Restaurante Panorama

Ordenar por:

relevancia fecha

15/04/2013

EXCELENTE MENÚ DEGUSTACIÓN EN LISBOA CON BUENAS VISTAS DE TODA LA CIUDAD

AVISO: El chef del restaurante, Leonel Pereira, ha abandonado PANORAMA este 2013 por lo que debéis tener en cuenta que esta crítica fue escrita en diciembre 2012 mientras Leonel sí era cocinero de PANORAMA.

PANORAMA está en el hotel Sheraton, en una de las últimas plantas. Al salir del ascensor hay un hall muy agradable donde tomar una copa con unas preciosas vistas de Lisboa. Sobra decir que el 99% eran huéspedes o turistas.

A la izquierda del hall llegas al restaurante.

Yo la verdad es que me esperaba el lujo y paripé propio de un 2 estrellas michelín y la verdad es que ni lujo ni paripé. A ver, el servicio es bueno y atento pero es el normal de un hotel como el Sheraton, es decir, no tiene ese plus que debería tener un dos estrellas. Tú vas en España a restaurantes de dos estrellas (por eje. Santceloni, Allard, Dacosta o Azurmendi cuando tenías solo 2 estrellas…) y el paripé y trato es infinitamente superior al de PANORAMA. Igual ocurre con el local en sí. Como todo Lisboa, el local es algo decadente, con típica moqueta, bajo platos antiguos, lo que le da un toque especial…Lo mejor sin duda son las vistas de toda la ciudad aunque en nuestra noche llovía a mares y desde la ventana no se veía una mierda.

El restaurante estaba vacío si bien más tarde apareció una mesa de 11 franchutes y otra de 5 españoles.

El puntazo de la noche fue que justo en nuestra mesa se podía fumar!! Joder fue hace solo 2 años cuando se prohibió fumar en restaurantes en España y parece que han pasado siglos. Poder fumar en un restaurante como pasa en Lisboa es una sensación extrañísima a la par que maravillosa. Y es que en España fumar está peor visto que meterse cocaína, tal cual. Tú estás en una discoteca y te enciendes un cigarro y vienen los porteros a por ti exactamente igual que si sacaras una metralleta AK-47. Eso sí, vas al baño y hay gente metiéndose cocaína mientras mea y el portero no les va a decir nada.

En este tipo de restaurantes estrellas michelín, lo mejor es pedir el menú degustación, y más si estás en el extranjero ya que por mucho que puedas entender algo de portugués no te vas a empanar de la mitad de la carta.

El menú cuesta 75 euros y en mi visita constaba de los siguientes platos:

- De aperitivo vienen unas mantequillas de diversos sabores como trufa, foie, etc…estaban muy buenas.

- De segundo aperitivo un crujiente de aceituna y tomate muy rico.

- Como último aperitivo, una tostita crujiente de carabineros y diminutas gambas por encima, acompañado de una mayonesa que te servías al gusto. Riquísimo. Me encantó.

- Seguimos con un gazpacho donde los ingredientes vienen separados, es decir, sin ser líquido. Viene acompañado de cangrejo. Gran nivel.

- De pescado viene un gran rodaballo con una salsa de cítricos. Otro gran plato.

- Y acaba el menú con un lomo de ternera que sigue el altísimo nivel del resto del menú.

- De postre, un ravioli de pera con manzana y calabaza que pese a la mala pinta del nombre estaba muy bueno.

De beber, nos pimplamos 3 botellas entre los cuatro, entre ellas dos vinos albarinhos portugueses espectaculares, con precios entre los 20 y 30 euros.

De aperitivo al llegar, que se me olvidaba, nos pedimos 4 oportos que no nos gustaron nada y que nos costaron 40 euros.

También debo mencionar que el cubierto cuesta 6 euros por barba.

En total la cuenta nos salió por 454 €, es decir, 115 €/barba. Podía haber sido un poco menos si no llegamos a pedir los putos oportos de aperitivo pero en términos generales me parece buen precio para el excelente nivel de cocina. En España es imposible cenar todo esto en un 2 estrellas y pagar 100 €.

Un buen punto a favor de PANORAMA es que el IVA, que en Portugal es del 23% (en España el IVA de restaurantes subirá del 10 al 21 en breve), ya estaba incluido pues en otros mucho sitios te encuentras que a esos 400 euros habría que sumarles 80 euros de IVA, que no está nada mal para encontrártelo así de sorpresita.

Recomiendo totalmente PANORAMA a cualquier pareja que venga a Lisboa y que sepa apreciar la comida elaborada como la de aquí. Respecto a la vistas, yo imagino que a mediodía serán mejores pero de todas formas, y hablo desde el punto de vista “noche lluviosa”, no me pareció que fueran gran cosa.

En general, merece la pena totalmente.

25/04/2012

Carlos Maribona lo descubrió en abril de 2010

En el cielo de Lisboa

Impresionantes las vistas de este restaurante, en la última planta del hotel Sheraton, el edificio más alto de Lisboa. Toda una sorpresa que un hotel de este nombre albergue un restaurante de referencia pero es que los Sheraton portugueses (no sólo el de Lisboa, también el de Oporto) son diferentes. Las vistas no son más que un detalle, importante, del conjunto. Como lo son las copas de agua, los bajoplatos o los decantadores de Christofle. Lo fundamental es la cocina de Leonel Pereira, veterano cocinero con larga trayectoria en Brasil. Excelente la gamba roja del Algarve, en su punto, hecha al vapor de agua de mar, y acompañada con unas falsas migas de poejo (variedad de la menta) y tomate. Para un español es un pecado que esa maravillosa gamba se sirva sin cabeza, pero… Antes habíamos tomado otros dos platos marinos: una ostra con hinojo, huevas de tobiko y sorbete de manzana ácida, nada original pero bien resuelta; y una excelente ensalada fría de láminas de calamar con algas y moluscos que aportaban texturas y un intenso sabor a mar. Más pescado: ventresca de atún (pieza muy poco apreciada en Portugal) con un puré hecho con la propia grasa de la ventresca, cebolla y ajo. Al lado, lomo del mismo atún con un toque mínimo de fuego. Todo va acompañado con daditos de patata y aceitunas en lo que me explica el cocinero que es una revisión de un plato típico del Algarve. Sea como sea, está muy bueno. Todavía hay algún detalle anticuado, como ese sorbete para “limpiar” la grasa de la ventresca que suena a años 80. De todas formas llama la atención porque está hecho con una fruta que no conocía, llamada tamarillo o tomate inglés, procedente de la isla de Madeira. Como un maracuyá, menos ácido y de sabor no tan intenso.

Da paso a una buena actualización del cocido portugués, sin nada de grasa y respetando los sabores tradicionales. Se trata de una crema de nabo ligeramente empapada en el caldo del cocido y con pequeños trozos de carne magra, oreja, lengua, morcilla y chorizo. Dos postres correctos: peras rojas al Oporto con helado de haba tonka, y luego un pastel tradicional de Goa con cardamomo, helado de naranja y una pequeña crepe suzete encima.

Como es lógico, no es un sitio barato. Pero merece mucho la pena.
Y si no quieren gastarse el dinero, al lado del restaurante está el Panorama Bar, con las mismas vistas, donde se puede tomar una copa en un buen ambiente.