Ricard Camarena Restaurant

Ricard Camarena es uno de los cocineros más laureados y talentosos del panorama nacional y mundial. En su elegante restaurante cuenta con dos menús degustación para disfrutar de un viaje a través de sus platos creativos pero siempre mediterráneos, simples, puros y bellos estéticamente. Una visita obligada.

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relevancia fecha

07/01/2018

Cocina limpia, equilibrada y llena de matices. Gran experiencia.

Diciembre 2017 - Nueva visita a su nuevo emplazamento

Febrero 2016

Vuelvo fascinada de Valencia, completamente atrapada. oo que comenzó como una locura gastronómica de un viaje de ida y vuelta para conocer la cocina de Ricard Camarena – al que ya admiraba sólo por lo mucho que me había enganchado su libro Caldos – se convirtió en una peregrinación que considero indispensable para todos aquellos a los que les guste la cocina. Sin duda alguna, Ricard es un referente en levante, donde en su ciudad ya ha desarrollado cinco formatos diferentes (Ricard Camarena, Canalla Bistró, Habitual, Ricard Camarena Lab, Central Bar) proclamándose como un ejemplo de empresario gastronómico de altura gracias a combinar en su cartera muchas opciones diversas en las que abarcar a todo tipo de público.De aparente sencillez pero interna complejidad, sutil, aromática, llena de matices, redonda, jugando con los ácidos y los picantes, llena de sabor y, ante todo, de máximo disfrute. Así es, según mi experiencia, la cocina de Ricard que pude disfrutar gracias a su menú degustación, sentada justo al borde de la cocina del pase donde se terminan todos los platos, posición privilegiada para “asaltar” de vez en cuando al cocinero con alguna pregunta (Desde aquí, ¡gracias por tu paciencia y tu generosidad al compartir, Ricard!). La sala es neutra, sin ningún tipo de estridencia, en tonos grises y con motivos en madera, sin mantel pero formal, con un servicio que sabe mimar al cliente y que siempre tiene una sonrisa en la cara, un gustazo la fantástica atención, cercana pero no intrusiva, perfecta para bailar al mismo ritmo que la cocina generando una armonía de placer que hace que el comensal se entregue a la faena.

Cada ingrediente en el plato tiene un sentido, nada está si no se necesita y el producto es tratado con un mimo excelso tanto si se trata de un pescado como de cualquier verdura, un campo al que Camarena le presta especial atención postulándose como un auténtico maestro de éstas. Además, aparecen ocasionalmente toques e influencias de otras partes del mundo pero aquí nunca son invasivos ni protagonistas, si existen es porque realzan o producen algún contraste, casi imperceptibles pero brillando cuando la cuchara entra en la boca.

Todo comienza con un preludio de aperitivos para comer con la mano: Vainas al vapor, un delicioso Jugo de pollo con jerez y hoja de limonero, un rollito de Nabo con rábano y cremoso de caviar de salmón, el calabacín relleno de steak tartar, requesón y fresita, la fantástica....

PARA LEER TODO: cocinayrecetas.hola.com/blogclaramasterchef/20160222/ricard-camarena...

Gath

Muy grande Ricard Camarena. Nos has dejado salivando.....

23 de febrero de 2016

Miss Migas

Para peregrinar por lo menos una vez al año sí o sí. Se va muy alto en mi lista.

23 de febrero de 2016

Pamplinero

Gran artículo-reseña, mi más sincera enhorabuena. Ahora le tengo más ganas si cabe. Me gusta mucho que cocineros valencianos estén recuperando como Camarena o Esteve estén recuperando ingredientes como la anguila.

23 de febrero de 2016

06/05/2017

Producto, cocina, sala, ... , lo tiene todo.

Abril-2017.

Ricard Camarena Restaurant, es uno de los restaurantes más conocidos y reconocidos, tanto por critica como por los aficionados al buen comer, de Valencia, de la Comunidad valenciana y de España.

El chef y propietario, Ricard Camarena, es un chef que goza de un sólido prestigio que se ha ido acrecentando a lo largo de su trayectoria profesional.

Su trayectoria comienza en el 2001 en Barx, su pueblo natal, donde inicia su carrera profesional con el restaurante de la piscina del pueblo; crece la fama del lugar y en 2004 se traslada a Gandia, donde abre Arrop, nombrado mejor restaurante revelación en la edición del 2006 de Madrid Fusion; en 2007 obtendrá una estrella Michelin para el restaurante y su nombramiento como mejor jefe de cocina por la Academia Valenciana de Gastronomía; en 2009 traslada el restaurante Arrop de Gandia a Valencia, con el nombre de Arrop Ricard Camarena, seguirá su crecimiento de tal manera que en 2010 consigue de nuevo una estrella Michelin y en 2011 el máximo reconocimiento por la guía Repsol, tres soles.
En el 2012, cierra Arrop y abre Ricard Camarena Restaurante, consiguiendo ese mismo año la estrella Michelin que luce orgullosa en su salón principal y manteniendo los tres soles de la guía Repsol.

