Lleva desde 1992 ofreciendo auténtica cocina vascofrancesa en el barrio de Salamanca. Renuevan la carta cada 3 veces al año, adaptando el producto a cada temporada. Las especialidades del restaurante son la caza y las setas.

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09/04/2017

Menú 25 Aniversario a genial RCP

Marzo 2017

Pocos restaurantes en Madrid tienen el privilegio de presumir seguir abiertos después de 25 años y afirmar con seguridad que las mesas de su sala se llenan día tras día. Pues en plena Milla de Oro madrileña, en una de las calles más cotizadas hoy en día si hablamos de gastronomía, La Paloma está celebrando durante todo el mes de abril que ha traspasado nada más y nada menos que la barrera del cuarto de siglo desde que comenzó su andadura.
"La Paloma cumple 25 años y lo celebra con un menú degustación a 60€ con maridaje incluido que recorre los mejores platos de la casa"

La cocina de Segundo Alonso y el saber hacer entre los comensales de Mariano Ávila han resultado un tándem perfecto para todos sus fieles clientes que disfrutan de platos tradicionales con algunos toques más actuales en un lugar que fue padre y referente de los platos de caza y de la casquería entendida de una manera más fina. Su salón permanece casi como lo recordaba cuando comía con mi abuela en él hace ya más de 15 años y su calidez y la exquisita atención de unos camareros de la vieja escuela siguen siendo seña de identidad de La Paloma.

Llevaba desde que era pequeña sin visitar esta casa y en los últimos días lo he hecho dos veces: la primera para probar el menú 25 aniversario y la segunda para un encuentro organizado por el Club Cicerone que giró entorno al....

PARA LEER TODO: cocinayrecetas.hola.com/blogclaramasterchef/20170409/la-paloma-25-an...

13/04/2017

Gran restaurante de cocina clásica. Productos de temporada, variedad y recetas muy sabrosas.

Había pasado por aquí miles de veces y nunca me había fijado en este restaurante. Su pequeña puerta blanca no llama la atención, pero esconde uno de los mejores restaurantes de cocina clásica.

Fui un día entre semana y no esperaba que me fuera a gustar tanto, pero nada mas ver la carta ya vi que era un gran restaurante, y es que tiene una selección de platos que no sabes que pedir; erizo, caza, pescados apetitosos.
Platos que te invitan a acompañar la comida con un gran vino y a probar muchas cosas, ya que hay medias raciones. El maitre coge la comanda y organiza el orden y cantidades de cada plato, por lo que se pueden probar muchas cosas.

Me gustó bastante, así es que volvi ese mismo Viernes para cenar. En este momento este tipo de restaurantes de cocina clásica con recetas afrancesadas y/o productos de temporada es donde mas estoy disfrutando, y es que las mejores comidas en lo que va de año probablemente hayan sido La Tasquita, Barrera, Arce (no tanto pero también a alto nivel) y La Paloma.

Casualmente estaba mas lleno el día de diario que el Viernes, y es que parece un restaurante que vive mas de las comidas de negocios que de las comidas de fin de semana.

El local cuenta con una sala media/grande, con bastantes mesas dispuestas en distintas alturas. Para mi la mejor es la mesa que está situada al fondo en un alto, al lado de la barandilla. La decoración es de restaurante de postín de los 80, con numerosos elementos y cuadros, estos si modernos, y tonos azules. Las mesas lucen mantel blanco.

El trato por parte del servicio es amabilísimo. Es un servicio muy profesional que sabe ser educado y complaciente, y a la vez discreto. Un gustazo.

La carta se basa en producto de temporada y recetas clásicas afrancesadas. La carta de vinos da especial protagonismo a los vinos españoles, en especial riojas y riberas, pero tiene muy buenas referencias.

En la primera visita nos sirvieron como aperitivo unas muy buenas huevas de merluza, y como entrantes optamos por unas ricas VERDURAS CON VIEIRA y unas ALCACHOFAS RELLENAS CON FOIE Y SETAS. Las medias raciones no son grandes (esta última media ración corresponde a tres mini alcachofas), por lo que, como dije antes, se pueden probar bastantes cosas.

De segundo opté por LAMPREA A LA BORDELESA. Días antes fui a Villa de Foz buscando su lamprea, ya que no conocía mas sitios, a parte de Lakasa, donde la sirvieran, pero aquí me la encontré y aproveché. La elaboración era igual, con su sangre y arroz, y me resultaron muy parecidas en cuanto al sabor, aunque esta me pareció un poco mas potente y sabrosa.

