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02/11/2016

Culler de Pau, en este momento la cocina más lograda de Galicia.

5+
El nivel actual de la cocina que ofrece el Culler de Pau creo que está a las puertas de llegar, si sigue este proceso ascendente, al nivel de los más grandes de nuestro País.

El entorno del restaurante es magnífico, ubicado delante de la ría de Arosa, con una vista increíble desde el comedor que deja una de sus paredes totalmente acristalada, consiguiendo que la sensación sea muy agradable, siendo el decorado el propio paisaje que lo rodea.

En su cocina vemos que cada uno de sus platos respeta la presencia de algún producto de cercanía siendo esto el hilo conductor del menú. Todo ello sin dejar para nada de lado la variedad, con muchos sabores y técnicas diferentes, y con unas bases y reducciones que son una de sus mayores virtudes, consiguiendo redondear cada uno de los platos del menú.

Muy destacable su sopa de pescado, calabacín y percebe, un plato muy bien conjuntado que consigue una mezcla muy atractiva. Así como el plato de vieira, lacón y kombu, un mar y montaña fácil y sabroso.

SI QUIERES VER LAS FOTOS Y SEGUIR LEYENDO ENTRA EN:
cookinganddisfruting.es/2016/11/culler-de-pau-en-este-momento-la...

11/08/2015

increíble experiencia

update agosto 2015:
vuelvo tres años y una estrella michelín después a culler de pau, pero el mismo atardecer sobrecogedor y el mismo cariño por el producto que siempre.

plato memorable el huevo cocido a baja temperatura con carbonara de queso san simón, muy memorable. el menú degustación sigue en esos precios, lo cual es casi increíble.

olleros tiene todo para ganar y poco a poco lo está consiguiendo. y yo que me alegro.

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culler de pau es uno de esos sitios que le reconcilian a uno con la buena gastronomía desde nada más entrar al comedor, diáfano y minimalista, con vistas a las viñas y huertos con el mar al fondo, el lugar de donde proceden todos los platos de javier olleros.

javier olleros es una de las promesas de la cocina gallega. hijo de los dueños del hotel mar atlántico, cerca del restaurante, trabajaba en la cocina con su padre (cocinero emigrado a suiza). estudió cocina en la escuela pública de hostelería de santiago y trabajó en restaurantes con solera como casa solla, toñi vicente, con arola en la broche, con berasategui, bica do sapato, balzac, zallo barri y con seiji yamamoto en tokio.

apostamos por el menu degustación (48€): buey de mar con fondo de espinacas tíbio y guisantes, espárragos blancos “do Ulla” en texturas con flores de canónigos, un delicioso y suave sargo con cebolas y puerros tiernos sobre una meuniere, un tierno lomo de ternera con acelgas y vinagreta de capuchina, sopa con flores de primavera y lima, sorbete de yogur y albahaca, granizado de hierba luisa y ya para terminar un suave y explosivo a la vez postre de moras verdes con cebreiro, ganache de chocolate blanco y flores de limonero. dos aperitivos antes, dos tipos de pan y vino.

servicio atento, está a la altura. uno sale con la sensación de que volverá más pronto que tarde a disfrutar de algo así, tan ejemplar en juntar lo tradicional de la huerta gallega con la modernidad en su elaboración entre un chef gallego y uno japonés, conjugando lo mejor de uno y otro sitio. con esas vistas. con esa experiencia.

recomendable ir fuera de julio y agosto, pues son fechas para reservar con bastante antelación y uno no quiere tener una experiencia así en un restaurante abarrotado (pocas mesas sí, pero abarrotado) de madrileños y portugueses. ¿no?

26/05/2015

Cocina innovadora gallega que cautiva

Hoy, amigos, paraísos donde los haya. Nos acercamos a las Rías Bajas, y en concreto, a O Grove (Pontevedra), donde uno queda fascinado y absorto de todas las maravillas que puede contemplar. Y en dicho paraíso se encuentra una joya que acaba de ser remodelada, pero que ya tiene unos años de excelente historia gastronómica, como así lo certifica la estrella Michelín que posee: Culler de Pau. En él nos atiende un chef joven, pero de mucho prestigio, Javi Olleros, el cual además de ir transitando por las mejores cocinas de nuestro país, también se ha enriquecido de las enormes habilidades gastronómicas niponas, al estar cierto tiempo formándose en los fogones de Tokio.

