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11/08/2020

Pues ni tan mal

Reservé para este restaurante después de que fuera imposible encontrar mesa en LAV y la verdad es que no me arrepiento, fue una experiencia muy buena la del Delirios, que poco tiene que envidiar a algunos restaurantes estrellados por la guía Michelín ya que aunque no la tenga, se observa un gran trabajo y sofisticación detrás de cada plato.

Tienen tres menús, Delirios, Gastronómico y Degustación, de 19€, 29€ y 39€ respectivamente. También tienen opción de maridaje. Aunque por la noche no tienen el primero, que es cuando fui yo, así que elegí el gastronómico.

Es un menú bastante sólido, más corto de lo que me esperaba (ponía que tenía una duración de 1h 15m y no estuve ni 45 minutos), pero con platos como el bonito (con un punto exquisito, la carne se cortaba sola) o la tarta de queso al revés que tenían una gran calidad. El ambiente de la sala es muy acogedor.

Les falta darle un toque más de sofisticación al usar técnicas más complejas o ingredientes no tan ordinarios o simples. Eso y que los camareros son más sosos que un plato sin sal, simplemente repetían los ingredientes del plato de manera un poco fría.

11/03/2018

Escandalo

Comida marzo. 2018

Al llegar a León, lo primero que nos dijo el taxista fue "otra cosa no, pero a soplar y a comer no nos gana nadie". Y tengo que darle la razón. Tanto si vas a saco (es imposible irte luego a cenar si te tomas toda las tapas que te ponen gratis en los bares) como si vas en serio a un restaurant. Como se come y como se sopla en León, mare de Deu!

Pero no todo es cantidad: es que en León hay sitios con una calidad y variedad muy pero que muy dignas. Aquí hay restaurantes como Lav, Cocinandos, casa Pablo que son sitios muy serios. Pero es quei encima, como es este caso, tiene una RCP de escándalo, para que quieres más. Pero pasemos a los hechos :

Nos pusieron entre aperitivos y snacks 6 cositas que estaban bien, pero no memorables: un boquerón en vinagre rico, un pan de gamba regulero y una croqueta pasable, una magdalena de chocolate y supuestamente morcilla, y una aceituna, perfecta de sabor y presentación.

Dudabamos de si iba a ser un poco bluff cuando empezaron a descargar la artilleria: ensalada de bacalao perfecta, con una corteza y una aceituna de hacerle la ola. Un arroz con huevo y setas muy simple pero muy rico. Un cebiche de salmon subidito de picante que les quedó redondo. Y un pato perfecto de punto con una salsa adictiva de chuparse los datos. Lo terminamos con un postre de una crema de peras y otro de helado de cerveza con fresas que cerré ron perfectamente la fiesta.

De sobremesa, unos cafés con unos Petit fours de nubes de fresa y galletas de mantequilla, además de unos orujos para asentar.

Regado con un buen txacoli y un digno mencia, la broma se nos fue a 46 pavos. Un auténtico Escándalo en el buen sentido de la palabra. Mi duda es si esto es un regalo o es que realmente es el precio justo y los rejones de Madrid son para ir al cuartelillo a denunciarlos.

Se me olvidó mencionar que el local cumplía, el pan era mejorable y el servicio fue ágil, perfecto de ritmo y agradable. Otro punto a su favor.

Por cierto: la dirección no está actualizada

18/10/2015

Descubrimiento en León

Octubre 2015 cena.
(Sorprendida en mi cumpleaños por mis amigos que confabulan y sabiendo lo que me gusta una sorpresa gastronómica,consiguen encontrar un restaurante no en Madrid, sino en León,que me deja con la boca abierta)
Entre semana y solo ocupada nuestra mesa, aunque esto no desanima a la camarera que es la amabilidad personificada, haciendo todo lo posible para que estemos cómodos.
-Aperitivo de parte de la casa: puré de calabaza, pimiento de Padrón y croquetilla no me acuerdo de qué. Muy bueno.
- Terrina de hígado de pato con peta zetas. Viene acompañado de un algodón rosa para acompañar. Si, es raro pero hay que verlo. Buenísimo.
-Cecina de León ( of course) acompañado de una pipeta para rociarla con aceite de albahaca. Yo no soy una experta en cecinas pero está en el top one de mi ranking de cecinas del mundo mundial.
- Perdiz en escabeche con cítricos y ravioli. Servido en una latita, muy buena la perdiz, más regulero el ravioli.
- Garbanzos salteados al ajo arriero con pulpo y dorito de patata. Muy original presentación pero, para mí, el plato más flojito.
Los postres espectaculares: ( no hay fotos que estaba soplando las velas)
Arroz con leche e higos con chocolate.
4 personas con dos copas de vino, cerveza, y agua : 96 euracos.
Si estáis por León, id.

26/05/2014

El mejor de León

Para mi el mejor restaurante de León, cocina de vanguardia que utiliza el producto local, con una carta que se renueva con cada temporada adaptándose al mercado.
El servicio es muy atento, amable y profesional
La carta de vinos se renueva constantemente

30/04/2013

Cocina creativa y rompedora. Muy interesante.

