Para quien desde antaño viene defendiendo que la fusión culinaria principió con la azarosa llegada al Nuevo Mundo, y el fructífero intercambio de viandas que propició aquel encuentro, es lógicamente coherente que Viridiana, desde su fundación, haya incidido en ese feliz mestizaje.

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04/07/2017

Producto, cocina y atención en sala.

Junio-2017

Viridiana es uno de los restaurantes más conocidos de la capital. Por historia y por tradición, pertenece a ese grupo de lugares selectos, de alta calidad culinaria unido - todo hay que decirlo-, a una alta factura. No en vano, para la revista Herald Tribune, está considerado como uno de los diez mejores bistrot del mundo

Al frente del mismo, el cocinero de origen toledano Abraham Garcia, para muchos, un maestro de maestros. Se trata de un personaje peculiar, muy versátil, cocinero, empresario, escritor, sumiller, tertuliano, .... Lo tiene todo, atiende la cocina, deambula por la sala tomando las comandas, explica los pormenores de cada plato con todo lujo de detalles, recaba opiniones de los comensales, e interactúa con estos manteniendo una más que amena e instructiva tertulia. Siempre con su traje de faena: su chaquetilla y su mandil.

Pueden ver la reseña completa y fotos en comercongusto.es/viridiana

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7-1-2017. Mediodía.

Primera visita "formal" del año y fiel a mi filosofia, esa visita, dentro de una serie de cinco en el conjunto del año, tiene que producirse en un sitio que signifique algo especial.

Pues bien, para este año, y como comienzo especial, el elegido es el templo donde oficia el maestro de maestros Abraham Garcia, naturalmente en mi opinión.

Del capitulo bebercio, en esa ocasión hemos trasegado un Valle Yglesias 2014 un albillo y moscatel madrileño, resultón a la par que agradable.

- Aperitivo 1: Lentejas al curry, sobrasada y langostinos. Las famosas lentejas de Abraham. Extraordinarias, sobran palabras.

- Aperitivo 2: Fajita de trigo rellena de ropavieja y salmorejo. Correcto y sabroso.

- Alubias estofadas con especies cajún, okra, langostinos, butifarra y arroz. Plato potente, contundente, con notas picantes en boca que la mezcla con el arroz solo se amortigua ligeramente.

- Cardos de navarra, con jamón ibérico y un caldo corto de vino y almendras. No son los mejores cardos que he comido, la verdad, no estaban malos, salsa suculenta con mucha almendra, pero no son los mejores.

- Lomos de jabalí y ciervo con su foie, su col fermentada, su castaña, sus ñoquis y una reducción de tintilla de ronda. Plato en la linea de Abraham, contundente pero suave, riqueza de matices en boca. Un platazo.

- Carrilleras de cordero estofadas en vainilla de Veracruz, guisantes naturales y pera asada. Otro en su linea, otro platazo. Saborazo y equilibrio.

- Cuajada de leches de cabra y oveja, ligeramente ahumada con arrope de miel. La suavidad de la cuajada, el ahumado que se aprecia en boca, pierde enteros con la fuerza del arrope, demasiado consistente.

Cafés con hielo y un dulce de tintilla de ronda de Gonzalez Byass, ponen punto final a este primera visita del año, donde, poder disfrutar de la cocina y la charla con el maestro, siempre es un placer.

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9-1-2016. Mediodía.


Entrar en Viridiana es entrar en otro mundo, es dejarte envolver en una atmósfera diferente, muy alejada de esos aires de modernidad que tanto imperan, es entrar en un mundo de sensaciones, es dejar que tus sentidos disfruten, y no solo gastronómicamente, es permitir que tu vista contemple una decoración, recargada, plagada de recuerdos que giran en torno al séptimo arte.

Pero es también, dejarte llevar por uno de los grandes cocineros que nos quedan en este país, un maestro de maestros, que con total sencillez te explica los platos que tiene fuera de carta, que se acerca a tu mesa y te cuenta como ha elaborado el plato, que trata de amenizar tu estancia en su casa, desde la cercanía, muy lejos de esos otros chefs que, o bien, no salen a la sala o si lo hacen, solo se acercan a los conocidos.

