Via Veneto le ofrece una cocina de raigambre catalana con atención y respeto por el producto.

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25/04/2013

Servicio, servicio y servicio

Visitado el 19/07/08
Pasarán 20 años y todavía me acordaré de la atención recibida en este restaurante de altura. Resistente a las modas, acabará siendo un clásico incombustible que siempre contará con una clientela fiel. En 10 años quedarán muy pocos así y serán tan buscados como un 2 CV del 55.

30/10/2013

Infiernillo encendido, sartén en mano y mangas arremangadas. Juego de extrema precisión, aquí no hay lugar al error. El chasquido de la mantequilla al entrar en contacto con la sartén ardiendo nos indica que esto ya ha empezado, todos atentos a la función. Se añade azúcar y zumo de naranja, y a fuego vivo, el experto mezcla los ingredientes con agiles golpes de muñeca. Cuando todo esta emulsionado, se añade la crepê y un chorrito de Cointreau. En este momento, te quedas abducido por las llamaradas del flambeado, y antes de que vuelvas a pestañear "Et voilà!", te sirven una Crepê Suzette recién hecha.

Leer el artículo completo en gastrofiliav20.wordpress.com/2012/07/05/via-veneto

29/11/2008

Fernando Encinar lo descubrió en noviembre de 2008

Un clásico barcelonés

Un clásico de la restauración barcelonesa, vanguardia de la cocina de siempre. Aquí no encontrarás la nueva cocina catalana, nada de fusión, pasión ni similares. Olvídate de platos indescifrables y prepárate para cocina catalana "de toda la vida", pero eso sí, productos con una calidad despampanante. Un restaurante de abolengo con muchísimos camareros impecablemente vestidos y que llevan en la sangre el buen servicio, la atención esmerada y que son conscientes que la estrella es el cliente, no ellos ni el cocinero. Parece que adivinan que es lo siguiente que vas a necesitar y se adelantan a traértelo. El maitre fue realmente amable, recomendándonos platos para compartir que traían ya en pequeñas raciones. El sitio no es vintage, es que así debieron decorarlo cuando lo abrieron hace décadas, con unos cortinajes un poco pesados y un toque de club inglés passé. Por lo visto por aquí ha pasado todo el whoiswho de cataluña pero debió tener mejores momentos. Es carísimo y quizá por eso cuando fui había solo cuatro mesas. Lástima porque es de los sitios donde mejor me han atendido en mucho tiempo.

Por lo visto tiene 1 estrella Michelín.

17/11/2008

Un clásico de la Barcelona anterior al diseny, la democracia y las espumas

Desde 1967, nada menos. Ahí sigue probablemente igualito que cuando abrió sus puertas por primera vez. Por aquí ha pasado toda la aristocracia y la burguesía catalana de 4 décadas. Tenía ganas de conocerlo porque en la biografía de Jaime Gil de Biedma contaban que era su restaurante favorito. No me extraña. Probablemente era el sitio para ver y ser visto en los 70s y 80s. En su web están muy orgullosos que aquí solía cenar Dalí cuando pasaba por Barcelona.

Las salas tienen ese encanto de los sitios rancios con muchos años a la espalda. Los camareros con chaquetilla negra y pajarita. Después de ver muchos restaurantes modernillos hechos a base de mucho diseño me alegró descubrir que Barcelona todavía tiene ese rostro de otra época. Los años de la rumba catalana, las protestas estudiantiles y la escopeta nacional.

El servicio, que está por todas partes, es hiper amable hasta casi parecer servil. Te atienden con gran amabilidad, como si todos en la sala saliésemos de un consejo de la gran banca. La carta es tradicional, con los platos de siempre de la cocina catalana. Materiales de primera y precios a la par, claro. Cenar sale por unos 100 euros.

Servilletas y manteles de tela.