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07/04/2017

Comida de "Sibarita Cordobés" en RIBERA NAVARRA

Ya habíamos probado el cocido madrileño en alguno de esos lugares “superespecializados” de la capital madrileña, pero nos gusta también salirnos de lo típico y buscamos un establecimiento menos conocido. Cierto es que teníamos alguna referencia que hablaba bien de este sitio, así que, con ánimo de tomar cocido y ver el resultado nos fuimos hasta Ribera Navarra.

Desde fuera, la verdad es que el local no dice nada. Es más, casi pasa desapercibido. Pero una vez dentro, encontramos un restaurante moderno, luminoso, y con una decoración agradable. Algo más estrecho en la entrada, cuenta con un salón algo más amplio en el fondo. Mesas bien vestidas, con manteles y servilletas de tela.

El restaurante participaba asociado a la Ruta del Cocido Madrileño en Madrid y se notaba porque las bandejas de cocido salían de cocina para la práctica totalidad de las mesas. Por cierto, el local llegó a llenarse -era un sábado a medio día-. Aún así el nombre les delata, y es que la cocina y el producto navarros están presentes en su carta.

Como íbamos para el cocido madrileño, y así lo indicamos en la reserva, nuestra mesa estaba montada y en ella ya estaban preparados la salsa de tomate, la guindilla y la cebolleta cortada. Antes de entrar en materia, eso sí, nos sirvieron unas buenas croquetas a modo de aperitivo por gentileza de la casa. Y seguidamente llegó el cocido. Aunque el canon nos habla de servir éste en tres vuelcos, primero sopa, segundo garbanzos y verdura y tercero la carne, aquí nos ofrecen la posibilidad de llevar el orden que queramos o simultanear los vuelcos también como más nos guste. En nuestro caso, empezamos con la sopa con fideos finos, bien de sabor y con la grasa justa. Se presenta en sopera y con el cazo para que te sirvas lo que quieras. Y seguidamente continuamos tomando al mismo tiempo los garbanzos y la verdura con la carne. Los garbanzos pequeños y tiernos. La verdura -repollo, zanahoria, patata y también pelotas- muy bien de cocción y sabor. Y en cuanto a la carne -ternera, gallina y cerdo, éste último presente con el hueso de jamón, el chorizo y la morcilla- también sensacionales de sabor. Las cantidades son abundantes y puede llegar a ser difícil manejarse en la mesa con todas las bandejas. Por cierto, que se podría repetir si se deseara.

Dejamos hueco para el postre con tres opciones únicas: tiramisú, leche frita y tarta de queso. En esta visita probamos el tiramisú, casero y seguramente de los mejores que hemos probado. Terminamos con unos chupitos de Pacharán por invitación del establecimiento. Decir que también tomamos el vino que recomiendan, un tinto de Navarra, Príncipe de Viana, que estuvo bastante correcto.

El balance es sensacional con un precio medio por persona de unos 30 euros -cocido a 22 euros por persona, postres 6 euros-. Las bebidas y cafés a precios moderados. El vino que tomamos 13,5 euros.

Resumen:

Puntos positivos:

Muy buen cocido madrileño
Muy buena relación calidad-precio
Trato muy amable y cercano

14/01/2017

Otro gran cocido madrileño

Este invierno me he propuesto probar varios cocidos con buenas referencias y aunque no consigo ir a mis primeras opciones por temas de calendario o no llamar con suficiente antelación (fallé con Charolés porque no preparan cocido en festivos y ahora con Malacatín porque los sabados está petados siempre y hay que llamar con mucha previsión) de momento los planes B me están funcionando muy bien.

Si en el caso del Charolés acabé visitando el Nuevo Horno de Santa Teresa con gran acierto y mayor disfrute, ahora he tenido similar suerte con esta Ribera Navarra, que nos ha ofrecido un señor cocido de muy buen nivel.

En este caso la sala está más currada, con paredes blancas y forrado de maderas claras que me resulta bastante agradable. No obstante, también es un sitio pequeño y la distribución un tanto complicada (es una L con partes un poco estrechas).

Todas las mesas que hemos visto han ido a comer cocido, ya que estos días están de jornadas del susodicho. De hecho, en las mesas ya están dispuestos unos boles con cebolleta, tomate especiado y guindillas. Ofrecen elegir en cuántos vuelcos se quiere degustarlo. Al ir con niños hemos pedido 2 vuelcos para reducir tiempos, que la paciencia no es una virtud en la chavalería.

Ponen de entrante unas croquetas bastante decentes que nos hemos comido en un suspiro.

De todos los arreos del castizo plato, destaco:

- La sopa:plena de sabor pero sin excesiva grasaza (ojo, grasa debe de llevar pero un pequeño desgrase le va bien en mi opinión) . Buenísima. Sopera en mesa para repetir hasta el infinito. Ouyeah.
- El repollo rehogado con ajo. Excelente. De lo mejor.
- Los garbanzos de tamaño no muy grande pero en su punto.
- El morcillo, el jamón y el pollo estaban nuy buenos.

En la parte negativa, sólo puedo criticar las patatas, que estaban un poco duras para mi gusto y han llegado casi frías a la mesa. Quizás el chorizo y la morcilla sean
mejorables, sin estar en absoluto malos.

De cantidad, siguiendo la tradición de este plato, no hemos podido acabar lo que nos han puesto (eramos 3 adultos)

Vinate navarro (haciendo honor al nombre) Príncipe de Viana crianza muy correcto.
No hubo valor ni aguante para postres. Cerramos con unos cafés.

El cocido cotiza a 22 lereles. Detalle muy de agradecer: no nos han cobrado nada por los niños (pequeños, de 2 y 4 años)
Al final, 30 pavos por adulto. Muy buena RCP. A estas horas sigo con llenazo :)

El servicio muy atento y amable desde el primer momento.
En resumen, sitio muy recomendable