Güeyu Mar. Como cada año, si veraneas en la costa oriental Asturiana, no puedes dejar de visitarnos. Esta temporada con más novedades en el restaurante. Además de nuestra estupenda selección con lo mejor en pescados y mariscos del Cantábrico, hemos habilitado una nueva terraza, exclusiva para clientes.

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20/08/2018

Una catedral marina

Actualización Agosto 2018

Desde hace varios años acudo a Güeyu Mar y los pescados a la brasa brillan cada vez más. Abel Álvarez tiene elevadísimo mérito por haber sido capaz de colocar su restaurante de brasas en lo más alto del panorama nacional, en un entorno rural al borde la Playa de Vega en Asturias.

Este emplazamiento no es perfecto, sobre todo en verano y en la terraza, cuando los coches que acuden a la playa circulan hacia el aparcamiento. Resta privacidad y distrae, aunque sean vistos. Les recomiendo sentarse en la sala, ajenos a lo que ocurre fuera para concentrarse en lo que va a suceder en el plato o acudir fuera de temporada estival para disfrutar sin contagio acústico.

Pero este inconveniente es menor en comparación con el placer de degustar las piezas de rey, mero, rodaballo, bonito (verano) que Abel Álvarez es capaz de cocinar a la brasa. Pescados grandes para disponer de lomos gruesos y musculosos. Maderas, temperatura, distancia y corte del pescado, claves de una elevada técnica a la altura de casi nadie, dando como resultado pescados de sabor esencial y con una presencia de la brasa sutil y elegante. Un día leí a Josean Alija en una entrevista decir que la técnica era más importante que el producto y su argumento se basaba en que una técnica incorrecta podría estropear un producto, mientras que una elevada técnica sacaría todo el partido y propondría un buen plato con un producto estándar. Desde el punto de vista puramente culinario diría que Josean tiene razón; desde una vertiente gastronómica actual, la escasez del gran producto me provoca dudas para tener una conclusión tan clara. Sea como fuere, lo que resulta evidente es que en Güeyu Mar conviven un gran producto y una técnica perfecta alrededor de las brasas. Estamos ante una cocina desnuda que cuando el producto no está en las alturas se nota.

Güeyu Mar es un restaurante temático, centrado en una especialidad. Dentro de esa línea única, Abel Álvarez ha sido el primero en enlatar sardinas, berberechos y navajas que anteriormente han pasado por las brasas. Conservas artesanales que se pueden degustar en el restaurante y también se venden para llevar. Esta vez probé los lomos de sardina en escabeche. Abel para sus conservas separa los lomos de las colas. Viendo el grosor de los lomos, se detecta que se intentan utilizar sardinas de gran tamaño. La presencia de la brasa es muy ligera y el escabeche penetrante, de gestionada acidez y cíclico en su gusto. Recomendables.

Abel muestra inquietud en las últimas temporadas con su plato de ostra. Esta vez la acompaña de caviar y un jugo de navajas. Los rescoldos sirven para atemperar el gran molusco, mientras que el caviar y las navajas aportan salinidad a una ostra de sabor yodado y ligeramente dulce. Imperdible.

Seguidamente pasaron por las ascuas almejas y nécora. Las primeras de concha repleta y elevada naturalidad, mientras que el crustáceo mostraba perfección en la destreza del fuego pero la faltaba algo de potencia yodada en el gusto. Algunos “bichos” no son perfectos.

Tras los “entrantes”, un cierto interludio con unas verduras ecológicas a la brasa que Abel nos ofreció. Güeyu Mar compra estas verduras al Centro Social Don Orione en Posada de Llanes. Calabacines, tomates cherry, pimientos verdes y cebollas rojas, siendo los primeros y las últimas excelentes por su textura con cierto crujiente y su sabor.

Y partir de aquí, el tridente titular que esta vez conformaron mero, bonito y el insustituible rey. Casi no concibo una visita a Güeyu Mar sin tomar rey. Para comenzar medio lomo de mero; perfectamente asado, pudiendo visualizar los tonos amarronados y dorados en la parte externa superior debido al efecto Maillard y los nacarados en su interior. Solo se puede alcanzar ese grosor con unidades que suelen superar los veinte kilogramos. El resultado en la mesa es un pescado de alta jugosidad, muy suculento y donde las “láminas” se extraen de forma sencilla pero al mismo tiempo consiguiendo una textura carnosa difícil de igualar. Indiscutible.