Ese mismo año, 2012, se inicia la creación de otros espacios que conforman el universo Camarena: Central Bar, Canalla Bistro, Ricard Camarena Colón, Ricard Camarena Lab y Habitual, todos en la ciudad de Valencia. A esa lista se une la sucursal de Canalla Bistro en México y la próxima apertura en el espacio Platea en la Plaza de Colon de Madrid, de Canalla Bistro Madrid con oferta gastronómica entre Canalla y Habitual.

Este 2017 - se anuncia para comienzos del mes de Julio -, supondrá el traslado al Centro de arte Bombas Gents, ocupando un local que le reportará mayor y mejor espacio para desarrollar su capacidad.

Pueden leer la reseña completa en comercongusto.es/ricard-camarena


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Soles Repsol (2014): 3 ☀️☀️☀️
Estrellas Michelin (2014): 1 ⭐️

Martes, 25 de Marzo, mediodía

Típico establecimiento de altura, discreto, entrada pequeña, exteriormente pasaría bastante desapercibido, para acceder debes tocar un timbre en la puerta. Accedes al local, bien puesto, elegante, gran espacio entre mesas, luz cálida pero más que suficiente, sala principal presidida en lugar preeminente por Michelin (ver foto), por cierto este Michelin es rojo, creo que los que presiden Diverxo son blancos.

La sala, como no podía ser menos, muy profesional, muy atentos y conociendo muy bien su trabajo.

La propuesta gastronómica, sobre la base de una lista que figura tanto en carta como en la web, se presenta con dos posibilidades:

- Menú degustación : Pan ecológico, aperitivo, 7 platos y 2 postres
- Meno Carta: Pan ecológico, aperitivo, 3 platos a elección de la sala, 1 plato a elección por el comensal y 1 postre.

Precios de 90 y 75 €' respectivamente, IVA incluido, no incluye bebidas.

Optamos por el Menú Carta, más que suficiente.

Después de las clásicas preguntas, sobre gustos, alergias, intolerancias, etc, comenzamos con el disfrute.

Aparece un primer aperitivo, CANAPÉ DE ANGUILA AHUMADA Y CACAU DEL COLLARET: Frescura, ligera acidez,crujiente, excelente.

Para limpiar papilas y prepararlas para lo que viene a continuación, aparece una infusión de calamar y pepino, intensisimo de sabor.

El primer plato se transforma en dos (mi mujer no es partidaria de las ostras), para ella traen una ANCHOA VALENCIANA, CALÇOTS Y MANTEQUILLA SALADA: elaborada en Valencia, que no tiene nada que envidiar a las anchoas norteñas, espectacular sabor; para mi la OSTRA valenciana con aguacate y horchata de galanga (similar al jengibre), Bien, bien.

Ya en común seguimos con:

- HABITAS,CEBOLLETAS,COCOCHAS Y JUGO DE TOMATE EN SALAZON : Impresionante, simplemente
- CABALLA GLASEADA, BONIATO, PIMIENTA NEGRA Y LIMÓN: Plato estrella de este establecimiento y no me extraña. Que sabor !!

En los platos de elección propia:

- PARPATANA DE ATÚN DE ALMADRABA CON JUGO DE PIMIENTOS Y ENSALADA DE GUINDILLAS : Ya conocía la Parpatana, según elaboración de Ángel León, la de hoy no tiene nada que envidiar a la de aquel. Muy jugosa, muy bien presentada. La ensalada de guindillas le da un toque muy interesante.

- PALETILLA DE CABRITO LACADA, TARTAR DE BERENJENA ASADA Y ANCHOA - Este plato sorprende, una espera un plato de carne, más o menos seco, con una guarnición, pero lo que se presenta es sorprendente, se acompaña, además del tartar, con una sopita elaborada con menta, que sube el sabor global el plato. Tela.

Pasamos al postre, y aquí ya el factor sorpresa se dispara, hacia bien:

- CAFÉ, LECHE QUEMADA, MACADAMIAS Y MANTEQUILLA - Véase foto. De repente, me encuentro ante un sabor que despierta en mi memoria los sabores de la niñez. Una gozada.

