En las cálidas noches madrileñas, el Casino de Madrid ofrece un ambiente excepcional rodeado de lo más históricos edificios de la calle Alcalá. Desde 1988, el restaurante de La Terraza del Casino, con dos estrellas Michelin y dos soles de la Guia Repsol y dirigido por Paco Roncero y asesorado pro Ferrán Adrià, se h...

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24/05/2017

No defrauda.

Mucho había leído sobre la terraza del casino, algunos clásicos críticos gastronómicos y otros "opinadores" (yo también soy opinadora, que nadie se ofenda) parece que tienen entre ceja y ceja a Paco Roncero. Algunos comentaban que el nivel era más bajo que dos estrellas, otros que si faltaba sorpresa, que si Paco nunca está...después de mi experiencia de anoche discrepo en todo. Primero, Paco sí que estaba, pero es que además si no fuera así, qué más da si la calidad no se baja ni un ápice. Segundo, me sorpendió mucho prácticamente todo el menú, desconozco cómo era antes pero erauno de los dos restaurantes estrellados de Madrid que me faltaba por probar y creo que sus dos estrellas están más que merecidas y consagradas.

Vamos allá, pedimos el menú corto (es un decir). Comenzamos con aperitivos imaginativos, todos ellos creados para ser comidos con las manos y de un solo bocado. Abrimos con un ajerezado bloody Mary que me gustó tanto que intentaré replicarlo en casa, acompañado de un falso tomate y apio. Comtinuamos con el aparatoso aceite, rico rico...especialmente destacable la perla liquida de arbequina. Muy divertidos y ricos los siguientes aperitivos como la pizzeta de parmesano, el canelón de alga Wakaso crujiente con atún, el coño de pato y el bocado de cochinita pibil (una de mis perdiciones). Algo más soso o poco relleno el buen de cangrejo real.

Después de los aperitivos comenzamos con un Ravioli de cigalas con un caldo de galeras, un plato delicado y potente a la vez en cuanto a sabores se refiere, aaaay ese caldo, quién supiera hacerlo! Continuamos con un falso risotto de calamar y coco, menos de mi agrado pero entiendo que el coco no es mi fuerte y en este caso tenía mucha presencia, en cambio me gusta mucho la textura en crudo del calamar tan utilizada en Japón así que todo correcto. A continuación llegaron los aromas del bosque, un plato lleno de técnicas y sabores potentes de setas, una roca de trufa, una perla de caldo...muy potente y sabroso. Posteriormente llegó el bogavante con panceta glaseada en salsa thai, los matices orientales estaban completamente compensados con el resto de sabores, muy bueno. El lenguado a la mantequilla negra fue para mí quizá el plato más flojo de la noche y mira que me gustan los pescados. Estaba bueno, correcto pero no es un plato del cual me acuerde dentro de una semana y eso en un menú tan potente es un pequeño bajón. Por último el cibet de conejo, foie y cacao, en este caso y a pesar de ser el último plato salado del menú (con lo que eso conlleva, que uno ya está bastante lleno) fue el mejor de la segunda parte del menú. Una receta clásica, llena de sabor y para mi gusto de ejecución perfecta, de 10, para rebañar la salsa una y otra vez.

En el apartado dulce, me gustó el cítrico y divertido falso sándwich de merengue tostado y kumquat (si no se escribe así ya lo siento), refrescante para cambiar de tercio. Rico aunque algo escaso el último postre de chocolate en diferentes texturas, para mí algo falto de sorpresa, tengo la sensación de haberme tomado ese mismo postre en varios restaurantes ya. Por último espectacular el carrito de petit fours, de cuento. Reconozco que en muchos momentos de la cena, hubo pequeños detalles que me recordaron a la mejor época de Sergi Arola en Madrid, al cual, por cierto...se le echa de menos.

El servicio muy pero que muy bueno, atento, correcto pero a la vez simpático, aborrezco aquellos que parecen estar por encima del bien y del mal, en este caso como digo fue fantástico, a la altura del lugar y de la comida.

El lugar es muy bonito, un contraste espectacular respecto al ambiente del antiguo casino pero que conserva la grandiosidad y elegancia de lo que se supone estar en un marco tan especial.

En el apartado de vinos, creo que cuenta con una bodega más que amplía y correcta en cuanto a precios se refiere, en nuestro caso tomamos un Vila tondonia blanco de 2003 a un precio como digo razonable para este tipo de restaurante. Pan correcto aunque por debajo del resto, sin duda.

