Restaurante Taberneros

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11/01/2015

Más gusta aunque me gustaría más si hicieran mejor el pescado

Entramos por casualidad y no nos arrepentimos (casi). Los entrantes eran todos muy apetecibled. Nos decantamos por las samosas y la berenjena. Las primeras venían acompañada con tzatsiki, lo cual resulto todo un acierto. La bererenja estaba muy sabrosa también. De segundo, muy ricos los ojos de dragón aunque solo recomendables si eres un enamorado del curry. En cambio, la merluza estaba un tanto seca :( De póster unos piononos que hace mucho que no comía, y que son difíciles de encontrar en un restaurante en Madrid (creo).

Por lo que pudimos comprobar por la clientela y los camareros un sitio para desgustar buenos y variados vinos, tal como dicen la mayor parte de los comentarios. El servicio correcto y simpático

30/11/2013

Está bastante bien

He estado otras veces, pero siempre era imposible conseguir sitio sin reserva y nos teníamos que conformar con tomar algún picoteo en la barra. Pero el otro día, al pasar por allí, decidí probar suerte y, tras esperar unos minutos, nos prepararon una mesa. Pedimos las croquetas de pringá (un clásico del sitio) que estaban ricas, pero dentro de la normalidad; el tiradito, creo que de dorada, insuperable. ¡Qué cosa más rica, por favor!. De hecho, lo pienso fusilar en casa ;-) . Luego llegó el tataki de atún, de muy buena calidad pero, en mi opinión, llegó excesivamente frío a la mesa y para termnar unas kefta bastante jugosas. De postre el flan de queso que le gustó mucho a mi acompañante. Fiel a mi costumbre de ser poco dada a los postres no pedí ninguno. El vino un Tentenublo, para mí todo un descubrimiento. Al final la cuenta, unos 80 euros (menos unos céntimos). Me pareció buena relación calidad-precio. La atención bastante cordial.

27/01/2013

Buscábamos un sitio para tener una cena tranquila y resultó el sitio perfecto.
La cena fue muy agradable, optamos por sacar varios entrantes y cenar de picoteo.
La carta es bastante variada y tiene platos fuera de lo común. En cuanto a la carta de vinos, era bastante extensa pero no conocíamos ninguna de las referencias, el vino más barato eran unos 17 €. Escogimos un vino de Toro, que se llamaba Campesino, y fue todo un acierto.

Para los 4 pedimos:
- 1 cecina: rica y abundante
- 1 ensalada con quesos: rica y abundante
- 1 papas con pulpo: plato atípico, con una salsa con pimentón y no sé si cilantro. Ración pequeña
- 1 sartén de huevos con butifarra y alubias blancas
- De postre 1 ración de tarta de chocolate (un poco seca) y 1 ración de tarta tatin (rica).
En total fueron 88,25 €.

Si en lugar de cenar de picoteo hubiéramos optado por compartir alguna ración y tomar un segundo cada uno, el precio se hubiera acercado a los 30-35 €/persona que figura en otras opiniones.

EDITO: volvimos a comer casi un año después, en enero de 2013.

Fuimos 5 personas y cominos:
- 1 ración de cecina: tan buena como la última vez
- 1 papas con pulpo: ración de mayor tamaño que la última vez
- 2 costillares con romero y miel (fuera de carta): ricos
- 2 risottos de berberechos y trufa (fuera de carta): también bueno
- 1 tataki de atún: me guardo el comentario para el final
- 3 postres
- 1 botella de tinto Vespes, D.O. Montsant, que nos recomendaron: bastante bueno
En total fueron 155 €.

Comida bastante coherente y satisfactoria si no fuera por el tataki, que, para más inri, es un plato de la carta. El tataki de atún, pese a ser un plato típicamente japonés, en el que el pescado se sella por fuera y se deja crudo por dentro, es tremendamente versátil, siendo fácil de adaptar a los diferentes estilos de restaurantes (con mayonesa de wasabi, coucous y frutos secos, salmorejo, con verduras a la plancha...).
En este caso, el tataki venía servido en una fuente con forma de barco que no me pega nada ni con el resto de la cocina ni con el local. Además, viene bañado en una salsa de soja en la que ha sido marinado, resultando el pescado y todo su acompañamiento terriblemente salado.
Como ya he dicho, para mí, este plato es un fallo de la carta, porque desentona terriblemente con el resto, quitándole coherencia a la propuesta.

