Qué alegría que alboroto, vuelve la más castiza! La Taberna la carmencita. Vivo en el número 16, calle de la Libertad. Por mis cristaleras he visto pasar revoluciones, he vist...

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04/07/2017

Casa de comidas de aires antiguos y subida de precio.

La Carmencita es un restaurante perteneciente a los mismos dueños de Celso y Manolo. Podríamos decir que son sitios bastante parecidos en cuanto al formato de comida pero Celso y Manolo es mas informal y tiene una buena barra para picar algo, aunque por otro lado es mejor la cocina que La Carmencita. Está situado en un local esquinero en la calle Libertad, cerca de la plaza de Chueca y la cocina es de corte tradicional, sin mucha floritura.

Del local destaca su decoración antigua, y es que parece mantuvieran parte de la decoración de la casa de comidas homónima que existió en este mismo emplazamiento, destacando los bonitos azulejos y suelo de madera.

Lo que más me interesa de este sitio es su horario continuo, y es que puedes desayunar, comer mas allá de las 16:00 o cenar a las 00:00 (cierra a las 2:00), lo cual puede venir bien algún día. No es que haya muchos restaurante con horario continuo, y ahora solo se me ocurren Puertalsol y Yakitoro, aunque hay mas.

La carta presenta bastante variedad, y todo es cocina tradicional. Los pescados que vi tenían muy buena pinta y creo que es buena opción decantarse por estos. Los traen de Santander, de donde proceden los dueños.

De aperitivo te sirven unas aceitunas y un paté de caza bastante bueno. A continuación probé unos frescos BOCARTES y luego unas correctas ALBÓNDIGAS DE TERNERA con patatas fritas. De la anterior visita solo recuerdo unas correctas LENTEJAS. En general está todo bueno y destaca mas al estar emplatado en una bonita vajilla clásica de La Cartuja.

El pan era bastante bueno.

En cuanto al precio me parece que está subido, y es que por lo anterior pagué 30€ sin postre ni vino.

22/11/2016

Tradición

Comida tradicional en un local reabierto pero con mucha tradición y mucho encanto. Gran cocina clásica, sin excesivas presentaciones pero con calidad, mimo al producto y mucho sabor.

La decoración estilo taberna clásica. Todo te recordará a tu abuela, las sillas, los platos y los sabores de cada plato... incluso el servicio te recordará a tu abuela: es atento pero algo lento. Incluso tiene sus despistes... nuestra reserva no aparecía..

En la carta hay de todo, tanto que cuesta elegir y está algo subida de precio ya que algunas raciones son caras para el tamaño que tienen. Al final comiendo poco se quedó el ticket medio en 35 euros por lo que con algo más elegido te vas de allí por unos 40.

En nuestro blog hay una crónica más completa por si queréis verla: viajesytapas.blogspot.com.es/2016/11/taberna-la-carmencita-el-sabor-...

06/10/2016

La pequeña Carmen, una auténtica de Madrid!

Madrid no deja de sorprenderme al igual que sus tabernas. Esta es única. Anda que no habré pasado veces por estas calles, aunque me pilla al otro lado de mi zona habitual, pero es que este barrio es maravilloso para tapear, tomar copas y comer bien. Este es el caso de la Taberna La Carmencita.

Para empezar cuando entras ya sientes algo especial, un cierto orgullo castizo, es como si retrocedieras al pasado y de repente te vieras tomando un vermú con Antonio Alcántara. Los azulejos de color azul, las mesas de madera y esas sillas más bien bajitas de toda la vida. Dicen que es la segunda taberna más antigua de Madrid y yo lo creo. Aunque solo sea para tomarse una cerveza o un vermú bien servido en su copa triangular, ya se convierte en una parada obligatoria y seguramente, no sea la única que hagas, como de hecho va a ser mi caso. Anda que ser de Madrid y no haber entrado aquí antes es de órdago!!

Antes que nada decir que casi todos los productos que sirven son ecológicos. A ver, no creo que cuando se abrió este local allá por el 1854 tuvieran esa preocupación pero lo cierto es que la comida es exquisita y si encima ya sabes que llevan menos flus flus de la cuenta, pues miel sobre hojuelas.

