Ordenar por:

relevancia fecha

19/05/2016

Cocina clasica de calidad.

15-5-2016. Mediodía.

Estamos ante una nueva andadura de este restaurante, ahora con nuevos propietarios y ubicación, que vio la luz a mediados del siglo XX, en la calle de Alcalá, en el lugar que hoy ocupa el restaurante Arahy, hasta el año 2012, fecha de su cierre.


Por alli paso la flor y nata de la alta sociedad, tiempos aquellos en los que competía con otros restaurantes bien conocidos por la burguesía de la época: Jochey, Balzac, Horcher.


Un año después (2013), reabrió sus puertas con nuevo nombre (El 31) y nuevos dueños, pero tampoco funcionaría.


Hace pocos meses y en una nueva ubicación, en Jovellanos, y casi frente al teatro de la Zarzuela, el nombre Club 31 vuelve a ver la luz, con la idea de recuperar el prestigio que tuvo antaño.


Ocupa un edificio con salones amplios, decorados clásicos, elegantes, muy agradables. Una pequeña barra a la entrada, para espera hasta asignación de mesa.


Sala con decoración clásica, con predominio de colores cálidos. Mesas bien montadas con buena separación entre ellas, vajilla y cristalería acorde con el lugar.


Buen personal de sala, muy profesional, atentos, cercanos pero manteniendo la distancia.


Carta de vinos correcta, con precios medio altos. De este apartado, un Muga blanco del 2014.


La carta de comida, incluye en un apartado los platos míticos del antiguo Club 31, junto con otras propuestas basadas en productos de temporada, y una sección dedicada en exclusiva al caviar Beluga. No es lugar barato, pero se pueden pedir medias raciones de casi todos los platos.


Comenzamos con una excelente mantequilla que acompaña un buen pan, y a los que siguen unas croquetas de ternera, normalitas, y una agradable crema de parmentier de patata con una galleta de queso.


1/2 Alcachofas rellenas de foie, gratinadas y con una salsa de piquillos. Buen producto, muy bien cocinada, salsa con potencia contenida, no resta sabor a la alcachofa.


1/2 Raviolis rellenos de txangurro con salsa de marisco al armagnac. Muy buen plato. Muy recomendable.


Souffle de queso con caviar. Solo por este plato, y algún otro claro, merece la pena volver por aquí. Suave, delicado, elegante. Un platazo.


1/2 Tartar de atún rojo. Plato de los míticos.


1/2 Solomillo Strogonoff con arroz pilaf. Otro de los platos que dio prestigio a esta marca. Irreprochable, para repetir y recomendar.


1/2 Callos con sus patatas souffles. No me atrevo a decir que son los mejores callos que he disfrutado, pero si ocupan un lugar muy alto. Después de disfrutarlos, no me extraña la fama que tenían en su época. Ligeramente picantitos, sabor redondo, labios repegados. Muy pero que muy buenos.


Crepes Suzette. En un lugar de cocina clásica, no puede faltar uno de los postres mas clásicos. Elaborado a la vieja usanza, con cognac y Grand Marnier. Aquí si digo que son los mejores crepes que he tomado.


Cafés con hielo y petits fours, ponen punto final a esta visita. Presiento que no será la ultima, nos ha dejado una muy buena impresión. No es barato, pero la calidad de su cocina, el trato recibido, el abrir en domingos (aunque estábamos en familia) y el no exigir ni chaqueta ni corbata, merecen nuevas visitas.

Miss Migas

Mi señora madre y yo lo disfrutamos mucho, clasicismo del bueno. Y sí, los callos y el soufflé son divinos.

19 de mayo de 2016

23/03/2016

El Club 31 de siempre pero en nueva ubicación

De la calle Alcalá se ha movido al local que tradicionalmente ocupaba un restaurante italiano, frente la Teatro de la Zarzuela, detrás del Congreso de los Diputados. Distinto local, algo más relajado el ambiente pero se mantiene la calidad, la materia prima excelente, el trato profesional y amable y los precios. Muy buenos pescados aunque en mi caso (la merluza) llegó con demasiada salsa, extraordinarias entradas y posibilidad de medias raciones de muchas cosas. El steak tartar es una maravilla.