También pude probar la buena calidad de los pescados de carta con la LUBINA CON COMPOTA DE TOMATE y el CACHOPO DE RAPE RELLENO DE TXANGURRO, donde el crustáceo tiene bastante protagonismo.

En cuanto a lo dulce pedimos un postre caliente y otro mas fresco y ligero. Por un lado el típico COULANT DE CHOCOLATE, casero y rico, y por otro el RAVIOLI DE PIÑA CON CREMA DE YOGUR Y HELADO DE QUESO. La crema de yogur viene entre dos rodajas de piña carameliza. Me encantó.

Como bien he dicho salí muy contento y volví el Viernes ya que había muchos platos que me quedé con las ganas de probar.

Empezamos con una TOSTA DE ARENQUES CARAMELIZADOS. Brutal el sabor del arenque y buen punto del caramelizado, que rebajaba un poco este sabor.

Las CROQUETAS DE JAMÓN IBÉRICO estaban buenas pero no están en el top ni merece gastar una bala con estas, viendo lo apetitosa que es la carta.

Después otro plato magnífico, la ENSALADA DE PERDIZ CON VINAGRETA DE CASTAÑA Y GRANADA. Mas bien un escabeche con buen punto de cocción del ave y de vinagre.

A continuación un bocado muy sabroso, los ERIZOS DE MAR GRATINADOS CON HUEVO DE CODORNIZ. Puro sabor.

Fuera de carta disponían de COLMENILLAS RELLENAS DE FOIE. La colmenilla es una de las setas que mas me gustan y no me puedo resistir, me encanta su textura. Estas estaban muy buenas, y el sabor a foie era muy marcado. Merecen la pena pero por comparar diré que prefiero las de La Bomba Bistrot, que serían el 10. Estas estarían de 7,5.

Esta vez cambiamos los pescados por las carnes y probamos unas buenas MANITAS DE CERDO CON SALSA DE TRUFA y la LIEBRE A LA ROYAL, un poco fuerte para terminar después de todo el festín aunque la elaboración estaba muy notable.

A pesar de estar lleno quise repetir el ravioli de piña.

Los únicos puntos negativos son, en primer lugar, que las patatas fritas que nos sirvieron como aperitivo desmerecen en un sitio con estos platos (mejor unas aceitunas aliñadas o un buen AOVE con pan), y en segundo lugar y mas importante que el pan estaba congelado. Esto me fastidia porque el primer día los panes estaban sin congelar y eran bastante buenos (blanco, centeno y olivas), pero el Viernes noche nos sirvieron los mismos tipos aunque se notaba que habían estado en el congelador.

El precio puede parecer alto pero fueron 50€ por persona sin vino, lo cual me parece francamente bien para lo que comimos.

En resúmen, buena calidad, buena cocina, buen trato y precio acorde. Ideal para comidas de negocios o familiares.

Volveré muchas veces.

02/04/2017

Clasicismo de otra época. Y por muchos años...

Visita marzo 2016. Me recordó a aquellos restaurantes del barrio de Salamanca que tanto le gustaban a mi abuelo y a los que a veces me llevaba para presumir de nieto (pobre...!). Maitres y camareros de la vieja escuela al borde de jubilarse, de esos que son afables con los asiduos (casi toda la parroquia) pero aún así los tratan siempre de Ud. En esta visita empezamos con un grandísimo jamón ibérico y seguimos con un menú degustación a elección del chef que traía, una estupenda ostra en ceviche, raviolis caseros con trurfa, alubias pintas con chorizo, muy ricas; un cochinillo que salió en su punto, tarrina de liebre royale que no es mi favorita por su intensidad pero de ejecución perfecta, un rodaballo también en su punto y algunos otros platillos. Para acabar (hasta arriba), un surtido de postres de la casa.
Local lleno un día entre semana y ambiente acartonado, de gente de orden...(en su barrio, faltaría mas).. en fin, un clásico que espero que dure mucho... Tanto como para que pueda llevar a mi nieto algún día.

Adreid.

Fui hace poco y ya he repetido. Me encantó.

hace 8 meses

18/03/2016

11/03/2016,cena

Hace ya unos cuantos años que había ido y no recuerdo porque no guardaba buen recuerdo, pero en esta visita se borro el mal sabor de boca.