En plena temporada (le quedan muy pocos días), es obligatorio pedir ventresca de bonito. Como se puede visualizar en esta zona se almacena la grasa de este pescado. Asado impecable. En esta ocasión no aparecen esos colores amarronados ya que estamos ante una pieza más estrecha que no necesita la misma exposición en tiempo al calor. De esta forma la ventresca está algo más que atemperada y Abel sólo sirve la parte más noble de la misma. Imprescindible.

Para finalizar la trilogía marina, su majestad el rey. Desde hace un tiempo la zona que más aprecio de este pescado es la cabeza; en ella se concentran diferentes texturas, algunas zonas más untuosas y además te da riendas a ese placer de comer un pescado con las manos para apurar todas sus partes. Recuerdos maternos imborrables e inevitables; puedo visualizarla como si fuera hoy haciendo la autopsia a una cabeza de merluza al horno y dejando sus espinas limpias como la plata. Sabor superlativo con recuerdos de marisco y yodo. Sin duda, un placer gastronómico en toda su extensión. Un reencuentro con una gastronomía sincera y despojada de cualquier pasatiempo.

Esta vez no hubo postres, si llegan tírense al queso, a fuega´l pitu artesano que Abel suele tener y recomendar. La sala es cercana y familiar, sobre todo si el cliente es asiduo, con ciertas dosis de informalidad. Profunda carta de vinos, sobre todo en champagnes y vinos blancos, con alguna tendencia a los naturales.

Güeyu Mar es un lugar único, concentrado en el mar y las ascuas. Desde mi visión, su exclusividad no radica tanto en los mariscos sino en los pescados a la brasa. En esta vía, los factores que se dan en Güeyu Mar no se alcanzan en ningún otro lugar; peces de gran tamaño que dan lugar a lomos de gran grosor con mayor porcentaje graso y una maestría técnica en las brasas insuperable. La ecuación perfecta.

Güeyu Mar: Una catedral marina.

Post con fotos en complicidadgastronomica.es/2018/08/gueyu-mar-2018

26/09/2016

La brasa de la mar

Los peces lo primero. Eso reza su web y razón lleva.

Nos quedamos expresamente a dormir esa noche en Playa de Vega para cenar en Güeyu, con lo cual esperas mucho y más del sitio. Pues no falló, en absoluto.

Sé que empezar una crónica por la bebida queda feo, pero la verdad es que fue nuestra primera grata sorpresa. Después de una breve conversación con el sumiller (encantador a todo esto, siento no recordar su nombre) pedimos un vino blanco fermentado en barrica que no tenían en bodega, en cambio, con mucho acierto nos recomendó un Viña Gravonia 2006 de López de Heredia. Está claro que es un vino muy especial, algo diferente pero a nosotros simplemente nos encantó y más aún habiendo tenido tan solo unos minutos el sumiller para conocer nuestros gustos. La última sorpresa de la noche, precisamente fue que ese vino tenía un precio exactamente igual a la botella que nosotros habíamos pedido en un inicio, parecerá una tontería pero la realidad es que es muy difícil de encontrar gente que te recomiende algo similar en cuanto a precio se refiere, tiene mérito y se agradece.

Si quieren leer la crónica completa y ver fotos del menú y la comida, solo tienen que entrar en lamandarinavaliente.wordpress.com/2016/08/18/blog-post-title

14/08/2015

Muy bueno

Estuvimos en agosto 2015 cenando. Excepcional producto, atención buena y precio adecuado. Muy parecido al Hondartzape en Gorliz.

El lugar está muy bien y es graciosa la mezcla entre la zona tradicional antigua y la nueva muy agradable y resultona.

Pedimos para cenar:
Boquerones en vinagre
Sardinas en vinagre
Salpicón de bogavante
Lubina
Tarta de queso gamoneu
Vino y agua

Excepcional todo y honesto. No pudimos probar los chipirones porque hacía semanas que no había en las lonjas la calidad que demandan.

Con ganas de volver y probar el Rey

Miss Migas

El Rey es obligatorio allí. Una pasada cómo lo trabaja Abel.

14 de agosto de 2015

acme

Lo que viene siendo una palometa roja

14 de agosto de 2015

22/11/2014

El Cantábrico a la brasa...

Si os digo que hoy hablamos de un restaurante a pie de mar, con la esplendida playa de Vega como testigo y con la brasa mas codiciada de Asturias, seguro que acertáis a adivinar de quien hablamos. Pues si, es el del Güeyu Mar, un excelente restaurante en el que SOLO se sirven productos del mar.