Lo dicho, un dos estrellas en toda regla, un lugar donde disfrutar, volver a sorprenderse y comer...comer muy bien.

Bodega: 8

Local: 9

Servicio: 9

Cocina: 8,5

RCP: un 8 para ser un dos estrellas Michelin, miren fuera de España y luego comparen.

Síganme, no se corten y vean todas las críticas, valoraciones y documentos gráficos en lamandarinavaliente.wordpress.com o a través de Twitter en @lamandarinaval

12/02/2017

De lo mejor pero tienen que tener cuidado

Esta ha sido mi tercera visita y nunca antes había podido hacer la crítica, me encanta en general pero nos ha parecido percibir un cierta evolución a peor que espero que no siga y puedan corregir. Ya había oído que las múltiples aventuras en las que está su chef pasaban factura a la dedicación del restaurante ( y a la comida), y a va ser un poco verdad. Siempre hemos ido a menú y el de esta vez ha sido el mas flojo, siendo muy bueno, por supuesto (que es lo que pagas, por cierto).
El método de reserva ha cambiado, ahora es con el rollo de dejar la tarjeta y amenazarte con la muerte y con cargos desorbitados en la tarjeta si se te ocurre cancelar. Que entiendo que es una faena, pero que da muy mal rollo, sobre todo esa insistencia en todo lo que te van a cargar (que ya les digo que es abusivo, en este restaurante y en cualquiera de los que lo hacen).
Yendo a la cena, éramos 4, mesa redonda muy amplia, la misma que para dos. El comedor de invierno no tiene nada de especial, no es feo pero lo dicho, que es un comedor más (no le han echado ninguna imaginación ni cambio en los últimos 3 años). Lo digo para gestionar expectativas, que en invierno de terraza nada de nada, ni vistas ni ná. Público mayoritariamente guiri con pasta (supongo que de hoteles cercanos).
Pedimos el menú corto, que es el de Un paseo por nuestra cocina (120 euros), buena elección en cantidad, no se pasa hambre. De los snacks, los mejores las revolconas de tupinambo (fantásticas) y el dumpling de chipirones (realmente bueno). De los tapiplatos, la merluza. Prescindibles los boquerones en vinagre (nada, nada especiales). En general todo estaba muy bueno, me faltó un poco de sorpresa en los platos, que otras veces si tomabas un bocado y pensabas guau, qué pasada, ahora hay menos momentos así.
El carrito de mini postres es maravilloso, de lo mejor que hay, el carrito de pan flojo a pesar de la variedad, un poco duros algunos trozos y agotadas algunas variedades.
El servicio bien pero sin tirar cohetes, de hecho con detalles que no son de su nivel. Pedimos agua con gas y no hicieron la pregunta clásica de ¿con hielo y limón?, que te la hacen en el VIPS vaya, plantaron el vaso a palo seco con el agua y tuvimos que pedirlo nosotros. Y lo peor para mí, no estaban atentos a rellenar las copas de vino, a la tercera que tuvimos que decirles que nos echaran más vino (que pedimos dos botellas, que sí, que nos gusta mucho), nos levantamos a por la botella y la pusimos en la mesa a mano y nos servimos nosotros, en un dos estrellas no se puede tolerar algo así (teniendo 100 camareros pululando).
Sigue siendo fantástico pero como no espabilen, les alcanzan otros que están cogiendo carrerilla, y además se están despegando cada vez más de Diverxo, ese referente (guste o no). Dicho con todo el cariño.
PD: para variar hacía frío en el comedor, pero este invierno con la famosa subida de la luz todos todos los restaurantes andan ahorrando en la factura de electricidad y pasa uno frío quiera o no, así que no se lo achaco solo a ellos.

02/03/2016

Gran sitio con clase

Seguramente con Sant Celoni, uno de esos sitios donde te piden recomendación para quedar como un señor en Madrid y dices de los 5 primeros (no, no es el primero: el primero es Sant Celoni y me faltan los señoriales no estrellados por aquello del disfraz). Me pidieron ir con chaqueta (a mi!!!) y cumplí, por eso luego no me sentó bien que pasaran hasta 3 personas a una especie de privado sin ella. Se pueden ahorrar esta tontería.

Optamos por el menú degustación largo. Al venir la carta de vinos, y siendo el actual sumiller un ex de Sant Celoni, opté por dejarme maridar el menú. Sabia decisión, la verdad.

