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23/08/2017

Un éxito garantizado

A pesar de lo que muchos pueden llegar a creer, Gijón es territorio hostil para la hostelería. Una ciudad exigente como pocas en la que no todas las cocinas saben y logran triunfar debido a un público no tan joven como les gustaría. Ese no es el caso de Gloria, que tras convertirse en EL HIT con mayúsculas de la vetusta Oviedo, ha sabido replicar este éxito a escasos metros de la playa de San Lorenzo. En el número 3 de la plaza Florencio Rodríguez para ser más exactos.

El secreto no es otro que la fiabilidad que aporta una familia de hosteleros con tres estrellas Michelin a sus espaldas como es la de los Manzano. Familia que a través de este concepto de local, ha logrado perpetuar sus grandes clásicos combinándolos a su vez con bocados más informales para así poder atraer a todo tipo de público. Es decir, que puedes disfrutar de este restaurante en diferentes formatos: tapas, raciones a compartir, tradicional o a la francesa (1ro, 2do y postre). Una poli valencia que garantiza flujo de negocio dentro de un marco decorado con acierto y enfocado para el público más trasnochador y de primera copa.

En mi visita nos decantamos por la siempre atractiva cara tradicional de Gloria, ya que días más tarde visitábamos la casa madre en la aldea de La Salgar. Croquetas de jamón, revuelto de la casa sobre torto de maíz, ensaladilla rusa, fabada, arroz con pitu de Caleya, arroz con leche, torrija y tarta de queso. El camino hacia el éxito con bocados de siempre y ya conocidos que a pesar de no rendir igual que los originales, se le acercan mucho y por bastante menos cuantía, que es dónde está la gracia de las versiones más económicas de los grandes cocineros que no siempre terminan de funcionar. No es el caso, claro está.

Quizás la ensaladilla y el arroz con Pitu fueron los platos más discretos. Mucho más sosos que en anteriores visitas. Por el contrario, los postres me enamoraron más que nunca a excepción de un arroz con leche pasado en exceso. Grandísima torrija y en especial, una inmejorable tarta de queso que para un loco de este postre como yo, puedo decir que es una de las mejores del país sin querer caer en listas o rankings. Protagonismo queseril por doquier y un membrillo directamente para perder la cabeza ¡Sombrerazo!. Es un fijo en mi cuenta siempre que me he dejado caer por este local y sin duda lo seguirá siendo al igual que las croquetas. Aunque no deben desdeñar los platos de "temporada”, la fabada o su controvertido cachopo ya que siempre rinden a buen nivel.

Pero el atractivo de Gloria transciende mucho más allá de su propuesta gastronómica gracias a una carta de vinos francamente interesante con una línea de precios igual de contenida que la comida. Referencias que avalan por el mucho por poco para no desvirtuar un ticket que jamás debe pasar de los 40€ y que de media casi con total seguridad debe rondar los 25€. Relación-calidad-precio imbatible para una de las ofertas más regulares que conozco en la ciudad y que seguiré visitando fielmente siempre que pueda para no perder el contacto con una familia que a parte de ser grandes empresarios, son unos cocineros de cojones. No hay otra forma de expresarlo mejor. ¡Vayan!

09/10/2017

Una abuela es un tesoro

Y desde luego que lo es. Dos de los más grandes de la cocina asturiana, Nacho (Casa Marcial) y Esther Manzano (La Salgar), quieren brindar un homenaje a su abuela Gloria, la cual les enseñó a amar y dominar los fogones. Visitar Gloria es poder disfrutar de tres generaciones con un saber culinario amplísimo. En esta ocasión nos acercamos al local de Gijón, puesto que si lo desean también pueden visitar otro Gloria más en Oviedo. En el que nos ocupa llama sobre todo la atención su decoración urbana y desenfadada toda en negro, tanto en la zona de la barra, donde se puede ver nítidamente lo que se cocina, como en la zona de las mesas, donde la música acompaña en todo momento.

