En el año 2003, el chef, Daniel González Mora, de madre menorquina y padre asturiano, y su pareja Nuria Pendás García, con sólo 28 años se embarcaron en la aventura de comprar Sa Pedrera d´es Pujol, un restaurante al que iban habitualmente y que poco se podían imaginar iba a ser su segunda casa. El restaurante s...

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20/08/2018

Cocina plana, servicio lamentable

07/07/2018

Fuimos atraídos por su fama y las buenas criticas de una de las voces gastronómicas más respetadas del país, el señor Matoses pero se convirtió en una de las peores experiencias del 2018.

¿El motivo? Un servicio deficiente, frío y maleducado.

Nada más llegar nos tuvieron esperando en la puerta más de 10 minutos, otros 10 en la mesa sin carta y otra larga espera hasta que sirvieron las bebidas (tras un par de perlas soltadas por el que parecía ser el jefe de sala). Ni ofrecieron ni les gustó que preguntara por le menú degustación, que parece estar reservados para los amiguetes de la causa.

Por contrapunto el restaurante es muy bonito y hay detalles de calidad en cocina (aunque tambien fallos importantes), pero nada de esto es vale cuando lo básico falla. Es una pena que se proliferen estas actitudes, todos los que acudimos a un restaurante de cierto nivel, lo hacemos para disfrutar, y esperando por lo menos un trato correcto pero cada día encontramos más restaurantes con trato y producto reservados para unos pocos...

De lo probado en Menorca lo más destacable fue Es Molin del Foc, por su Arroz de atún fresco y conejo.

Miss Migas

El problema de Matoses es que ya no sólo da parte de su experiencia, sino que juega también en el otro bando y "da voz", cobrando claro.

hace 10 meses

fresandco

Está claro Miss. De los dos menús del restaurante unos se llama “Degustacion al estilo Matoses” por casi 150€

hace 10 meses

25/08/2014

El imprescindible en Menorca. Considerado el mejor restaurante de la isla.

La cocina de Daniel Mora se sitúa en un caserío antes de llegar a un pueblecito cerca de Mahón, para llegar es necesario utilizar GPS porque está escondidillo. Está considerado como el mejor restaurante de Menorca y para mi fue así pero habrá que ver que tal va Mon en Ciutadella.

El restaurante es muy bonito, con estancias amplias como la recepción donde se encuentra una estantería enorme con cantidad de libros de comida. La sala también es amplia y esta acristalada y por tanto muy luminosa. Parece que está hecho todo a lo grande: la casa, la sala, las raciones...

No nos hizo falta reservar, llamamos con dos horas de antelación y no hubo problema, de hecho, no hizo falta en ninguno de los restaurantes que visitamos excepto en Mon, el cual no pudimos probar por confíarnos.

El servicio es agradable y para elegir el vino te enseñan la bodega, con bastantes referencias de baleares y precios ajustados.
Por otro lado te cobran el agua por servicio y no por botellas. Lo sirven en jarra y te rellenan el vaso las veces que sea necesario, y ese detalle me gusta. Así lo sirven también en Montia o Aponiente.

La comida empieza con un FALAFEL bastante rico de aperitivo.

De entrantes probamos en primer lugar unas SARDINAS FRA ROGER CON MIEL, receta antigua menorquina muy bien resuelta. Probablemente el mejor bocado de la comida. No así las GYOZAS DE CALAMAR, que no estaban en carta sino en el menú degustación, pero no pusieron ningún impedimento para que las probáramos aunque no estaban buenas ya que la masa sin contacto con el caldo, los pliegues sobre todo, estaba muy dura.
El tercer y último entrante fueron unas CROQUETAS DE SOBRASADA muy buenas también, con la bechamel de este embutido muy cremosa y sabor potente.

Las raciones de los segundos son enormes. Pedimos un SOLOMILLO WELLINGTON muy rico pero algo pesado ya que la masa no era de hojaldre sino de empanada que unido al foie y la cantidad costó terminarlo. No supera al de Lakasa, que de momento es imbatible.

El ATÚN estaba en su punto de cocción perfecto y súperjugoso, es una opción buenísima al igual que la RAYA CON MANTEQUILLA NEGRA perfecta, mucho sabor y salsa de alcaparras muy buena, con el toque de la mantequilla.
Excelente trato a los pescados.

Por último pudimos probar unas CARRILLERAS THAI fuera de carta pero que no tenían nada de thai, eso si, de sabor estaban genial.