El Güeyu se sitúa en la villa de Ribadesella, famosa por la fiesta del descenso del río que la parte en dos, el Sella. Concretamente esta situado en Vega, en su playa, un pequeñísimo grupo de casas cercano a la villa madre. Un detalle para visitantes, el pez rey que sobresale de su fachada, indicara el destino, no tiene perdida. El restaurante, antaño un chiringuito de playa, se ha convertido gracias a Abel Alvarez, en el referente de su clase, no solo en Asturias, si no en toda España. Hablamos de la brasa, arte que dominan muchos, pero en el que sobresalen pocos. Abel y su mujer Luisa, han conseguido unanimidad en cuanto a su casa: "Estamos ante algo grande". Producto de primera, cada mañana seleccionado personalmente, tratado con mimo.

Mas en:

eltricliniumdealvaro.blogspot.com.es/2014/11/gueyu-mar_21.html

04/09/2014

Homenaje de pescados y mariscos

Es el sitio de moda en Asturias, en la Playa de Vega. Tiene unas terrazas muy agradables. El éxito se nota porque está a tope, y eso que era martes (de agosto, claro).

El producto es magnifico. Todo del mar, ya en carta advierten que no busques ni carnes ni arroces. Hacía tiempo que no tomaba unas almejas como estas (a 39€/ración, eso sí), y los percebes eran magníficos. Soberbio el mero (40€/ración) y también el besugo (aunque con la mitad de platos principales hubiésemos comido de sobra, las raciones son grandes).

Ojito a lo que se pide, ya que la velada puede ser inolvidable, por lo bueno y por lo caro. Pero un día es un día, my friends...

03/09/2014

Una brasa de gloria, y el REY del pescado.

Muchas veces nos cuestionamos dónde están los parámetros que determinan una buena o mala experiencia delante de una mesa. Nos complicamos introduciendo símbolos que no son más que meras decoraciones haciendo de antesala a lo que realmente se tiene que disfrutar y en muchas ocasiones eso nos hace olvidarnos de cuál es la verdadera esencia del placer de comer. No seré yo, obviamente, quien vaya a desvelarles los entresijos de esa fina línea que separa una comida gloriosa de una simplemente buena o que diferencia la mediocridad de la corrección, pero sí puedo decir que, para mí, no habrá mejor plato que el que me haga sonreír y chuparme los dedos, ese que coja con las manos sin problema o que consiga que me termine mi chusco de pan mojando en él. Esos son los platos que quedan en la memoria y que recuerdas tiempo después sin necesidad de ir a indagar en el archivo de los restaurantes que has visitado y es que son su intensidad sápida, su equilibrio, su sutileza, sus matices y su redondez los que llevan a su perfección. Y no es que cualquier preparación de alta cocina vaya a situarse en este pódium, aquí hay también espacio para esas piezas de carne a la parrilla que quitan el hipo o para cualquier sartén de huevos estrellados que te haga suspirar; y es ahí donde nace la pericia del cocinero y lo que diferencia el sexto sentido de los grandes de los que simplemente acatan un menú. Porque en la memoria me quedan tanto los mejores callos que he comido nunca, los de Pepe Rodríguez en El Bohío, como el sublime y cuidadísimo salmonete que probé en Casa Gerardo, hecho a baja temperatura. Y es que el paladar no entiende de aires ni de esferificaciones sino que lo único que realmente le importa es que cuando algo entra en la boca se genere una explosión tal que remueva todo tu cuerpo.

Todo esto viene porque el lunes pasado tuve una de las cenas más gloriosas que he tenido nunca, a pie de playa, en lo que fuera un chiringuito de un hermoso paraje y que ahora se ha convertido en el nido de un grande de la parrilla y los pescados, Abel.

Aquí no esperen encontrar carnes ni arroces, como bien avisa en su carta, sino que podrán disfrutar del mejor producto de la mar, directamente, sin aliños, sin acompañantes, tal cual, pero tratado de manera sublime. Para esto don Abel es un artista, se pasea por sus brasas mientras observa a los peces, los sube, les da la vuelta, los tapa con una campana, cada uno tiene su corte, su forma, su tiempo y sólo es su ojo y su experiencia el que le guían, ¡y a tan buen destino! A su lado oficia Luisa, su mujer, que se encarga de la cocina de la cual salen maravillas como la tarta de queso o el rico salpicón de bogavante.

