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Taberna la Lata de Sardinas - CERRADO

Calle del Limón, 12 , Madrid

<m> Ventura Rodriguez 3

Una taberna diferente donde nos esforzamos cada día por dar lo mejor a nuestros visitantes. Teléfono de reservas 910255737.

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23/05/2016

Una lata

Cena Mayo 2016

De la serie "cenas al margen del 11870", o aquellos tiempos en los que salimos a cenar basándonos en modas, feelings o decoraciones cucas, sin consultar (por mi parte) en absoluto esta web. Así a las bravas reservamos en el turno 21h. Ambos turnos completos.
Local austero, de luz tenue y mesas y sillas setenteras, la nuestra era plegable y se plegó, aunque afortunadamente no teníamos aún nada en la mesa. Incómodo.
Carta con clásicos modernos: gyozas, tarteras, risottos, carrilleras...Servicio atento
Pedimos:
Tartar de atún con helado de mostaza (9,9€): tomate troceado sobre base de mezclum coronado por un mazacote de hielo escarchado al que solo le pudimos meter mano cuchillo en mano. Mal.
Gyozas (1/2 3,9€). Fritas. Muy buenas
Tartar de salmón con mango (12,5€), Rico el salmón, buen punto de maceración, aunque algo escaso. De base ensalada mezclum que resta.
Carrilleras al mole poblano (14,5€), sobre una base de puré picantón, carrilleras tiernas pero sin rastro de mole.
Rematamos con una tarta de queso correcta.
Con 3 cervezas y un vino 56€

Es una opción económica, aunque es incómodo, mucho. Y entre el troncho de helado y la carrilleras de mole sin mole las sensaciones no fueron buenas.

15/01/2016

La lata de sardinas: El “cuéntame” gourmetoso.

El pasado 4 de Junio coincidían dos cosas: El corpus (no se trabajaba) y el cumpleaños de mi hermana. Como siempre la responsabilidad familiar fue a parar a mí, aunque esta vez derivé, y estando en el mítico Merino, tiré de la lista mágica de mi compañero de Morrete, Héctor.

El elegido fue La lata de sardinas, situado en el mítico barrio de Conde Duque.

Situado en la calle Limón, y con una decoración minimalista, tirando un poquito de años 70, con unos muebles que serían la envidia de Herminia y Merche de Cuéntame, no se asemeja a nada de lo que hay alrededor.

Pedimos unas cañitas para ir abriendo boca y nos trajeron la carta.

Las raciones tienen un precio muy asequible por lo que me vine un poco arriba. Al pedir el camarero me aconsejó que eliminara dos platos de mi comanda si queríamos salir vivos de allí. Agradecemos su honestidad ya que aun habiendo eliminado esos dos platos salí bastante bien.

Primero pedimos unas croquetas. Cada semana van cambiando el sabor de la croqueta y a nosotros nos tocó la de gambones. Muy rica, estaba bastante cremosa, como le gustan a un servidor, crujiente y con poca grasa en su exterior. ¡¡Muy recomendables!!

Os dejamos con las fotos de nuestra visita para que vayáis haciendo hambre.

Para conocerlos un poquito más, puedes leer el post que les hemos dedicado en nuestro blog: morretefino.com/2015/06/12/la-lata-de-sardinas-el-cuentame-gourmetoso

27/01/2015

Taberna muy personal para amantes de la buena mesa.

Unas sillas de colegio, no de esas que tratan de parecer de colegio, de colegio de verdad, como la mesa, incómoda y estrecha para los tiempos que corren; los niños bien crecidos que tratan de comer y los abrigos con que se cubren en el frío invierno tienen el sitio justo en estas mesas de madera. Un par de anoréxicas estanterías soportan unos juguetes desconocidos para cualquier niño de hoy en día. Una ilustración de trazo naif y reflexión jocosa completa una sala que más tiene que ver con los comedores escolares que con los restaurantes que se violan mutuamente por aparecer en las revistas de moda.

Lata de Sardinas no es un sitio de moda, no creo que llegue a serlo nunca y dudo mucho que lo pretenda, aun así llena sus mesas sin problemas en los servicios de fin de semana; tampoco es un bar, ni de los rancios ni de los cool, tiene barra eso sí, minúscula como todo, pero aguanta unos cuantos pares de cañas bien tiradas y patatas fritas, sí patatas fritas sin más, de las de siempre. Sus dueños dicen que es una taberna o eso reza el cartel, pero creo que es algo más personal que una taberna a pesar del recuerdo melancólico, ambiguo y actualizado que evocan estos lugares.