Los postres también están buenos pero cuidado porque también son enormes y pueden llegar a resultar pesados, como el de DISTINTAS ELABORACIONES CON QUESO DE MAHÓN, que si bien es cierto que estaban muy bien los 4 tipos, no pudimos terminarlo. Destacaba la crema de queso. Espectacular.

El POSTRE DE CHOCOLATE, basado en diferentes texturas fue el que mas nos gustó en general (en particular la crema de queso) y constaba de tierra de chocolate, toffee, piedras de chocolate y helado de chocolate blanco. Es difícil encontrar un buen postre de chocolate y este lo es.

El HELADO DE ENSAIMADA con frutas estaba correcto.

Lo mejor es que después de la cantidad y calidad la cuenta con vino incluido fueron 49€ Lo cual me parece una relación calidad precio excelente y si ya era imprescindible una visita a este restaurante, con estos precios no hay excusa.

Si visitáis Menorca es imprescindible la lectura de este post.
metropoli.com/blogs/cuadernomatoses/2014/06/26/los-mejores-resta...

spider72

Como han cambiado las cosas...antes era rejón de muerte en cualquier lado de la isla

25 de agosto de 2014

Adreid.

La caldera de langosta no baja de 65€ en ningún lado, por lo demás se puede comer a buen precio.

25 de agosto de 2014

spider72

Ya lo de la caldereta es de juzgado de guardia...desde que lo tomaba el anterior king!

25 de agosto de 2014

Alexo

Kong?

25 de agosto de 2014

spider72

Je je je King Africa...

25 de agosto de 2014

06/04/2013

Para quedar bien

Dicen que es uno de los mejores restaurantes de la isla y aunque esto a veces es muy relativo en esta ocasión coincidimos con los comentarios.
Una casa muy bonita en un entorno rural un poco apartado, tiene un comedor muy amplio con espacio entre las mesas. La bodega es muy variada y puedes escoger el vino in situ, lo que facilita la tarea. Tomamos el menú de temporada que nos pareció muy completo pues no nos atrevimos con el de degustación ya que habíamos comido muy tarde y arroz.Muchos detalles , buenas copas, el mejor menaje que he visto, los propietarios al frente y cocina de autor con producto local. No se puede pedir más

09/09/2013

El mejor restaurante de Menorca, cocina de altura con platos memorables

Imprescindibles:
Oliaigua con helado de higo
Raya a la mantequilla negra
Coca integral de sardines pinxes
Caldera de langosta

10/08/2012

Cocina barroca en Sa Pedrera

En base a las últimas referencias sobre la isla en restauración, decidimos reservar en Sa Pedrera D’es Pujol, y realizar el esfuerzo una noche de ir hasta Torret a casi 1 hora de coche de donde estamos alquilados.

El restaurante se encuentra en Torret, más concretamente en la carretera que une Sant Lluis con Punta Prima. Amabilidad en el contacto telefónico para precisar la localización, así como para la gestión de la reserva que fue cambiada.

Casa payesa totalmente reformada con comedor acristalado que se amplía en verano con una sugerente y tranquila terraza.

Buena recepción y seguidamente se encarga algo para el niño, en este caso su cena favorita “pollo empanado”.
Extensa carta de vinos de unas 400 referencias, nos ofrecen ver la bodega donde curiosamente también conservan los quesos. Esta vez nos decidimos por un botella de cava Recaredo (28 €).

Como entrantes compartimos unos raviolis caseros de calabaza y carquinyols, y una tosta de escalibada mediterránea con sardina ahumada. Los raviolis correctos, pasta aldente, relleno generoso. Mejorarían intentando encontrar más nitidez en el sabor ó los sabores que se quieren expresar.

En relación a la tosta, presentación con campana para disfrutar de las notas del ahumado. Gran pan que permitía facilidad a la hora de ser degustado. Los toques ahumados prevalecen sobre los vegetales de la escalibada, siendo la combinación agradable.

De pescado nos llamó la atención, el plato de albóndigas de pulpo con verdinas. Guiso con legumbre que no oculta el sabor del cefalópodo, las verdinas aportaban una ligera suavidad que nos gustó. Las albóndigas generosas, de buen sabor acompañadas de un trozo de pulpo cocido. Coincidimos en que fue el plato que más nos gustó de la noche.

Para finalizar un formatjada de solomillo Wellington con puré de patata y salsa gravi. La primera hace referencia a una empanada típica menorquina, y es una de las características del Wellington su parte hojaldrada.

