Taberna La Mina

Taberna típica de Madrid, con más de 60 años, famosa por sus gambas a la plancha y pinchos morunos, cerveza de grifo, conservas y tostas.

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28/01/2016

De pequeño bebía Trinas, ahora vuelvo a por las cañas

El bar ha cambiado su fachada y algo su decoración interior desde que con poquitos años de edad mi padre me llevaba allí los domingos por la mañana.
Entonces yo bebía trinaranjus de naranja y picaba alguna gambita a la plancha ya pelada (niño de papa). Pero se me quedó grabado ese ambiente de cañas y ese olor a gambitas a la plancha.

El pasado viernes volví tras muchos años y mis impresiones son las siguientes:

- Cerveza Mahou y cañas bien tiradas.
- 5 gambitas a la plancha x 2€
- Pincho moruno x 2€

Estuvimos un par de horas bebiendo cañas sin parar y comiendo gambas y la cuenta final salió a 15€ / persona. Muy buena relación consumo/cuenta.

Y una curiosidad: según comenta otro usuario, antes debía haber bufanda del Atleti como decoración. Eso ha cambiado: fotos de Raúl y Zidane firmadas y carteles de partidos del Madrí.

17/02/2015

Gambas y pinchos morunos

Y así podría estar horas y horas...

5 gambas - 3,5€
1 pincho - 2,5€

Tienen terraza y son un cielo de tíos

Lizzard

@Davidperezf porque las chips quedan monísimas!!! :)

18 de febrero de 2015

26/09/2013

Terraza!

Terraza con raciones y cañas estupendas a precios razonables. Imprescindible la cecina, resolutiva la ensalada de tomate y no están nada mal las navajas.

14/12/2011

Genuino y clásico bareto que me encanta

Auténtico bareto madrileño que debe de figurar en el capítulo de imprescindibles.

Mantiene su vieja estructura de despacho de vinos a granel con su zona para tal uso al fondo, pero ya sin uso.

Barra larga con cuatro cosas de muestrario y en su parte de atrás estantes escalonados para botellas con tres dedos de polvo que se supone están a la venta. Barriles de cerveza compartiendo espacio con la gente y el suelo acorde con el resto del escenario: lleno de servilletas y cáscaras de las gambas.

Entre la barra y la calle un minicubículo, que debe ser anticostitucional, con plancha y pobre mujer sudando dentro mientras hace las dos especialidades por las que acude la gente: miniración de gambas a la plancha y en muy segundo lugar pinchos morunos. O sea, si comes lo que tienes que comer terminas con las manos pringosas. Las demás viandas absolutamente prescindibles.

Le caña de cerveza muy normal (mejor pedir botellín de Mahou para beber a morro) y del vino ni hablamos.

En verano terrazita en la todavía calle tranquila en que se ubica.

Y el personal para no hacer amigos, pero en su sitio.

Uno de esos sitios guarretes y absolutamente genuino del bareteo madrileño, de lo que ya, lamentablemente, va quedado poco.

Lo confieso, me encanta.