Al igual que la decoración, la gastronomía es moderna y vanguardista. Nacho y Esther nos quieren ofrecer un nuevo concepto culinario. Muy acertadamente estructuran la carta en cuatro bloques diferenciados: lo nuevo y de temporada, el mundo vegetal y ensaladas, los supervivientes de Gloria (los clásicos platos triunfadores de los hermanos Manzano) y nuestros dulces. Por si fuera poco, dentro de este enorme abanico de posibilidades, el comensal aún puede escoger con más ambición, si cabe, dado que existen raciones, medias tapas y platos. Por probar que no quede.

Para empezar, cortesía de la casa, unas aceitunas sabrosísimas con un color verde espectacular y un aceite amargo y con mucho cuerpo, ideales para ir pudiendo engrasar nuestras papilas gustativas.

Ya puestos en faena, comenzamos con una tapa clásica y joya del Principado de Asturias, que no es otra que la fabada. Dentro del capítulo de lo nuevo y de temporada, no podía faltar el plato estrella. Verdaderamente suculento. Obligatorio visado gastronómico, si visitan Gloria.

Una tapa más, pero en esta ocasión del apartado de los supervivientes de Gloria. Sus famosas croquetas, que según los expertos más críticos son las auténticas número 1, algo que un humilde escribiente certifica. Rebozado muy muy fino y una bechamel realmente cremosa. Fluyen, lo que provoca que al mismo tiempo fluyan lágrimas por nuestras mejillas, fruto de la emoción.

No todo van a ser tapas. A continuación nos adentramos en el apasionante mundo de las medias raciones. Evidentemente este sí que respondía muy a las claras al capítulo de temporada, puesto que estamos hablando de un producto elaborado a base de bonito, el cual, como bien saben, es muy estacional. Yo le catalogaría como los denominados trampantojos. En la carta figura como rollo de bonito de la manera tradicional, y cuál es nuestra sorpresa, grata en todo momento, que tenemos el placer de saborear unas exquisitas albóndigas de bonito. Por cierto, la salsa inolvidable. De las que crea riqueza a espuertas en nuestros grandes panaderos.

Y por último, como no podía ser de otra manera, un plato en toda su magnitud, como mandan los cánones, arroz con pitu de caleya, un histórico en la cocina de ambos magos de los fogones. El arroz suelto y sabroso acompañado de un pollo de granja, que no prueba el pienso, lo cual el comensal lo aprecia a las primeras de cambio. Tanto en el color de la carne, mucho más oscuro, como en la textura, más tersa se contemplan esas diferencias, permitiendo de este modo saborear un pollo de verdad.

Donde no dejamos ninguna bala en la recámara fue en los postres. Allí donde sólo se ofrecía la posibilidad de un plato, nosotros lejos de amilanarnos, atacamos a tres postres completos. Primero, torrija con helado de vainilla. Dulce arte en el plato. Torrija esponjosa que se deshacía en la boca, bien acompañada con un helado de vainilla, que marida perfectamente.

Segundo asalto. Galleta de naranja, crema inglesa espumosa y helado de mango. Más completo imposible. Galleta de naranja delicada y deliciosa, con una crema de las de verdad, rodeada de un mango que redondeaba el plato, para acercarse al diez.

Y el fin de fiesta requería el postre fetiche de la tierra: arroz con leche a la manera tradicional. Cuando decimos tradicional, decimos con ese caramelo requemado inconfundible y característico de esta bella tierra. Ellos son los reyes en la elaboración de este complicado manjar, sin duda alguna.

¿Dónde degustar gastronomía urbana vanguardista y desenfadada? Hay un lugar y les está esperando. Gloria en Gijón.