Como vino, opte por un blanco de la tierra: Mestizaje 2012 elaborado con uvas autóctonas valencianas. Buen vino.

Con los cafés con hielo finalizamos esta más que interesante visita.

Conclusión final, es un lugar que hay que visitar, se trata de un restaurante con una cocina de mucha altura, con una calidad de trato a la altura de la categoría del establecimiento.

21/11/2017

Muy alto nivel, merece mas reconocimiento por parte de la guía Michelin.

De Ricard Camarena siempre se dice que está denostado por la guía Michelin al ostentar solo una estrella. Los aficionados no solo le piden dos, sino que incluso hay quien considera que este restaurante valenciano debería recibir la máxima distinción, tres estrellas. Y después de esta primera visita también opino claramente que merece mayor reconocimiento. Quizá mañana, día en que se entregan las estrellas para el 2018, podamos celebrar la segunda de Ricard.

Ricard Camarena ha cambiado recientemente de situación y ahora se encuentra situado en el centro cultural Bombas Gens. No puedo opinar sobre el emplazamiento anterior, pues no lo visité, pero este nuevo restaurante me parece espectacular, probablemente sea de las salas mas bonitas que he visitado. Me encanta todo el revestimiento de madera que le da un toque vintage y elegante, la luz natural, la cocina vista, la enorme separación entre mesas y la terraza para tomar el café y los petit fours.

El restaurante ofrece tres menú en los que varía la cantidad de platos, y como siempre en las primeras visitas escogimos el largo e incluso añadimos un par de pases mas. El apartado líquido es bastante interesante y optamos por un riesling de Rheingau del productor Georg Breuer.

En Ricard Camarena se empieza muy fuerte con los SNACKS. El caldo de verduras es para llorar, mas adelante ensaladilla rusa con steak tartar y apionabo con huevas; cebolla con ajo negro; patata con all i pebre; remolacha; pollo con mostaza; y sandwich de cabrito. Por último zanahoria con leche de coco que te prepara el mismo Ricard, encantador, en una barra en frente de la cocina.

A partir de ahí una sucesión de platos -hasta once- donde destaca el protagonismo del marisco y las verduras, los hilos conductores del menú.

El primer plato es BOGAVANTE Y SESAMO NEGRO, mas adelante QUISQUILLA CON VERDURAS Y TOMATE en forma de ensalada y después uno de los mejores platos, siendo todos de alto nivel, la BERENJENA ASADA CON VENTRESCA Y EMULSIÓN DE HIERBAS. Tiene mérito hacer un plato así siendo protagonista la berenjena.

A continuación COCOCHAS CON ESPÁRRAGO Y SALSA HOLANDESA, GAMBA ROJA CON ENOKI Y CURRY, CIGALA Y FLOR DE CALABACÍN, ARROZ CON CHIPIRONES, RODABALLO, y se terminan los salados con el ROAST BEEF CON CEBOLLA Y CAFÉ, curiosa combinación que nos recordó a La Casona del Judío de Santander, donde Sergio Bastard realiza un plato con los mismos ingredientes, aunque muy diferentes entre si.

Se olvidaron de la ostra, uno de los platos que nos dijeron no iba a faltar.

El apartado dulce destaca por el uso de frutas, cítricos y hortalizas, dejando de lado los ingredientes mas golosos como el chocolate. Destaca el PASTEL DE CALABAZA, buenísimo, y el MANGO CON AGUACATE AL CURRY.

Precio del menú 150€ p.p. Vino a parte.

Miss Migas

Creo yo que mañana no celebraremos por Ricard....

21 de noviembre de 2017

Adreid.

Vaya...

No estoy muy puesto en la quiniela de este año. De quien se habla? De donde he estado solo veo claro Enigma y en Madrid, para mi, CEBO.

22 de noviembre de 2017

gastrolola

Completamente de acuerdo, merece otra Estrella Michelin

22 de noviembre de 2017

08/03/2019

Local y elegante

Casi hace 5 años desde la última visita a Ricard Camarena y muchos cambios han ocurrido en el último lustro alrededor del cocinero valenciano. Profunda evolución tanto en la cocina como en la experiencia gastronómica que Camarena ofrece. El espacio ubicado en el remodelado Centro de Arte Bombas Gens deja boquiabierto. Una amplitud descomunal aporta un elevado grado de tranquilidad y armonía facilitando la concentración del comensal en el momento gastronómico.