Aperitivo:
Pisco-Sour

Los snacks:
- Boquerones en vinagre, Patata ali-oli y aceituna
- Tosta helada, soufflé y queso de aceite de oliva
- Cono de palomitas especiadas y aguacate
- Rollito vietnamita de jurel
- Tiradito de corvina
- Cacahuete Thai
- Tortillita de camarones
(veo que sirvieron un par mas que no recuerdo el nombre).

Servidos rápido (me encanta que esta fase de un menú largo sea ágil), de bocado casi todos, sabores delicados. Decepción en uno de los platos (bolsitas rellenas de aceite que se deshacían en la boca) pues casi consigue que nos atragantemos!!

Tapiplatos:
- Vichyssoise de almendras tiernas, cigala y tomate
- Ostra en escabeche de zanahoria
- Gamba roja
- Setas con tuétano y esencia de pino
- Salmonete con tirabeques
- Paloma torcaz, cacao, cardamomo
- Crestas de gallo con ajo negro y lima
- Royal de gallo con bearnesa de maiz, pure de cebolleta y rocoto

Increíbles combinaciones, mucho cuidado en el detalle en cada plato, sabores potentes de caza. Me quedo con el Salmonete y la vichissoise.

Pre-postre:
- Versaille (una rosa hecha a base de manzana enrojecida)

Postres:
- Cítricos
- Café con leche (no tengo foto)

Me encanta que los postres no sean muy dulces, con lo cual perfecto. Cierto es que no entiendo los "jardines de cosas" en los postres refiriéndome a los cítricos.

Carro de golosinas (pequeñas locuras lo llaman aquí) para los que si quieran todo ese dulce. Probé tres y la verdad es que me quedé con ganas de probar mas.

Bebidas (maridaje al vuelo por copas)
- Raventos i Blanc L´Hereu 2013
- Jordan 2012
- Dr. Burklin-Wolf Trocken 2013
- Purificación Jeromín 2012
- Ravens Wood Lodi 2008
- Teneguía 2013
- Pedro Ximenez Lustau

Copa: Gin&Tonic Tanqueray Ten

Precio dos personas 426,9€ Observando el precio me encantó que sólo cobraran un servicio de agua (3,9€) y a 68€/pax el maridaje (buen precio comparando con otros de este calibre).

(no, no voy a subir una foto mía con la chaqueta puesta. Circulen!!!)

10/09/2014

Una y no más

Bastante decepcionante en general. La sucesión de ocurrencias y peripecias tecnológicas no emociona, al principio sorprende y claro que están muy bien conseguidas, pero llega un momento que cansan, pierden el sentido y uno se queda un poco con la sensación de "¿y ahora qué?". Algunas cosas -pocas, eso sí- nos parecieron flojas y eso por el precio que uno paga no se perdona.

09/05/2013

Hambre

Ayer cenamos mi mujer y yo, no en la terraza porque estaba cerrada, a pesar de que cuando llamé para reservar me dijeron que estaba abierta. Menos mal que antes de ir llamé para confirmar si estaba abierta porque parecía que iba a llover y me dijeron que no la abrían hasta junio. Una gran decepción porque uno de los principales atractivos es la terraza.

Olvidándonos de ese fallo y centrándonos en la experiencia, el resumen es que la comida es deliciosa pero escasa. Llegamos un poco tarde por lo que nos decidimos por el menú de degustación corto (unos 100€), tras recomendación del maitre que nos aseguró después de preguntarle que no nos quedaríamos con hambre con un "sería la primera vez que nos pasa". Está claro que en un menú degustación esperas muchos platos pequeños, especialmente las entradas, los principales de pescado y carne suelen ser un poco más abundantes, una media ración aprox. En este caso fueron todos mínimos (ver fotos), incluso los que esperas un poco más abundante como el plato de carne compuesto de un bum (bollo pequeño) de carne de liebre y 3 mini filetitos con salsa de chocolate. Todo estaba buenísimo, pero en cada plato te quedas con ganas de mucho más.

El servicio es espectacular, a la altura de la categoría de este restaurante y además muy amables. Un maitre providencial (no el que nos recomendó erroneamente el menú reducido) nos preguntó que si estábamos satisfechos con la cantidad y tras nuestra negativa nos propuse aumentar con un plato de carne más, un rabo de toro riquísimo.

En definitiva, todo delicioso, gran servicio, pero si llegas con hambre pide el menú largo o acabarás con leche y magdalenas en casa.

Salimos por 150€ persona.

25/11/2013

2 estrellas michelin? es broma, no?