El origen de este plato hace referencia al general británico Arthur Colley Wellesley, ennoblecido como Duque de Wellington fundamentalmente en la Batalla de Waterloo, allá por el 1815. Se conoce que en las recepciones del Duque se ofrecía este plato con orígenes sospechosamente franceses como son el hojaldre i el foie-gras que acompaña a la carne. El nombre de este plato ha perdurado como solomillo Wellington menos en Francia donde se le conoce como “solomillo en costra”.

Buen punto de la carne y el hojaldre que era más cercano a una masa de pan. Plato barroco, como esas modas que vuelven unos años después y se modernizan. De nuevo generoso, me pregunto si el famoso duque exigiría una pieza de carne de tal calibre, personalmente yo no.

Como postre tarta de manzana con salsa calvados y helado. Final adecuado. Manzana y hojaldre juntas, pero no integradas con la masa ligeramente dura; y algo gruesa.

Cocina algo barroca con cierto foco en las salsas que a nuestro modo de ver podrían ser más ligeras. Raciones tremendamente generosas que pueden ser compartidas fácilmente. Los platos que más nos han gustado la tosta ahumada y las albóndigas con pulpo con verdinas. Gran entorno para una noche tranquila y de buena temperatura.

Para ver post completo y fotos...
complicidadgastronomica.es/2012/08/sa-pedrera-des-pujol

11/08/2010

Un servicio pésimo para una cocina con pretensiones

Acudimos a Sa pedrera des pujol siguiendo la recomendación de un crítico con el que compartimos opinión y que tan buenos ratos nos ha hecho pasar, siendo esta la primera excepción.

Hay detalles que, a posteriori, ayudan a comprender ciertas cosas, pero que en el momento ignoras. Como que no haya problema para reservar un sábado noche de agosto o que en lugar de administrar ellos las horas a las que dan mesa, inviten al cliente que decida si va antes o después de las 22.00, porque "todo el mundo quiere a esa hora y se llena la cocina" ¿?.

La terraza es agradable, enclavada en una especie de jardín natural entre la roca de la cueva que alberga la bodega. Naturaleza, por otro lado, incompatible con las lamparitas de las mesas que atraen a los insectos que acaban en copas...

Como nadie recibe, paramos a una camarera para preguntar por nuestra mesa. El caos en el servicio se intuye y comienza a hacerse patente cuando desde la mesa de al lado alguien dice en tono molesto "Cuanto antes nos traiga la cuenta, antes nos vamos".

Un rato después -una mesa posterior recibe la carta antes, pero seguimos relajados, estamos de vacaciones- nos llega el turno de -incompetente- atención: la carta está en italiano. La retiran, y unos 5 minutos más tarde llega en castellano.
Volver a hacernos visibles nos cuesta un rato. Ordenamos la comida y el vino, un tinto del Ródano. Traen un blanco asegurando que es lo que hemos pedido. Nos entregan una nueva carta de vinos con referencias diferentes a la anterior -en la primera, había un tinto del Bierzo; en la segunda 5 ó 6.
Cambiamos a un Dominio de Tares; para comer, escalibada con sardina, muy rica; espardeñas, en su punto; raya -no estaba fresca- y solomillo con jamón o similar (en la cuenta no especifica, era plato fuera de carta).

Cuando pasa un rato desde que anuncian que van a traernos la carta de postres, nuestra paciencia está a punto de agotarse, y pedimos la cuenta sin que nadie se inmute ante el cambio de decisión. Total, no hay camareros asignados a mesas ni a zonas...

Y llega el momento estelar. La cuenta (ver foto). Además de lo que hemos pedido, va añadida una botella de agua que nunca llegó y dos platos de carne, es decir, tres segundos.

No ponen problema cuando lo comentamos; se llevan la cuenta, y ¡10 minutos después! La traen corregida a mano.
Para resarcirse del error, nos invitan a dos chupitos de hierbas. Estupendo.

En la carta del restaurante dicen algo así como "si no le gusta, dígaselo al cocinero. Si le gusta, a sus amigos". Desde aquí les decimos que no echen a perder un proyecto que puede prometer mucho por no cuidar el servicio y la atención a los clientes.

30/07/2010

Cocina Menorquina con toques contemporáneos

Con platos como "Oliaigua con higos, la excepcional Raya a la mantequilla negra o la imbatible Caldera de morena, un plato imprescindible.

También con la sabrosa Coca de Sardina o la curiosa Formatjada de ternera Wellington"

También hay platos que hacen un guiño a Asturias, por lo que me muero por probar la fusión menorquenia-asturiana!