El espacio provoca que los primeros aperitivos tengan lugar en la biblioteca. Techos altos, líneas rectas y una decoración deliberadamente simple que traslada al comensal allí donde él quiera pero por poco tiempo. Podríamos estar en Valencia o en Nueva York, la aproximación cognitiva al emplazamiento viene marcada claramente por el contenido del plato. Se comienza con una velouté de pollo de corral con hoja de limonero y vino de Jerez, representación fidedigna y sobresaliente del equilibrio de esta cocina. Le sigue el nabo rábano con huevas de arenque de tonos salinos y picantes y el notable bonito curado en pan crujiente con jugo encebollado de técnica impecable.

Ya en la sala, Ricard presenta en la mesa de pase que precede a la cocina vista la segunda parte del preludio de aperitivos. Se mira a la huerta y se combinan sus ingredientes con otros de gusto más profundos. El gran mérito es que los ingredientes hortícolas siguen siendo claramente los protagonistas gustativos. Así la cebolla con crema de anchoa y ajo negro se muestra dulce y sutilmente salina, la piel de calabacín rellena de steak tartar y requesón muestra todos sus sabores de forma íntegra y el colinabo con papada ibérica se asemeja a esa verdura del cocido con todo su sabor pero sin pizca de grasa.
Fase de platos en miniatura que llevan tras de sí una esforzada y prologada mise en place. Se finaliza con la extraordinaria patata, con ali pebre y almendra, un ejemplo de fina suculencia y con la empanadilla de apio bola, pollo y mostaza realizada con un porcentaje de arroz que aporta una textura elástica y sorprendente.

Acabado el profundo preludio que es toda una declaración de intenciones; se llega a la semiconserva de tomate ecológico con ventresca de atún, habanero y jugo de tomate ahumado. Personalmente una provocación que empuja a reflexionar sobre dónde está el verdadero lujo, en un tomate recogido en Agosto del año pasado y que transmite un frescor increíble o en una gran ventresca de atún. Ustedes mismos.

En el marinado de albur con cremoso de caviar y caviar, el pescado se corta algo más grueso que un sashimi y se le aporta todo el sabor a partir de las huevas de esturión. Un plato notable donde el albur es prácticamente una textura que conduce el tono salino y profundo del caviar junto con ciertos destellos ácidos. Por su parte, la ensalada de angulas está aderezada mínimamente para que las éstas mantengan su mínimo protagonismo gustativo (con el riesgo que eso conlleva), siendo lo destacable del pase la untuosidad y textura de los alevines.

Las quisquillas con guisantes encurtidos, tirabeques y fresas de Canals son sobresalientes. Un elegante dulzor casi primario por el leve tratamiento de los productos se apodera gustativamente del paladar para que en el último momento sea sustituido por un fino picante procedente del encurtido de los guisantes.

Los pases a partir de esta fase del menú van ganando en suculencia pero sin olvidar la perspectiva del refinamiento. Las alcachofas ecológicas con anguila ahumada y holandesa de anguila se presentan tanto a la brasa como confitadas. Los ingredientes en diferentes elaboraciones se refuerzan gustativamente así mismos conformando un plato equilibrado y gustoso.

De repente; Ricard sorprende por una pasmosa sencillez representada con una cigala asada en salamandra barnizada por su propia esencia. Una elaboración primaria y milimétrica que produce un resultado excelente. Crustáceo de gusto ligeramente dulce consustancial a su origen. Para compensar la simplicidad, se sirve un segundo pase, la velouté de cigalas, vainilla y flor de jazmín; emulsión con la carne de las propias patas de la cigala que presenta en primera instancia notas picantes que abren el paladar para posteriormente transitar por lo yodado y lo dulce a través de zanahoria en crudo. Tremendo.

Sin duda, estamos en la mejor fase de la degustación junto con el preludio. EL cogote de merluza rebozado con muselina de merluza, vainas de haba y jugo yodado es de diez. Fritura de elevada pulcritud, trabajo arduo en la preparación de la carne de la merluza que pasa al rebozado y el meditado papel de las vainas que con su astringencia limpian el paladar y te conducen al principio del bocado con cada degustación conjunta. Desde la reflexión y el talento.

El arroz de trufa y yema de huevo de corral provoca admiración por su gusto ligero y profundo y por su elevada técnica que provoca que la yema no se mezcle con un sabroso arroz que se deposita en el fondo del plato quedando totalmente suelto. Supremo.

La única salvedad a la huerta y al mar es la pechuga de pato canetón, junto con su ravioli trufado y chantilly de raíz de rábano. Una preparación algo más estereotipada en la que se recurre al rábano raifort para generar ese ligero picante que se armoniza con el frescor de la lechuga.