01/05/2013

De mis restaurantes preferidos

Tenía muchísimas ganas de ir y a pesar de eso salí encantada. Expectativas cumplidas y superadas. El personal encantador, el sitio muy chulo, la mesa que nos dieron junto a la ventana perfecta. Pedimos las samosas -mucho más que deliciosas- la ensalada templada de tres quesos -riquísisisisima-, y los ojos de dragón -buenísimo y eso que no somos nada arroceros-. Bueno, todo magnífico. El vino, un Txakoli de edición limitada, rico rico. Los postres un poco menos alucinantes pero también muy bien. El brownie muy rico y el flan de queso bien, aunque la crema que acompañaba al queso no nos convenció. En total todo lo dicho por 70 euros, más o menos lo que nos imaginábamos.
Bueno, que se ha colado en mi top personal de restaurantes de Madrid.

29/12/2012

Buena carta de vinos, comida muy regular

En pleno centro, al lado de la Calle Mayor, está este restaurante con aire de taberna de siempre, con paredes de ladrillo pero renovada. Tienen comida tradicional con mezcla fusión. Carta extensíma de vinos, pero la comida nos decepcionó, sobre todo porque uno de los platos nos lo trajeron súper frío y otro que es como muy típico, el de los ojos de dragón, no nos pareció nada rico. Cenar sale por unos 27€ persona. Podéis ver el detalle de nuestra visita en: hoycenamosfuera.com/2012/12/28/restaurante-taberneros

11/10/2012

Pues me temo que voy a ser el verso suelto . Animado por las criticas fui con mi mujer hace unos dias por primera vez. Y como ya anticipaba mi primera frase fue una gran decepción. El lugar es agradable, si, y tiene una buena carta de vinos pero .... El servicio, ay el servicio. 3 elementos sacados de la serie "Aqui no hay quien viva", cada cual mas confianzudo y falto de tacto. Mucha parafernalia con el vino pero poca profesionalidad en los detalles. Veamos.
Nos sentamos en la barra y mi mujer pide un cava y le dan a catar un rosado de una botella abierta; lo prueba y estaba muerto, sin una burbuja. Mi mujer dice que no le convence y el camarero insistiendo que la uva, que la añada ... al final lo prueba él, se da cuenta del error y lo retira, abre una botella de cava blanco que, ese si, estaba muy bueno. Bueno, un error lo tiene cualquiera asi que pedimos un par de tapas (buenas croquetas de pringá, rico bloc de foie y regular pastel de mejillones) y nos disponemos a disfrutar de los vinos. A los pocos minutos el camarero va a llevar una cesta de pan a una mesa y se le caen varios trozos al suelo. Los recoge rapidamente y los deja debajo de la barra. Al cabo de unos minutos esos trozos los mete con el resto del pan con lo que irán a la siguiente mesa que sirvan.
Mientras tanto una mesa con 3 adultos y 2 niños que llevaban media hora de reloj sentados sin que nadie les atendiese y ordenase al menos la bebida, deciden irse indicando muy educadamente al camarero que se van "porque los niños se estan poniendo muy pesados". Benditas criaturas que estuvieron sin moverse y sin decir esta boca es mia durante todo el tiempo de espera sin que les llevasen un miesro vaso de agua. Pero no querían darme opción a recapacitar sobre el desastre y comenzaron a llenar la esquina de la barra donde nos encontrabamos de vasos sucios y botellas vacias, colocandolas justo al lado de los platos de comida que habiamos pedido. Alli no dirigía la sala nadie, los 3 camareros actuaban a su antojo en la mas fiel demostracion del libre albedrío que el creador regaló al ser humano. Seguiré con Laredo, El Cisne Azul o La Castela. Pero por aqui no me volverán a ver.

19/02/2012

Buena cocina con una complicada (al menos para el que suscribe) carta de vinos

Taberneros es un lugar acogedor, ladrillo visto, luces bajas, pequeño mostrador en madera, una mesa grande separada de las demás ideal para comer en grupo y el resto pequeñas y juntas. El gran mueble del fondo, así como las botellas, cajas y tapas distribuidas por todo el local hacen ver que el vino es el referente del lugar.