Escribo con emoción, como bien podrán notar, porque lo que empezó bien, terminó en un pedestal y cuando un simple pescado a la brasa consigue removerte el alma, sonreír y sorprenderte no se necesitan ni vajillas de lujo, ni música de ambiente, ni manteles de hilo, solamente alguien con quien compartir el momento ya que la diversión se verá multiplicada, y yo lo tenía. Tal vez fue eso, la frugal situación, el incomparable destino, la fantasía sensorial, pero ocurrió, y ya cuento las horas para que vuelva a repetirse.

Aunque los panes bien podrían cambiarse, o cuidarse más para estar más tiernos por dentro y crujientes por fuera, no nos importó porque también había barritas de cereales y blancas ricas que acompañaron a la perfección al salpicón de bogavante (29€), de puro cefalópodo, que nos avisaron que sí o sí teníamos que probar, y rico que estaba.

Luego llegaron unas... PARA LEER TODO: cocinayrecetas.hola.com/blogclaramasterchef/20140829/gueyu-mar-una-b...

29/07/2014

EXCELENTES PESCADOS Y MARISCOS A LA BRASA

Si te gusta el pescado y el marisco, Güeyu Mar es una parada obligatoria ya que tiene una merecida fama de ser uno de los mejores restaurantes para tomar estos manjares.

La especialidad de Güeyu es preparar el producto a la brasa, utilizando para cada pescado la madera que mejor le va, principalmente roble o encina, dándoles a cada uno el punto perfecto. Desgraciadamente el sarmiento no puede utilizarlo por un tema meramente logístico de humos, cocina y extractores.

El sitio más famoso de brasas ya sabéis que es el Etxebarri (una estrella) aunque Güeyu no le anda lejos, si bien son conceptos diferentes. Etxebarri prepara carnes, cosa que no existe en la carta de Güeyu. Además Extebarri cuenta con menú degustación mientras que Güeyu es elegir de la carta el mejor pescado y marisco que haya ese día.

Otra diferencia es que Güeyu se encuentra en una zona de playa, muy bonita por cierto, cerca de Ribadesella con el problema de que en invierno es una zona poco transitada y de ahí que cierre por las noches, a diferencia de Etxebarri que se llena comidas y cenas de todo el año.

Güeyu también se parece a D’Berto (Galicia), el mejor sitio de marisco del mundo. Vale que en D’Berto te comes unas piezas XXXXL que parecen traídos de Marte, pero Güeyu también suele manejar unas piezas bastante severas.

Al frente de Güeyu se encuentra Abel, un tipo simpatiquísimo al que realmente se le ve con la dedicación, ganas e ilusión de seguir haciendo de su restaurante uno de los mejores sitios de producto del norte de España.

Nosotros éramos 6 y nos fuimos desde Santander que se encuentra a poco más de una hora. Realmente merece la pena el viaje. Vas pronto, estás en la enorme playa la Vega que preside al Güeyu Mar, comes, si eso luego tras la comida te das un baño para despejarte, y vuelta. Y si no quieres hacer viaje, te quedas a dormir en el mismo Ribadesella o alguna casa rural de la zona y ya tienes el planazo montado. En ese caso incluso te recomiendo empalmar comida con cena. En el Güeyu se está tan a gusto y se come tan bien que no es descabellada la idea. Nosotros estuvimos de comida desde las 3 hasta las 8 y porque teníamos que volvernos por cojones que si no nos hubiésemos quedado.

Con buen tiempo, lo mejor de Güeyu es comer en su terraza. Pese a que esté en zona de playa, no os imaginéis que esto es un chiringuito. Tampoco es Zalacaín pero el sitio está muy bien montado. Aquí hay libertad absoluta, puedes ir a comer de bermudas como puedes ir de corbata. Lo importante es disfrutar.

Un aviso sobre Güeyu. Al ser un sitio donde todo gira alrededor del género de pescado y marisco que ese día consiga Abel, tenéis que ir mentalizados con la idea de que hay pescados que un día sabrán mejor que otro. Lógicamente, todos los salmonetes, meros o reyes no son iguales por lo que un día puede que comas uno brutal y otro día esté peor, pese a que los dos hayan sido hechos exactamente igual.

Mi recomendación es que vengáis dispuesto a daros un verdadero homenaje, sin complejos. Esa fue nuestra idea y la cumplimos con creces. Esto comimos:

Salpicón de bogavante (29 €). Es uno de sus platos más famosos, considerados por mucho el mejor salpicón que han probado. Realmente está buenísimo, con unas generosas piezas de bogavante. No os imaginéis el típico salpicón con vinagreta. Obligatorio pedirlo.

