Restaurante Santa María

Ordenar por:

relevancia fecha

20/03/2017

BUENA COCINA PERDIDA EN LA SIERRA NORTE

Comida Sábado Marzo 2017

4* Por la cocina, la atención durante la comida, la terracita en día de sol espléndido y el regusto final. La reserva, la atención previa hasta llegar el primer plato, la sensaciones iniciales y el comedor interior son un 2* o menos.
A mí me quedó buen sabor de boca y acabé encantado con mi GinTonic al sol.

Llamada para reservar. Varias hasta conseguirlo, secos, imprecisos, dan sensación de estar muy llenos y haber pocos sitios, acepto hora tardía y me ofrecen pronto, un poco lío...

Excursión previa por la Cascada del Hornillo en un día espléndido y temperatura agradable. En coche fueron 5 minutos hasta el restaurante.

Se encuentra en la parte alta del pueblo, hay que cruzarlo, y mi primera impresión al llegar fue confirmar que, sin ser la locura, el aspecto exterior del restaurante es chulo, creo que sobretodo por el soportal de madera muy oscura que rodea todo el edificio, porque tampoco es nada especial. También me sorprendió ver la mitad de las mesas de la terraza vacías... qué raro...

Nada más ver la terraza, habiendo sitio, y con semejante día, quieres comer allí, y cuando ves el comedor interior muchísimo más jajaja. Vuelve a haber la mitad de mesas vacías, nueva sorpresa, no entiendo nada.
Hablo con uno de los camareros, mayor, parece estar de mal humor, y me remite a otra persona que no está por allí. No hay nadie en barra ni nadie nos ofrece nada.
Da la sensación de faltar personal, de sitio algo desangelado, el local interior tiene un aire muy casposo, mobiliario añejo, tragaperras en todo el medio, me sube una cosilla por el espinazo... ¡¡OHH DIOS CREO QUE LA HE CAGADO!!!

Salé algún que otro camarero distinto sacando platos de manera apresurada...
Si no llega a ser por la pinta de algún plato creo que quizá habría huido de allí.

Por fin aparece el ¿encargado? y muy amable en todo momento nos concede la mesa en la terraza, nos da a elegir, nos aconseja sobre el sol, muy bien.
Nos sentamos, 10 minutos para que nos calcen la mesa y nos den algo de beber. Hasta aquí fue el desastre, a partir de aquí todo fue rápido, rodado y genial en cuanto atenciones.

En carta un menú del día del padre a mesa completa (35€ pax.) que no catamos. Enseguida, viendo la carta, te das cuenta que el nivel de cocina, o es muy muy pretencioso, o es muy superior a ese horrible y oscuro comedor interior.

PAN. Del chino.

PATATAS REVOLCONAS. Nos dejaron pedir media. Buenísimas. Los torreznos grandes y muy buenos.

CORUJAS SILVESTRES CON NUESTRO SALMOREJO. También conocidas como pamplinas. Si te gusta el verde cosa rica, muy buena combinación con el salmorejo. Bonita presentación. Se nota que son silvestres.

TORRE DE BERENJENA FRITA Y SUS DOS SALSAS. Nada nuevo. Buenas, bien presentadas, muy ricas las salsas.

CABRITO ASADO. Fue una pata, no paletilla, pero no la hicieron asando todo el cabrito, porque en esos casos suele quedar muy seca y ser, por ese motivo, de las peores partes de un asado. En este caso la carne estaba tierna y jugosa. Muy buen sabor.

ATENCIÓN. Una vez arrancaron muy bien.

PRECIO. Compartiendo platos, sin vino, con verveza Alhambra aniversario, sin postre, pero sí café, la cosa quedó en 25€ por cabeza.

ME GUSTA:
- La cocina es insospechadamente buena.
- Para un día espléndido en su terraza.
- Para ir con niños.
- Para huir de los típicos sitios masificados de la sierra.
- Para ir en época de setas.

NO ME GUSTA:
- El comedor interior.
- La atención en algunos aspectos y momentos.

NOTAS:
- Aconsejo ir con mentalidad rural, de tranquilidad, paz, sosiego y ritmo tranquilo. Por si no hacen todo y traen todo a velocidad supersónica como exigimos todos los estresados de ciudad.

29/03/2016

Fernando Encinar lo descubrió en febrero de 2008

En lo más ricóndito de la sierra madrileña vas y se come de miedo

marzo 2016
No fue una ilusión. Estuve hace siete años y me encantó (ver mi comentario de entonces más abajo). He vuelto para confirmar que se come estupendamente bien, que las patatas revolconas son de manual, los boletus deliciosos, tienen rarezas como unas borujas silvestres que dan llanas de llorar de buenas... excelente cabrito, postres deliciosos y una extensísima carta de vinos. El servicio es amabilísimo y aunque tardes una hora en llegar y haya que tener cuidado con el alcohol que ingieres por eso de la vuelta, merece la pena el viaje. Espero no tardar 7 años en volver :)

febrero 2008
Santa María de la Alameda es un pueblecito serrano, a escasos kilómetros de El Escorial pero tras superar el puerto de la Cruz Verde y la carretera que llega hasta este pueblo. Pero el sitio merece la pena por las vistas y por descubrir un restaurante que engaña: con pinta de venta sorprende por una espléndida comida y una bodega nada despreciable.