Tienen además de la carta una amplia lista de sugerencias. Empezamos con unas mollejas con sesos rebozados y espárragos verdes, plato perfecto para compartir y muy rico. Además una de jamón, bueno sin ser excelente, que además acompañan de pan tostado con tomate y aceite.
De segundo elegí el pato en salsa de vino tinto, sirven el muslo y la pechuga acompañado de puré de patata, compota de manzana y peras al vino. El pato estaba muy rico, un poquito mas de guarnición no le vendría mal aunque sea un plato contundente.
El resto pidió riñones al jerez y rabo de toro, y todo igual de rico.
De postre compartimos la tarta de manzana, me gusto pero no repetiría.
Bebida Viña Mein

El pero que le tendría que poner fue el servicio, creo que sólo tenían un camarero o si no estaba un poco despistado y teníamos que estar pidiendo a cada poco el vino y recordando que no lo metiese mas en la cubitera, cada vez me gusta menos lo de tener las bebidas en otra mesa. Pero vamos que no es nada que enturbie una excelente comida.

09/12/2015

Superviviente con mucho futuro por delante

2ª visita 04/12/15
Entrar aquí es como retroceder en el tiempo. Para una pareja de la quinta del 67 ser los más jóvenes del local es toda una sorpresa. Cierto que alguna juventud había, pero acompañando a padres, abuelos y demás. Pura clientela del barrio de Salamanca, de los de toda la vida y de los que salen a cenar un sábado con 80 años más que cumplidos. No se yo si a esa edad estaré para esos trotes, pero verlo en primera persona reconforta.
El local es agradable y muy elegante, decorado en tonos claros y actualizado desde nuestra última visita. Vajilla y mantelería de primera calidad, velas en las mesas y una curiosa distribución en cuatro niveles hacen de la sala un lugar muy acogedor. A ello contribuyó que, sin ser clientes, nos tocó probablemente la mejor mesa del restaurante, una esquina tranquila con cómodos sillones situada en la parte baja, según se entra a la izquierda.
Como no podría ser de otra manera, servicio de la vieja escuela, de los de chaquetilla blanca y con un maitre de gran profesionalidad, de los que van quedando pocos.
En cuanto a la comida, excelentes las manitas y el arroz de pichón, y decepción en los renombrados erizos de mar ( no es que estuviesen malos, ni mucho menos, pero quizás me esperaba otra cosa ) y en la famosa tarta de manzana, que hay que pedir al principio, y de la que sin duda hemos tomado mucho mejores.
Precios altos ( 80 eur/pax ) para un lugar a prueba de modas y al que, sin duda, le queda mucha vida por delante.

spider72

La Paloma!!!! sin duda como dices un survivor en toda regla...recuerdo sobre todo ese menaje que ya no se ve (desgraciadamente) con todo tipo de cazuelitas y tapas ovaladas...eso sí, el precio es muy desmesurado para lo que se estila hoy en día y deberían tomar nota de lo que ha pasado con Jockey, con Zalacaín, El Bodegón...Horcher y éste aguantan...¿hasta cuándo?

9 de diciembre de 2015

Héctor Pérez

Está claro que el cierre de competidores le favorece, así como su situación y el poder adquisitivo de los vecinos "mayores" de la zona. Tengo que añadir a mi comentario que el local estaba completamente lleno.

9 de diciembre de 2015

spider72

Pues se lo merecen. Olé por ellos. Yo he comido muy muy bien allí muchas veces

9 de diciembre de 2015

04/02/2013

Grandioso

Qué grata sorpresa. A pesar de contar con una clientela de la alta burguesía (había una famosa condesa cenando), y un lujo chapado a la antigua que ahora se antoja hasta casposo y hortera, ello no debe restar importancia hacia lo verdadera importante: la insuperable comida servida sin un resquicio de mediocridad.

Primeros: Como buen asturiano que prefiere disfrutar los erizos u oricios en su tierra, pedimos tartar de atún y canelones rellenos de pato y boletus. Medias raciones perfectas.
Segundos: pichón relleno de setas y foie fresco (sin ser rácanos con esto último, algo común en muchos restaurantes) y solomillo de venado. El pichón espectacular y difícil de terminar por su tamaño.
Postre: crepes de crema de canela con sorbete de orujo. Estoy seguro que elegimos el postre adecuado, de impresión.

Para volver, relación calidad precio insuperable.