El lugar, como ya les he comentado, es espectacular tanto por dentro como por fuera. A través de unos ventanales de grandes dimensiones podemos apreciar paisajes jamás soñados: la Ría de Arousa, Ribeira, la sierra de Barbanza... Mar y montaña todo en uno. El interior moderno y muy cuidado; minimalista, donde impera el color blanco, el cual combina perfectamente con la madera y el cristal. Asimismo, no quiero olvidarme de la sala polivalente que existe en la sala inferior, la cual puede ser empleada como taller, experiencias en torno a productos o como desarrollo de investigaciones aplicables a nuestra cocina. Todo cuidado al mínimo detalle, para poder ofrecer la mejor versión de la nueva cocina gallega.

Tanta perfección nos impulsó a inclinarnos por el menú degustación. Deseábamos conocer el mayor número de platos, dado que un lugar de estas características bien lo merecía. La fiesta comenzó con los aperitivos, gentileza de la casa. Primero, un vermouth gallego, con el fin de ir cogiendo el tono, acompañado de una deliciosa empanada de pulpo. Los motores y los neumáticos gustativos ya empezaban a calentarse.

El segundo aperitivo, original y realmente sabroso: cortezas de chopo en su tinta. Originalidad a raudales ¿A quién se le puede ocurrir elaborar un plato con unas cortezas de calamar, y que además resulte exquisito? Pues a muy pocos, y entre ellos se encuentra el maestro Olleros. Enhorabuena.

Antes de hincarle el diente a los platos que componían el menú degustación propiamente en sí, no pudimos resistirnos a la tentación de saborear unos percebes gallegos. Pasar una oportunidad de este tipo se puede catalogar de pecado gastronómico. Por lo tanto, y por no caer en penitencia, dimos buena cuenta de ellos, ¡Y vaya que si acertamos! Sabor a la máxima potencia.

Inmersos ya en el menú degustación, el inicio fue como un lienzo gastronómico, donde la composición visual era inmejorable. Espárragos blancos de Ulla en texturas con caballa y marisco. Un montaje del plato bello a más no poder, donde el producto fresco gallego no pierde en ningún momento el lugar que se merece.

El segundo también, de la misma manera, muy atractivo a la vista, con toques vanguardistas y donde se recurre al producto de la tierra: huevo a la carbonara de queso San Simón y migas de pan. Exquisito y de los platos que quedan tanto en la memoria de la retina, como en la del paladar.

En cuanto al pescado, Javi Olleros nos quiso ofrecer un valor seguro, que no es otro, que la merluza. Eso sí, siempre con su sello personal presente: merluza con caldo de pescado, guisantes y algas escabechadas. En este plato sí que se aprecia su paso por la cocina japonesa. La combinación de la verdura con el pescado allí es ley, y es algo de lo que nuestro cocinero toma buena nota.

Por último, la elección de la carne, nuevamente, se movió en el marco de la originalidad: pularda de Mos con emulsión de hierbas frescas y acelgas. El producto, como no podía de ser de otra manera, de la zona. Ya ven, enaltecimiento del producto gallego, buscando en todo momento algo novedoso e innovador. Felicidades.

Postres. Dos mejor que uno. Por lo que estamos de enhorabuena. Primero, cítricos con tomillo limonero y rúcula. De los catalogados postres digestivos, y muy bien traído a este menú, al servir de antesala a un postre más contundente y servir de cierre al menú.

El otro postre, como ya se anticipaba, más en la línea de los golosos recalcitrantes: torrija caramelizada con café, cacao y leche. Postre completo donde los haya, con unos ingredientes a cual mejor elaborado. Torrija y helado que pueden entrar en más de un recetario de lujo.

Y como tantas eran las atenciones, no podían faltar unos pequeños dulces para acompañar a los dulces. Podríamos decir que cumplían el trámite sin más, si bien es cierto, que el no ofrecerlos no estaría a la altura de un lugar de estas características. Por lo tanto, bien.

Si quieren conocer una cocina con raíces gallegas, pero que va mucho más allá, este es, sin duda, el lugar adecuado.