La luz tenue, más por falta de medios que por decisión propia, o eso da la impresión, baña veladas informales de buena gastronomía a base de platos que se pueden compartir pero que perfectamente pueden funcionar de manera individual. Formas relajadas, ropajes descuidadamente calculados y miradas enérgicamente difusas de unos jóvenes cada vez menos jóvenes que se dejan seducir por los sitios pequeños, las grandes historias corrientes y las regiones oscuras que quedan entre los focos de los mass media.

Boca a boca, así llegue yo y supongo que mucha gente antes que yo, no la suficiente como para requerir la atención del gran público, y casi mejor. A la pregunta de si existen realmente buenos sitios para comer que escapan a los radares generales mi respuesta es un rotundo sí, algo que desde hace algún tiempo y con buenas mesas a mis espaldas llevo barruntando.

Algunos pueden pensar que Lata de Sardinas es cutre o incómodo, y puede que tengan razón pero…¡que les den!, esto no es para ellos. Esto es para gente de una generación concreta, personas que se han dejado barba, que cambiaron las telas de sus camisas y que empezaron a interiorizar sin saberlo, mientras comían sus galletas Dinosaurio, que no iban a vivir mejor que sus padres, bueno ¿y qué?, que no iban a tener las cosas que tuvieron ellos; pero decidieron que eso no iba a ser un impedimento para buscar ligeras alegrías en los huecos que les dejaba el día.

Esta generación abrazó Twitter y se le cayó el mundo a los pies cuando su sobrino de 15 años le dijo con gesto serio que no se hacía Facebook porque es algo de viejos. ¡¿Pero qué?! ¿Nos hemos hecho mayores? La respuesta no es dulce, pero puede decirse que sí. Este restaurante es para ellos, porque a pesar de la crisis, bien sea por moda o por Dios sabe qué, una buena parte de las nuevas generaciones se han preocupado por comer bien y por hacerlo cada vez mejor.

Los platos que aquí sirven son el síntoma de una generación que se ha buscado la vida como ha podido entre las brasas de una violenta crisis, una condición pero no una excusa para ponerle cariño al trabajo de cada día, plantarle una sonrisa a los malos tiempos y abrazar la honestidad como bandera al no tener muchas otras banderas más que abrazar.

Extremadamente cremosas y sorprendentemente crujientes por fuera son sus croquetas caseras. Delicioso y sin nada que envidiar a muchos otros el tataki de ternera bien aderezado con soja y mostaza. A gran nivel también el pulpo a la lima. Pero sin lugar a dudas los mejores platos suelen venir de las recomendaciones fuera de carta por las que siempre es bueno dejarse llevar. Originalidad, calidad en los productos, honestidad y personalidad en las elaboraciones y un ambiente singular y desenfadado hacen de Lata de Sardinas uno de los rincones más recomendables, diferentes y agradables en los que disfrutar de la buena mesa en nuestra querida capital.

Twitter | Instagram: @traslamesa

Web: traslamesa.com

spider72

Pues es curioso porque sí que le dan al tema marketing, yo me los he encontrado en alguna revista de avión de las que están en el respaldo y en alguna reseña de revista de esas tipo squire, o gentleman...

27 de enero de 2015

Alex Sardina

pues crredme cuando os digo que no gastamos nada en marketing.... palabra de sardina... ;) .... gracias por tus palabras @tras la mesa

27 de enero de 2015

spider72

Pues te aseguro que yo he sabido de vosotros por eso...a ver si lo encuentro que estaba muy chulo el comentario.

27 de enero de 2015

TLM

spider72 me da que con lo que me dices voy a tener que prestar más atención a las revistas de los aviones, suelo optar por otras lecturas. Sobre lo que dices de revistas tipo Squire o Gentleman no dudo que se haya mencionado, cada vez se buscan más sitios de este tipo y la zona de Conde Duque esta muy de moda. No me apetece citar ejemplos pero creo que sabes perfectamente como funcionan muchos restaurantes en el tema marketing y creo que este no es el caso, por lo menos es la impresión que me ha dado. (Alex Sardina no me ha sobornado)

27 de enero de 2015

spider72

Jajajaja yo sé muy poco de casi todo y mi comentario no iba por ahí...lo leí porque al final del vuelo me leo hasta la composición de la cocacola y luego he leído la tuya y me apetece doblemente ir a la lata!!

27 de enero de 2015

je suis béatrice

Qué pocos libros se leen ya en los aviones...( y en el metro, y en el AVE).

27 de enero de 2015

TLM

spider72 creo que has alegrado el día a los editores de revistas de avión.

27 de enero de 2015

spider72

Jajajajjaa oye que hay cosas chulas I swear!!