Chipirones de potera (30 €). A la brasa, resaltando todo su espléndido sabor, estaban de muerte. Aunque los maganos de guadañeta encebollados típicos de Santander me encantan, los que aquí sirven, al no tener acompañamiento alguno, tienen mayor pureza.

Percebes (750 grs a 112,50 €). Maravillosos. Del tamaño de una morcilla.

Almejas (39 €). Con un ligerísimo toque de plancha, estaban muy buenas.

Pulpo (17,50 €). De lo más flojo de la comida. Estaba bastante duro, como recalentado.

Andarica (10 € /unidad). La andarica es una nécora. Puedes tomarla a la brasa o cocida. Buen tamaño. Rica.

Salmonete (25 € / unidad). Me encantó. El salmonete es uno de los pescados con mejor sabor (de ahí que sea todo un clásico en los grandes restaurantes) y el de aquí estaba riquísimo.

Ventresca de atún (25 €). ESPECTACULAR. El mejor pescado de la comida. Sabrosísima y con un sabor de mojar los pantalones.

Rey (38 € /unidad). Este pescado es uno de los que más fama tienen en Güeyu y a nosotros nos pareció el peor. Estaba muy seco y bastante insípido. Este es un ejemplo de lo que antes os comentaba sobre que no todos las piezas van a saber igual. Este día nos tocó a nosotros la china con esta Rey.

Mero (33 €). Realmente la pieza es tan grande que es un chuletón de mero. Riquísimo también. Muy jugoso y sabroso.

Tataki de bogavante (50 €). Abel hace aquí un pequeño guiño oriental. Pese a que le quedó el punto un poco más hecho de lo que debería, estaba buenísimo.

De postre (6,50 € cada uno), no nos gustó nada la tarta de la abuela. Ricas en cambio las tartas de queso, una de Gamoneu (muy fuerte) y otra de Pitu que nos gustó más. Tienen mucha fama como de las mejores de España y merecen la pena pero me quedan lejos de la de Cañadío o Zuberoa. Muy bueno también el arroz con leche.

Y llegamos al bebercio. De primeras te traerán una carta de vinos llamada “rápida” que seguramente es la que usarán el 90% de los clientes. Y es que si no caes en que si pone carta “rápida” es porque debe haber otra más larga y lenta, acabarías eligiendo uno de los vinos normales que ahí aparecen y te acabarías perdiendo la gran bodega que maneja Güeyu, sobre todo en tema de blancos y espumosos.

Nosotros tomamos: Palo Cortado de aperitivo (6 €), un Champagne Camille Savès (35 €), un Riesling Van Volxem Wiltinger 2007 (28 €), un albariño (30 €), un Rioja blanco Viña Tondonia de 1991 (60 €) que era una puta delicia, y varios vinos dulce Riesling de postre (10 €).

Todo este homenaje fue entre 6 aunque realmente los que dimos buena cuenta de él fuimos 4 ya que las mujeres no comían ni bebían tanto como nosotros.

La factura salió a 135 € por persona. Pero si no os sobráis pidiendo, un precio medio podrían ser 70-80 €.

5 horas de absoluto placer. Si tenéis la ocasión, no dudéis ni un momento en acercaros hasta Güeyu Mar. Disfrutareis.

31/03/2014

El mejor pescado que puedas comer

"Carnes y arroces no tenemos". Eso dice su carta y eso te insisten al ir a pedir, añadiendo con hincapié en que el pescado es a la brasa o a la plancha, solo con sal. Aunque le pidamos ajo o algún tipo de aderezo, no nos lo va a poner.

La carta se imprime cada día, con el pescado que haya y que tenga la calidad suficiente. Como habíamos leído muy buenas opiniones del rey, quisimos probarlo... rico de verdad. Los entrantes fueron un salpicón de bogavante, sardinas en vinagre y una tapa de tartar de atún

Salimos a 50 euros por persona pero si te encanta el pescado este sitio lo adorarás... ver más información en viajesytapas.blogspot.com.es/2014/03/gueyu-mar-del-mar-al-plato.html

02/09/2010

Para amantes del pescado

Además de que está en una de mis playas favoritas de Asturias, el pescado es espectacular...Tenía fama y lo probamos...Una lubina salvaje para cuatro, imaginad el tamaño...En la foto he puesto la ración para dos (media lubina).