Mucho tiempo desde la ultima visita, demasiado tiempo diría yo, porque aquí disfruto y mucho. Es verdad que su cocina no es nada barata, es verdad que los precios de sus vinos no son nada baratos, pero también es verdad que la calidad de su cocina esta muy por encima de la de otros chefs que constantemente pelean por conseguir "medallas". Aquí, ya están de vuelta de esas luchas, y eso se nota en el ambiente, la calidad tanto de la cocina como de la sala, se ofrecen porque tiene que ser así, porque el cliente lo merece, no porque se busque el premio.

Cuando Abraham aparece en la sala y empieza a contarte su oferta del día, y el porqué de cada plato, te invade una sensación de estar en manos de alguien que conoce perfectamente su oficio y lo transmite con sencillez y cercanía.

Comienza el espectáculo con dos aperitivos, una tibia y reconfortante crema de batata con pulpo aderezados con un pimentón picante, que pide transformar ese aperitivo en un plato mas grande, y una muy suave brandada de bacalao.

Seguimos, compartiendo, un plato fuera de carta, una refrescante ensalada de naranja, mandarina, aceitunas de Camporeal, lascas de lubina y un generoso chorro de AOVE. Muy muy rica, ademas se acompaña de un chupito de vodka, que no resta sabor al plato, al contrario, le aporta un contraste de sabor mas que agradable.

- Merluza del norte sobre una salsa de tomate de árbol y mejillones. Platazo, por la calidad y tamaño de la merluza, por el rotundo sabor de la salsa de tomate y por la calidad del mejillón. Plato para repetir y repetir.

- Pez espada con tirabeques, pimientos del piquillo y patata asada. Plato fuera de carta, aparentemente sencillo, pero ahí radica su bondad, sabores que reconoces, que no están enmascarados, que te hacen recordar a esos sabores que tenias casi olvidados en tu archivo de sabores. Un pez espada super jugoso, nada que ver con la sequedad tan característica de este pez, claro la explicación es simple, ofrece un pescado fresco que por suerte, ha podido encontrar. Se nota, y mucho, en el sabor.

Terminamos con su afamado helado de Roscón de Reyes al Pedro Ximenez, delicioso, es tener en boca el sabor característico del Roscón, con su fruta escarchada como acompañamiento, con su fondo de PX.

Cafés con hielo, petit fours (galletas de coco y trufas de chocolate), un Lusco como bebida, y terminamos esa visita. Como dije al comienzo, habrá que acortar el tiempo entre visita y visita, máxime si tenemos en cuenta que la factura subió hasta los 145€, que si la comparo con una factura reciente en un estrellado, - de cuyo nombre no quiero ni acordarme-, ademas de ser inferior en precio, tiene una calidad de cocina, a la que el "estrellado" no llegara ni aunque lo intente.


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7-12-2013. Mediodia.

Celebración familiar en "diferido" y un homenaje que nos merecemos, digo yo.

Carta no muy extensa, pero muy interesante, lástima que no se pueda pedir todos y cada uno de los platos que se ofrecen, pero luego llega a tu mesa Abraham y si lo que has visto en carta es apetitoso, lo que te cuenta Abraham es tanto o más apetitoso.

Es necesario optar entre lo leído y lo oído, ya volveremos a probar más platos.

Dos aperitivos previos:

Crema de chiribias con dados de foie: Templado, un sabor muy suave, y con foie extraordinario.
Ensalada compuesta de cecina, queso, sobrasada, alcachofas, y más cosas que no recuerdo, como conjunto muy bien, destacando la cecina.

De primero compartimos:

Huevos de corral en sartén sobre mousse de boletus edulis y trufa: Un gran plato, una extraordinaria mousse con sabor intenso, y generosa cantidad de trufa. Un gran detalle, repartido en dos sartenes individuales. Para recomendar y repetir.

