Vidago Palace

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relevancia fecha

02/11/2017

Lujo Belle Époque

Antes de alojarme aquí tenía la idea de que se trataba de un antiguo palacio rescatado de la ruina y convertido en hotel, pero curiosamente resulta que el edificio fue construido expresamente para uso hotelero en 1910 y, luego de un largo período cerrado, fue recuperado para su uso original en 2010, 100 años después de su inauguración inicial.
El resultado es un hotel con gran encanto en el que se puede uno imaginar cómo serían esos hoteles de lujo de principios del siglo XX, con sus grandes salones de baile, sus enormes y tupidas alfombras cubriendo los suelos y sus elegantes tapices adornando las paredes. Quién haya visto la serie Gran Hotel, de A3, se hará una perfecta idea de lo que digo.

RESTAURANTE SALÓN NOBLE ( 24/09/17 )
Capítulo aparte es el elegante y magnífico restaurante Salón Noble. Asesorado por el cocinero estrella Vitor Matos, de Antiqum ( Oporto ), hemos tenido la suerte y el placer de degustar un menú memorable.
Corto en platos ( 5 ), pero perfectamente equilibrado en cantidad, presentación y calidad, y con un plato excepcional, " El Mar Portugués", compuesto por una sabrosa lubina con unas finas láminas de vieira por encima, un carabinero de gran sabor, almejas y caviar de erizo, todo regado por un maravilloso caldo de mariscos de fuerte e intenso sabor y aderezado por 2 tipos de alga de mar. El resultado es un increíble plato digno de ganador de Masterchef que sabe exactamente a lo que su nombre indica: a puro MAR. Este plato por sí solo merece visita, pero es que además el foie y uvas estaba de muerte; las vieiras con apio y zanahoria con salsa de camarón y yogur, de 10; el venado con foie, de lo mejor que he probado en caza; y el postre, que aparentaba fracaso, ( Citrícos con haba tonka ) resultó ser un postre ligero y digestivo, una especie de sorbete en plato a base de yuzu rayado con haba tonka. Lo dicho: memorable.
¿ Y de precio ? El menú, 80 eur por persona, bebida aparte, incluyendo aperitivo, pan y cafés. Un precio más que ajustado teniendo en cuenta lo comido, el elegante entorno y el profesional, amable y agradable servicio.
La pega: el alto precio de las bebidas. Optamos por un albariño portugués a 38 eur, muy bueno pero muy, muy caro. ( como referencia, el champán Munn estaba a 100 eur, el triple de su precio en cualquier tienda especializada ). En total, con 2 copas de espumante y gin tonic, 239 eur pagados con gusto.