Última visita: 07/10/17

Web del restaurante
Ver ubicación

Pza. Florencio Rodríguez Rodríguez, 3,
33206 Gijón,
Asturias


984 29 94 90

gastrodisfrute.blogspot.com.es/2017/10/una-abuela-es-un-tesoro.html

19/06/2016

Francisco. lo descubrió en junio de 2016

Entre restaurante ruidoso y negro, y bar de tapas. Una alternativa accesible.

Un nuevo Gloria esta vez en Gijón, ya con el de Oviedo marchando bien casi dos años ya. Las circunstancias se han ajustado a lo que Manzano buscaba para agrandar su impronta de chef en la ciudad donde también regenta con su hermana Esther La Salgar y es encargado en exclusiva, con su empresa de catering, de la oferta gastronómica del Palacio de La Riega, en Somió.

Todo ello lo simultánea con la base familiar en el Oriente de Asturias, Casa Marcial, y con la cadena de restaurantes Ibérica con la que está triunfando en el Reino Unido.

Hace poco que echó a andar, y tiene gente. Para nosotros también demasiado ruido. Fuimos a cenar-picar una noche de viernes y además del público, estar en la zona del altillo, negras paredes de azulejos brillantes y suelos enmoquetados al igual que los pilares en un rosa salmón suave, pues también tenían a la chica Dj, que yo creo que para cenar- sin mantel- sobraba. Tal vez, no, seguro que no, para horas más adelante reconvertido en local de copas. Las mesas sencillas sin mantel, negras, las sillas de alambre, también negras, y unas lámparas de flexos, grandes y arañados. Los camareros jóvenes y bastante informales, de esos que se te ponen en cuclillas al lado de la mesa para informarte, seguramente porque si lo hicieran de pie, no se les escucharía ni la mitad. Repiten, un verbo florido, pretendidamente espontaneo, grácil, a todas las mesas.. pero siempre con amabilidad y sonrisas.. Tal como: "Por caprichos del mar, hoy no podemos ofreceros los mejillones,,,,,,,,,,,,". Esto en nuestra mesa y también en la contigua, no importa. Suena bien.
Ya habíamos estado también en Gloria de Oviedo, y esto es un poco lo mismo,,pero en Gijón. Raciones, medias tapas, platos de siempre de ¨su casa¨, croquetas, tortilla, pitu de caleya..etc. La carta es no amplia, y pedimos para compartir una sardinas ahumadas, bien, con toques algo orientales. Luego una anodina y escasa ensalada de tomates Raff, y mucho mejor 3 raciones, justas de tamaño, de merluza como escalfada, con unas gotas de holandesa y una cubrición toque de vinagres y aliños, de crujiente hoja de lechuga. Por otro lado, una amiga de mesa pidió una tortilla española, jugosa y no salada. Agua mineral para todos, no vino. Y dos postres, una abundante ración de tarta de queso, con mancha de membrillo y bola de helado de frambuesa, y también una ración de arroz con leche requemado, que yo no probé. Nos salió la cuenta justo 115 euros. Tampoco queríamos darnos un copioso banquete. Bien, normal, salimos satisfechos, a no ser por el ruido, la verdad. El alto nivel de sonidos que había en aquel altillo. Nos tocó a cada uno a sobre 27 euros, que es por otro lado en torno a lo que pretendíamos gastar o invertir en cenar, picar esa noche.
El interiorismo está bien logrado y lo ha realizado la misma empresa que hizo el Gloria de Oviedo. El local es amplio, y ocupa una gran esquina o chaflan, Enfrente hay una pequeña fuente, que en el verano le aportará frescor. Es el arranque de la calle de Los Moros, y de la Ruta de vinos, la antigua, a sus espaldas. Vimos de refilón en la barra, como un cliente más, y debe estar multiocupado, al propio Nacho Manzano.
Lo dicho, un local, otro, que está bien, y más que un restaurante serio o clásico, es un bar elegante con opción a tapas, raciones, también menús, copas, etc. Personal atento y cocina , en general, bien resuelta. Para cenar por no mucho dinero, ni empaque.