Eso es TRIGO, el restaurante de Valladolid que abrió sus puertas con vocación de ofrecer la mejor cocina de la tierra. Un equipo profesional joven,sólida formación y ganas de trabajar son los pilares de este proyecto gastronómico que centra su oferta en los productos de Castilla y León. El Mar completa la oferta. ...

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29/03/2018

Festival de sabores

Único restaurante con estrella Michelín en Valladolid. Está localizado prácticamente al lado de la Catedral, en una callecita pequeña. Es un restaurante muy cuidado en cuanto a decoración se refiere y, además, el trato por parte de los camareros es de 10; atentos, explicando cada plato, amables en todo momento...

Tiene dos menús, Festival (50€) y Tierra (40€) o también puedes tirar de platos de la carta, pero por ejemplo había un principal de carne que era 38€. Por 2€ más comes más y mejor.

Yo elegí el festival, esperando que ese pescado de temporada viniera sin espinas (soy muy n00b para estas cosas). Es un menú contundente, intenso y variado. Alcachofa, huevo campero con mousse de patata, lubina, tronco de ibérico...En total 8 platos sin contar los entrantes y la vichisuase de bienvenida que rallan a un gran nivel, y eso que son platos muy tradicionales, pero tienen buena técnica.

Quizá, la única pega, sería que ese tronco ibérico se me hizo demasiado pequeño comparado con el resto de elaboraciones, además de que el postre principal no tenía demasiada conexión entre los principales ingredientes. Pero no son cosas graves.

En conclusión, por 50€ (más bebida y servicio de pan unos 55€) merece la pena elegir Trigo para darse un capricho.

30/05/2018

Camino por recorrer

Víctor Martín y Noemí Martinez abrieron hace once años el restaurante Trigo en Valladolid. El año pasado, la guía Michelin les otorgó una estrella, siendo en la actualidad el único restaurante en Pucela con tal distinción.

El local se encuentra situado en una calle tranquila cerca de la catedral. La sala resulta sobria pero acogedora por esos tonos suaves y la utilización de la madera. Aun estando a pie de una céntrica calle, el silencio se sobrepone al bullicio y verdaderamente se alcanza ese punto de relajación necesario para disfrutar.

Desde el punto de vista culinario, la propuesta de Trigo está más cerca de la tradición que de una línea más rompedora. Víctor se mantiene fiel al producto de temporada, especialmente en la utilización de las verduras de la huerta vallisoletana. Se percibe que el restaurante ha ido creciendo poco a poco siendo muy fiel a los gustos de la clientela local y sin plantearse riesgos gastronómicos..

Post completo en complicidadgastronomica.es/2018/05/trigo

10/09/2014

Septiembre 2014. Almuerzo Sábado. 4-

Buena opción en Valladolid para salirse del circuito taperil y/o de otros "titópicos" castellanos.

Coqueta la sala aunque con alguna mesa un poco infame por su cercanía a la puerta. Muy buen ambiente, sosiego al que invitan la iluminación, la madera "cruda" y también el servicio pausado y tremendamente agradable, destacando la jefa de sala, sumiller y copropietaria (o eso creo). Un encanto de mujer.

En lo que respecta al chef, Victor Martín,curtido en mil fogones incluyendo Can Fabes, Abac o Santceloni aparte de su formación en la Escuela de hostelería de Santiago, cuna como sabéis de grandes y variopintos astros del fogonismo.

Metidos ya en materia, propuesta culinaria muy cuidada, a la carta o menú degustación, todo muy micheleneable. Interesante propuesta la de vinos también y buenas sugerencias de la citada sumiller pero desafortunadamente había que conducir con lo que todo quedó en unas copas.

Menú por 38€ incluyendo snacks, aperitivo, dos entrantes, pescado, carne, quesos, postre y petit fours. Bien de cantidad y bien también de ejecución, destacando el snack de trufa de bacalao con polvo de tinta de calamar, la personal interpretación del arroz con bogavante y el rape. También el postre a base de aceite y azafrán. Algún altibajo también pero nada grave.

Buena experiencia que podemos comparar con Cocinandos aunque éste último en mi opinión le supera.

Con agua grande, 2 cañas dobles, copa de blanco, copa de tinto, dos copas de vino dulce (menos mal que había que conducir) y dos cafés la cosa se quedó en los 50€ pax.

P.S: Buena selección de panes

Gath

Esperando tus comentarios, le tengo ganas,....

6 de septiembre de 2014

Gath

Suena bien lo que describes .....

