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05/12/2013

Micheleando unos garbanzos

Diciembre 2013. Almuerzo Domingo

La cosa estaba entre el Matxete (en otros intentos siempre petado), El clarete (chapado los domingos), Querida María (recomendado por je suis beatrice y con muy buena pinta) y este Zaldiaran que vino de la mano de zama y que aparte de estrella al parecer es toda una institución entre otras cosas por un congreso que organizan y en el que dicen que se dio a conocer el mismísimo Adriá allá por 1989.

Al final con tanto pintxo y tanto pote el chuletón dio pereza y acabamos aquí.

El sitio está un poco apartado del centro y en un local montado en plan sala de eventos/bodorrios finos, Demasiado tradicional y bien puesto para mi body. Aparte del comedor de carta tiene varios reservados y un gran salón de convenciones.

La sala, en colores verdes y con mesas imposibles, a mi me gustó entre poco y nada.
El maitre fue campeón de España en 2009. Yo eso no sé muy bien qué significa ¿Es un concurso en plan Topchef o un cucharón de oro en el que te votan?. Lo cierto es que es un tipo super profesional, amable y lo suficientemente cercano y distante como para hacerte saber que estás en un sitio en el que saben hacer la cosas. La camarera que nos tocó, un encanto.

Nuestra idea inicial era el menú degustación, que aunque se trate de provincias (madrileño dixit), y ésta no es precisamente de las baratas, me parecía casi un regalo. Seis platos y dos postres con botella de vino, agua, cafés y petit fours por poco más de 60€/pax.

Problema: Veníamos de la visita guiada a las obras de la catedral vieja. Experiencia altamente recomendable pero,... ¡qué frío hacía mi madre!. Ahora entiendo lo de la fe porque aguantar una misa de las del XIV con semejante rasca necesitaba necesariamente de alguna ayuda sobrenatural. Eso sí, ya están acabando la fase inicial de las obras (probablemente en 2014 se abra ya al culto) y han puesto calefacción por el suelo. Que viva la tecnología. ¿Habrá wifi?. Olvidé preguntarlo.

Solución: Nada mejor para entrar en calor que el plato de cuchara: Garbanzos con bogavante. Eso tiene que resucitar a un muerto "asin" que desoímos los cantos de sirena del menú degustación y nos fuimos a la carta, completada por algunas apetecibles sugerencias.

Tomamos:

De aperitivo, Una espectacular coca de pan-cristal con panceta ibérica ahumada. Exquisito bocado y de buen tamaño. Vamos que casi era un primer plato.

De primero yo tomé lo citados garbanzos que me supieron a gloria con un sorprendente, al menos para mi, maridaje con los trozacos del bogavante de punto y textura perfecta.

Probé también un poco del "Crujiente de hongos con bouquet de finas hierbas y virutas de jabugo", que no estaba para nada malo, especialmente rica la combinación de la pasta filo con las lascas de boletus pero que no enamoró.

De segundo media ración ( media vasca, que es un plato entero, no os vayáis a confundir) del celebérrimo steak tartar, muy suave y rico riquérrimo, con un exceso de huevo al menos en apariencia. Me gustó y mucho pero creo que el del Cañadio o el recuerdo que tengo del Ormaza, siendo más clásicos que éste, le superan.

El plato de la comida fue sin duda la "Lasaña de bogavante con brunoise de hortalizas y trufa a la infusión de champiñón". Sin palabras. Creo que es el mejor bocado que he probado desde que salí de Diverxo allá por Abril. Casi justifica el paseo.

De postre, compartimos un "Strudel de manzana con crema helada de canela" que tienes que pedir con la comanda. Bien.

Con los cafés unos aceptables petit fours, con su teja, su praliné de avellana y magdalena amarga de no me acuerdo qué.

Con 2 cervezas, una copa de vino y agua, salió todo por 106€ total para dos. Salvo por el precio de los postres (Strudel 10€) un poco subidos con respecto al resto de la carta, precio correcto para la experiencia.

En resumen, la cocina de Patxi Eceiza me ha parecido excelente, tradicional pero con toques originales. Me alegra que este tipo de cocina, sin chuletones pero también sin deconstruciones, nitrógeno líquido, espumas,... tenga su lugar entre los reconocidos y a un precio relativamente accesible.