Tenía muchas ganas de comprobar si la fama que comienza a atesorar este restaurante se correspondía con la realidad, y además tuve la inmensa fortuna de acudir una noche en la que no había apenas clientela, por lo que puedo decir que el equipo de cocina trabajó para satisfacerme, como si fuera un invitado especial.
Comenzaré por decir que el comedor es pequeñito, acogedor, decorado estilosamente, muy apropiado para parejas enamoradas y ocasiones especiales. Una frase de Miguel de Cervantes, “No existe plato desdeñado en la cocina si se realiza de manera única” decora una de las paredes, en tanto que otra anima al visitante a dejarse llevar para disfrutar en un viaje gastronómico…
Me decidí por un menú degustación, (38,80 euros con IVA. Bebida y café no incluidos), que acompañé con un vino de la zona, un rosado “Pardevalles”, elaborado con la variedad ‘prieto picudo’, que disfruté por su equilibrada acidez y sus delicados aromas frutales.
He de reconocer que hubo un plato que me resultó emocionante, porque me hizo recuperar sabores de la infancia, se trataba del “Huevo a baja temperatura, con parmentier de patata, sirope de verdura y fruta rallada”. Que me transportó a esos años de la niñez en los que me gustaba comer huevos pasados por agua, y a ese sabor de la yema líquida, la sal, y la clara arañada con la cucharilla de las paredes internas de la cáscara del huevo. Sólo por este momento mereció la pena acudir a “Delirios”.
Pero antes de nada hay que decir que el menú se inició con tres pequeños aperitivos que ya me dieron una ligera idea de por dónde se encamina la coquinaria del lugar (a destacar la deliciosa croqueta). A continuación, el primer plato consiguió sacudir mis sentidos por el tratamiento dado al bacalao, que me recordó texturas y sabores de “pinchos” degustados en Euskadi (luego supe que el cocinero, Javier Rodríguez Martínez, ha conocido de primera mano la cocina de San Sebastián, entre otros lugares en los que ha completado su formación).
Pero no fue esto lo único brillante; Javier tiene muy claro que no es lo mismo comer que alimentarse, no es igual quitar el hambre que despertar sensaciones. Por ello, es preciso investigar, probar, arriesgar, con lo que se corre el peligro de alternar aciertos y fracasos. Pero no hay duda, ese es el camino que hay que seguir para crecer y mejorar.
Otra de las creaciones que también quedará en mi memoria fue el “Taco de bacalao en torrija de mar, con pisto ligero, pil-pil y su piel crujiente”. Me resultó memorable, con la justa consistencia y punto en el bacalao, y el contraste con esa piel crujiente, sorprendente y apetitosa.
En cuanto a la carne, llegó a la mesa en forma de una original hamburguesa de cordero, distinta, interesante, con una lámina transparente de gelatina de tomate que fue capaz de concentrar de forma intensa todo su sabor. Te puede gustar más o menos, pero su factura es brillante y muy osada.
Por no aburrir contando todos los platos, acabaré con el postre, llamado “Copa de mermelada de trompetas de la muerte, con espuma de queso de cabra veigadarte, crumble nueces y crujiente de caramelo de miel y limón”. Una vez más se presenta una conjunción de productos diversos, con diversas consistencias, aromas y sabores, que culminan con ese perfecto contrapunto del frescor que aporta el crujiente cítrico. Muy bueno.
Como guinda, la visita concluyó con unos gintonics al tiempo que disfrutábamos de una agradable tertulia sobre gastronomía, intercambiando opiniones con Javier.
Ha sido mi primera visita, y he salido francamente satisfecho. Desde aquí les animo a que no se queden sin conocerlo. Desde luego, yo volveré.

04/07/2011

Cocina de autor junto a la Catedral de León

Situado a los pies de la Catedral, en un local acogedor y pequeñito, con un personal atentísimo y muy simpático que te recomendará lo que necesites, este restaurante de León nos sorprendió muy gratamente. Deben tener una amplia bodega de vinos pues la carta es muy extensa. Nosotros pedimos un blanco fresquito, Verdeal (15 euros). Lo que cenamos:

Tres pequeños aperitivos, regalo de la casa

Tosta de pasas, membrillo de piña, hígado de pato a la plancha, mousse de foie (15 euros)
Pulpo asado a la brasa, con ensalada de brotes, patata confitada y caramelo de pimentón (15 euros)

Chipirones a la plancha, rellenos de sus patas y picada de frutos secos, espuma de tinta de calamar (14 euros)
Taco de bacalao confitado, con muselina de ajos asados gratinada, pisto ligero y su piel crujiente (15 euros)

Drácula en copa de postre (recomendadísimo, sorprendente y muy rico), nosotros lo compartimos.

De regalo de despedida, dos nubes de Blue Tropic con ¡petazetas dentro!

En total, sumándole el pan y el agua (y el Iva, claro), 84,25 euros. Un sitio caro pero de gran calidad en sus platos. Nos encantará volver...