9 de septiembre de 2014

acme

A mi me gustó el lugar

9 de septiembre de 2014

27/12/2014

Alta cocina castellana

Trigo tiene todo lo que le pido a un restaurante y casi todo lo que espero de una experiencia gastronómica. La primera impresión, al abrir sus puertas, es equilibrada entre la excitación y el relax. Es de esos sitios en los que hueles lo que va a pasar. Y lo que ocurre, básicamente, es que comes como un bendito soberano. Y además está Noemí, su jefa de sala. Su original y distendida forma dirigir el servicio hará que disfrutes aún más si cabe de la experiencia.

Nos abren un botella de Abadía Retuerta 2010 selección especial (todavía se me saltan las lágrimas) y mientras oxigena suenan los tambores de guerra. Unos snacks de la casa, originales y sabrosos. Tengo que destacar que Trigo tiene una de las vajillas más bonitas que he visto en un restaurante. Parece que cada receta esté pensada para su plato, todo un detalle.

Se abre el telón con un platazo. Aparecen unas flamantes y doradas vieiras entre supremas de naranja y una especie de crema ácida. En un segundo servicio, su crema de calabaza. Bomba y 3 minutos de silencio absoluto. Impecable.

En segundo lugar una menestra de verduras de temporada con unas setas espectaculares. Gran detalle: un canutillo crujiente entre las verduras con una mouse de champiñones. Todo en su punto y con un jugo en el fondo para bebérselo sin ningún miramiento.

El pescado: Chicharro. A destacar su textura. Crujientes, semillas, ácido, oriental... No tiré cohetes pero es algo entre el chicharro y yo. Una larga historia...

El corral. Unas gyozas de ave que podían ser del mejor japo de Madrid. Con chipirones, una potente salsita de tomate y un jugo de ave que no te puedo explicar.

Antes del postre llegaron los quesos. Cuando en algún sitio, y no hablo solo de un restaurante sino de cualquier lugar, te sirven queso antes del postre, te das cuenta de que este mundo merece la pena. Que aún hay esperanzas en el ser humano y que pese a unos cuantos miserables, todavía hay muchos soñadores que se levantan cada día, se miran al espejo y se dicen: hoy voy a servir queso antes del postre. Gracias a todo ellos.
Disculpa, los quesos estaban de locos. La vida fue misericordiosa conmigo y me quedada una copa de vino.

El postre fue la releche de verdad. No me acuerdo como me dijo que se llamaba. Pero el sabor principal era el maíz. Helado de maíz, unas mazorquitas medio caramelizadas y unas bolas de chocolate blanco rellenas de un ganache de maíz que... viva el maíz.

No es nada fácil hacer una cocina tan soberbia con unos precios tan apretados y además, dar un servicio impecable. Felicidades al Chef Victor Martín y a todo su equipo.

Zampando sin miedo, como está mandado, el cubierto está en unos 50 euros. Por volver a Trigo pagaría eso y más. Grande Castilla!

12/08/2014

Una estrella a la vista

Encontrándose el Ramiro’s cerrado en nuestra visita a Valladolid (Julio 2014), optamos por este restaurante y, sin conocer el anterior, éste nos hizo que no le echáramos de menos.

El local es pequeño y acogedor, decoración muy cuidada, luz tenue y ambiente cálido y muy cómodo, con mesas amplias y gran espacio entre mesas. El servicio, muy atento por parte de la jefa de sala-sumiller.

La carta, aunque no muy amplia, muy cuidada y bastante variada. Cocina creativa, muy buena elección de mezclas de sabores y texturas, gran calidad y trato del producto y excelente presentación. Todo ello muy cercano a una estrella que quizá, siguiendo por ese camino, no tarde en aparecer.

Nos decidimos por elegir de la carta (en lugar de sus dos menús: Menú Festival, 38€, y Menú como en casa, 25€):

- snacks de cortesía: brik de morcilla, trufa de bacalao y canapés de paté (sorprendente la trufa).
- aperitivo de cortesía: ensalada de verduras, muy fresca y suave.

Entrantes:

- Quesos de nuestra Tierra: acertada selección de quesos de la zona con compota de pera.
- “Butifarra” de lechazo con hilos de chile y berenjena: especial textura, sabor y mezcla, nos encantó.

Y como platos principales:

- Cochinillo con melocotones (deshuesado, claro): muy bien presentado y de excelente sabor.
- Atún con tallarines de colirrábano, huevas de lima y coulin de pimientos: en su punto y muy agradable al paladar.

De postre:

- Aceite de Oliva y azafrán.

- Servicio de pan (3,8 €), 2 cervezas (3,4 €), 1 café (2,3 €), 1 botella vino Mauro 11 (30 €). Total: 127 €, buena relación calidad-precio.