El servicio es amable e ilustrativo presentando viandas y caldos. La carta tiene platos del día para los laborables incluyendo postre y vino (habrá que ir el del cocido pues dicen tener el mejor de Madrid), raciones, entrantes y principales. Todos ellos cruzan diferentes cocinas de por aquí y de por allí dando composiciones atractivas, los que vimos pasar tenían buena pinta y los que comimos estaban bien ricos. Los precios contenidos, casi todos entre los 12€ -17€, menos el buey que pasa de los 20€.

Habíamos picado algo previamente por lo que pedimos tres platos para compartir: Una ensalada de salmón y somen (12,90€), sencilla, poco aliñada, fresca y abundante, muy rica; un importante plato de una excelente cecina con un ligero toque de limón (13,80€) y, por último, uno de los de referencia del lugar: Los ojos de dragón (13,80€), arroz con pollo, verduras y bacon (su corte hace recordar al nombre del plato), ligeramente caramelizado y acompañado de una salda de curry y nata. Es un plato abundante, de sabores intensos, pero no pesado, muy recomendable.

La carta de vinos es universal, en ella un lugareño acostumbrado a denominaciones más al uso puede perderse. Previamente habíamos tomado unas copas de cava y con cava comimos: Un Carles Andreu Brut (16,95€), rico para ser un humilde cava, pero también muy caro, pues en bodega puede comprarse por 5-6€.

No tomamos postre y tampoco café, pues no hay. El único pan muy rico (1,30€ ud.). El precio final con dos copas previas fue de 66€ a 33€ por persona.

La fama de Taberneros tiene mucho que ver con su bodega y es encomiable el esfuerzo por presentarnos un extenso abanico de posibilidades, pero se echan en falta vinos en consonancia con su carta, o sea más asequibles de precio. El único vino tinto por debajo de los 20€ es un chileno, que será magnífico, pero si quieres tomar un Rioja (qué le vamos a hacer, es el que más me gusta) nos vamos a un Marqués de Vargas de casi 30€ la botella.

Volveré, pues allí se quedaron, entre otros platos, unas samosas, unas croquetas y un atún que nos llamaron atención, pero la ausencia de vinos de referencia y precio más habituales volverá a complicar una elección acorde con mi paladar y mi bolsillo.

06/03/2013

Comer bien y beber un buen vino

Hemos encontrado en la zona de Ópera este restaurante tradicional con toques modernos que nos ha gustado mucho. Destaca bastante su bodega.

Para ver fotos, precios y el resto de la crítica, podéis pinchar aquí:

mad-queens.blogspot.com.es/2013/03/taberneros.html

20/08/2011

Joaquín lo descubrió en noviembre de 2006

Taberneros, excelente cocina, innovadora sin florituras

El local es pequeño, acogedor, con un cierto aire tradicional, pero con toques modernos por dentro. Está en una calle muy tranquila (Calle de Santiago, 9), en medio de uno de mis barrios preferidos en Madrid. A la entrada, una barra alta, roja, de madera, te da la bienvenida y te invita a esperar si es que no has llegado a tiempo de coger una de las pocas mesas que tiene. Ahora, si eres previsor y apareces sobre las 21.30, seguro que tienes sitio. No se reserva por teléfono en fines de semana.

Ya sea que te sientes en seguida o que tengas que esperar, la experiencia vale la pena. La carta no es que sea extensa, pero tiene de todo un poco. Eso sí, los platos son exquisitos, delicadamente preparados. Es de esos sitios donde parece que la comida la han hecho con cariño.

Nosotros probamos un surtido de pinchos (brick de queso de cabra con cebolla confitada, gambas all cremat, solomillos en salsa de soja, foie plancha con cebolla confitada y vieiras con salsa) y luego pedimos dos platos para compartir: un pulpo con cachelos bastante novedoso (en lugar de pimentón llevaba una suave salsa de mantequilla) y verdillas con carabineros sabrosísimas (las verdillas son como las judías verdes, pero más pequeñas. Se come el fruto de la baya).

Acompañamos con un Syrah 2003 de Viñas del Vero, servido a la temperatura exacta en copas grandes.

De postre, un descubrimiento: "la especial Willy Wonka", una tarta de chocolate con toque de naranja, impresionante. Junto con una copa un exquisito Pedro Ximenez, era la gloria misma.