Última visita: 02/05/15
Web del restaurante
Ver ubicación Longitud: 8° 53’ 44.68” Oeste Latitud: 42° 28’ 31.03” Norte

Reboredo, 73
36980 O Grove (Pontevedra)

986 732 275

gastrodisfrute.blogspot.com.es/2015/05/cocina-innovadora-gallega-que...

12/08/2014

Algunos pases de muchísimo nivel

Julio 2014. Almuerzo diario. 4++

Altas expectativas generadas por las buenas referencias, oficiales y no oficiales pero mucho más fiables , de la cocina de Javier Olleros y por el unánime apoyo de la profesión en el incidente urbanístico que tuvo cerrado el restaurante varios meses.

Ubicado en Reboredo, ¿pueblo? de O Grove y ocupando un moderno edificio ad-hoc aunque en un sitio no muy cómodo, en plena carretera. Incomodidades que se acaban al acceder a la sala, sobria, amplia, totalmente acristalada y con buenas vistas al mar. Vistas un poco afeadas por la poca altura. No sé que hay en el segundo piso pero seguro que la sala ahí arriba mejoraría la experiencia. No obstante se está más que a gusto.

Servicio profesional con algún toque peculiar. En especial un jovencísimo sumiller que aunque tardamos un rato en pillarle el tranquillo, resultó ser un tipo genial y un fiable y honesto recomendador. Al final, todos amables, con ganas de agradar y provistos de regulador de formalidad a voluntad.

Aparte de carta, dos menús. El corto, más centrado en los "clásicos" de Culler, consta de 6 pases 6, más aperitivos y petit fours (48€) . El largo, de 4 pases más y a 80€, deja algo más de espacio al riesgo.

Dada la hora de llegada, pasadas las 15:30, no procedía largo pero negociamos alargar el corto con un plato más, cosa que resultó un gran acierto.

Del sumiller me llevo un vino BBB y con acma seal of approval. Un fresco, suave y goloso Casal de Armán, ribeiro sin complicaciones que aguantó bien el menú. También un vino dulce del Loira, Boumard para más señas. En la carta, de tamaño manejable, vi de todo. Desde referencias subiditas de precio a otras bastante ajustadas.

Del Menú, algunos platos para el recuerdo como un sublime crocante de arroz con bogavante y crema de anchoas (a mayores del menú). También espectacular el huevo da casa con crema de queso Arzúa (soy fan) y la carne, una presa ibérica de levantarse y aplaudir. Muy bueno también el bonito con salsa de cebolla y correctos los postres aunque mejor el de apio helado y chocolate que el de frutos rojos.

No me gustaron en cambio ninguno de los aperitivos, una anodinas olivas y una crema de ¿gazpacho? que me dejó como estaba. Tampoco a nivel el bacalao marinado.

Con la citada botella (19€), agua, copas de vino de postre y cafés de parte de la casa el electrónico paró en poco menos de 70€ pax.

Al margen del reconocimiento de michelín, la cocina de Javier Olleros me pareció muy interesante, a pesar de los altibajos. Sencilla, fresca, con atención al producto y mucha sensibilidad.

Recomendable.

je suis béatrice

No me da tiempo

5 de julio de 2014

acme

Es que te has ido a la Coru. De todas formas "He sido dicho" por una voz reputada que la mejor calidad/precio de los micheleneados en Galicia es la de Luis Veira así que acierto pleno.

5 de julio de 2014

je suis béatrice

No me he ido a Coruña, más bien "he sido llevada" para acompañar a mi señor novio en sus obligaciones laborales. La comida de ayer la decidí yo.Pero creo que ya voy a tener poco margen para decidir más cosas por tiempo...La verdad es que la relación calidad-precio de ayer es muy dificil de encontrar...

5 de julio de 2014

je suis béatrice

Acme, si no comentas los sitios pronto se te van a olvidar. Tienes pendiente el de León, aunque ya no me corre prisa porque he visto que cierran unos días en Agosto.

29 de julio de 2014

acme

I'm adopting Ean's style, at least on holidays....

29 de julio de 2014

03/09/2015

Ubicado en la punta de la punta en la ría de Arousa el restaurante tiene unas vistas fantásticas del Atlántico. A ello le acompaña la arquitectura del lugar, que resalta la luz y el territorio.

De menú probamos el degustación por 48e. Todo espectacular, destacando para mi el huevo con San Simón (orgasmo proteinico).

Al finalizar vino a saludar Javier Olleros, un chef genial y sencillo, como su cocina.

