Restaurante Guggenheim

Ordenar por:

relevancia fecha

07/01/2013

Comimos el siguiente menú cerrado, de unos 50 €/p:
- Una copa de espumoso rosado
- Terrina de txangurro tibia, crema de coliflor, hinojo confitado y aliño de hierbas
- Medio bogavante canadiense a la plancha con su jugo reducido y fideua crujiente de hongos
- Solomillo de ternera, polenta de queso idiazabal y ajetes
- Torrija de empanada en yemas de huevo y nata caramelizada en la sartén con helado de queso
- Café e infusiones con petit fours
- Vino tinto Tres Ducados D.O. Rioja
- Vino blanco Viña 65 D.O. Rueda
La materia prima es de primera calidad, pero en la cocina hay algo que falla, ya que, sin ser un grupo de personas exigentes, el único plato en el que hubo unanimidad de lo bueno que estaba era la torrija (espectacular).
Creo que es un problema de expectativas, porque hemos comido bien, pero la sensación final es que fallaba algo.
Por otro lado, las vistas están muy bien, pero el sitio es un poco cutre, da la sensación de estar en una cafetería, y no es acorde al menú.
Tengo pendiente ir otro día a la carta o el menú del día.

19/05/2012

Oye, qué bien...

...que en el Guggenheim se come bien. No es que fuera de esperar -ejemplos hay de museos incomibles...- pero demuestra mucho seso el que el comedero del sitio más visitado de Bilbao -con permiso de San Mamés- deje bien a la ciudad. Bien hecho.

03/03/2010

En los 12 años de trayectoria del Restaurante he estado en seis ocasiones y la última ha sido la mas Increible de todas.

rábano negro al vapor con láminas crudas y aliño de hierbas silvestres.
hebras de berenjena asada con "makil goxo" y yogur de aceite de olivos milenarios (variedad de oliva Farga)*.
foie vegetal (aguacate), jugo de chipirones, acidulado y cilantro.
pasta Casarecce con pimiento de Anglet, romero y albahaca.
pieza de potro asada al sarmiento, miga embebida de cebolla roja de Zalla* y guindilla.
pera, avellana, suero de Garmillas y sauco.
utiliza tus manos... textura de café, helado de cerveza tostada, naranja y azahar.
*

02/12/2009

La ultima vez mal

Aunque había comido un par de veces y mis acompañantes eran (y creo que seguirán siendo) clientes de este restaurante, en mi ultimo ocasión (ayer) fue un completo desastre. Tardaron increiblemente mucho, se olvidaron la comida de uno de nosotros (lo cual no solo incomoda al que no tiene comida, sino al resto que se le enfria su comida), y aunqeu lo mio estaba bastante bueno, el resto de los comensales (7 mas) se quejaron de que lo suyo no estaba perfecto y de las cantidades (yo no esperaba grandes raciones por lo que ni pestañee)
Una anecdota, uno de la mesa pidio que le cambiasen un cuchillo que estaba sucio y segun dijo el camarero le volvio a traer el mismo (o al menos uno igual de sucio), cuando se lo volvio a llevar, se fijo que sencillamente dejaba el "sucio" en la cesta de los cuchillos y cogia otro de esa misma cesta... como son estos camareros de fin de semana, verdad?
Lo recomiendo aun así, como digo en ocasiones anteriores la experiencia fue buena y solo por el lugar vale la pena darse un homenaje.
Ojo comimos un menu de unos 25 € por barba.

22/11/2009

Refrescante, vanguardista, asequible

Es la cuarta vez que visito el establecimiento, con la misma grata experiencia de siempre. El acogedor y moderno comedor dentro del museo, està a la altura del atento servicio de del restaurante. El menù degustación, que rota con las estaciones, te permite disfrutar de seis creaciones gastronómicas donde la originalidad, la presentación y una explosión de sabores encuentran un perfecto balance. Uno tiene ocasión de comer pasta, pescado, verduras, a veces carne, todo preparado con la idea de sorprenderte gratamente. Definitivamente, no recomendable para los que no aprecien las aventuras gastronómicas.
El menú, costando 70€, es razonable, dado el menù, y el impecable servicio.
La somelier, ganadora del premio Nariz de Oro de someliers españoles del 2008, ha estado en el restaurante desde que abrió sus puertas al público. Sus recomendaciones son siempre acertadas, y teniendo en cuenta el gusto de cada uno.

04/05/2013

Es un restaurante-franquicia y se nota cada vez más. Con cada "arreglo" y cambio de menú me gusta menos.

18/06/2010

Genial

No solo es un lugar maravilloso para cenar, precioso por fuera como interesante por dentro.

Berasategui se luce con la carta de vinos como en su cocina.