Vayamos a la comida porque salimos a reventar:

- Ensaladilla imperial, con bonito del norte y pimiento rojo asado.
- Tomates de la huerta con queso fresco, pues eso, de la huerta y fresco, no necesita más explicación.
- Rabas de Santander: En su punto justo de rebozado, en su punto de tamaño para compartir, simple y llanamente, para chuparse los dedos.
- Anchoas de Laredo: A quien le gusten las anchoas, que no duden en pedirlas. Como diría mi abuela, eran “hermosas hermosas”.

Los principales; puedes elegir entre las cazuelitas marineras, los rebozados y empanados, las cazuelitas de la montaña, las recetas de pastores invencibles, la carne de alta montaña o cualquiera de los pescados del cantábrico con patatas panaderas. En mi caso, pedí lo siguiente ya que me dejaron pedir medias raciones que no hay cosa que más me emocione:

- Media de albóndigas de ternera “eco” con salsa rubia. Lo de rubia era literal. Estaban riquísimas de sabor y textura.
- Media de rabo de ternera de Cantabria guisadito a fuego lento, lento …: este es el típico plato que no pediría yo en mi vida, no por nada, sino porque no tengo hecho yo el morro para los guisos, yo creo que en mi casa se hicieron tanto que me hartaron. Eso sí, os diría que fue uno de los rabos, quiero decir, guisos de rabo, más ricos que he probado yo en mi vida. ¿Suena así mejor? Sin lugar a dudas, plato ESTRELLA. Y las patatas … qué patatas!!

También se pidieron para el resto de comensales los siguientes:

- Pollo en pepitoria: R. siempre que viene a La Carmencita lo pide. Fue ella quien eligió este sitio y es que si tienes la oportunidad de conocer a esta maravillosa mujer con una vida llena de historias y un fondo humano muy poco común en estos tiempos, te das cuenta que quizás, lo mejor de este encuentro, fue tener la oportunidad de conocerla en persona y charlar con ella. Así que R. este post, con todo mi cariño, va a dirigido a ti. Muchas gracias.
- Verduritas de la semana salteadas con ajito, patatita crujiente y huevo ecológico: Hay que decir que la persona que pidió este plato es celiaca y la amabilidad y delicadeza del servicio no pudo ser mejor, friendo todos estos ingredientes en una sartén aparte con aceite limpio para que no hubiera una traza de gluten. Es para tener muy en cuenta.
- Solomillo de vaca a la sartén
- Merluza del cantábrico

Todo lo anterior, bien regadito con dos botellas de vino tino de Mallorca, 12 volts, que además de ecológico, es solidario ya que una parte va a destinada a estos fines.

De postre y por invitación de la casa, un pedazo de tarta de chocolate y otro que no llegué a probar o moría allí mismo del empacho. ¿Y con qué regamos esto? Pues con champange …. Vamos, que vaya comida espectacular a golpe de un miércoles de octubre … para no olvidar. Lo curioso fue que estas invitaciones de la casa las trajeron con una vela como si fuera el cumpleaños de alguien, así que bueno, me dejaron hacer los honores, soplando la vela y pidiendo deseos, que en mi caso, fueron 2, que pedir es gratis!!

En resumen, FANTÁSTICA COMIDA, FABULOSO SERVICIO e INMEJORABLE COMPAÑÍA.

La taberna de la Carmencita sube como la espuma convirtiéndose en uno de mis TOP TEN de Madrid. Si Dios quiere, prometo repetir con las personas que estuvieron presentes en mis deseos.

Por si fueran de interés, los siguientes datos:
- Miércoles octubre 2016
- Comida
- 5 personas
- Precio medio persona: 35-40 € (depende mucho de las bebidas, como en todos los sitios).

13/11/2016

Buena calidad a precio de turista

Mantiene el encanto del local centenario, y también su incomodidad. Nos tocó en el salón de abajo, y sufrimos sus estrecheces.
Buen servicio y buena calidad por ejemplo en las anchoas y las chuletas, pero raciones pequeñas a precio elevado. Los vinos bastante caros también.