Como principales:

Arroz meloso con sepionets (fuera de carta): Muy bueno
Solomillo de vaca con reducción de vino tinto, salteado de hongos y ñoquis de patata: Carne excelente, los sabores de la reducción y el salteado ofrecían un muy buen acompañamiento.

Como postre compartimos:

Pannacotta aromatizada con hojas de higuera y arrope de miel de palma: Muy buena, ligera, fresca, un buen cierre de comida.

Con una botella de Albariño, Lusco 2011, unos cafés y los petits fours, damos por cerrada la comida y nos marchamos tan contentos, deseando volver.

Estamos ante un grande de la cocina, una persona cercana, amable, que explica sus platos, que casi te dicta un curso de cocina rápida, ante la profusión de detalles sobre ingredientes, composiciones, tratamientos de los alimentos, detalles sobre los vinos, añadas, etc

No me extraña, los éxitos de las personas que han pasado por su cocina, alguno estrellado, parece una enciclopedia gastronómica andante.

acme

Habrá que ir reservando pues

10 de enero de 2016

spider72

Había oído que por motivos de edad/salud Abraham ya no estaba en prímera línea del local...me alegra ver que no era así.

11 de enero de 2016

Gath

Es verdad que habia atravesado momentos de salud un tanto chungos, pero el sabado estaba al frente del negocio, con su delantal y tan dicharachero como siempre..

11 de enero de 2016

Alexo

Vas de año en año, como un reloj....

9 de enero de 2017

Gath

El ejercicio pasado comenzó allí, y como el año funcionó bastante bien, pues volvemos a repetir, a ver si éste funciona igual....

9 de enero de 2017

Alexo

Eso esta bien...:)

9 de enero de 2017

Alvaro Armenteros

Ir a Viridiana siempre es un acierto. Así, el año no puede ir mal

9 de enero de 2017

30/01/2018

El guiso, la fusión bien entendida y la cultura de un maestro

28 enero 2018

Pantagruélica cena en la que nos dejamos llevar por lo que Abraham quisiera.
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21 mayo 2014

Genio y figura, caballero de fulgurante prosa y amante de la lectura, los caballos, el cine y la casquería, Abraham García no entiende ni de modas ni de estrellas sino que se declara en contra de la cursilería y el postureo que tan a menudo abundan en el círculo de la gastronomía. Fusión también se encuentra en los platos que sirve en su pequeño restaurante de dos pisos, ligeramente anticuado y con un servicio atento pero no cargante, junto con sabor, mucho sabor, mimo y cariño en las perfectas ejecuciones. Quizá una de las mayores virtudes de este toledano comentarista en periódicos como El Mundo y autor de fantásticas obras como De Tripas Corazón, la biblia de la casquería, sea su infinita imaginación y la capacidad que tiene por embaucar a cualquier paladar a través de sus platos.

Personaje de sombrero y bufanda, a sus sesenta y tantos años sigue al frente de los fogones de Viridiana, hoy ya un clásico de la capital, o de España, y defiende a capa y espada el producto y la tradición afirmando que no se somete a la tiranía del crítico que tanto abunda dentro de la profesión. Y las convenciones, para otro; a él déjenle tranquilo. En su casa hay que quitarse el corsé y entender que su republicanismo no entiende de tiranías, la comida abundará pero será fastuosa y bien habrá que hacer caso a las recomendaciones del día, que el mismo chef anunciará cuando se acerque a la mesa a tomar la comanda.

Viridiana ha significado el punto álgido de un cumpleaños que giró entorno a la cocina con tradición y fundamento; buscaba sabor para alejarme de toda la orientalización que estamos sufriendo últimamente y, también, escaparme de esas cartas anodinas en las que se repiten los mismos productos o preparaciones: carrillera, tartar, tataki…etc En cuanto al festín, básicamente resumiría que una velada en la que no hay ni un punto débil es de esas que recuerdas con gloria para el resto de los días. Una vez dictadas, con esa verborrea embaucadora a la que estaría horas seguidas escuchando, las viandas del día, nuestro afán por querer todo y no saber por qué decidirnos originó que llegara la pregunta maldita: “¿Comen de todo?” y ahí fui donde sonreí y afirmé: “Y con ahínco”; así que el menú, llamado “Menú Abraham” en el ticket final, fue cosa de la cocina.