En los postres, la naturalidad sigue reinando. La fruta, las hierbas y la verdura son los elementos principales de un apartado dulce que no hace fiel a su nombre ya que la presencia del azúcar es mínima. En su lugar sensaciones de frescor y limpieza como en la naranja con licuado de eucalipto, perifollo y sésamo garrapiñado. Un postre lozano y al mismo tiempo profundo que navega desde la sencillez de la naranja hasta de la sopa de eucalipto y perifollo.

La transparencia gustativa es fehaciente en las fresas con hibiscus, canela y helado de sésamo blanco. Camarena provoca con su exactitud culinaria que todos los elementos que están en el plato aporten y sean reconocidos por el paladar. De nota desde esa aparente sencillez que flota durante todo el menú.

Se acabaría con un homenaje no nombrado hacia la calabaza representado en un trío de pequeños pases. Comenzando con la calabaza asada con mandarina de sabor dulce y ácido y de una textura remarcable por su confort. Le seguiría la sobresaliente royal de almendras con helado de calabaza asada que es la mayor representación de la Terreta en esta última fase y un buñuelo de calabaza asada pulcro y etéreo que invita a la repetición. Tremenda trilogía.

Post completo en complicidadgastronomica.es/2019/03/ricard-camarena

18/07/2016

Ricard y la Huerta Valenciana

Visita al restaurante gastronómico de Ricard Camarena. Ya había probado en Al trapo algunos de sus platos, que me habían muy buenos, con sabores distintos y muy originales. Gustandome mucho, se queda en un 4++ porque esperaba aún más contrastes, y sabores más fuertes y originales, quizás demasiadas expectativas..

El restaurante está muy bien, con el servicio atento y simpático (aunque a veces con esa sensacion de demasiada formalidad de los michelines). 3 Menus a elegir de 6-8-10 platos a 75-90-105 euros. Vinos de todo, desde 20 euros hasta lo que quieras gastar.

Para recordar algunos de los entrantes, la ostra, el taco de berenjena, y los postres, que estaban cojonudisimos.

Buena opcion en Valencia, yo repetiría, aunque no sé si probaría otro antes. Para los que dicen que se merece 2 estrellas, no tengo claro si está al nivel de los dos estrellas donde yo he estado.

Miss Migas

¿Ricard Camarena en Altrapo?
Pues a mí me encantó. Recuerdo con amor platos como la berenjena, el arroz, las gambas, el mango del postre...

15 de septiembre de 2016

Sr.Olivares

Miss Migas, a mi me gustó mucho, pero creo que iba (como por otro lado pasa con muchos restaurantes en España ultimamente) con las expectativas demasiado altas (¿se merece realmente dos etrellas michelin?

Recuerdo platos soberbios (ese mango....y el otro postre igual) y otros no tanto..., esperaba más de los entrantes, algun plato demasiado plano para mi (cocotxas), el arroz no me dijo nada... la carne ídem... Conclusion, bastante bien, pero no muy muy bien como para justificar un viaje a valencia como fue mi caso.

En Altrapo estuvo en un altrapados (creo que se llamaban asi) en 2015 sino recuerdo mal!

16 de septiembre de 2016

29/07/2016

Cocinero, cocinero

Todavía no sabemos si hicimos bien en ir a este restaurante. Ha hecho que nos replanteemos todas las 5 estrellas dadas a restaurantes Michelosos… ¡joder qué putada! Bueno, las iremos ajustando poco a poco…

Es que este tío no tiene nada que ver con Bohío, Coque, Alfonso, Ramón Freixá,… podía seguir así todo el párrafo, ¡palabra!. Lo que hace este tío en tu boca, solo lo hacen los grandes, grandes (Berasategui, Roca, Adrià - sí hemos estado en el Bulli, qué pasa-, es lo que tiene ser viejo).

El local nos encanta, microcemento pulido a casco porro, una entrada enigmática, esa puerta con su timbre me flipa. Qué buena idea esa mesa corrida frente a la cocina, parece que estés en todo el tinglado pero con su pertinente punto íntimo, viendo a Ricard en la cocina, sí en la cocina, que últimamente ciertos cocineros están más tiempo en la sala que en los fogones (véase Ramón Freixa, por cierto su cocina 2 étoiles está muy por debajo de ésta).

Cada plato es una experiencia única, su madurez es extraordinaria, el sentido que le da a cada plato, el orden de éstos… es una auténtica maravilla.

Elegimos por recomendación directa de Ricard el menú degustación, y tras breve charla sobre nuestros gustos, se puso al tajo… no vamos a describir el menú porque nos repetiríamos más que el ajo, ya que todo fue PERFECTO. ¡Qué rico todo por Dios!, sabores que no conocíamos, creatividad, delicadeza e idea, mucha idea.

