Schönbrunn

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31/03/2014

El Versalles Vienés aunque un poco pobretón comparado con éste. Running por los jardines con una cuestas que "nipaqué"

24/08/2010

Palacio a las afueras

Al parecer era la residencia de verano de los Hasburgo, no entiendo muy bien que tuvieran dos, pues el Belvedere también lo era, al menos, según las guías que hemos leído... Total, a lo que voy. No entramos, sólo fuimos a ver los jardines, y merece la pena, enormes y muy bonitos, dentro hay incluso un zoo y un jardín de palmeras (hay que pagarlos por separado). A pesar de lo que te imaginas al principio, no son nada recargados. Merece la pena el paseo.

09/01/2009

Si te molan los palacios...

...vas a flipar con el de Sisí. Si no, prepárate para una tortura similar a Versalles.

Pero ya que estás ahí puedes ir al parque y al zoo. Sacamos un "Winter Pass" que, además, incluía el Museo de las Carrozas (mucho más interesante y didáctico) y el "botánico" (Casa del Desierto y Casa de las Palmeras, sendos ambientes climatizados con especies de plantas y animales de climas más cálidos).

Si se opta por las entradas no combinadas, conviene sin duda gastarse unos eurillos más y sacar el "Grand Tour" del palacio para no perderse las habitaciones más "suntuosas" de la emperatriz María Teresa.

Además, en una sala lateral y unos 17€ más por la entrada familiar podeis visitar el museo infantil, interactivo, sobre la educación, vestimenta, comida, etc. de los principitos y principitas austriacos-húngaros y austriacas-húngaras.

08/06/2008

Madame Tafetán lo descubrió en junio de 2008

Alejado del centro de la ciudad, Shönbrunn era el palacio de verano de los Habsburgo, hasta que llegó Sissi y se encaprichó, convirtiéndolo en su residencia habitual.
El palacio está bien, pero si tengo que recomendar algo son su jardines, con sus ruinas romanas falsas, el mirador en lo alto, el zoo y, sobre todo, el jardín botánico (para este último hay que pagar una entrada aparte). Una visita muy agradable.
Además, si se te hace la hora de comer, en dirección contraria al jadín botánico, hay un restaurante muy majo, en el que puedes comer bastante bien por un buen precio, dado en el sitio donde estás y el montaje que tiene.
Aunque está casi en las afueras, se puede llegar fácilmente en metro (ojo con los trasportes en Viena: se confía en la buena fe de la gente y has de comprar el billete y pasarlo por una máquina que no te impide el paso precisamente. Es muy fácil colarse, pero parece ser que las multas si te pilla el revisor son de órdago).