Sabores viajados, combinaciones curiosas y una delicadeza gustativa suprema se plasmaron desde el principio, con dos cuenquitos que contenían el mejor GAZPACHO que haya tomado nunca, y no exagero, de fresas con unas virutas de jamón, sublime y soberbio, y las LENTEJAS con Curry y Langosta, al mismo nivel que el primero así que creo que voy a empezar a obviar los adjetivos porque sino se haría demasiado pesado escuchar siempre “excelso”, “fantástico” o “increíble”, pero aplíquenselo a todos los platos que cenamos.

Los BOQUERONES marinados con crema de.... LEE TODO EN: cocinayrecetas.hola.com/blogclaramasterchef/20140521/el-sabor-no-ent...

Gath

Excelente marco para una celebración especial.

Muy grande Abraham, además, cercano, afable,....

21 de mayo de 2014

acme

Estupendómico

21 de mayo de 2014

spider72

Mi favorito sin dudarlo...Abraham nos tomó la comanda (o más bien nos la narró) aún con el brazo en cabestrillo. Eso es oficio y no en Diverxo cuyo súper chef ni se dignó a aparecer....

21 de mayo de 2014

Miss Migas

Yo, desde luego, ya quiero volver. Incluso unas prácticas con el jefe ...

21 de mayo de 2014

Gath

Nosotros con repetir comida nos conformamos. Por cierto, ahí también célebre mi último cumpleaños, y de lo bien que lo pasamos, sentí que "descumplía" años, ....
Si consigues unas prácticas, recuerda, alguno empezó así y hoy tiene tres estrellas,....

21 de mayo de 2014

acme

Ya sé que no es muy de Collemans hablar de dinero pero, groso modo, ¿por cuánto sale un homenaje en Viridiana?, que lo vengo aplazando por esos sinsentidos de la vida como el dinero por ejemplo

21 de mayo de 2014

spider72

Acme sales por 80-100 eur/cabeza. Si sois tres o cuatro tirará más a lo primero. Dos más a lo segundo. Eso sí sales a rastras...porque no hay quien se resista a pedir de más. Es de los pocos sitios de Madrid que la comida hace que me olvide del local que es un pelín angustioso por estrecho

21 de mayo de 2014

acme

Gracias spider.

21 de mayo de 2014

Gath

En nuestro caso, Díc-2013, 1 primero+2 segundos+1 postre+1 vino+2 cafés (aperitivos +petit fours) = 172 €
Ahora va a montar mesas en la calle.

21 de mayo de 2014

Avelio

Muy instructiva la reseña Miss. Me he quedado deseando ir a visitar al maestro del sombrero ;)

21 de mayo de 2014

Alvaro Armenteros

procuro visitar Viridiana una vez al año. De los pocos sitios que repito por sistema...

hace 10 meses

05/03/2018

Lo que bien se come, bien se paga

Que bien se come en Viridiana.
De tertuliano reconocido a cocinero estrella -con renuncia o sin ella-, su restaurante es un referente de la buena mesa. Teniendole en pendientes para una ocasión especial, aproveche el trillonesimo aniversario de boda de mis padres, para que ayudasen con la minuta.

Ningún descubrimiento se puede hacer de los infinitos comentarios que rondan por la web.Tras un breve departir con Abraham desde su campechanía y que nos ilustro con sabiduria brevemente con la profundidad de ingredientes, aromas y colores que llevan sus platos, marchamos la comanda. De aperitivo, unos encurtidos de tomate, aceituna y un salmón marinado salvaje con bacalao y anchoa. Rico, sin más.

De entrantes, magnificas las lentejas al curry servidos en su calabaza y untuosos los huevos con crema y trufa -aunque en nuestro caso la llema vino en excesos cuajada, sabores nitidos en las croquetas liquidas de pintada.