Taberneros, además de su excelente comida, tiene un par de detalles que lo hacen un sitio absolutamente recomendable. A saber:
- Extensísima carta de vinos (unas 300 referencias)
- Servicio amable, diligente, sin agobios ni demoras (algo cada vez más raro en Madrid)
- Buena relación calidad/precio (unos 30€). En un momento en que ir a cenar es una auténtica odisea para el presupuesto y que en cualquier sitio te clavan sin piedad por comidas normalitas, este es un lugar donde sales pensando que lo que has pagado es merecido. No es barato, pero tampoco caro. Y es un precio justo.

13/06/2011

BUENO BUENISIMO

Me encanta, ya he ido varias veces sin duda el mejor restaurante de Madrid, cuando quiero pegarme un gustazo voy sin dudarlo, sé que el sommelier me va a dar un magnifico Vino (por cierto es el mejor sommelier de Madrid) y nada caro, ademas las entrdas son fenomenales... tienen que probar sus croquetas, el Salmorejo cordobes como entradas.. luego el Ojo de Dragon super popular exquisito...
Es un lugar que merece la pena ir, calidad precio excelente, lo unico malo es q no se puede reservar.

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He vuelto hace poco y quiero simplemente reiterar que es el mejor Restaurante de Madrid, la comida + el servicio ha sido estupendo, despues de ir a este sitio te dan ganas de volver por lo menos 1 vez al mes.

12/05/2011

Un sitio imprescindible para los amantes del vino

Para mí, la mejor carta de vinos de Madrid (la carta de vinos es mucho más extensa que la de comida). Encontrarás vinos que no encuentras en ningún otro sitio y de muy diversos precios. Si no eres capaz de decidirte ante tantas maravillas, pide consejo a los camareros porque siempre aciertan. La carta de comida, aunque no muy extensa, excelente. Todo lo que he probado está exquisito.El local es precioso y el servicio muy amable y rápido. El único inconveniente es que no reservan por lo que o vas muy pronto o muy tarde si no quieres esperar un buen rato. Si eres un amante del vino, se convertirá en uno de tus restaurantes favoritos.

03/11/2011

Miércoles por la noche, doce menos cuarto de la noche y lloviendo. Por los comentarios que leo aquí, lo mismo otros días está hasta arriba, hay mucho ruido y no es el sitio indicado para una cena tranquila, pero anoche a la salida de la Opera llegamos a Taberneros, el local no muy grande, acogedor y bien decorado, podría ser como ya han dicho antes, tipo bistrot francés, pero sin el toque decadente que caracteriza los bistrots de cualquiera de las orillas del Sena. Sólo estaban ocupadas dos mesas cuando llegamos y nos dijeron que la cocina estaba cerrada... vaya. Pero les podemos servir algo frío, dijeron, una cecina tal vez... Fuimos de sorpresa en sorpresa, al final nos dejaron elegir lo que quisimos y pedimos unas croquetas de pringá (croquetas. reza la carta... a buen entendedor) 6 croquetas espléndidas de tamaño, bien doradas y crujientes por dentro y sabrosíiiiiiisimas, de vez en cuando hasta podías encontrar un buen trozo del jamón del cocida. Para haber pedido dos raciones. Un ceviche de lubina... y mira que me da pereza pedir fuera de casa o de los restaurantes peruanos, pero se empeñaron... muy muy muy rico, con pimiento que no suele tener el peruano y canchita (maiz frito) acompañado de chips de plátano, además de picante aparte para subir la temperatura del plato. Y por último, una terrina de foie casera, rellena de manzana asada y acompañada de ciruelas en almibar o confitadas, muy lejos de las terrinas tiesas que sirven por ahí. Pedimos el vino por copas, asi que no disfrutamos de la aparentemente fantástica carta de vinos, pero los dos que pedimos estaban buenos. El ribera del duero que pedimos para la segunda y tercera copa mejor. El servicio encantador. Volveré sin duda, a probar la cecina, entre otras cosas, y a degustar la carta de vinos. Me encantó, ni un pero teniendo el restaurante prácticamente para nosotros, en día de lleno hasta la bandera lo mismo cambia la cosa, pero las croquetas seguiran estando espectaculares... para meter un par entre dos trozos de pan y llevartelas en bocadillo