20/05/2017

Un clásico súper agradable

Mayo 2017

Café + mini tortilla con atún y mayonesa, rico, especialmente el café.

Servicio un pelín distraido y lento pero el lugar es tan sumamente agradable que no importa.

Carta muuuuy variada tanto para desayunos como para comidas y cenas.

05/09/2016

Se come muy bien. La decoración está muy bien y muy cuidada.Fui con un gruo grande de amigos y salimos todos satisfechos. Eso sí, es un poco caro, todo hay que decirlo.

06/08/2016

Casticismo con ventanas al Cantábrico

Todo bastante acertado. El único punto en contra se lo llevan las anchoas; caras para su justisima calidad

20/05/2014

Taberna castiza, cocina muy tradicional.

20-05-2014, mediodía.

Se me ocurren dos grandes razones, para visitar la Taberna de la Carmencita: a) Ver in situ, como era una taberna de los madriles del siglo XIX, con sus paredes de azulejos, su decoración toda de madera, sus mesas y sillas de madera clásica (mesas enanas para los gustos actuales, y sillas harto incómodas para los culos modernos), pero con regusto clásico, antiguo. Y b) rescatar de tu baúl de los recuerdos, los sabores que un día disfrutaste con las comidas que te hacia tu abuela, no en balde, la Taberna se jacta de tener más de 75 recetas rescatadas del recetario tradicional español.

Ambas razones o cualquiera de ellas, pueden ser perfectamente válidas, pero, si eres un poco finolis, tanto la falta de luz como el decorado, te puede dar un cierto repelus, y si además, tu estómago se ha acostumbrado a otros sabores, presentaciones y texturas, pues como que te puedes encontrar ajeno a lo que allí se cuece.

No obstante, y por cualquiera de las razones indicadas e incluso ambas, es conveniente pasar por aquí.

En cuanto al trato en sala, es muy correcto, con muchas ganas de agradar, te cantan las bondades de sus productos, elaboraciones, etc.

Se inicia con un aperitivo de Pâté de ternera, jugoso, con buen sabor y un excelente pan.

Compartimos:

- Entremeses calientes, compuestos de Croquetas cremosas, bien sin más, Rabas crujientes, reguleras, Taquitos de queso empanados, prescindibles y Mejillones tigre, quizás lo mejor de este plato.

- Lomos de rape rebozados acompañados con pimientos asados y patatas panaderas: Con diferencia el mejor plato de la comida, pescado muy fresco, muy bien rebozado, pimiento normalito y patatas espléndidas.

- Albóndigas de ternera en salsa y patatas fritas: Patatas muy bien fritas sin gota de grasa, albóndiga bien de sabor pero un poco blanda, la salsa en cambio, para mojar y mojar pan.

Como postres:

- Madrid-Santander, su versión del París-Brest, postre inventado a finales del XIX: Masa que recuerda al sabor de los profiteroles, rellena de crema de avellana. Delicioso

- Arroz con leche, con vainilla y toffe salado (Degustación obsequio de la casa): El toffe salado, es un buen contraste al mezclar con el arroz, cambia totalmente el sabor global. No está mal.

Con cervezas Cibeles, y clásicos cafés con hielo, finaliza esta experiencia.

A modo de resumen

Lugar pintoresco, con una cocina que aunque auténtica, es demasiado tradicional para los gustos actuales, tiene lógicamente su público, aunque hoy estaba prácticamente vacío.

13/05/2014

BONITA TABERNA CASTIZA Y DE MODA CON COMIDA REGULERA

TABERNA LA CARMENCITA es una casa de comidas que lleva años en Chueca. Su problema estos años ha sido que ha ido pasando por diferentes dueños que no han sabido gestionarla bien, por lo que hasta hace poco estaba muerta. Ahora, los nuevos dueños, cántabros y dueños de sitios como Deluz o Días de Sur en Santander, han sabido resucitarla y ponerla bastante de moda. De hecho, en este año que llevan abiertos (desde abril 2013), lo llenan muchos fines de semana.