De principales yo me tiré a por un fuera de carta a por el tuetano y me trajeron el tuetano de media vaca con cuatro o cinco huesos. Callos con lengua de sabores profundos y especiado un tanto arabesco, y una lengua servida como si fuera un carpaccio que no llegue a probar, no por escrupulos, sino por falta de hueco. La presa para mi pareja que tanto había leido halagos, bien merecidos, y el solomillo de corzo para mi hermano completaron el homenaje. Raciones generosas y sabores intensos con muchos matices. Todo ello regado con un 13 lunas de la Rioja, de uva tempranillo y garnacha que era la referencia de precio más comedido de una extensa carta de vinos. 7 € en bodega y 27 aquí.

Los postres fueron tres chocolates y la panacota. He de reconocer que me gusta más el chocolate, por lo que, partía con ventaja y ganó a los puntos.

El servicio en sala fue inmejorable, atento, cercano, amable y agradable. La mesa quizas no era la más comoda para ir con carro de bebe pero hicieron lo posible por ayudarnos. Sin atosigar con el relleno de agua, reponiendo pan cuando faltaba y sirviendo la comida en perfecta armonía de tiempo.

Resultado, una satisfacción en el paladar, calor en el estomago y la cartera más vacia. La cuenta, alta. 70 € por cabeza. Al momento escuece. Con el tiempo el recuerdo del regusto de la leche de coco del curry de las lentejas, prevalece. Que bien se come en Viridiana.

Avelio

Lo de los vinos en Viridiana es de traca, como permite descorche, creo que merece más la pena levarte una mochila con tus vinos que pagar un sobreprecio del 400 por cien en cada botella.

hace 8 meses

Berri

Ignoraba que permitía descorche (aunque lo considero una cutrez llevarte la petaca). En general, considero que en España la restauración es BARATA (precios muy ajustados, buenas elaboraciones y RCP) comparada con el extranjero. Pero el vino... una botella de vino en restaurante es pagarla al triple-cuadruple de bodega. Y ahora que los moviles nos permiten comprobar los precios en tiempo real, desnudan estos margenes. Entiendo que su margen es mayor y es de donde sacan beneficios. El siguiente filón son los postres, donde vengo detectando un incremento exponencial de unos 4€ de media a unos 9€ ya en algunos lares.

hace 8 meses

Avelio

Pues lo del descorche, por lo menos antes funcionaba así: no te cobraba, pero tenía que ser un vino que no tuvieran en carta, y había que darle una copa a Abraham para que lo probara.

hace 8 meses

19/06/2016

Un capricho razonable

Cena viernes - Junio 2016

Después de mucho tiempo deseando ir a VIRIDIANA, esta semana se alinearon los astros y por fin visitamos al maestro del sombrero. Situado en una zona inmejorable, a espaldas de los Jerónimos, se trata de un local distribuido en dos alturas, en la planta calle un comedor luminoso decorado en tonos blancos con unas diez mesas y otro un poco más grande en el sótano de ladrillo visto. Ambos pintorescos y acogedores, aunque me quedo con el de arriba, donde reservamos.

Abraham García lleva nada menos que cuarenta años dando de comer en esta casa, con los productos que compra diariamente en el mercado, y cocinando usando tanto técnicas e ingredientes nacionales, como de cocinas más exóticas, como la mexicana, en la que Abraham es un experto. La carta no es muy extensa, pero todos los platos suenan muy apetecibles, y conviene estar atento a la oferta fuera de carta.

Dos personas, tras una batería de aperitivos de la casa compuestos por un gazpacho de fresa, una rodaja de morcón, queso fresco, verduritas, etc., comimos:

Berenjena asada. Berenjena cortada al medio, con lascas de jamón ibérico, queso de Arzúa y salsa teriyaki. No estaba mal pero no nos dijo mucho.

Lentejas estofadas al curry. Uno de los clásicos de esta casa. Curry a la manera de Tailandia, espeso y picantito, acompañado de tiernas lentejas pardinas, langostino de Sanlúcar y okra. Pues la fama es merecida, un plato contundente pero muy rico.