El local es de lo más anodino. Podría ser un bar de cualquier pueblo de España aunque un poco bastante más limpio que la media. El servicio es rápido, callado y eficaz. No te esperes el típico enñoñamiento que es tan frecuente hoy en día en muchos restaurantes en que desde el maitre al camarero parecen tus primos. Aquí hay respeto por el cliente, hasta el punto de parecer distancia pero que en seguida se convierte en atención esmerada. La cocina está cuidada, con muy buenos materiales y todo riquísimo. Las alcachofas salen bordadas, las verduras de la menestra salen directamente del huerto, el escalope, extraordinario, tiene un tamaño escalofriante pero que te lo zampas en un santiamén porque está buenísimo y las croquetas las bordan: pequeñitas pero riquísimas. Los postres son acertados, muchos caseros y la sorpresa es encontrar torrijas en pleno enero. El único pero en los postres es un helado de boletus que la verdad, no está bueno. De puro esnobismo han conseguido obtener un helado que sabe a crema de chamipoñes y no terminó de gustarnos a ninguno. Pero dejando al lado el único guiño a la cocina creativa que nos invade y de la que no podemos librarnos ni en plena sierra, el restaurante merece la pena la escapada.

No tienen zona de no fumadores y no es barato: el que piense que va a comer de gloria por cuatro perras que no crea que lo conseguirá en el Santa María, donde sales por 35-50 dependiendo del vino que eligas

menga

caro,caro y caro.con vino crianza ramplon y un menu de pocos entrantes,una pierna de cordero sin emocion y postres para compartir y ni una copa 45 € por persona donde cristo perdio la estilografica. Vaya nivel mas pobre, salon cutre con television encendida, vamos, jamas me volveran a ver por ahi y no lo recomiendo en absoluto.

20 de febrero de 2011

Almudena Salegui

que pena que con el sitio tan bonito el servicio sea TAN LAMENTABLE. Llegamos con un bebe que tenia hambre y nos calentaron su pure pasados 20 minutos porque segun ellos estan a tope. Y poniendo malas caras porque la niña lloraba. Calentaron el pure hasta que hirvio. Con lo que fue imposible darselo. Despues de ese servicio de calidad en la atencion al cliente, ni nos quedamos a comer. En fin muy poca vista y cero amabilidad, solo malas caras!

2 de abril de 2015

05/10/2015

Buenisimo

De principio a fin.
Boletus, patatas revolconas, cabrito y varios postres comimos. Todo por recomendación y todo buenísimo
Hasta el vino nos lo escogieron ellos, un Terrible 1 Ribera del Duero, riquísimo.
Todo por 36 por persona. eramos siete.
Merece la pena la comida, el sitio y el entorno.
Muy recomendable.

06/11/2011

Cerca de los dioses

Nos subimos a la sierra de Madrid, por encima de los 1.400 metros para estar más cerca de los dioses, primero por la altitud y segundo, y más importante, por comer en el Restaurante Santa María, en el pequeño pueblo de Santa María de la Alameda, en los limites con la provincia de Ávila.
Un restaurante donde el reloj se para, porque cuando disfrutas tanto, ni el tiempo ni el mundo importa. En la cocina Pablo Barrera, cuarta generacion del local, por lo que se impregnó de cocina desde niño, ya que tanto sus dos abuelas como su madre practicaban una cocina tradicional exquisita. Después pasó por los fogones del Príncipe de Viana, del Hotel Ritz y del Amparo.

Por lo que la visita al Restaurante Santa María es una memorable experiencia de cocina tradicional de su madre, con la cocina de autor de su hijo. Estamos en tierras de excelente carne y setas y ellos saben aprovecharlo, y así nos lo transmitieron en el menú degustación que nos hicieron “ad hoc”:

Croquetas de Jamón Ibérico DO Extremadura
Morcilla Casera
Boletus Edulis con cebolla pochada
Timbal de Salmon con Frutos Tropicales y Crema de Hierbabuena
Patatas Revolconas con sus Torreznos
Corujas sobre lecho de Tomate
(Hasta aquí regado con un vino albariño que se llama OVO)

Rollitos de Cabrito Estofado con Ensalada de Fresas a la Vinagreta
Chuletillas de Cabrito
(Los dos platos de carne regados con un vino de DO Valdeorras garnacha 100% llamado Ventura)

Helado Casero de Hierbabuena
Tocinillo de Cielo con Helado de Boletus Edulis

Café Ristretto acompañado de chupito de Ron Opthimus de 15 años

Gin & Tonic de Blue Ribbon en la tertulia, una tertulia donde solo la llegada de la noche nos hizo conocer lo tarde que era.

Y esta experiencia que fue un placer para los sentidos tuvo una RCP muy buena, ya que la comida sin incluir la bebida fue de 35€. La guinda a la tarta.

Un lugar que por honestidad en su cocina, bodega y precio, sabes que puedes recomendar porque no decepcionarán las expectativas creadas.

16/04/2010

Iba a subir mi crítica y mis fotos de este sitio tan recóndito confiando que sería el primero en descubrirlo para el 11870,
pero cual es mi sorpresa al ver que Fernando se me ha adelantado algo más de 2 años...

Como las fotos ya las ha subido el, solo ratifico todo lo dicho por su parte y confirmo que sigue siendo un sitio muy recomendable en el 2010

recordar que si vais a ir un grupo grande a tomar asado, es recomendable llamar y reservar

20/02/2011

cutre, ramplon y carisimo 45 € por persona, un robo para el sitio, el local y la comida, muy escasa y de calidad baja. La gente ha perdido el norte y lo malo es que hay gente que lo paga. No lo recomiendo en absoluto, pagar tanto para estar en un salon con tele puesta me da mucha verguenza.