Como buen esteta (eso es lo que me creo, y si me contradicen es que son unos horteras), la imagen de cada plato era armónica a la máxima potencia. Vajilla, mobiliario, todo de 10.

El único “pero” el p… aire acondicionado; claro, ellos en la cocina se torran, los camareros van con chaqueta y los mortales ahí pasmados con un frío de cojones. Se apreciaba como los más precavidos se iban abrigando allá por el segundo preludio. Los de la Legión, los valientes, ahora escribimos porque no podemos hablar.

Consejo económico: aprovechad ahora antes de que los Michelines le reconozcan su trabajo y suba de precio.

19/02/2016

Posiblemente el mejor restaurante de Valencia

Esta semana nos trasladamos a la Comunidad Valenciana para hablaros del que posiblemente sea el mejor restaurante de la capital del Turia, el restaurante Ricard Camarena que en la actualidad ostenta una estrella Michelin.

Se trata de un local situado en el barrio de Ruzafa y que pasa desapercibido desde el exterior y que tras llamar al timbre accedes a un luminoso local con capacidad para unas 25 personas con decoración minimalista y en el que llaman la atención su reservado de corte casi asiático y su mesa corrida para 10 personas en las que los comensales comparten su espacio con otros clientes. Nos comentaron que son las últimas plazas de la sala en reservarse y que se avisa previamente al cliente.

Al fondo de la sala tienen la cocina vista que permite al comensal ver como trabajan Ricard Camarena y su equipo en la elaboración de los platos.

El propio Ricard Camarena viene a la mesa a tomar la comanda y te asesora sobre los diferentes menús y su adecuación por cantidad a cada comensal. Posteriormente el propio cocinero también presenta y explica en la mesa algunos de los platos lo que siempre es de agradecer en este tipo de restaurantes.

Se trata de una cocina de producto en la que Ricard intenta acercar al comensal el producto de cercanía de su tierra del que se nota que se siente orgulloso y donde toda la secuencia de pases que componen el menú degustación tiene sentido.

Dispone de tres menús, de seis, ocho o diez platos además del preludio o snacks que son comunes para todos y su precio es de 75, 90 y 105 euros respectivamente.

Nosotros optamos por el menú largo al que denominan Menú Ricard Camarena y que paso desglosar.

En la primera parte de la cena degustamos hasta diez pequeños snacks para comer con las manos que marcan una declaración de intenciones sobre contrates y texturas.

Algunos mejores que otros pero que vienen muy bien para ir abriendo boca

- Vainas de habas al vapor

- Jugo de pollo – Jerez – Hoja de limonero

- Nabo – rábano – cremoso caviar de salmón

- Piel de calabacín – Steak Tartare – requesón

- Cebolla asada – anchoa – trufa – ajo negro

- Alcachofa frita – hinojo – pimienta

- Remolacha asada – cemoso de anguila – eneldo

- Zanahoria asada – coco – comino



Tras un buen rato comiendo, comenzamos con el menú propiamente dicho con un auténtico platazo, digno de estar en los listados de los platos del año: Ostra valenciana, aguacate y horchata de galanga. Una ostra de tamaño XL cortada en trozos y sumergida en un fondo lleno de matices que le confiere la galanga y la textura del aguacate.

- See more at: espaciossecretos.com/2016/02/18/ricard-camarena/#sthash.Hr5RcMAE.dpuf

Gath

Muy buena reseña, en consonancia con un gran lugar.

19 de febrero de 2016

EspaciosSecretos

Gracias Gath

19 de febrero de 2016

Miss Migas

Oh si, mañana me toca a mí =)

19 de febrero de 2016

Gath

Pues, a disfrutar toca....