Terminamos con un tiradito de salmón escocés, pez espada, atún y oreja de mar, aliñado con una excelente vinagreta y acompañado de calabaza asada, cebolla morada y aguacate. Extraordinario.

No pudimos con el postre pues, aunque compartimos los tres platos, las raciones son generosas y quedamos satisfechos. Terminamos con un café, acompañado de trufas de chocolate caseras y unos trocitos de piña infusionada en tequila de parte de la casa.
Servicio muy atento, y una vajilla preciosa. Abraham pasando por las mesas y pendiente de todo, aunque un poco ensimismado, y con pocas ganas de palique. Le preguntamos por el nuevo Luz de Luna que va a abrir en breve en Gral. Pardiñas y se limitó a decirnos que iba a ser “una cosa popular”.

Carta de vinos muy completa, aunque con precios muy subidos, nos decantamos por un Regajal crianza, que nos pareció buena opción, y acompañó muy bien la comanda. Pagamos 133 € por todo, no es un restaurante para ir todos los días, pero de vez en cuando te puedes dar el capricho.

amarin

Luz de Luna ya esta abiero, muy cerca de Treze y casi frente a la Daniela. local muy luminoso y cocina vista . El descontrol en sala muy serio, no se enteraban de nada.

19 de junio de 2016

Gath

Buena reseña Avelio, para nosotros es uno de los grandes sitios de la capital pero reconozco que no soy objetivo. Me has recordado que hace demasiado que no vamos por alli, habra que ponerle remedio.

19 de junio de 2016

Avelio

Lo que menos me gusta es el rejón que mete en los vinos. Cuesta encontrar alguna opción por menos de 30 euros.

19 de junio de 2016

Gath

Cierto, no es nada facil.

19 de junio de 2016

Antonio Álvarez

Tengo que volver, me prometí ir una vez al año pero no estoy cumpliendo!

20 de junio de 2016

19/08/2016

Bien, pero caro

No suelo ir a sitios de tanto presupuesto pero de vez en cuando hay que darse un caprichito.
Las instalaciones y decoración no me entusiasmaron. Las mesas me parecieron demasiado juntas y la decoración un poquito rancia (es verdad que a mi me gustan los locales modernitos, pero eso es una opción personal).
Es de agradecer que un chef de los que tienen nombre te explique personalmente lo que vas a comer.
De la cena lo único que me pareció espectacular fue el huevo trufado con salsa de boletus (sólo por ese plato salí contenta), el resto de la cena no me pareció nada del otro mundo.
Al final la cena resulto correcta, pero nada más.
Bien por conocer el sitio.

01/03/2016

Demodé para las guias pero impresionante para el gusto

Probar la cocina de Viridiana es otro mundo. En un entorno con tanta comida de moda, tanta fusión, cilantro y lima probar la potente cocina de Abraham es una experiencia.

Lo es por los platos, sus mezclas. Incluso sus fusiones, si, pero diferentes y con otros sabores... y que conste que nuestra elección de los platos no fue la mejor. Unos aranques bastante fuertes y unas tripas de cordero con pisto, garbanzos y huevo frito hizo que, junto con un entrante de cortesía de potaje y otro de morcilla, la cena se nos hiciera un poco pesada.

No solo la potencia de los platos merece la pena, la personalidad del chef, en primera linea todo el servicio, explicando platos y anécdotas convirtió la cena en un espectáculo. Ojo también a la carta y a su prosa

Por lo demás, ligeros fallos de tiempos en el servicio. Si quieres leer una crónica completa puedes visitar mi blog: viajesytapas.blogspot.com.es/2016/02/viridiana-la-cocina-de-abraham-...

LeSamp

A mi en Viridiana se me han saltado siempre las lágrimas, pero hace ya un tiempo importante que no voy..

3 de marzo de 2016

02/02/2016

Un lujo.

