Verduras cultivadas por nosotros mismos, posibilidad de visitar la huerta y recoger las verduras naturales que luego comerán.

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16/10/2018

Mágico tributo a su majestad la verdura

Hoy estoy seguro que les voy a sorprender, tanto por el lugar como por lo que degustamos con gran placer. El lugar es mágico; se trata del restaurante Trinquete en Tudela, donde la verdura es religión. Es tanta la admiración que le procesan, que hasta les dedican un congreso y unas jornadas gastronómicas donde entregarse a la cocina verde. Y aquí en el Trinquete se han valido de la sabiduría horticultora de Manolo, para que llegue la mejor verdura directamente del huerto al plato, y a continuación su hijo, el chef, elabore las mejores recetas.

Y esta es la segunda parte de la sorpresa: Trinquete es un restaurante que prácticamente sólo ofrece verduras, frutas y hortalizas de temporada, las cuales provienen directamente de la cosecha del mencionado Manolo ¿Propuesta muy arriesgada y sorprendente, no les parece? Ofrecer un menú degustación innovador formado por ochos platos dedicados a la vasta y rica huerta de Tudela tiene un mérito increíble, y si además se hace con éxito, más aún. Se deben doblar las capacidades, no sólo hay que dominar los fogones, sino el conocimiento de la tierra debe de ser el máximo. Enhorabuena.

No nos dilatemos más y demos paso a su majestad la verdura. Empezamos con un exquisito carpaccio de calabacín con nube de Idiazabal, aceite arbequina y sal de algas. Esas finísimas láminas de calabacín con un suave queso de Idiazabal son el matrimonio perfecto.

Más. Tomate feo de mi huerto con toques de huerta de mar y tierra con aliño de Manolo y algas atlánticas. Mi querido, Manolo, el tomate de feo, nada. Vistoso, bien presentado, con un tamaño de órdago y un sabor penetrante y continuo.

Seguimos. La sorpresa de la jornada, sin duda: cuajada de borraja veraniega a base de crema de patata y sal de algas. Admiración y fascinación que alcanzó su punto álgido cuando vimos que había que romper la crema que sellaba el envase de forma natural, para poder saborear la humilde y muchas veces ninguneada sabrosísima borraja.

A continuación homenaje a la cebolla. Un guiño a la cocina asturiana, donde en muchas localidades dicho producto es sagrado, permitiéndose el lujo de rellenarlas. Aquí no se rellenaron, si no que se plancharon en sus propios jugos. El resultado, al igual que en Asturias, si bien con otro modo de elaboración, soberbio. Mis felicitaciones.

Momento ahora de repetir con el tomate, eso sí, dándole más posibilidades: tomate asado al sarmiento coronado con cristales verdes sobre pan de ajo tostado y aceite Arbosana. Resumiendo, podríamos catalogarlo como una tosta, pero evidentemente, con unos toques innovadores notables. Bravo.

Los momentos más salados llegan a su fin, pero no así el de la verdura. La degustación de los platos, obviando el postre, terminó con la verdura hecha huevo, el cual era de sus gallinas sobre lecho de crema de hongos. Un plato realmente redondo para rendir el merecido homenaje a la verdura. Y es que sí los huevos y los hongos son de calidad, el resultado no puede ser otro que el óptimo.

Y como colofón, sin abandonar en ningún momento las hortalizas, pero cambiando de tercio, llegamos al momento dulce. Seguro que ya tienen todos en mente una de las más dulces. Si pensaron en la calabaza, hicieron pleno, dado que degustamos un botín de calabaza dulce asada con sus pepitas. En caso que me advirtieran de que se trataba de un postre clásico al uso, me lo hubiera creído, a pies juntillas. Delicioso.

Si quieren observar cómo se saca el mayor de los partidos al producto de la tierra con mimo, talento, cariño e imaginación, no lo duden, el restaurante Trinquete jamás les va a defraudar.


Última visita: 29/08/18
Web del restaurante
Ver ubicación

Calle Trinquete, 1BIS
31500 Tudela, Navarra

34 948 413 105

gastrodisfrute.blogspot.com/2018/10/magico-tributo-su-majestad-la-v...