13/03/2016

Clásicos que nunca deberían morir.

Febrero 2016

De pequeña había ido a alguna celebración al clásico Club 31 de la Calle Alcalá, uno de esos sitios a los que recuerdo entrar de la mano de mi abuela, engalanada ella con todas sus pieles y mejores joyas. Tras los tumbos que había dado en los últimos años, momentos en los que no lo visité porque no me pilló en gracia, nos enteramos que había vuelto a sus raíces en un nuevo local pero a precios más comedidos así que no faltó tiempo para convencer a mi madre y rememorar viejos tiempos.
La sala es amplísima, agradable y acogedora con un servicio de gran altura, atento pero discreto, cercano pero profesional, de la vieja escuela. La carta contempla los clásicos del Club con algún plato nuevo que se nos torna menos interesante así que optamos por ir a lo más tradicional empezando - tras los aperitivos que sirven (mantequilla para el pan, crema de patata y croquetillas) con la ensaladilla (8€/media), correcta pero sin más. Todo mejora con los raviolis de boletus y faisán al armagnac (10€/media) y hacemos la ola al soufflé de queso con caviar (20€): aéreo, esponjoso, de sabor suave, perfecto. El huevo Club 31 con pasta casera, un poco basta, no está mal (9€/media) y los callos (11€/media) y el solomillo strogonoff (14€/media) acompañados de patatas souffle y arroz pilaf son sublimes. De postre muy rico el souffle glacè de moka que a pesar de no ser tal cosa se convirtió en un buen final marcando el datáfono 105€ muy bien pagados aunque nos hubiesen sobrado tranquilamente dos medias raciones ya que son generosas.

22/07/2016

en pantalones cortos no :(

Julio, reserva para 2 personas, a las 15:30 por la web, todo ok. Llegamos puntuales, subimos las escaleras, y nos dicen que en pantalones cortos no. FAIL!!!!

Que no te dejen entrar a comer con pantalones cortos, chanclas o bañador o lo que sea vale, pase, PERO AVISAR AL HACER LA RESERVA (vía web). Así al ir a reservar buscaría otro restaurante y me evito perder tiempo.

La próxima visita (si llega) la tendré que dejar para el invierno...

JJPerez

jajaja

#quecosaspasan #nosinmiscallos
#noenpantaloncorto

22 de julio de 2016

22/07/2016

El resultado tendrá que esperar

Lástima no haber sabido al hacer la reseva que no estaba permitida la entrada con pantalón corto. Ojo! cualquier pantalón corto, que no es una cuestión de estilismo. En fin, que volveré en otoño. No por lo de vestir pantalones largos, haré un mea culpa en ello, si no por probar los callos.

A ver si por fin encuentro un digno sucesor a los del retirado Jacinto de Casa Jacinto.

Estoy seguro de que no me defraudarán. Aunque el listón, como el acceso, estará alto.

#noconpantaloncorto

10/01/2016

Jesús Encinar lo descubrió en enero de 2016

Uno de los grandes restaurantes de Madrid en su nuevo local

El Club 31 que estuvo durante tantos años en el local de Alcalá 31 ha cambiado ahora a un local aún más amplio en la calle Jovellanos. Mantiene la misma propiedad, equipo de cocina, carta y estilo, pero gana un local mucho más amplio y si cabe aún más cómodo que el anterior. Es un sitio principalmente para comidas de negocios, con mesas amplias, cómodas, bien separadas unas de otras, en una sala silenciosa, con buenos materiales y colores claros agradables. Por su localización me imagino que será un buen sitio para comidas relacionadas con las vecinas cortes. Hasta ahora en la zona sólo estaban La Ancha de Zorrilla, Sagardí y el Paradis para comer bien por la zona. Ahora con el Club 31 el nivel culinario de la zona de Cortes ha subido notablemente.

Un equipo de sala con atención impecable y cercana. La carta es tradicional, sin caprichos moleculares. Comer sale por unos 80-100 euros.

Manteles y servilletas de tela.