Por fin hemos estado en Viridiana, que ya había ganas. Un cumpleaños ha sido la excusa perfecta.

La atmósfera del restaurante, el servicio profesional e impecable, el diseño de la carta repleta de detalles literarios, los característicos platos o la estructura quizás algo anticuada del local, conforman un lugar seguramente irrepetible, con un encanto demodé, como de alguien que sabe que no tiene que dejarse arrastrar por las corrientes, sino continuar andando su camino, haciendo lo que sabe hacer (y muy bien).

La entrada de Abraham para cantar los platos es saludada con un silencio atento y reverencial por todos los comensales. Desde el primer momento es evidente que el chef es un seductor en el sentido más amplio del término. Es un grandísimo cocinero, claro, pero también sabe cómo contar una historia para hacerla amena y divertida. Es imposible no querer probar todo lo que dibuja con sus palabras, que explican lo mismo el momento en que un plato llegó a su cocina como las influencias de tal o cual preparación.

Como siempre, vamos con nuestros niños, con los que Abraham se detiene a hablar y la conversación va y viene y va: De Antonio Machado y su triste final a su hermano Manuel, pasando por Camba, para continuar por el recuerdo de la siembra y de nuestros abuelos, historias de una España más oscura y más fría, de la que nos alejamos con una cita de Borges, un sucedido de Cabrera Infante o una anécdota deliciosa sobre una de las últimas visitas de García Márquez a su local. Todo desde la humildad y con una simpatía a toda prueba. Creo que lo he dicho, pero en el caso de Abraham no está de más repetirlo: Es un seductor, alguien a quien se adivina un pasado bien vivido, y con nosotros se explaya, en el mejor de los sentidos.

De la comida en sí, poco se puede añadir a lo que ya está escrito en el resto de críticas que he leído: aperitivos, ensaladas, sopas, canelones de pato, huevos con hongos, tiraditos de lubina y ventresca de atún…. Todo perfecto: materias primas, combinaciones, aliños, puntos de cocción o salsas. Los postres están a la altura, por supuesto. Tomamos un Alión, un gran vino de clase media en su carta en la que abundan los caldos para bolsillos sin problemas.

¿Es caro? Sí. ¿Vale la pena? También. Los niños (y los adultos) salimos encantados de la vida y con ganas de volver. Eso es la mejor señal de que el dinero pagado valió la pena. No voy a decir que no influye en la percepción que tuvimos las constantes atenciones de Abraham, que supo hacernos sentir como en casa pese a que era nuestra primera visita. Repetiremos, sin duda. Habrá que ir buscando algo para celebrar… ;-)

Gath

Buena reseña Pantagruel. Sin duda Abraham es todo un personaje, a sus dotes como gran cocinero une una sencillez y cercania con sus clientes que deberian copiar mas de uno y mas de dos.
El otro tuve la suerte de coincidir en la sala, - estaban en una mesa cercana - , con una pareja que iban acompañados de dos niños. Abraham estuvo, siempre que tenia ocasion, acercandose a dicha mesa, contandoles historias a los niños, interesandose si les gustaba lo que comian, si se lo estaban pasando bien.... Fue una gozada descubrir ese aspecto de Abraham.

2 de febrero de 2016

Pantagruel

A nosotros nos ganó, desde luego, especialmente a los niños. Nuestro hijo pequeño quería volver a cenar esa misma noche... ;-)

2 de febrero de 2016

Gath

No me extraña lo mas mínimo, con ello, tu hijo demuestra que tiene buen gusto.....

2 de febrero de 2016

Pantagruel

Jajajaja. Como decía una buena amiga mía, el gusto se educa, sí, pero es caro ;-)

3 de febrero de 2016

31/01/2016

Debe su fama tanto a una cocina muy lograda, original, llena de sabor como a la personalidad de Abraham García. El famoso cocinero te explica los platos fuera de carta con erudición y una hipnotizante prosodia. Es cierto que ni sorprende como lo hacen otros restaurantes de igual fama ni es lujoso como otros sitios igual de caros, pero la experiencia merece totalmente la pena.