12/11/2014

Algunos platos sorprendentes, grandes vistas.

Según todas las lenguas, la evolución de Olleros ha sido remarcable y es, hoy en día, el que sobresale ligeramente entre los gastronómicos gallegos, afirmación que no puedo sustentar por ser el único en el que he sentado mi culo. Tiempo al tiempo. Lo que sí que puedo decir es que aquí comimos muy agradablemente y bien, además. Las vistas, sí, son preciosas, aunque la sala tiene ese punto que, en ocasiones, también va ligado a la estrella y por el que sientes que tienes un palo incrustado en la espalda; cosas que, en mi humilde opinión, hacen que la comida sea un poco menos placentera. En cuanto a lo que comimos, su oferta gastronómica consta de dos menús y de una breve carta, pero ya que uno llega hasta el fin de una carretera perdida por La Toja, a muchos kilómetros de casa, y que sabe que va a pagar un dinero importante, la fiesta es la fiesta y el menú largo es lo que, por lo menos el conductor, se merece.

Tres fueron los aperitivos formados por unas croquetas de cocido ligeramente faltas de sabor, y eso que he oído que son muy alabadas, una crema de aguacate, requesón As Neves, pan de gambas y cebolla encurtida en frambuesa - quizás demasiado ácido - y una riquísima sopa de acelga y marisco que me recordó a la que Pepe hace en El Bohío. El menú empieza con un crujiente de arroz negro con crema de anchoa y ahumados -una espuma, floja, de marisco, sardina ahumada, ketchup casero, aceituna negra, brotes y cebolla - que está muy bueno. Bien también el mejillón con encurtidos (sopa), tomate seco y cogollo de lechuga - con una gelatina de manzana, espuma de ceviche y rabanillos. Sensacional por su parte la vieira con mantequilla de algas (nori, osmundea y codium), con puerro joven, caldo de cebolla y nécora; para no parar. Una de las estrellas fue, sin duda alguna, el Choco-cino, el tocino y choco como pasta con un caldo de sus interiores y crema de ajo y limón: absolutamente BRUTAL. Con el potaje de....

Para leer todo: cocinayrecetas.hola.com/blogclaramasterchef/20141112/paseo-gastronom...

16/09/2014

MERECIDA ESTRELLA MICHELÍN AL LADO DE O'GROVE

En Galicia hay varios restaurantes con estrella michelín entre los que destaca Casa Solla (San Salvador de Poio, Pontevedra) al ser considerado el mejor restaurante de Galicia, el cual tengo pendiente de visitar.

Otro famoso es Yayo Daporta (Cambados) cuyo chef sale en TopChef.

Hay más sitios con estrella por esta preciosa tierra como Maruja Limón (Vigo), As Garzas (Malpica, Coruña), etc.

Yo nunca había estado en un estrella en Galicia y mi elección fue El Culler de Pau (O`Grove). En circunstancias normales obviamente mi primera opción habría sido Solla pero el motivo de mi viaje a Galicia no era ir a un estrella sino ir a la mejor marisquería de España: D’Berto. Y este restaurante se encuentra en O’Grove por lo que lo que procedía era ir a un estrella que estuviera cerca.

Ir un fin de semana a O’Grove en noviembre (la mejor época para marisco) y cenar viernes en Culler de Pau y comer sábado en D’Berto es un planazo. Lo malo es la distancia pues O’Grove está a tomar viento de Madrid (mínimo 5 horas de coche) aunque a mí me compensa el viaje.

Culler de Pau se encuentra a 9 € en taxi desde O’Grove. Déjate de coche y vete en taxi.

El restaurante ocupa una especie de cubo moderno en medio de una carretera. Por dentro la sala es muy agradable. Pequeña pero amplia, con pocas mesas y con unos grandes ventanales que ofrecen vistas al mar. Me gusta. De noche no se ve un carajo pero si vas por el día pide mesa en ventana sí o sí.

Nosotros éramos cinco y nos sentaron en una mesa redonda. Perfecta.

Todo hacía indicar que iba a ser una gran cena hasta que llega el jefe de sala y nos dice que el chef, Javier, está de viaje y no se encuentra en la cocina por lo que no pueden ofrecer el menú largo (80 €) si no solo el corto a 48 €.

