Santa Eulalia Boulangerie & Patisserie

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13/04/2016

Me quedé sin Canelé

Santa Eulalia es un lugar al que llevaría a mi suegra, para que me entiendan.
Sitio elegante y de postín. Tiene una parte de pastelería y otra de cafetería.
El café es un 7 en mi escala personal (está rico), el servicio, muy atento y sonriente y el lugar: amplio, con opción a mesas pequeñas, más íntimas, y mesas alargadas.

No recomendaría venir a trabajar a la cafetería porque el WIFI es del 98. Al menos la señal viene del pasado.

La oferta de dulces varía, pues algunos se les acaban rápido, en especial el "canelé" que es la especialidad del local y me quedé con ganas de probarlo. En su lugar compartí un "tigre" que es un dulce hecho con harina de almendras, harina de trigo, "beurre noisette", clara de huevo y chocolate por el pastelero José Alberto Trabanco.
Rico, pero confundí las almendras amargas con coco y no soy nada fan del coco.

Ponen música clásica y el público asistente es justamente la materialización de las personas que dirías "bien" y con una media de edad como para tener nietos.

Los precios son sorprendentemente ajustados, al menos en la parte de cafetería. No me fijé en la pastelería.

Tomamos: café espresso (1,50€), café con leche de soja (1,80€) y tigre (1,70€).

PROS: Céntrica/RCP muy buena/local elegante y amplio
CONTRAS: No es mi tipo de cafeterías/WIFI horrible

15/05/2016

Desayuno

Local muy bonito y espacioso. Buen pan de masa madre y buen café; la bollería tiene muy buena pinta. A los camareros se les ve un poco perdidos, deben de llevar abiertos poco tiempo.

04/07/2016

Pastelería artesanal en ambiente clásico y sobrio

Mayo 2016

Es una pastelería artesanal donde se ve cómo hacen todo y realmente todo tiene muy buena pinta, con precios acordes.

El lugar es casi como monacal, techos altísimos, música clásica, relax. Muy agradable.

15/02/2016

Delicioso!

Desde que cruzamos la puerta, nos quedamos con la boca abierta. La reforma del local ha sido exquisita, dejando ver los restos de lo que en su día fue una tahona y de una de las murallas de Madrid. Al otro lado del cristal, puedes espiar una manos expertas que preparan las delicias que saldrán al mostrador en unos minutos. Bombones, pasteles, panes que te hacen la boca agua. Antes de pensar en qué mesa sentarte, puedes quedarte embobado mirando cómo se prepara el café.
Niños bienvenidos porque el espacio es amplio y los fines de semana corretea una preciosa niña, hija de los dueños de la Boulagerie, que además hizo buenas migas (¡!) con la nuestra.
El dilema será qué pedir <3<3<3

16/03/2016

para una merienda elegante

buen sitio, quizás un poco apartado pero el local es estupendo. Buenos productos