Ordenar por:

relevancia fecha

15/12/2016

Para mí, Perfecto

06/12/16
Si viviese en Lisboa sería un sitio al que iría al menos dos veces al mes. Todo me ha gustado porque, en su justa medida, reúne todos las cualidades que valoro de un restaurante:
- Moderna y original decoración, fashion y elegante a la vez ( las sillas con ruedas son auténticas )
- Gran ambiente, incluso un martes de diciembre por la noche, jugando el Benfica en la Champions
- Buena música
- Atención exquisita, con servicio atento, agradable y conversador
- Precio acorde, pero sin pasarse: 60 eur pax con 2 primeros, 2 segundos, postre, vino, cafés y gin portugués
- Buena situación en pleno Chiado, a 50 m del famoso café Brasileira
- Y por supuesto, muy buena comida, destacando tanto el bacalao a 80º como el ovo a baja temperatura.
Viernes y sábados noche, imprescindible reserva.

19/05/2014

Bonito sitio

Justo al lado de Belcanto, aunque debe ser impermeable 100x100 porque no se le ha pegado ni una sola cualidad culinaria, o eso me pareció a mi
Ni siquiera el Tom Collins que pedí era bueno en un país donde en cada sitio suele haber un buen barman
Lo único reseñable fue el servicio, rápido y muy amable
El sitio es bonito y tiene 3peceras enormes llenas de medusas, por verlas puedes ir a tomar algo

24/07/2010

Buen restaurante en Lisboa

Restaurante moderno, bien situado en el Chiado, con un muy buen servicio y una buena cocina.
Como entradas tomamos:
Vieiras con endibias y caldo de azafrán
Lulinhas salteadas.
Como principales:
Bacalao confitado a 80º, con un ligero pilpil por encima y unas migas de poejo alentejanas, delicioso.
Lubina con berberechos, a la altura del anterior.
Destacar que todos los platos llegaron muy calientes, exactamente como debe de ser.
De postre, tocino de cielo.
Para beber tomamos un espumoso portugués, Vértice.
La cuenta, 111 euros los dos.
15/05/2010

22/04/2010

Carlos Maribona lo descubrió en abril de 2010

Lo último en Lisboa

La cocina portuguesa se moderniza. También sus restaurantes. Largo es una de las novedades más recientes de Lisboa, abierto a primeros de este 2010. El veterano Miguel Castro e Silva, uno de los cocineros más respetados en Portugal, está al frente. Situación inmejorable en pleno Chiado, junto al teatro San Carlos. Local grande, puro diseño. Todo muy fashion, con detalles como las peceras oscuras de la pared en la que se mueven medusas vivas que van cambiando de color con un juego de luces. Lo fashion, y unos precios bastante altos, predominan sobre la cocina, aunque el producto es de calidad. Platos cosmopolitas que se alternan con otros de raíz portuguesa que son los mejores. No dice nada el tataki de atún con lechugas variadas. Insulso un róbalo (también aquí perfecto de punto, la cosa va mejorando) con una crema de berberechos anticuada e igualmente insulsa. Mejoran unas lulinhas (chipirones) salteadas: patitas y aritos pasados por la sartén, crujientes en general aunque algunos demasiado tiesos. Pero el plato de la comida fue el bacalao a 80 grados, excelente, con un ligero pilpil por encima y unas migas de poejo alentejanas (guarnición que se va extendiendo por los restaurantes lisboetas). Plato que enlaza con la tradición portuguesa y que marca el nivel que puede alcanzar el cocinero. Rico el pudin de miel de las Azores, bizcochito jugoso acompañado de requesón y que sigue la tónica de postres muy dulces que uno encuentra por estas tierras. Al final, con dos copas de un Dao de la casa, algo más de 50 euros.