En ese momento se me pusieron las venas como macarrones. Quería montar en cólera. Un puto viernes por la noche, ¿el chef no está? ¿y no avisan? Vengo desde Madrid para cenar en este restaurante y tomar su menú largo ¿y me dicen que no puedo? Manda huevos.

Cada vez es más frecuente ver a los chefs quejarse por twitter de clientes que no aparecen o de mesas anuladas en último momento. Por eso los grandes restaurantes están implantando reservar con la tarjeta de crédito y si no vas, te cobran un importe. Me parece perfecto. ¿Pero por qué no se habla de que no esté el chef en el restaurante? Porque me parece igual de grave. Un chef debe descansar en los días que el restaurante cierra y si aparte tiene algún viaje, deben avisar a los clientes que esa noche no va a estar el chef ya que a lo mejor algunos elegimos no ir a cenar ese día. Y si no quieres avisar por miedo a que entonces no vaya ni Cristo, haz un descuento en carta.

Este cabreo inicial luego se suavizó cuando cenamos de maravilla y además a última hora apareció Javier que venía de rodar Masterchef Junior. Un detalle que, aunque fuera tarde, apareciera en el restaurante.

Debido a que no podíamos tomar el menú largo y que el corto nos parecía demasiado corto, sugerimos tomar varios entrantes de la carta –y es que aparte de los dos menús se puede comer de carta-. Tras varios minutos hablando con el jefe de sala para explicarle lo que queríamos hacer –a veces hay jefes un tanto cuadriculados que cuando les sacas de lo estándar se bloquean- decidimos añadir tres entrantes y cambiar una carne del menú (solomillo por cordero).

Como entrantes, fuera de menú, tomamos:

Croquetas con la carne del cocido (15 €). Ración generosa. La croqueta es pequeña, de bocado. Muy rica.

Vieira sobre jugo de cebolla tostada y fina lámina de tocino (14€ / unidad). Buenísima.

Pulpo a feira (17,50 €). Perfecto.

Acierto absoluto el haber probado estos tres platos como entrantes previos al menú porque nos encantaron. También como entrante invitación de la casa nos pusieron unos mejillones enormes y riquísimos y una especie de gazpacho frío normalito.

Y ahora sí, pasamos al menú corto de 48 €.

Empieza con jurel marinado con encurtidos, tomate seco y cogollo de lechuga. Rico.

Pasamos al huevo a la carbonara de queso San Simón y migas de pan. Delicioso.

Llega el bonito de Burela con mantequilla de algas y calabacín. Espectacular. No recuerdo haber tomado un bonito tan bueno.

De carne, el menú lleva solomillo de ternera. Me pareció sin más. Perfecto de punto pero algo insípido.

Como me olía que el solomillo no iba a ser gran cosa lo cambié –con un suplemento de 12 € ¡manda huevos!- por el cordero lechal con polenta de maíz y mantequilla de especies y anchoas. Sin ser espectacular, estaba muchísimo más rico que el solomillo.

De postres, un cremoso de fresa y sorbete de frambuesa que venía muy bien para refrescar, y luego un postre a base apio helado, caramelo, chocolate blanco y yogur. Yo siempre necesito un postre muy dulce y este estaba riquísimo.

Mención aparte merece la bebida. Como sumiller nos encontramos todo un personaje. El tipo es un chaval que parece sacado del instituto y que habla de una forma rara por lo que no se le entiende. Primero porque no vocaliza –como muchos gallegos cerrados- y segundo porque se mueve-baila al hablar del vino. Me imagino a Matoses cenando y le aparece este sumiller y se lo cena con patatas. De todas formas, una vez le coges el truquillo y te ganas su confianza, el tío resultó ser muy bueno y nos eligió vinos fantásticos. A destacar un Albamar (28 €), un Kaefeer Kopf Grand Cru (45 €), un Niepoort de Navazos y Dorado, un vino espectacular.

Con muchísimo vino y varios Gintonics a 12 € cada uno, entre cinco, la cuenta salió a 122 € por barba. Buena ostia si tenemos en cuenta que el menú corto costaba solo 48. No nos invitaron ni al café. Detalle feo. Y no lo digo por el dinero sino porque tras gastarte semejante dinero en cena y vino, que te inviten al Gintonic que a ellos les cuesta 2 duros, es algo que siempre gusta.

