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02/10/2018

Gath lo descubrió en septiembre de 2018

Lo nuevo de los hermanos Aparicio en el barrio de Retiro.

Septiembre-2018

Salino es la nueva propuesta de los hermanos Aparicio - Cachivache y La Raquetista- y al igual que éste último, se encuentra ubicado en la zona de Retiro y a poca distancia de aquel.

Ocupa el local donde en su momento se encontraba La Emualda, un local que ofrece un mayor espacio del que disponían en La Raquetista, lo cual permite no solo acoger más clientela, sino que además por la disposición de los diferentes espacios, hay mayor comodidad y más amplitud.

Dicho espacio, con buena iluminación, con una decoración cálida y con abundante presencia de madera, se encuentra distribuido en una zona de barra y mesas altas con taburetes a la entrada como zona más informal y un comedor más espacioso, con mesas bien montadas y bien separadas en la zona interior, así como un apartado donde hasta un máximo de ocho-diez personas pueden comer plácidamente.

Reseña completa y fotos en comercongusto.es/salino

16/03/2019

Éxito asegurado en Retiro

Como decía la inclina ministra, éxito asegurado en este nuevo Salino.

Fuimos dos parejas, reserva con unos diez días de antelación, local lleno un miércoles navideño, nos dieron la mejor mesa de la sala, una ovalada, amplia, que sirve para seis personas.

Para mí es un similar a Santerra o Treze, situándose entre ambos en cuanto a lujo (Santerra) y RCP (Treze), alta calidad a precios semi-moderados, sin conocer todavía a su hermano mayor, La Raquetista, que sigue pendiente.

La sala muy bonita, de diseño, con un poco de alboroto estando llena, como era el caso (cerca de una mesa de unos diez, ojjjj), pero asumible.

Carta corta pero muy interesante, pedimos los torreznos de la Raquetista, las bravas de Cachivache (que como en éste, vinieron demasiado poco calientes), croquetas de centolla, yo un taco de gallinejas, huevos trufados (magníficos, diferentes a lo esperable), pipirrana de atún, dumplings y doble de arroz con conejo, sublime. Terminamos con un par de postres.

Para la parte líquida, caímos en la tentación de empezar con sendos cócteles y luego vino por copas (yo un bubal de Jumilla muy bueno) más agua embotellada y un par de poleos, salimos por 95€ la pareja, que se me antoja un poco excesivo, si bien los cócteles subieron un poco la cuenta.

Los platos en carta tienen un precio comedido pero no son abundantes, por lo que al final sales por algo más de lo esperado sin además haberte puesto “morao”. Entre esto y que no hubo ni un solo detalle (cobran el agua y el aperitivo, no te traen ni un chupito ni nada), se queda en 4,5 estrellas, pero muy recomendable, puedes ir con cualquier tipo de comensal, que saldrá encantado (excepto quizás por el precio para aquellos que no aprecian tanto los toques “maestros”).