19 de febrero de 2016

07/06/2015

A la tercera fue la mejor

Tercera ocasión en que visitábamos esta excepcional mesa. Teníamos un punto de inquietud.
Bueno, pues esta tercera fue la confirmación, para mí, de que Ricard Camarena se consolida con una cocina propia, firme y de raíces muy asentadas. Consigue un equilibrio en sabores, texturas y presentaciones que le sitúan junto a los más grandes: Eneko Atxa, Roca, Ruscalleda, Rodrigo de la Calle, Aduriz, Subijana, antes Arzak, Roncero.
Nos anunció que comeríamos algunos platos nuevos, que todavía ni siquiera están en carta. Algún otro -los sublimes espárragos "enhiestos"- llegaba como un viejo amigo que pasa por tu mesa a saludar y alegrarte el rato. Entre los nuevos, dos o tres creaciones inolvidables.
El que nos dio por bautizar como "falso higo", un tartar de carne extraordinaria, en tres porciones, envueltas en calabacin, de sorprendente textura y deliciosa combinación de sabores. O la cococha con judía boby de Alginet, fina mezcla de sabores, emulsionados con difícil y conseguidísimo equilibrio.
Gamba en un caldo ligeramente picante, que se acaban de escaldar en el cuenco del comensal y cigalas con calabacin (fue el único punto que no me gustó: el shishu me recordó mi desafortunada experiencia diverxa) evidencian un dominio sólido de las técnicas.
Un postre de mango fresquísimo precede a un genial bocado de fresitas (no fresones) sobre una delicada crema de galleta. ¡Exquisito!
David...¡qué gran profesional! El alter ego de Camarena, capaz de proponer vinos que realzan los sabores del plato, de forma que éste no se entiende tan bien sin aquellos. Llegamos a pensar que uno es el sosias del otro, o que en realidad ambos son el mismo ser, con dos manifestaciones distintas, uno más sólido, liquido el otro.
Muscat del Priorat, el Montbourgeau del que volvimos a enamorarnos todos, un Oloroso Valdespino solera 1842, un Borgoña, un Alvarinho portugués, un Chateauneuf du Pape, terminando con un Dolç de Mendoza y un calvados Pere Magloire. Y aunque no lo crea, todo, tanto, en unas dosis tan exactas que ninguno nos sentimos agitados ni saturados.
Tres de tres. Dúo de ases. Un sitio mágico: Ricard Camarena.

Gath

Excelente reseña en sintonia con un gran lugar.

9 de junio de 2015

Serenghetti

Lo excelente, José Luis,
es la mano de Ricard,
el vino del rey David
y el gozo del buen yantar

9 de junio de 2015

Gath

Bien dicho, sí señor,....

10 de junio de 2015

gastrolola

Emoción y mas emoción en Ricard Camarena

10 de junio de 2015

28/03/2015

Gath

Muy buenas fotos JonGo, me han hecho recordar los buenos momentos pasados alli.

29 de marzo de 2015

JonGo_Wayne

Gracias, José Luis. Un menú perfecto de principio a fin. Ningún plato baja el nivel. Y un trato atento y cercano. Me llevo, como tú, un gran recuerdo.

29 de marzo de 2015

08/12/2013

INOLVIDABLE

En una escapada relámpago a Valencia en un fin de semana excepcionalmente gélido para cambiar de aires y de panorama gastronómico, decidimos darnos y dar un merecido homenaje a Ricard Camarena.

Referente en la restauración de la comunidad valenciana junto con Quique Dacosta, cierra su restaurante Arrop con una estrella Michelín en febrero de 2012 y tan sólo cinco meses más tarde emprende una nueva etapa con valentía y astucia empresarial en estos tiempos de dificultades socioeconómicas. En julio de 2012 inaugura su restaurante gastronómico Ricard Camarena. Cuatro meses más tarde ya recibe una estrella Michelín. Sólo un mes después de la apertura de su restaurante gastronómico, ve la luz Central Bar by Ricard Camarena, en el Mercat Central de Valencia y en octubre del mismo año, su restaurante informal Canalla Bistro.

Pues allá que fuimos con aperitivo en Central Bar, comida en Canalla y, como colofón, extraordinaria cena en Ricard Camarena.

Interiorismo muy depurado, de estética escandinava, con líneas limpias y sencillas. Espacio para no más de cuarenta personas. Algunas mesas individuales muy espaciadas, una mesa corrida compartida junto a la cocina abierta y un reservado etéreo.

Carta escueta y dos menús degustación, 70€ y 90€. Optamos por este último con un aperitivo, siete platos y dos postres:

Aperitivo de canapé de anguila y cacahuete del collaret (autóctono valenciano). Más que un aperitivo era un entrante por el tamaño de la ración. No soy amante de la anguila y me pareció muy bueno.

Para empezar con el desfile de platos principales, mero con mandarina en distintas texturas. Sabores en contraste perfectamente equilibrado. Estupendo.

Ostra con aguacate y “horchata” de galanga (raíz asiática similar al jengibre que Ricard nos mostró).

Después de la ostra al ceviche que tomé en Canalla Bistro, “recé” para que Ricard la hubiera incorporado en su menú degustación y ¡eureka! Allí estaba, pero no era la finísima ostra valenciana de Canalla; era mil veces mejor ¡Qué espectáculo! Como me gusta el momento en que un producto desbanca a otro en mis ranking personales; desde ese preciso instante… ¡La mejor ostra que he tomado jamás, la del Ricard Camarena! (Y os aseguro que no son pocas; me apasionan).