En resumen, pese a la ausencia del chef, fue fantástica cena en un estrella michelín que merece mucho la pena. Para repetir.

Thibor

Pues tienes que probar Casa Solla, que a mí personalmente me gusto más que El Culler de Pau... Y aségurate que está Pepe porque es un gran tipo (aparte de gran cocinero) En cuanto al bonito, yo el mejor que he tomado ha sido en Viveiro en el restaurante Nito (una pasada)

17 de septiembre de 2014

20/08/2013

Una experiencia gastronómica.

No soy un crítico gastronómico, ni mi bolsillo me permite ir a estos sitios precisamente a menudo, de modo que cuando la ocasión (especial) se presenta, espero tener una experiencia gastronómica especial, diferente.

Al Culler de Pau acudimos atraídos por su estrella Michelín, presunto símbolo y garantía de tal experiencia. Y la tuvimos.

Empezando por la vista que se disfruta a través de los ventanales de su pequeño comedor: una espectacular puesta de sol.

Optamos por el menú gastronómico, integrado por nueve platos (incluyendo dos postres) y un aperitivo.

De los platos destaca la excelente materia prima, producto de proximidad, que es resaltado en platos sencillos con unos puntos de cocción exquisitos. Así nos lo parecieron un bonito con jugo de sus espinas y una ternera ecológica tiernísima. De quitarse el sombrero me pareció su jurel macerado (curado, decía la carta); y causaron sensación unos tomatitos aliñados (sabían a tomate!) y el huevo a la carbonara con queso san Simón (lo que más me gusto del menú).

Los postres tremendos, a la altura. Un sorbete con cítricos sobre sopa de flores, muy refrescante; y el que, creo, es el mejor postre que he probado nunca: un pastel de chocolate con naranja (como un flan, con el interior parecido a una mousse) y helado de té verde. Brutal.

Buen pan (dos clases, trigo y centeno) y café.

El servicio atento y amable, explicando cada plato. No obstante, "sufrimos" cierta falta de ritmo, y esperamos bastante más de la cuenta para dos o tres de los platos, lo que no me parece de recibo para un sitio de estos.

Era la primera vez que comía en un "estrella" y fui con una visión un tanto paleta, quizá, en el sentido de que esperaba esferificaciones y demás fuegos de artificio. Pero encontré honestidad y compromiso con el producto. Una experiencia.

08/10/2010

El francotirador lo descubrió en octubre de 2010

Estética y placer

Es éste uno de esos sitios en los que el placer comienza antes de probar la comida, un local precioso que desemboca en una maravillosa sala, amplia, bonita, blanca y coronada por un ventanal que se abre a la ría de Arousa pero también a los maizales y a las huertas, a su propio universo pues.
Mesas perfectamente preparadas, mantelería de hilo y cristalería magnífica.
Se puede elegir entre carta y menú degustación (40 €). Como aquí se viene a disfrutar, nos dejamos llevar, venga ese menú.
En cuanto a vinos, carta no muy larga e interesante a precios comedidos. Tras las recomendaciones elegí un Contraaparede 2005 (D.O. Rías Baixas), un vino excelente.
Comimos:
-Croquetas de lacón (delicadas, gran aperitivo)
-Sardinas marinadas con tomate, pesto de hierbas fescas y pepino (un plato majestuoso)
-Huevo "da casa" a la carbonara de queso San Simón y migas de pan (sabores muy logrados y bien ensamblados, sorprendentemente bueno)
-Bonito de Burela con su caldo ahumado y vinagreta de sésamo (perfecto punto del pescado y caldo sublime)
-Pluma ibérica con polenta de maíz, picota y espinaca (hubiera esperado otra carne, pero ésta resultó deliciosa)
-Sopa de limón con melón, melocotón y helado de limón (sensacional prepostre, acidez justa)
-Torrija "de la abuela" caramelizada, café, leche y cacao (espectacular, el helado de leche merece la visita por sí mismo)
Para finalizar, un café de los que me tomo en mi mente cuando pienso que tomo café y un petit-four del que me hubiera comido alguno más, increíble.
El servicio fue esmerado, preparado, académico y muy agradable.
Un verdadero disfrute sensorial el de esta comida. Tiendo a pensar que las grandes guías culinarias aprecian los pequeños detalles, este restaurante es un cúmulo de ellos. Platos con mucho trabajo, muchas pequeñas preparaciones que no caben en esta crítica, mucho gusto y mucho criterio.
Contemporaneidad, producto y estética.
Me hubiera gustado ver más mesas ocupadas, pero así son las cosas.
Un restaurante con mayúsculas, un espacio que invita al disfrute. De aquí uno se va más feliz.