Para el final, agradable conversación con Noemí (sumiller) de comidas y vinos, la cual nos recomendó “Cocinandos” en León, y para allá que nos fuimos, …

18/02/2014

Mi restaurante favorito.

Por fin he visitado el Trigo y, a pesar de las altas expectativas, no me ha defraudado.

El restaurante se encuentra en un local pequeño, íntimo y acogedor, de diseño moderno, cálido y sencillo. Casi austero (o muy castellano!). Las mesas son amplias y la distribución cómoda, no estando amontonadas unas mesas con otras, como ocurre en muchos sitios.

El servicio es muy atento y agradable, sin ser agobiante o pesado. La jefa de sala es cálida y simpática, y te hace sentir casi como en casa.

Respecto a la comida, hay que decir que la carta es corta, pero variada. Nosotros apostamos por ir sobre seguro, y pedimos el menú degustación (menú Festival), compuesto por tres entrantes, un pescado, una carne y el postre.

Todos los platos llegan perfectamente presentados y en su punto. Empezamos con un tamal de espinaca, muy original, seguido de una ensalada de brotes con carne de corzo (carpaccio) y, finalmente, unas espectaculares alcachofitas con mollejas y trufa. El pescado (dependiendo del día y del mercado es uno distinto) vino representado por unos lomos de salmonete fresquísimos con espuma de bogavante y, para terminar, unas "butifarras" hechas con carne de ibérico y trufadas. Una delicia. De postre nos esperaba una bizcocho de regaliz sobre yogur y helado de mora. Buenísimo.

Al menú (38 €) hay que sumar la bebida, el pan (hasta cuatro tipos distintos) y el café, de modo que al final la cuenta queda en unos 50 €/pax que están más que justificados por la calidad del producto, la presentación de los platos y el trato. No tendrá estrella michelín, pero desde luego no creo que tenga nada que envidiar a uno de ese firmamento,

Mi restaurante favorito, sin duda.

10/11/2013

Para ocasiones especiales

Totalmente recomendable para sentarse tranquilamente y disfrutar de la comida, todo un espectáculo tanto en presentación como en sabor. Cuidan los detalles y te tratan de mimo. Es caro pero lo vale

27/08/2012

EL MEJOR RESTAURANTE DE VALLADOLID

Que decir de este restaurante de Valladolid,que en sus 5 años de vida,ha ido cosechando adeptos a su estilo ecléctico,castellano y honrado,que en manos de Víctor en los fogones ,y su mujer Noemí en la sala,hacen las maravillas a todo comensal con su cocina de mercado que sorprende en estas tierras.
Lo he visitado en 5 ocasiones,y el resultado ha sido fabuloso en todas ellas.
Recomendable al 100x100 en tu visita a Valladolid,muy íntimo en las noches.
Menu Festival 38 euros/ bebidas aparte.
Mis vistas a TRIGO han sido una vez al año desde el 2009,hasta mayo del 2012...y su regularidad no ha hecho mella.
!!!ENHORABUENA!!!!

nisio perez

Desde Trigo, gracias en nombre de todo su equipo. Un saludo.

23 de agosto de 2012

10/09/2012

Para repetir

Tuve la suerte de que una amiga reservara en este restaurante a pesar de que eran las fiestas de Valladolid. El local se llenó al poco, aunque cuando llegamos, sobre las 14.30, estaba bastante vacío. El trato fue exquisito y cercano, con una maitre volcada de verdad en que tuviéramos una grata experiencia gastronómica y que no dudó en abrir varias botellas de vino para que pudiéramos escoger.

La comida es cuidada y elaborada, con un toque fusión y moderno que no le quita sustancia. Las raciones no son muy grandes, pero te quedas satisfecho y no sientes ganas de pedir algo más (aunque también es cierto que surten de cinco tipos de pan y si comes mucho de éste, te llenas antes). Pedí unos fideos con calamares en su tinta que estaban impresionantes y la carne de mis amigos también estaba muy rica. El postre, con galleta de lavanda, estaba riquísimo.

Dos cosas que no me gustaron fue que la carta de vinos estuviera incompleta. Es una carta amplia y descoloca que la maitre te comente que tienen muchos más que no aparecen. Por otro lado, al entrar, la decoración y los detalles, no te permiten sentirte como en un restaurante, sino más bien en un centro holístico spa, ya que es todo excesivamente zen.

El precio, alrededor de 50-60 € por persona. Aún así, la calidad de la comida y lo bueno del servicio hacen que quieras repetir visita.