Maravillados, una comida genial en un lugar precioso.

El único pero, llovía como en mi vida y el suelo de la entrada era una pista de patinaje

09/01/2011

La sala decorativamente un poco pobre, pero el servicio y la comida son francamente buenos, fui invitada y por lo que percibí el menu no fué excesivamente caro.

11/11/2009

Espectacular

Con menú de unos 20 euros se puede degustar la mejor cocina vasca. Buenisimo todo y no hace falta dejarse el sueldo de una semana. ALtamente recomendable.

06/12/2009

Peculiarísimo, pero fabuloso

La semana pasada tuve la oportunidad de cenar, disparando con pólvora del rey (me invitaron, vamos) en el restaurante del aborto de Frank Gehry que me tenía francamente intrigado desde hace tiempo.

Tras casi estamparme de morros en la pista de patinaje que se monta sobre el mármol del museo cuando llueve (ahora entiendo los horribles zapatos de radical abertzale que se estilan tanto por Bilbao), arribo al restaurante. Por desgracia, el diseño del local y su mobiliario, francamente pobres y desangelados, no están a la altura de lo que se espera. Tampoco la ubicación, tras la cafetería del museo, que imagino debe ser ruidosa a mediodía. No obstante, tuvimos la suerte de cenar en la mejor mesa del local, aquella delante del ventanal con vistas a la ría y, oh pavor, a mi alma mater, la Universidad de Deusto.

Pero, ¿y la comida? Fabulosa. Ay, qué cena. Disfruté como un enano. Ahora bien, aviso que la coquinaria que aquí se practica es peculiarísima y puede no gustar a todo el mundo. La línea maestra del menú fue la sencillez y el minimalismo extremos. A años luz de la complejidad y el barroquismo de muchos restaurantes del palo, en muchas ocasiones meras acumulaciones o yuxtaposiciones de sabores. Aquí, todo lo contrario: un único producto, generalmente vegetariano (no vimos nada animal en toda la noche, salvo un plato de pescado y un caldo que llevaba chipirón), en simbiosis con algún caldo o infusión. Y punto pelota. Minimalismo escalofriante. Ahora bien: que nitidez de sabores, que sutileza, qué matices, qué complejidad en los caldos y aliños, que claridad de ideas, qué originalidad, que ligereza - de hecho, no está de más alargar el menú si no queremos pasar hambre. De las pocas veces que no he salido abotargado de un "restaurante gastronómico", que dice ahora el pedante (¿habrá restaurantes no gastronómicos?).

Si tuviese que singularizar un plato, para mí la estrella de la noche fue el aguacate con infusión acidulada de chipirón y cilantro: un trozo de magnífico aguacate sometido a un intrigante tratamiento (¿ahumado? ¿asado sobre sarmientos? El camarero no soltaba prenda) y bañado en lo que debe ser el caldo más profundo y sabroso que he tenido ocasión de probar. Los otros caldos tampoco se quedaban atrás, como el de ajos silvestres y lemongrass, o un té acidulado de alcachofa y romero que acompañana a unos bastones de cardo crudo.

El peor, quizás por llevar demasiado lejos el epatante minimalismo marca de la casa, fue la pasta casarecce, que vi huérfana de algún caldo o salsa que le diese más intríngulis

El servicio, obsequiosísimo, toda vez que supo mi condición de cumpleañero, traduciéndola en oportunos olvidos en la dolorosa.

También estupenda la sumiller, y no menos fantástica la carta de vinos, llena de caldos (mucho blanco, dada la naturaleza del menú) interesantes y poco conocidos, todos ellos en una horquilla de precios muy agradecida.

Lo recomiendo de todo corazón, pero hay que saber a lo que se va. En la sala, por cierto, 90% de guiris y sólo otra mesa con una parejita de autóctonos, que no parecían muy convencidos, por los ecos que nos llegaban hablando de chuletones a la brasa.

22/08/2010

Excelente el menú de degustación

Excelente el menú de degustación

22/11/2009

Todo un descubrimiento

Estuvimos tomando el Menú Degustación, correspondiente a la temporada de otoño. Una auténtica delicia. Magnífica calidad de la materia prima, una presentación muy buena, una combinación de sabores sorprendente y, sobre todo, un magnífico servicio. Urko, el Jefe de Sala, atento a los detalles y María José, la sumiller, una auténtica experta que nos aconsejó los mejores maridajes en cada momento. Francamente recomendable. No se lo pierdan, si van por el norte.

20/04/2007

mejor mirar otros sitios cuando visitas el museo

Que nadie espere una cocina a la altura de Berasategui. Alija aunque apunta buenas maneras aún tiene mucho que aprender. El comedor es pelín frío y el servicio no está ni con mucho a la altura de lo que te cobran.