Yo llevaba tiempo intentando ir pero por un motivo u otro, siempre tenía que acabar anulando la mesa o, cuando por fin iba a ir, ya estaba completo. Parecía como si me quisiera gastar el destino una broma macabra prohibiéndome ir a la Carmencita.

Y ahora que por fin he ido, mi sensación es que realmente no me estaba perdiendo mucho y que podía haber seguido viviendo sin conocerla.

El local es bastante chulo. Han mantenido perfectamente la esencia de taberna antigua con mucho encanto. Detalles como las vajillas antiguas, la cubertería o los trapos de cocina como servilletas contribuyen a esa aire de taberna centenaria.

Para dos, la mejor mesa es la situada nada más entrar a la izquierda, pegada a la ventana. Reservad expresamente esa mesa.

A nosotros no nos pudieron sentar ahí y nos sentaron pegados a otras mesas, y es que el local, al ser muy estrecho y bastante pequeño, tiene algunas mesas excesivamente juntas, algo que no me gustó.

Pese a ese fallo, el sitio hay que reconocer que es bastante chulo. Merece la pena conocerlo.

Curiosamente había bastantes guiris cenando ese día, un lunes antes de Semana Santa. Entiendo que, para un extranjero, es un sitio muy auténtico.

La cocina, y este es un punto muy a favor, abre continuamente de 9 de la mañana a 2 de la madrugada. Por tanto es un sitio de esos a tener en cuenta para cenar tarde como ocurre con Gabinoteca, Caripen, Hamburguesería HD, The Hall, Don Lay.

El concepto cocina abierta todo el día me encanta. A veces pienso por qué coño en Madrid no hay sitios que abran las 24 horas del día, al menos en fin de semana. ¡Ni siquiera el Vips abre!. Y no me vale un maldito McDonald’s.

Se supone que Madrid es la ciudad de la diversión y de la fiesta, una ciudad donde puedes salir de farra un lunes y pasártelo genial, y en cambio no hay un jodio sitio que siempre esté abierto. París, Londres, NY… en todas las grandes ciudades hay restaurantes abiertos las 24 horas pero en Madrid no.

Pasemos a la comida. La carta es amplia y con platos que, al menos por el nombre, parecen bastante apetecibles aunque luego el resultado sea sin más.

De primero tomamos los entremeses calientes de la Carmencita (17 €) que permiten probar las croquetas (buenas), rabas crujientes (muy ricas), taquitos de queso empanados y tigres (ambos sin más).

De segundo, el cordero de primavera de alta montaña a la cazuela (19 €) no me dijo gran cosa. Estaba jugoso y tierno pero me esperaba más sabor.

Respecto a las albóndigas de ternera (14,50 €) me dices que son las de Ikea con una salsa rubia y me lo creo. Flojas.

No tomamos postres porque la verdad es que las raciones son enormes y acabamos muy llenos.

Eso sí, nos pimplamos un Ribeiro y un Godello a 23 € cada uno.

Al final la cuenta salió a 110 €, 55 € cada uno. Si quitamos una de vino -no es normal que dos personas beban tanto- el precio medio de la Carmencita oscila en los 40 €.

No es nada barato y lo considero algo carillo para la calidad de los platos.

Por menos dinero y mejor calidad, puedes comer en La Maruca, otro sitio de un cántabro. Y por igual precio, 45 €, en Cañadío comes mucho mejor.

Sé que he probado pocos platos para dar una opinión muy sólida pero lamentándolo mucho, con lo que he probado, es difícil que repita. Si quiero sitio castizo y me da igual que no esté de moda, me voy a Lucio.

De todas formas, como mal no se come, como el sitio es muy chulo y como el concepto “cocina siempre abierta” me encanta, no le voy a dar peor nota.

Rosalía Martínez (Pi...

jejeje 24 horas al día un restaurante? saldría carillo pagar al personal,no? :D

13 de mayo de 2014

ALBERTO DE LUNA FANJ...