19/07/2012

La Paloma, un clásico

El otro día fuimos a cenar a El paraguas. Era sábado y no teníamos reserva. Tras esperar en la puerta 10 minutos sin que nadie se parase a preguntar, decidimos cambiar de restaurante y aterrizamos aquí.
Sólo puedo decir que fue una gran decisión.
Mesa para tres, pedimos al maitre que nos aconsejase, unos entrantes y un segundo.
A destacar, en los entrantes, el erizo y las alcachofas. Entre los segundos, las cocochas que tomó uno de mis amigos.
Por mi parte, un bacalao al pil-pil bastante rico. Por encima de todo, destacar, además, que es un plato que está desapareciendo de las cartas (supongo que por las molestias de hacerlo, y que quede bien).
Los rollitos de langostinos, regulares, sin mucha gracia, la verdad.
Adicionalmente a la buena comida, un trato amabilísimo, un servicio muy profesional y, como detalle, tras tomar la primera copa, invitación a la 2ª. Y eso que nos hicimos de rogar porque, al terminar la cena, el restaurante se había vaciado y apenas quedaba nadie.
Sitio para recomendar y quedar bien (siempre que no se busque un ambiente juvenil, eso es cierto).

19/12/2012

Inmejorable. Es merecidamente de lo mejor de 2012.
Siempre que voy tengo el mismo problema: no sé que elegir. Mis favoritos incluyen las ostras gratinadas, los erizos al horno, los canelones de cigala o el arroz meloso de setas. Los platos del día tampoco fallan. Y de postre la tarta fina de manzana.
Os recomiendo pedir medias raciones (todo un acierto) para que podáis pedir primero, segundo y postre.
El servicio tradicional, educado y español.
Mariano, el maitre, un entendido y de lo más amable.
Si queréis ver una crítica más completa y de un día en concreto, metéos en: lascenasdeingrid.com/2012/11/27/la-paloma

06/07/2012

Sitio tradicional con una cocina que sorprende

Si me dicen que La Paloma lleva abierto treinta años más de lo que realmente lleva, no me sorprendería en absoluto. Y para bien, porque en apenas veinte años que lleva abierto a uno le da la sensación de que es un restaurante de toda la vida. Por el lugar en sí (decoración setentera un tanto kitsch, pero ahí está gran parte de la gracia) y por el servicio (también con camareros de siempre).
Y la comida muy buena, tradicional pero nada pasada de moda, ni tampoco aburrida. Me encantaron los erizos de mar gratinados y las manitas de cerdo con salsa de trufas. Me quedé con ganas de probar las ensaladas (la de colitas de cigalas y sesos de cordero y la de carabineros con alcachofas), que tenían una pinta fabulosa. No probé la sopa de cebolla pero parte del resto de la mesa sí y a todos les encantó.
El hecho de que se puedan pedir medias raciones me parece fundamental, debería ser obligatorio por Real Decreto.
Un restaurante muy recomendado para ir con tus suegros y que vean que eres un chico formal, o con tu abuela y que invite ella.
Unos 50-60 € por cubierto.

18/01/2013

Delicioso

En los entrantes, los erizos gratinados con huevo de codorniz eran espectaculares. En los platos principales, decir que de todos los platos de caza de temporada, que ofrecían, probé el pichón a la sal relleno de setas y foie y estaba espectacular. Para no perderselo. Excelente servicio, muy profesional. Vale su precio.

08/01/2011

Espectacular, sin duda

Siempre me sorprendió que en 11870 no hubiera una mayor clá de este restaurante, para mi de lo mejor de Madrid, con lo que espero que con mi comentario se haga más justicia :)
Y es que la Paloma lo tiene todo, a pesar de no ser un lugar de juventud si que es un sitio donde perderte en un menú larguísimo con una amplia variedad de platos cada cual más bueno.
Lo primero que choca de La Paloma es que no es un nombre que venga del pájaro, de lo que en latín es palumba. La última vez que fuimos nos contó Mariano, uno de los socios y a la vez maître, que el nombre de La Paloma viene de la unión de los nombres de las tres hijas que tienen entre su socio y el.
Mariano y todo el equipo de sala es exquisito desde el momento que entras en el restaurante que por cierto es amplio con todas las mesas muy separadas unas de otras, especialmente un gran reservado para unas doce personas que está arriba del todo del local.
En cuanto a la comida tiene de todo, ¿qué no te puedes perder? Malo será que diré muchas cosas para una sola comida pero allá van:
- De entrantes los erizos de mar gratinados con huevos de codorniz, el carpaccio de foie con sal gorda, los chipirones con verduras y los rollitos rellenos de langostinos.
- De platos principales el arroz meloso de pichón y setas, un tartar de atún rojo con wasabi y tomate de caerte, los canelones rellenos de pato y setas, la ensalada fría de bogavante y las kokotxas de merluza en salsa verde.
- De postre sin duda la tarta fina de manzana que hay que pedir al principio y que tiene forma de paloma.
La carta de vinos es amplísima, al final te ponen unas tejas y unas trufas de morirte y ¡ah! para quien no quiera morir porque las raciones son muy amplias puedes hasta pedirte medias raciones.
¿Y de precio? Pues unos 60 euros por cabeza vino no incluído pero merecidísimos, como he dicho al principio de lo mejor de Madrid...