Decepcionante fue mi experiencia en La Terraza de Casino. A priori íbamos a un dos estrella Michelin, en los poco que he estado, pese a ser algo distinto a lo que acostumbras a cenar, te sorprenden, te agradan con platos diferentes, inesperados y desde luego no pasas hambre…
Aquí todo fue diferente, cogí el menú degustación ‘reducido’ (el largo son 2h y media de cena) 8 snacks, varios principales y dos postres y salí con ganas de comerme un BicMac extra large después de la cena.
Ningún plato me pareció excepcional, las raciones ridículas, y el tiempo de espera entre plato y plato no hace más que acrecentar las ganas de comer algo contundente que nunca llega y que tampoco maravilla por su combinación de sabores.
Un nacho con guacamole sin más, una sardina normalita con quisquillas y la espina frita de acompañamiento (ni cerca comparable al pescado que se puede tomar en Opazo), una yema de huevo dentro de una patata frita bastante normalita, una tortilla de camarones de toda la vida (versión más Slim), un panecito del tamaño de medio dedo en el que se pone mantequilla de aceite de oliva en un tubo de pasta de dientes (Aquí claramente se pensaron más la forma que el contenido), un pistacho de crema de Peanut butter (en EEUU hacen sándwiches de esto a los niños para ir al cole), zumo de frambuesas metido en nitrógeno líquido para hacerlo helado (fenomenaaaal, pero yo también se hacerlo).
Y después de esta exhibición de artefactos fallidos viene la dolorosa y esta vez es bien dolorosa…
Solo merece la pena por ubicación, ambiente y el servicio que fue exquisito en todo momento. Amplia carta de vinos.

P.D. Sr. Michelin actualice sus estrellas

23/07/2013

Im presionante

Nueva visita y experiencia, sin palabras, in mejorable!
La comida es excelente, pero el servicio, inigualable.

08/03/2013

Excelente terraza, fantástico menú.

El verano pasado cenamos en su estupenda terraza y aunque he visto críticas que no lo alaban demasiado, a mí las vistas me encantaron.
Me parece que es un entorno fabuloso y sin duda siempre que vaya, será en verano…

Aunque escribo esta crítica con retraso y no recuerdo los mil platos del menú degustación, no quería dejar de reflejar lo encantada que quedé.

Si bien no soy una enamorada de este tipo de cocina de tan largos nombres, todo consiguió sorprenderme muy gratamente (p.ej. recuerdo unas olivas con nitrógeno que se convierten en líquido según las pruebas, increíbles…).

Quizá no volvería a menudo, ya que además del alto precio, tanto artificio creo que me podría cansar, pero desde luego es muy recomendable para pegarte una cenita especial en verano.

Me gustan las vistas, el magnífico servicio y los tiempos, que hacen que disfrutes de una cena divina, sin prisas.

05/03/2013

Mejor que los 3 estrellas Michelín

Visitado el 03/12/11
Estuve años esperando a que me dejasen cenar sin corbata y por fin es posible. Al parecer era una obligación del Casino de Madrid y ahora sólo exigen chaqueta, pero no corbata.
De lo que conozco,el mejor de España ( desde luego mejor que Berasategui,Arzak,Ruscalleda ) y sin duda muy por encima de los 2 estrellas SantCeloni ( un atraco ) y Club Allard ( absolutamente decepcionante ).

4 horas cenando mi mujer y yo con un menú degustación compuesto por 8 snaks,9 tapiplatos,2 postres y 4 pequeñas locuras o petit-fours. La primera vez que tomo un menú degustación en el que todos los platos me sorprenden y todos están realmente buenos. El servicio impecable y el ritmo de los platos milimetrado,sin esperas ni demasiadas prisas.
Total, con una botella de Torelló Mata Brut Nature, una de Moet Chandon, café, te y G'Vine con Fever, 205 eur por cabeza. ¿ Caro ? A mi me parece acorde a lo bien que comimos, al sitio y a lo mucho que nos divertimos.

Como curiosidad, el vino de la casa toda una sorpresa: un Régoa tinto, de la DO Ribeira Sacra, al lado de mi pueblo, un vino con una producción de solo 10.000 botellas que casi nadie conoce.

¡ Esperamos volver para conocer la terraza !

05/01/2013

Para darse un homenaje

Es uno de mis restaurantes preferidos en Madrid, aunque debido a su elevado precio no es para ir todos los meses, pero sí de vez en cuando.