07/12/2017

El sabor auténtico de las verduras

Si alguien dice que no le gusta comer verdura es, probablemente y sin temor a equivocarme, que no ha estado nunca comiendo en Navarra. Eso es así. Y es que en estas tierras no solo hay grandes verduras si no que además se elaboran con tanto gusto y tanto cariño que son capaces de alcanzar su mayor expresión. Y precisamente un exponente de todo lo anterior me parece el restaurante trinquete, en Tudela.
Un comedor sencillo, de corte moderno pero acogedor nos dan la bienvenida a lo que sin duda va a ser una gran comida. Como aperitivo de la casa, una crema de verduras de temporada, es curioso cómo algo tan sencillo puede convertirse en un sabor tan profundo y sincero. En nuestro caso queríamos picar tres platos, los cuales fueron emplatados de forma individual, detalle que como muchas veces he comentado, me resulta un acierto. Muy buenas las alcachofas salteadas (de los productos que más me puede apasionar comer frescos), prácticamente al dente y a la vez crujientes en la parte de la hoja. Me sobra la reducción de vino y de melocotón. Exquisitas las pochas de Galocher con fritada de verduras y piparras caseras, este plato es para repetir y tripitir. Ligeras, finas, cojonudas. Por último pedimos una ensalada de verduras de invierno, compuesta por lechuga, cardo, apio y col rizada, bien aliñadas con un ligero toque de aceituna negra.

Para rematar, tomamos un helado de boletus con higos. Muy buena combinación, recordándome la mezcla a un postre que ya tomé hace año y pico en Montia, un acierto. Carta de vinos con precios ajustados y un servicio atento y servicial.

Si pasan por la zona, no duden en desviarse un pelín y disfrutar de sabores a priori tan sencillos y a la vez tan difíciles de cuadrar cuando uno se encuentra en un cocina.

Merece la pena disfrutar del sabor auténtico de las verduras, merece la pena pasar por Trinquete.

Bodega: 6
Local : 5,5
Servicio: 6,5
Cocina: 7
Precio medio: 40 pp
RCP: 6,5

Síganme, no se corten y vean todas las críticas, valoraciones y documentos gráficos en lamandarinavaliente.wordpress.com o a través de Twitter en @lamandarinaval

20/04/2015

No es gran cosa

Me da la impresión de que en este restaurante se aprovechan del tirón de las verduras pero se quedan a medio gas. Me parece que es un poco quiero y no puedo.
Me explico. Tienen un menú de verduras de primavera por 35 euros. Según lo lees en la carta parece más que apetecible con unos nombres de lo más rimbombantes y como la materia prima la tienen asegurada estando donde están pues ahí que vas. Pero luego a los platos les falta una vuelta de tuerca. La elaboraciones son todo lo buenas que uno podría esperar y pecan de cutrecillas.
Tal como se describen los platos en la carta parece que va a ser la repera pero luego es un poco decepcionante.
Y luego detalles cutres como por ejemplo hacerte recoger los cubiertos. Pues no, hombre, si me cobras 35 euros por un menú de verduras, y se me queda sin querer el tenedor en el plato pues no me hagas recogerlo. Trae otro y ya está que tampoco te va la vida en fregar un tenedor de más.
Si te cobran 2,50 por el pan (que ya está bien!) pues no sé, da a elegir por lo menos entre blanco o integral, no me plantes el bollo en la mesa sin más. O puedes ocuparte de reponerlo u ofrecer más cuando ves que se ha acabado.
No sé, deberían tener detalles un poco más cuidados, el tipo de cosas que uno espera de un restaurante en el que al final se sale por unos 50 euros por barba.

22/11/2010

Mejor que bueno

Tras un par de días por La Rioja, termino un viaje con cirto afán gastronómico en "Trinquete", tras haber entrado en su página web. Los 38º grados del exterior se borran rápidamente en el afable estar del restaurante, con Mozart de fondo. . La lástima es no compartir el espacio con nadie, porque estamos solamente los tres comensales que formamos el grupo. La simpatía de Elena, la maitre y dueña, esposa del cocinero, comienza a llenarlo todo desde el primer momento. Un salmorejo de aperitivo para acompañar una Ambar 1900 y la comida hace todo lo demás. Raciones más que suficientes, tomates de verdad con aceite de verdad; arroz meloso francamente bueno; un wok de verduras - las verduras son la especialidad de la casa - al que sobre el foie, que encarece innecesariamente el plato. Y despues las carnes:pies de cerdo rellenos de boletus; carrileras perfectamente melosas; un cochinillo espectacular en su punto. Unos souffles de chocolate para terminar de forma difícil de olvidar. El vino, perfectamente servido gracias a la enoteca que nos enseña amablemente al final. A preciso razonables y con una carta suficientemente demostrativa de todas la D.O. El café mas que apreciable. La cuenta comedida para la calidad y cantidad de la comida, 50 € . Hay que volver obligadamente, sobre todo en otoño con las setas como capítulo fundamental.

06/05/2011

Este restaurante lo conocí gracias a que durante la Feria de la Verdura en Tudela participaron en una degustación de pinchos que se organizó y al cual nosotros nos adherimos. El pincho estaba exquisito así que nos fuimos a cenar. La verdad es que cuando vas a un restaurante por primera vez y ves pasar los platos no deseas irte nunca y eso fué lo que nos ocurrió, buena cocina, buen servicio y no excesivamente caro.