Samsha Restaurante

Ordenar por:

relevancia fecha

10/11/2014

A un restaurante se va a comer

Reservamos en Samsha porque los platos prometían, por la posibilidad de probar comida con presentaciones muy variadas, y porque el precio parecía decente. También porque nos aseguraron que el menú corto era más que suficiente.
Bueno, resulta que no lo era. Comimos el menú de 4 pruebas. Nos sirvieron unos entrantes por demás raros, que eran sólo eso, raros, porque las combinaciones de sabores dejaban bastante que desear. Luego trajeron el primer plato, que era unos micro canelones de pichón, lo que más me gustó de la noche, acompañados de un pan de curry. Seguía un salmón correcto, sin más, aunque con una presentación muy rimbombante, acompañado de pan de vino. Para ese momento, me di cuenta de que lo mejor era comerse los panecillos enteros, porque la comida en sí no iba a saciar el hambre de nadie. Los panecillos eran bastante secos, con lo que no aportaban favorablemente a la experiencia. Seguía una cebra bastante interesante, con una ensalada de falso caviar de papaya y pan de mantequilla y setas (ese pan riquísimo). Ligué la cebra de una amiga que no la quiso ni probar por eso de que hay animales que a la gente le da pena comer, y eso contribuyó un poco a saciar mi hambre. Seguía el postre, un rico ganaché de chocolate con una crema de piñones muy rica y unas planchitas de caramelo salado deliciosas. De lo mejor de la noche, y lo más generoso en cantidad. Con ese plato, si no te sacias, al menos te empalagas. Con la cuenta nos trajeron unos dulces disfrazados de pimientos de padrón, pulpo con huevo, y algo más. No estaban ricos, a decir verdad. Acompañamos la cena con unas botellas de Pezas da Portela, a buen precio (30 la botella), que fue, junto con los canelones de pichón, lo mejor de la noche.
Por lo demás, el local es original, aunque bastante hortera. El servicio correcto, éramos varios y nos sirvieron bastante bien, teniendo en cuenta que, cada vez, cambian los platos y cubiertos, aunque dejaron a uno esperando por su vino eternamente.
Valoro mucho la experimentación en la cocina, pero me quedó (a mí y a todos los que fuimos) la sensación de que invierten más esfuerzo en emplatar que en cocinar. El precio del menú largo ronda los 50€ sin IVA, con lo que ya es para pensárselo (si a eso le añades bebidas).

26/12/2009

Enrique Valencia lo descubrió en diciembre de 2009

Cocina creativa en Valencia con muy buena RCP

Hola, después de leer el post de este restaurante en ojoalplato.com y ver las fotos me entraron unas ganas compulsivas de probar este restaurante.

Recomiendo mucho visitar ese blog para tener una idea del local y de su cocina. Es mi sensei sobre restaurantes.

Tengo que reconocer que es un tipo de cocina que me encanta, por lo que estaba predispuesto a disfrutar.

Hemos pedido el menú degustación, con una botella de Dido (llego a ser cansino con este vino) para beber.

El menú de hoy era una variación del indicado en el post, pues habían cambiado los platos principales de pescado y carne. De pescado nos han traido dorada aromatizada con un humo de no recuerdo preso por un vaso, que al levantar sacaba todo su aroma, y de carne magret de pato con un caviar de violetas que estaba delicioso. Los dos platos con una presentacíon espectácular como el resto del menú.

Como curiosidad, en el postre del desierto de chocolate sirven sobre el helado eléctrico una pequeña flor que te indican que te puede llegar a dormir la lengua, por lo que recomiendan tomarlo primero. Dormir, dormir, no, pero cierto cosquilleo en la boca si que te entra, que se pasa mientras te terminas el postre. Me encantan los peta-zetas.

Es un restaurante con una cocina muy particular, al que tienes que ir con una mentalidad abierta de probar sabores y texturas (por ejemplo, trabajan bastante la esferificación de Ferrán Adriá) aunque a veces no sepas muy bién que estás comiendo.

Como pequeña nota en contra, indicar que la carta es muy reducida, con lo que las opciones de elegir no son muchas. Pienso que en locales como este lo mejor es sencillamente dejarse llevar por lo que te marque la cocina.

Muy atenta la chica que sirve en sala. Con cafés, agua y propina,150 €, a 50 €/persona.

Nos han indicado que periódicamente van renovando los platos, sin fecha fija ni por temporadas, por lo que pienso que es un sitio para volver cada cierto tiempo a ver con que te sorprenden.