27/03/2012

Culler de Pau, el talento de última generación

Tomen nota de este nombre: Javier Olleros. Desde abril de 2009, empezó a escribir su personal historia con dos protagonistas más: su local, Culler de Pau (Cuchara de Palo, en gallego), abierto en O Grove (Pontevedra); y su mujer, Amaranta Rodríguez, que apoya a Olleros en la sala y en la gestión del día a día. Desde entonces, Olleros ha ido madurando su formato culinario hasta redondear un estilo personal arraigado a su tierra y sujeto a su constancia profesional. “Es fundamental tener personalidad y ser fiel a lo que diferencia tu negocio y tu estilo de cocina, para tener claro tu propio camino e insistir en tu proyecto”, mantiene Olleros.

En Culler de Pau, se puede comer a la carta o elegir su menú degustación de 6 platos, por un precio de 45 euros. Olleros no descarta ampliar la oferta esta temporada para incluir otro menú con ocho o nueve platos. Para elaborar algunos de sus platos, el chef se apoya en la agricultura a la carta que practica Santiago Pérez desde su huerta de Teo, cerca de Santiago de Compostela, en La Finca de los Cuervos, un proyecto de agricultura ecológica a través del que este ‘neoagricultor’ recupera especies autóctonas gallegas olvidadas. Olleros es, indudablemente, el futuro y, en realidad, el presente de la cocina contemporánea gallega y española. Cuenta con una fiel clientela desde que abrió Culler de Pau. Más que clientes, son fans. Para los que todavía no le conocen, hay que tener en cuenta este mensaje: Olleros dará que hablar. Y mucho.

Puedes leer nuestro artículo completo "Galicia 'foodie' en 10 planes" en: gastroeconomy.com/2012/03/galicia-foodie-en-10-planes

28/03/2011

para no perder de vista

PRIMERA IMPRESIÓN (diciembre 2010). Hacía tiempo que quería probarlo, y la experiencia me ha dado la razón. De entrada, unas breves indicaciones para llegar desde Sangenjo: Vía Rápida, pasada la lanzada, en la glorieta de El Grove tomar el desvío hacia San Vicente, pasados los primeros campings, girar a la derecha por una de esas llamadas "pistas" comarcales gallegas con un pequeño cartel que pone Reboredo, unas cuantas curvas y encontramos Culler de Pau. En total, menos de 20 minutos, desde luego bien empleados.

La carta es muy cortita, apenas ocho o diez entrantes, un par de carnes y otro par de pescados, más algunas cosillas de temporada que apunta perfectamente el maitre. Hay un menú degustación de 40 euros con buena pinta pero preferimos la carta. De entrante, verduritas de temporada sobre una base de sopa de queso muy ligero y sabroso y de segundo, mientras mi acompañante se decantó por el bacalao yo aposté fuerte por unos canelones de centollo exquisitos, suaves, espectaculares, de lo mejor que he probado últimamente. Con una botella de agua y un par de cafés, un total de 68 euros, que no es barato para la zona pero sería un regalo en Madrid por una comida como esa. No hay que perderlos de vista.

SEGUNDA VISITA (marzo 2011). Una noche en una semana rara de vacaciones regresamos por allí, realmente ilusionados con la primera experiencia. Pero... lamentablemente no fue igual. Me explico, pedimos un pulpo á feira del que esperábamos una mayor innovación, no dejaba de ser un pulpo bastante normalito, la salsa y la espumación de San Simón de las verduritas no era tan deslumbrante como en la primera ocasión. Sin embargo, probamos las carnes, la pluma ibérica y un cochinillo realmente sabrosos. Una pequeña mancha en un restaurante que sigue prometiendo mucho en las Rías Bajas.

30/09/2011

Me parece un restaurante espectacular, de lo mejor de Galicia, el menú degustación muy bien, y un precio razonable, el pan espectacular, la carta de vinos muy correcta, con algunas referencias interesantes, servicio muy bueno, vistas espectaculares, un gran sitio que no defraudara