Ricard, que sirve personalmente la mayor parte de los platos, nos contó que reserva dos hileras en los viveros valencianos para que su OSTRA se cultive durante 14 meses, en lugar de los 8 meses habituales, y así adquiere ese tamaño y carnosidad tan especial que soporta el resto de los ingredientes de este platazo. Como dice una amiga mía, se me saltaban las lágrimas de la emoción…

Continuamos con tartar de ventresca de corvina con berenjena y ajos encurtidos. Rico, pero los sabores se perdían y la presentación no era muy lograda. Fue el único plato que rompió el gran nivel del menú degustación.

Judías “boby” en un jugo de tomate en salazón, cebolleta y gamba roja. De nuevo estupendo. El jugo de tomates muy concentrado y de extraordinario sabor.

Caballa glaseada sobre puré de boniato, pimienta negra y limón. La niña bonita del chef. Nos comentó que se sentía especialmente orgulloso de este plato ya que conseguía llevar un producto modesto como la caballa a lo más alto de la gastronomía. Y de nuevo gracias a la concepción del plato en su conjunto, ya que el boniato y, muy especialmente, la mantequilla de limón, añadían enteros a la caballa y la convertían en reina y señora. Efectivamente, el mejor plato del menú, pero sin bajar el listón de la ostra.

Cigalas, calabacín a la plancha y velouté de hierbas. Muy bueno.

Para finalizar, alcachofitas ecológicas, fritas y al vapor, velouté de pollo al Jerez y trufa de morella. Y más espectáculo. Especial mención a este plato ya que representa el tesón y la apuesta incondicional de un cocinero por el producto y su tierra. Después de largo tiempo de negociaciones con un agricultor asombrado y a la par desconfiado de la propuesta de Ricard Camarena, sólo consiguió que le cultivara la alcachofa autóctona que él quería recuperar, cuando le adelantó los honorarios convenidos.

Desfilaron verduras, pescados y mariscos, pero eché en falta un plato de carne y así se lo hice saber al chef, que me respondió que Valencia no es una zona de carnes y que hasta que no encontrara algo realmente interesante, no la incorporaría. Así de serio es este chef.

En el apartado de postres; frutas de otoño en sopa de anís y melón, divertida y muy refrescante y, para finalizar, calabaza asada con lágrimas de yogurt y jengibre.

Con respecto a la carta de vinos mencionar que estaban divididos en tres apartados, cada uno de ellos compuesto por generosos, espumosos, rosados, blancos y tintos en función del precio, de menor a mayor coste. Acompañamos todo el menú con un Borgoña blanco 2009 muy especial (35€), recomendación del jefe de sala y sumiller (un crack!).

Con copa de cava (5€), servicio de agua (3,50€), infusión digestiva (3€) y café solo (3€) a precios más que razonables, la cuenta final fueron 229,50€, que bien merecen una ocasión especial como fue la nuestra.

Fue una experiencia inolvidable. Concepto gastronómico muy sólido y de gran nivel; pero al tiempo, cocina sensata, comprometida con la tierra, el producto y sus gentes y con afán de compartirlo con los que visitan su casa. Cocina con alma y corazón.

Gath

Buena reseña y fotos. Muy apetecible por lo que leo y veo.

8 de diciembre de 2013

gastrolola

Gracias José Luis, no te lo pienses más y anímate en cuanto puedas, te aseguro que no te defraudará. Y feliz Año a todos!!!

5 de enero de 2014

16/11/2014

Que mas pedir

Creo que no hace falta presentar a Ricard Camarena. Su restaurante fue una experiencia excepcional tanto al nivel de la presentación que de los sabores.
Uno de los mejores (si puedes permitirtelo) en Valencia.

16/06/2013

Sensacional-Excepcional

Acudimos por fin al RICARD CAMARENA REST, y nos dejo una buenisima impresión despues de delietarnos con uno de sus menús degustación.

Extracto de uno de sus artículos

" En los platos de Camarena hay profundas raíces de su tierra, un enorme respeto por el producto, mucho trabajo en cada elaboración para lograr resultados aparentemente sencillos, gran complejidad técnica, y, por encima de todo, sabores nítidos e intensos, que al final es lo más importante de su cocina. Por eso, y por otros muchos detalles, además de unos precios muy razonables, RICARD CAMARENA es sin duda el mejor restaurante de Valencia "

No sé si es el mejor, pero seguro que de los mejores. Está ubicado en el mismo lugar donde estaba el mítico restaurante de Oscar Torrijos.