He estado en invierno y en verano, aunque en ambas épocas el restaurante tiene su encanto, recomiendo ir en verano. La terraza es espectacular, con música en vivo acompañando la cena y un ambiente intimista y romántico.

La comida, ¿qué decir?, es exquisita y original, estando Paclo Roncero detrás no podría ser de otra manera. Os recomiendo el menú degustación con maridaje, toda una experiencia gastronómica.

El servicio impecable, profesional y atento. Y con la amabilidad que falta en otros restaurantes de esta categoria.

27/10/2011

Experiencia inolvidable

Hemos leído en muchos sitios que este restaurante está considerado el mejor o uno de los mejores de Madrid, así que íbamos con mucha ilusión.
- La comida:
Nos pareció un auténtico festival. Pedimos el menú degustación, y de las 24 cosas que nos sirvieron, salvo un par de ellas, todas nos parecieron exquisitas. Nos recibieron con una espuma de mojito genial; después vinieron 8 snacks, de los cuales nos pareció muy soso el merengue de guisantes y los demás nos encantaron, especialmente el oreo de aceituna; siguieron 8 tapiplatos, de los que el canelón no nos sedujo, pero los demás fueron increíbles, sobre todo el risotto de yogur, las castañuelas con setas y el rabo de toro, que nos parecieron los mejores platos del menú; después 3 postres magníficos, y 4 pequeñas locuras que fueron exactamente lo que nos parecieron. Bebimos un champagne André Clouet Rose, y pagamos casi 350 euros por los dos.
- El servicio:
De lujo: se conocían a la perfección todos los platos, y estuvieron muy atentos en todo momento sin ser en absoluto pegajosos. Al final tuvieron el detalle de enseñarnos la terraza y el impresionante carro de infusiones.
- El local:
Decoración un tanto hortera, las mesas son muy amplias y se está muy bien.
- Conclusión:
Es obligatorio para los caballeros llevar chaqueta, lo cual, aunque nos parece algo casposo y anticuado, más propio del siglo XIX que del XXI, tiene un pase pues el casino es una entidad privada. Pero no comprendemos por qué en el interior del restaurante hay que seguir usándola. En cuanto a la comida propiamente dicha, creemos que ha sido la mejor experiencia gastronómica de nuestra vida, al menos hasta el día en que esto escribimos. Nunca lo habíamos pasado tan bien comiendo. Es una pena que estos sitios no estén subvencionados, porque los verdaderos amantes de la cocina deberían probarlos. Al final, a estos restaurantes va quien puede permitírselo, y no siempre es quien más sabe apreciar esta comida. Estamos seguros de que volveremos, a pesar de estar ubicado en un lugar un poco rancio y de la obligatoriedad de la dichosa chaqueta.

Pablo Carrizosa

Hombre, dentro hay que seguir usándola porque lo que es una horterada es comer con la americana en la silla. Vamos, quitarse la chaqueta en sí.

24 de noviembre de 2011

22/04/2010

una terraza a un restaurante pegada

Sin duda la opción de la terraza debe ser una baza ganadora en verano. Yo lamentablemente la desconozco porque probé el restaurante, un local preciosamente decorado en blanco y negro, con mesas redondas en su mayoría impecablemente presentadas: mantelería de lino, cristalería de Riedel y buena cubertería y vajillas. Un gustazo. Las sillas son realmente incómodas porque para comer tienes que estar despegado del respaldo y acabas con molestias de espalda. Son más butacones para echar la tarde charlando que para comer. El servicio es encantador y super amable, en todos los sentidos.

La cocina es muy Adria pero con la renovada inspiración de Paco Roncero. Algo que se agradece. No soy amante de este tipo de artificios. Me gusta cada vez más el minimalismo en la cocina (y no en el plato) y Adriá y seguidores son barrocos, efectistas y algo circenses para mi gusto. Confunden el minimalismo con comida emplatada con toques rococó pero en el caso de Roncero da un toque humano a sus platos y la calidad es magnífica. Me sobran los guiños Adrianos en los aperitivos (ricos y diminutos a partes iguales) pero la merluza es maestría pura, así como el huevo con setas. Sublime. El cochinillo que ahora está tan de moda no me termina de cuajar. Uno tiene su pasado castellano y el cochillino asado pesa en los genes. Qué se le va a hacer!

El sitio es caro, no descubro nada nuevo (100 euros por cabeza para empezar a hablar). Aquí viene uno a darse un homenaje sin salir lleno pero las estrellas michelín es lo que tienen. Probaré en verano a ver si el aliciente de la terraza es tan prometedor como creo.