, ubicación, ambiente y cocina se refiere.

¿Qué cenamos? Pues un excelente ceviche, gambas compañadas de un suave guacamole, unos palitos de pollo rebozados con galleta, bacalao al horno y coccote de merluza con verduras. Todo ello sin demasiados artificios pero de buena calidad. De postre probamos una tarta de chocolate, la "tarta de mamá", y un tiramisú que estaban para chuparse los dedos. Todo regado con el blanco de la casa, un sencillo y digno vino de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme.

Enhorabuena a los creadores de este nuevo espacio, muy madrileño pero muy nuevo, refrescante pero consistente, divertido y no fútil. Me gusta.

Rosalía Martínez (Pi...

juer, pues el otro día entré a merendar y no vi una tarta ni ná de ná por allí y me dio pereza. Veo que me equivoqué. Iré a papear

1 de octubre de 2014

spider72

Lo tengo en pendientes...habrá que ir antes que Lady Bottle nos corte el tráfico

1 de octubre de 2014

GarciaFraile

Mi familia era de Reinosa....siii me acuerdo.

8 de noviembre de 2014

14/04/2015

dentro de lo que cabe

Dentro de lo que cabe no esta malo en vista de la mediocridad generalizada en relación sabor/precios. Consta de una carta típica sin sorpresa mas que el añadido de la galleta como un ingrediente más. Puedo entender el atractivo y siempre lleno por la deco ya mil veces vista con maderas decapadas y flores frescas y secas, espejos por aquí y por allá. Servicio lento y algo despistado. Buena iluminación para un vino, una buena charla mientras se comparte algo, ahora no espere más si quiere comer bien.

01/04/2015

De cuento

Sí, 5 estrellas, porque después de repasar todos los aspectos que hacen a un local uno de tus favoritos, no se me ocurren apenas peros. El Galleta es un establecimiento con mucho encanto ubicado en el corazón de la Malasaña foodie. La decoración es una delicia y si busco un pequeño pero quizás lo encuentre en el aprovechamiento del espacio, buscando el límite entre la cercanía y la incomodidad. Carta extensa con elaboraciones riquísimas, y donde tampoco escatiman en detalles como los aperitivos de bienvenida. Por supuesto el postre no hay que perdérselo, pues es donde entra en juego especialmente la elaboración que da nombre al lugar. Exquisito trato ya desde la reserva, donde compruebas que ya sea por su limitado aforo o por su buen hacer, encontrar una mesa libre para cenar en fin de semana se antoja siempre harto complicado.