27 de enero de 2015

spider72

@jesuis es que yo sólo tengo ojos para la azafatas

27 de enero de 2015

je suis béatrice

;-)

27 de enero de 2015

05/10/2014

Detalles sencillos, excesivamente sencillos incluso, no hay más que echar un vistazo a la tarjeta de visita.

Local modesto, austero, con cuatro mesas en la sala de entrada junto con una barra para tomar algo y pequeña sala interior con tres mesas desparejadas con salvamanteles y servilleta de papel y un jarroncito con un clavel natural como único adorno. Las sillas de mi mesa eran exactamente iguales que las que tenía mi abuela en su cocina allá por los años 70. No hay más que algunos cuadros colgados en las paredes y una repisa con algunos cachivaches y juguetes de colección.

Servicio muy amable y cercano, atento a las necesidades del comensal.

Todos los platos son muy apetecibles, pregunto si es posible tomar medias raciones para poder probar más cosas. Algunos pueden servirlos en media ración, en concreto, las croquetas (6 ración completa), las gyozas de pollo y las alcachofas.

Así es que mi elección es la siguiente:

Gyozas de pollo…fritas con salsa de soja y mostaza verde (1/2 ración, 4 u, 4,95€). Buenas, masa correcta, el relleno algo escaso. La salsa acompaña muy bien el plato y como detalle divertido unos garbanzos torrados recubiertos de polvo de wasabi muy picantes.

Alcachofas en tempura…con parmentier de hongos y alioli de miel (1/2 ración 5€). Tempura perfecta. La parmentier de hongos estaba rica pero para mi gusto no acompañaba demasiado bien a la alcachofa, así como tampoco la miel de la que por supuesto, prescindí.

Sardinas marinadas…tejas de albahaca y almendra y vinagreta de gintonic (ración 9,95€) Sardinas muy ricas aunque con alguna que otra espina. Un pequeño toque de fruta de la pasión muy acertado. La vinagreta de gintonic realmente lograda así como las tejas. El problema es que mi estómago estuvo recordando las sardinas con gintonic toda la tarde; demasiada fusión o demasiada comida, a veces mi estómago no está a la altura de mis ganas.

Para terminar un té verde a la menta (1,50€), ya no tenía hueco ni para un bocado más.

Acompañé la comida con dos copas de vino blanco godello, quiero recordar que se denominaba Louro do Bolo, muy bueno (2,95€/ copa).

Cuenta final 27,20€. La RCP es correcta, aunque si tenemos en cuenta la austeridad del sitio y el ahorro hasta en el último detalle, no es tan económico como inicialmente pudiera parecer, con un plato principal de más enjundia como el tartar de lubina o alguna carne y un postre, la factura se dispararía a unos 35€ y aquí ya compite con otros que pueden hacerle sombra.

23/08/2015

Fan absoluta

No sólo está todo delicioso, además son encantadores.
Y viva su mousse de chocolate con aceite y sal, para tripitir.

17/02/2014

Sorprendente comida... y muy buen rollo!

Fuimos un sábado lluvioso a comer con amigos que conocían al dueño. Buena materia prima, buena cocina... y ese toque de creatividad que hace que quieras volver a por más!
El local es pequeño, 5/6 mesas. Decoración sencilla pero diferente, (muy malasaña), la música fantástica, nada comercial, y la simpatía y cercanía del personal hacen que en este local reine el buen rollo. Gran puesta en escena para disfrutar de la comida, española con un toque de creatividad muy interesante.
Todo lo que probamos estaba muy rico, pero destacan especialmente las alcachofas rebozadas con parmentier de hongos, el arrocito con boletus y los postres espectaculares... especialmente esta tarta de queso idiazabal y la mousse/crema de chocolate con aceite de oliva, sal maldón y chile... Increible!
Bien hecho, sardinas!

01/07/2014

Lugar muy personal y recomendable

Luchar hecho con mucho mimo en todos los detalles. En el trato personal del servicio, la decoración, la música y la carta. La comida toca de distintas variedades, con una buena selección y platos muy bien interpretados. El local resulta íntimo si evitas las noches pico, y es ideal para una noche en buena compañía.

12/02/2015

Maridar lo descubrió en noviembre de 2013

Menú 10,95€

12/12/2013

pendiente de picotear

La carta tiene buena cara, como gyonzas japonesas y tal...

Yo ayer me tomé allí dos cañejas con una amiga. Si dicen tener espíritu de taberna, se agradecería que te pusieran una tapita un poco más sabrosa que las patatas de la primera. En la segunda se marcaron unas aceitunas que estaban ricas, eso sí.