24/01/2014

estrella Michelin por entregar

Platos y atencion sin igual...eso si, el local ya esta un poco fuera de epoca.

27/04/2012

La Paloma es uno de esos restaurantes buenos de Madrid, clásicos de siempre, donde no vas a buscar grandes innovaciones, sino una buena cocina con un excelente servicio.

El local es muy cómodo, con mesas en diferentes alturas, que le dan profundidad y amplitud. La decoración un tanto recargada, con muchos espejos, pero agradable.

Los platos siempre ricos, con el gran acierto de las medias raciones. Son abundantes, con lo cual, puedes pedir dos medias perfectamente.

Siempre tienen varios plato fuera de carta, muy recomendable ya que aprovechan lo mejor del mercado de ese día.

Los raviolis de colitas de cigala muy buenos, las setas colmenillas rellenas de foie con salsa de trufa riquísimas, el rabo de toro.... Todo es apetecible, aunque quizás su mejor baza no sean los pescados.

Lo mejor sin duda el servicio: abundantes camareros que no descuidan nunca tu copa, y un maitre (Mariano), encantador.

Es caro (unos 60 euros por persona), pero merece la pena para alguna ocasión espacial.

Tiene aparcacoches y terraza.

21/02/2012

Ya un clásico.Muy digno.

Un buen restaurante, un clásico con sólo 20 años, y alejado de sus cercanos competidores muy "a la moda".Buen servicio, atento y profesional, buenos platos- todo un acierto las medias raciones-, decoración algo pasada de moda, lo que es hasta cierto punto,,muy lógico, y con encanto. Sobre todo buenos productos. Nada ruidoso. Y acogedor. Precios en consonacia con lo que comes, aunque podría decirse que barato no lo es. No sólo excelentes platos de caza.
Sale, más o menos, por unos 50-60 euros, o algo más por persona. Sí, más. Bueno, realmente depende de lo que comas o la cantidad que comas. Nosotros, era almuerzo, pedimos unas croquetas,8, de bacalao cremoso y muy suave de sabor, una ración completa de menestra con crujientes de jamón, poco, y medias ya raciones de tosta de sardinas en plan ensalada, enmarcada en cuadrado, con aguacate y marinado, casi ceviche, y también otra media de cochinillo confitado, con guarnición de membrillo, queso, y compota de manzana. Y otra media ración de liebre a la Royal, perfecta en todo. Esto es: unas croquetas, dos entradas: una ración de menestra, y 1 ensalada de sardinas y anchoas, más 2 medias raciones de carnes y para finalizar,un postre a compartir de lámina hojaldrada tibia de manzana, de nuevo el logotipo de la casa, la paloma- en honor a una fusión de dos nombres de las hijas del propietario- templada con una bola, sobre teja, de helado, que estaba muy bien y a unos 8 euros. Agua mineral y una botella de tinto Rioja, crianza, Viña Alberdi. En total, sobre 90 euros. Los platos oscilaban desde los 14 euros media ración a unos, no recuerdo, 22 euros. Tienen buena bodega y surtida.
Dos detalles muy majos: La cercanía del maitre no exenta de gran profesionalidad, y sin tomar infusiones, ni cafés, nos sirven como colofón igualmente, una bandejita con tres o cuatro tejas, dos bombones rellenos y dos gominolas de amarga naranja.
Tienen guardarropa, manteles de fina tela, y aparcacoches. Me parece que tienen menú degustación, tal vez por unos 45 euros. La Paloma como cierre de unos días en Madrid, no sólo comiendo, no está mal.
Anotado queda para volver en otra ocasión. Quedas como un rey, la verdad.

22/02/2010

Menos de lo que esperaba

Esperaba más de este restaurante por lo que había oído del mismo.
No digo que no me gusto pero lo dicho, esperaba bastante más.
Lo de las medias raciones es un acierto y muchos otros restaurantes deberían de copiarlo.
El precio medio (en este caso 4 comensales 240€) es acorde con lo que te dan.
Fecha de la visita 15/02/2010