The Ledbury

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relevancia fecha

09/04/2012

Francisco. lo descubrió en abril de 2012

Una buena experiencia culinaria.

Muy bien, muy bien.
Entorno agradable.
Amables y eficaces camareros y maitres.
Mesas elegantemente vestidas y vajillas "modernas" pero no estridentes.
Buena comida, y opciones de menús más económicos sobre todo para el almuerzo.
Menús degustación.
3 platos de carta sobre unas 80 libras, más extras..
Total, con dos botellas de agua mineral, y dos copas de vino de Riesling, a 9 libras copa, salimos para dos personas, sin café ni licores, a 210 libras y pico. El impuesto del servicio ya incluido supuso unas 32 libras. Su estilo de cocina, mezcla cosas, y distintas corrientes, algo british, algo francés, bastantes toques orientales, no sé..pero oye,, más que bien, sí, bien. Y por poco que te lances o te despistes, puedes gastar más que bien, tus 130 libras por persona, como nada..

Es caro, hay que decirlo, y más en estos tiempos que corren, en que uno no está para tirar el dinero, lo sabemos,, pero creo, creemos que vale la pena,,, por supuesto, tiene dos estrellas Michelín y en este caso, al menos, hay que reconocerles el mérito y su buen hacer.
Estaba a tope y era un jueves noche, intentamos dos días antes adelantar la hora de reserva, pero fue imposible. Un poco más allá, siguiendo la calle principal, se adentra uno en Portobello, donde está un restaurante "Miró", español, sencillo de tapas y otro, enfrente , de la cadena Mediterraneo.

Se puede llegar al Ledbury, andando desde Paddington Station o mejor, casi al lado, con la linea 70 de bus, que baja y sube por Nothing Hill hasta South Kensington.De todos modos, si sales algo tarde del restaurante, digamos pasadas las 11 y media o las 12, ya hay varios taxis en la puerta del edificio,esquina, pintado en negro ( vaya,,¡¡ igual que el del Joel Robuchon, por cierto, otras 2 estrellas Michelin,,) en cuyos bajos está el comedor principal del Ledbury, para llevarte a tu hotel o a donde quieras.
El Ledbury abrió sus puertas en 2005, con Brett Graham al frente, un joven australiano, como Jefe de cocina, apoyado por un equipo joven y enérgico como su segundo chef Greg Austin, y del gerente Stephen Quinn, éste con mucho saber hacer y muy agradable. Nos dejaba nuestro tiempo para pensarlo, elegir, contestaban a preguntas, etc. Todo en un tono relajado y tranquilo.
La sala estaba llena. Había un público bastante heterogéneo, dos casi adolescentes, 2 chicos, solos, bastantes parejas, matrimonios mayores, grupos, gentes muy formalmente vestidas, y otros no tanto. Una pareja mayor de orientales, y como, al menos, 12? camareros o más para unos 60 clientes. En el equipo, nadie era ni hablaba castellano. No hay nadie latino, ni siquiera,,,?.

El restaurante ha ganado muchos premios, incluyendo la tan codiciada segunda estrella Michelin.
Nos atendieron una chica, rubia, que le encanta España, el Maitre y otros camareros, como Jason, al cual yo apenas entendía en su retahila de ingredientes de cada plato. Al final con la cuenta, te ponen (tomes o no café), unas golosinas de trufa, gominolas y cosillas asi.
Muy bien, y me gustaría volver para poder pedir otros platos. Ha sido un placer, la verdad.