De entrante unas anchoas increíbles, después la lubina y de postre...Si eres goloso no sabrás qué elegir...Nosotros tomamos la tarta de la abuela y la tarta de queso, buenísimas las dos y una gran ración, pero también nos sugirieron helado de turrón con chocolate caliente que me quedé con las ganas.. ;)

No es barato, pero merece la pena, con lo que he comentado y una botella de vino blanco, la cuenta fueron 100€, pero, sobretodo si eres de Madrid, merece la pena pagarlos por un buen pescado que en Madrid, o no encuentras, o lo encuentras mucho más caro.

Tienen una terraza lateral con toldos, la de la fachada con sombrillas y el interior merece la pena entrar, pues es mucho más agradable de lo que parece por fuera.

Si te gustan los cocktails, tienen cantidad de referencias, especializándose en gin tonics.

Me resultó graciosa la parte de la carta en la que pone arroces y carnes: no tenemos, lo que quiere decir es que la carta es reducida y solo tienen pescados y mariscos, si a alguien no le gustan hay otra opción...Pasar al "chiringuito" de al lado (de los mismos dueños) donde se puede tomar la misma carta y,a demás, hamburguesas en plan más relajado, perfecto para niños...

15/04/2012

lo cierto es que después de leer las criticas me he quedado frío, pero después he pensado que lo he de valorar según mi experiencia que la verdad ha sido estupenda.
tomamos unas almejas a las sartén realmente buenas, unas andaricas que te sacan recién cocidas y calientes q a mi gusto es como mejor están q no estando muy llenas lo cierto es que tenían un sabor espectacular, y luego una lubina de un tamaño q no se ve todos los días, si te la encuentras buceando te chupas la botella de una del susto, bueno en nuestro caso el punto del pescado perfecto y de sabor ni os cuento.
De postre tome tarta de queso afuegalpitu (no se si se escribe asi pero es como se pronuncia) la tarta es la que siempre espero en los restaurantes y nunca sale, porque te ponen esa de crema de queso con la dichosa mermelada de franbuesa por encima (horror)
tome un verdejo perro verde que acompaño de maravilla el festin.
al final con gin and tonic incluido 50€ por barba.
un 10 de sitio y con unas vistas maravillosas
totalmente recomendable para cualquier persona a la que le guste el pescado.

12/09/2011

Morir de éxito

Cuando inauguraron el Güeyu Mar a los habituales de La Parrilla de Ribadesella nos encantó: misma calidad, menor precio, lugar más bonito. Las dos primeras temporadas fueron prometedoras, buenos pescados en su punto de plancha. Pero ya entonces se larvaba el germen de su declive: Se puso de moda entre lo mejorcito de los veraneantes de La Isla y Ribadesella, clientela pija básicamente foránea. Y el jóven matrimonio dueño del negocio, a la vista del éxito, se puso a crecer de manera desmesurada y, ya se sabe, lo dificil es saber hacerlo.
El resultado de tal correría hacia la fama ha hecho que todo el espacio posible de sus alrededores haya sido poblado de mesas, carpas y sombrilllas y que la plantilla de camareros se haya triplicado. Pero en el camino, la plancha de pescado sólo se ha duplicado provocando dos efectos indeseados: se perdió el punto del pescado, ahora pueden llegar crudos o pasados, y la espera del segundo plato puede ser eterna. Pero siendo grave lo anterior, lo que descalifica definitivamente a Güeyu Mar es la aparición de la piscifactoría en forma de lenguado. Imperdonable. En verano es raro encontrar este esquisito pez en Asturias. Desde hace dos años, no sólo en este lugar sino en algún otro, es diario en la carta (llueva, nieve, haya mar, o no la haya, salga o no salga la flota) y para cualquier humano que lo haya tomado un par de veces es fácil distinguirlo: grande de tamaño, cola muy pequeña, apenas huevas en una cabidad húmeda y falto de la característica consistencia en su carne. Y peor aún, no se le informa al cliente y se le cobra como si fuera del bueno.
Mucho tiene que cambiar o se quedará en el típico sitio turístico para veraneantes incautos.
No le perdono aunque fuera pionero en servir gintonic de Citadelle con Fever Tree en unos vasos magníficos.

Agosto 2011:

El lenguado ha desaparecido de la carta. El punto del pescado sigue variando en función del aforo. Los calamare fritos, bastante fritos.
Vamos a darle dos puntos por lo del lenguado.

19/04/2013

El mejor pescado del oriente de Asturias

Podéis ver la crítica en el post que le hicimos a la zona de Colunga en Asturias aquí:

mad-queens.blogspot.com.es/2013/04/queen-plan-en-colunga-asturias.html