4++

Agur.


PS: Me olvidaba!. Hay dos tipos de restaurantes en el mundo y éste es de los que tienen colonia Alvarez Gómez en el baño. Más de 100 años uniendo a la alta sociedad con el pueblo a través del "excusado"

Rosalía Martínez (Pi...

alguien se ha ido a Vitoria y me cae mal y me da mucha envidia...

2 de diciembre de 2013

acme

tranquis que he vuelto,... :-).
Y este finde.... A Santiago voy ligerito caaaaminando,...

2 de diciembre de 2013

acme

Zamaaaaaa. Dale gracias a Zamo por la recomendación

2 de diciembre de 2013

zama

je je de tu parte. Creo que en breve le verás por aquí también escribiendo y opinando porque el otro día le picó fuerte el gusanillo

2 de diciembre de 2013

09/11/2012

Sabores tradicionales con texturas sorprendentes.

FOTOS: adelitamachin.blogspot.com.es/2012/11/pais-vasco-vitoria-restaurante...

Hemos optado por el menú degustación de 55 € + IVA incluyendo vino, agua y café. El menú ha sido muy honesto, con 4 entrantes, 2 platos y 1 postre. Pero lo cierto y verdad es que ningún plato ha resultado sorprendente. La presentación y las texturas eran novedosas, pero los sabores bastante tradicionales. Incluso el plato estrella, las láminas de trufa con yema de huevo a baja temperatura, tocino confitado y espuma de patata nos ha dejado bastante indiferentes ya que el sabor del huevo, sin más matices, era lo que predominaba. El servicio muy bueno y el comedor muy acogedor.

11/03/2013

Elegancia en Vitoria

Visitado el 08/08/05
Sala elegante y servicio profesional para una cena excelente.

03/03/2010

UN CLÁSICO DE VITORIA Q NUNCA FALLA PERO Q TAMPOCO EVOLUCIONA

Es un restaurante los de la toda la vida de Vitoria. Se puede decir que no aspira a más de lo que es, no quiere estrellas michelín ni quiere evolcuionar ya que tiene pinta de seguir la misma carta desde que abrieron. Tampoco hay platos fuera de carta y no hay mucho paripé en cuanto a servicio se refiere.
Se parece en la estética a algunos restaurantes de Pamplona tipo el Europa.
Primeros: alcachofas con txangurro: media ración para cada uno, muy buenas.
Habitas con bacalao y gelatina de puerros: tb media ración, y tb muy buena. Plato sabroso. Con esos dos entrantes está bien pq son abundantes.
Segundos: pichón: buenísimo, muy jugoso y con mucho sabor. Un 10.
Cochinillo confitado: apuesta segura, no defraudó. Iba acompañado de un suave puré de patata.
Steak Tartar: el mejor plato sin duda. No muy picante, como me gusta. No hay el show de Zalacaín cuando antes te lo dan a probar ni lo hacen al lado de la mesa. Te lo traen directamente.
Kokotxas d merluza al pil-pil: el plato más flojo, ya que tenía tb una salsa de guisantes que le quitaban sabor. Las he probado mejores.
Vinos: tinto "el regalo" de bodegas Izadi. Esto sí que es descubrir un buen vino y no lo que hizo el timador de Iñaki Camba trayendo un puto Muga. Y tb tomamos un Txakolí Txomin Etxaniz.
Postres: sopa de chocolate blanco con browni y helado de gin tonic. Muy buenos.
Precio: 70 euros por barba aprox.

22/02/2010

GRAN CALIDAD

Gran restaurante, en lo moderno y en lo clásico. La inteligencia de Gonzalo Anton, el nivel de Patxi Eceiza y el servicio impecable de Jose Luis Blanco y el resto del equipo. Todo perfecto de composición, de punto y de todo, con la dificultad además de ser restaurante de banquetes al propio tiempo. Los callos, morrocotudos. Para mi gusto, el mejor de Alava y Vizcaya.

