29/03/2012

@pascualdrake lo descubrió en marzo de 2012

Nuevos aires junto al Monasterio

A San Lorenzo de El Escorial le está llegando la primavera. La primavera gastronómica, me refiero. El pueblo vigilado por la silla de Felipe II está discretamente dejando paso, aunque con ciertas reticencias, a cocina más cosmopolita.
El pueblo cuya gastronomía debe su fama al legendario Charolés (que sigue siendo un clásico seguro) y otras tabernas, asadores, parrillas y locales de clásica distribución y comida castellana cocinada al estilo de las suculentas y sabrosas recetas de la abuela, se abre tímidamente a la modernidad, las tapas y los vinos con locales como Subiendo al Cielo, un bar que ha pasado por diferentes disfraces a lo largo de la última década y que desde hace año y medio sirve tapas y vinos sin haber perdido el copeo (amplia carta de gintonics, como manda el canon).
Cenamos muy bien: carpaccio de ternera, albóndigas con cebolla y alcachofas con salmón (estas apuntarlas). Voy ya pidiendo perdón por las fotos, son la peor publicidad porque no metí flash, prometo subir unas mejores la próxima vez que pase (o no).
De postre, un brownie casero recién salido del horno. Yo es que soy muy de brownies como estilo de vida.
Me gustó que además se han currado el tema de los vinos para descubrir etiquetas que se salgan un poco del circuito clásico. Pedimos un tinto de Extremadura muy económico y muy bueno. También había vinos de otras denominaciones a buen precio que se salían de las comodín.
Si caéis por El Escorial y os apetece salir un poco del circuito común, pasaros.