Recomiendan de postre Café con leche y ensaimada o el Bizcocho húmedo de chocolate...Los ponen excelentes!

En cuanto al ambiente..."El marco es sobrio y elegante. Chimenea para el invierno, muebles de anticuario, utensilios de cocina de museo y una librería culinaria que evidencia la pasión de Dani y Nuria por la gastronomía. Cuenta con una terraza muy agradable, mesas espaciadas y perfecta iluminación. "...Quiero ir ya!!!

08/11/2010

The best restaurant in Menorca
Imagine the perfect night out; you arrive at your restaurant against the purply orange glow of a soft, mediterranean summer evening, deep in the countryside of a lazy Spanish isle. Your head waiter then leads you into a rambling courtyard, seating you at a candlelit table for two as he takes your aperitif order, and you sigh that most wondrous of sighs, as you realise that something very special is about to take place.

The location is the sleepy little village of Torret, at Sant Lluis on the Balearic island of Menorca, and the establishment one Sa Pedrera d’es Pujol, lovingly presided over by head chef Daniel Mora and his partner Nuria García. The couple, both from Northern Spain, bought the house in 2003 and then set about the major task of turning it into their dream restaurant. But I actually hesitate to call this just a restaurant because, in my opinion, this is probably the best restaurant in the world. A profound and sweeping statement, you may think, and you’d be right. But the thing is, I’ve sampled the cuisine of many restaurants all over the world and there have been some pretty fantastic ones, I can tell you. But if you take the best of the best, and then look at what each of them individually does best, Sa Pedrera simply does it all that little bit better. In fact, to perfection.

I’m a huge believer in the fact that dinner out should not be hurried; I don’t ever want to feel that I’m being processed quickly so they can squeeze another cover into my table as soon as I’m out the door. From the moment head waiter Matthew (from Surrey) shows you to your table, the evening is your own. You can take as long as you like over ordering, eating and, well, just sitting and chatting if that’s what you want to do. The food is an exquisite blend of gourmet excellence from the island itself, where Daniel’s mother was born, and Asturias, the home of his father. With such resplendent starters as home-made duck foie paté with green pistachios and figs cream or white Mahón cheese breaded into sesame with tomato and cardamom chutney, you can only await the drama of your main course with mouthwatering anticipation. Oh, and you might get a beautifully presented quail’s egg while you’re waiting, between trips to the perfectly kept wine cellar in the middle of the restaurant. And then the magic continues, mine with an unbelievably good beef Wellington with gravi sauce and my partner’s with the superb Menorcan lamb, slowly cooked in oil and accompanied by velvety oven-done potatoes. All, of course, washed down with an extremely palatable Rioja. Just when you think things couldn’t possibly get any better, you’re faced with Daniel’s heavenly desserts, my favourite being his very own apple pie, served with home-made apple ice-cream and a majestic apple ‘crisp’.

A post-gastro Xoriguer Menorcan gin, either with tonic, or local-style with Fanta lemon, makes the perfect nightcap as you drift into the garden to soak up the last of the tranquil decadence while awaiting your carriage.

Dinner at Sa Pedrera d’es Pujol is so outstandingly good, not just in terms of the superb food cooked to perfection, but also the unfussy, unobtrusive service and sheer delight of the surroundings. There’s a danger, in fact, that your evening is so blissful that you decide not to return; you know, that silly thing we do when we don’t want to spoil perfection by trying to repeat it. Well relax, because I’ve been back every year since 2004, and believe me when I say that it just keeps getting better.

Daniel and Nuria, I salute you both – and thank you for some of my most special memories. Nos vemos!

16/10/2011

Detalles (buenos y malos)

"Ego restaurabo vos" reza un panel en la terraza y sí, nos restauraron, pero hubiera esperado algo más.
Todo en:
elfrancotiradorgourmet.blogspot.com/2011/10/sa-pedrera-des-pujol-san...

23/08/2011

"Cría fama y echate a dormir" dice el refranero.

No se corresponde lo que pagas con la calidad de los platos. Trato muy cuidado, local bonito y agradable.

01/07/2010

Restaurante de calidad

Si estás de viaje por Menorca y quieres pegarte un capricho una noche, ve a este restaurante. La calidad de la comida es impresionante.

11/01/2011

La comida es buena pero no tengo muy claro que la relación calidad/precio esté compensada. El local es bonito, el servicio bastante flojo.