26/03/2012

Excelente calidad y servicio

Siempre había tenido curiosidad de ir a coner allí, pero me daba miefo de que fuese demasiado " vanguardista" para mi gusto o que fuese muy caro por tener estrella michelin, y la verdad es que los dos miedos desaparecieron. Disfruté como una enana de la comida, todo producto fresco y de temporada, y eso por no decir el atracòn de postres que me pegué, estaban tan buenos que los quería probar todos!!!! Pero como no fui capaz tendré que volver porque además me gasté menos dinero que un sábado de copas con los amigos, así que repetiré seguro!!! Sòlo una sugerencia muy personal, cambiar el color de las paredes ;-)

17/01/2008

Altisima cocina

Puede que el mejor restaurante de Vitoria si buscas gastronomía de altos vuelos. Platos sorprendentes, buenisimos y un servicio exquisito. ¿El precio? No quiero ni saberlo (siempre he ido invitado) pero sin duda merece la pena.

03/12/2007

eye lo descubrió en diciembre de 2007

un resurgir y visita obligada

Sin cambiar un ápice su filosofía y práctica, que tantos éxitos le han deparado, este restaurante ha llevado a cabo el último año el más sustancial cambio de carta de su historia. Tan radical que sólo sobreviven una docena de platos. ¿Qué ha podido suceder? Pues habrá que pensar que sus mentores no se sienten satisfechos, que creen que estan llamados a dar más de sí...que en definitiva existe compromiso gastronómico. Claro que la alteración de títulos no afecta en lo sustancial a pensamientos y ejecuciones, que se ven refrendados. Su ser y estar: alta cocina moderna con referencias palatales en las que prima una refinada sabrosura, una encomiable técnica y una meritoria puesta en escena.
Entre las novedades, la más significativa es una construcción inspirada en una de las recetas históricas de Martín Berasategui: la ensalada de tuétanos de verduras con gelatina de tomate y bogavante. A partir de tan clarividente idea se ha llevado a cabo un proceso de interpretación personal que ha dado como resultado una diferencia sustancial en las formas preservando íntegramente la identidad. Se ha simplificado, se ha pasado del plano a la superposición de elementos, se han introducido algunos toques personales, como unas tagliatelle de hinojo, para presentar con sello propio la fórmula y preservar la manjarosidad. No tan laboriosa ni sofisticada pero si de un pragmatismo encomiable tenemos las verduras frescas a la plancha sobre toffee de guisantes: alcachofas, espárragos verdes, vainas, calabacín, tomate, pencas de acelgas, zanahoria, pimientos rojos, coliflor, brécol...sabores inmaculados que presentan texturas al dente y cromatismos vivos. Los lomos de salmonetes, vuelta y vuelta, jugosísimos, dispuestos sobre blinis de patata con salsa escabechada de olivas negras, puré de calabaza y adornados con una teja de yuca al azafrán y hierbas es una articulación llamada a impresionar palatal y visualmente. La ventresca de atún, grasienta y sonrosada, se dispone con pocos y muy precisos atrezzos: mermelada de tomate, pesto y crujiente de patata. El cordero confitado, sabroso, tierno y jugoso, con ensalada de hinojo refrenda la técnica que atesora la cocina y la esmerada escenificación que tiene por norma disponer en la vajilla. Y fabulosos postres: especialmente el sufle de chocolate fluido con helado de romero, sin olvidar el homenaje que se hace a los cítricos .
Permanecen algunos platos legendarios que la parroquia no esta dispuesta bajo ningún argumento a dejar de disfrutar. Ahí estan las láminas de trufa negra con yema de huevo, tocino confitado y espuma de patata; el milhojas de patata confitada con foie gras, manzana, trufa y vinagreta; las pochas que fuera de temporada se sustituyen por la sopa de alubias de Tolosa con berza y tropiezos; las kokotxas de merluza en salsa emulsionada y guisantes pelados con espuma verde; el steack tartar al estilo Zaldiaran; el pichón asado con cama de sarraceno y salsa perigordina y los morros y callos con salsa de pimientos choriceros, entre los más significativos.

27/11/2012

Altamente recomendable

Calidad de los platos altísima y ambiente muy agradable. Al servicio no le pasaría nada por ser algo mas amable pero aún así es un sitio para guardar en la agenda.

05/05/2008

Tuvimos la suerte de tener una boda en el lugar. Excelente menú, variado y equilibrado.
De 10.