Hombre en Burgos sería la ruina, pero en Madrid...algún Vips como el de Lista o Goya podía abrir 24 horas en fin de semana...desde luego que clientes iba a tener

13 de mayo de 2014

Rosalía Martínez (Pi...

ah vale, que con un vips te conformas... sí, uno en Sol o Cibeles igual sí rulaba, si. Qué tal una furgo vips, como la de los gofres pero en vips? :p

13 de mayo de 2014

25/04/2015

Ha dejado de encantarme

Antes me encantaba, pero fui el otro día a cenar (23 abril 2015) y mi impresión ha cambiado mucho. Me pareció carísimo (una ensalada, una ración de fritos, una poción de tarta de manzana para compartir y 2 copas de vino... 54€). Los precios de la carta no incluyen IVA y en general el conjunto ha perdido.

24/08/2014

Esperábamos mucho más

Comimos cosas para compartir, y es verdad que nada estaba malo pero ninguno de los platos nos pareció ni mucho menos que excelente

Salpicón de marisco, entremeses calientes y albóndigas, nada de ello sería para repetir.

El sitio tiene mucho encanto aunque es un poco incómodo, es normal porque es un sitio muy antiguo, según ellos mismos, la segunda taberna más antigua de Madrid.

El servicio cordial incluso amable pero bastante lento.

Sinceramente, demasiado reconocimiento para un lugar ramplón, quizá sea por todas las décadas que lleva abierto...

Mónica Gutiérrez-Aller + seguir 72 sitios, 30 seguidores

13/12/2013

Cocina de la abuela

Es como ir a comer a casa de la abuela, con el encanto de una taberna centenaria, pequeñas mesas sin ningún artificio, azulejos “de los de toda la vida” en las paredes, vajilla diferente para cada plato, comida casera, casera….lo que digo, como estar en casa de la abuela disfrutando de cocina tradicional, con el añadido de una materia prima muy cuidada que pone especial atención en la ecología.

La carta estaba repleta de platos tradicionales, (75 platos distintos según reza su carta de presentación), y reciben con un aperitivo de la casa, pudding de rape, realmente sabroso, anuncio de una prometedora comida. Éramos dos personas y como entrante optamos por unos entremeses fritos, muy variados y nada aceitosos, incluían tigres, queso, rabas, croquetas, …una ración muy abundante; y como platos principales probamos el pollo en pepitoria, un pollo ecológico deliciosamente guisado con la tradicional pepitoria, y albóndigas de ternera de toda la vida, con sus patatas fritas y su salsa, que estaban ¡riquísimas!!. Y como siempre digo, no soy nada de postres, pero con una cocina tan casera y tradicional probamos una tarta tatín de hojaldre, nada dulce, así que me encantó.

La carta de vinos es muy amplia, con muchas referencias a vinos orgánicos y ecológicos, en nuestro caso probamos un Ribera del Duero, Eremus roble, con breve crianza en barrica, muy recomendable.

Y la cuenta bastante aceptable, unos 82.-€ para dos personas, con unas raciones realmente generosas, cocina deliciosa en un ambiente acogedor, disfrutamos muchísimo de la comida.
Muy profesionales y atentos todo el personal, una opción diferente en Madrid para comer muy muy bien.

01/06/2014

Este es otro de esos sitios que nunca sabré que secreto tienen para triunfar.

Es una taberna antigua remodelada que sirve comida muy normal a precios menos normales.

Yo es que sigo sin encontrarle sentido a comer comida de menú de medio día en cualquier restaurante de Madrid y pagar unos 55 € por barba (con vino).

Todo muy típico y muy castizo, pero el sablazo esta garantizado.

No vuelvo a pagar eso por comer croquetas, tigres (muuuy malos y grasientos), corderos y similar.

La comida no esta mala, pero los precios son excesivos.

El servicio bueno y atento.

No volveré

spider72

A mi no me gustó nada. Comimos en un sótano, vinos servidos en cristal gordo y la comida muy muy regular. Un servicio muy "cachondo" eso sí, todo era buenrollismo pero ahí se acaba todo. Los vinos todos muy raritos y muy explicados en la carta en plan de colegueo, pero después al menos el que pedimos era de calidad muy muy regular (y no soy de nariz fina precisamente). Y caro. Muy muy caro. No lo recomiendo.

2 de junio de 2014