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Wilbran - CERRADO

Wlbran es un restaurante con un nombre diferente, que presenta una apuesta con un ambiente diferente para degustar cocina española, mediterránea con fusión asiática. Así es el lugar, un local con historia de más de 100 años de antigüedad con varios ambientes modernos, minimalista y calido con una música chill lounge.

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27/02/2015

"Nuestra carta no tiene nada de especial, es normal"

Con esa frase comenzamos las recomendaciones del jefe de sala en este Wilbran. Así empezamos mal.

Jueves 22:00h Madrid petado o semipetao (ayer estaba la cosa flojita) de gente.

Wilbran vacío.

En un ataque de romanticismo pensé que mi acompañante me había reservado el restaurante para mi solita. Pues no.

Wilbran estaba vacío por muchas cosas. Por un andamio que le han colocado en la puerta, por la tristeza del sitio, por el servicio mediocre y por una cocina que como bien nos dijo el Jefe de Sala, no es que no tenga nada de especial, es que es bastante.......malilla.

Y es mala porque los precios no son bajos.

Mención especial a la carta de vinos (con precios de risa para Madrid), con unas referencias más rancias que el vestuario de Arturo Fernández.

Pero eran las 22:15 y teníamos hambre. Pedimos:

Media de calamar de potera. Pues vale, me lo creo. Las poteras invaden los mares, como los toros las praderas españolas. Malo y soso, muy correoso y presentado como si fuera una tapa con una caña en un Bar Paco cualquiera, mal.

Media de tortilla, buena de sabor, pero tortilla, que para eso no salgo de mi casa. Creedme la pedimos porque el resto no era de fiar y no teníamos el body pa más experimentos. La presentación? yo la sirvo mejor en mi casa cuando se la hago a mis hijas.

En este punto el maestro de ceremonias nos recomienda la especialidad de la casa, los guisos. Nos venimos arriba, "una de albóndigas".

Ver presentación, una imagen vale más que mil palabras. El sabor acorde con la primera impresión visual. De bareto de menú.

Todo esto por unos 46 euros, con dos copas de vino Ramón Bilbao a 3,85 la copa y pan de comedor de cole.

Cerramos sin cafés y sin postre y nos fuimos a platea a comernos un solomillito con un gintoplatea.

La noche no es como empieza es como acaba, y acabó bien.

Alexo

Sí tiene pinta de cutre....sí....!

28 de febrero de 2015

spider72

Wilbran! no me acordaba yo...

8 de octubre de 2015

27/02/2015

Manolo, dónde quiera que estés, descansa en paz. Te echaremos de menos. Tristeza en Orellana.

Dos estrellas, aunque sólo sea porque parte de los problemas no son culpa suya. Otros muchos sí. En cualquier caso, para mí es un 1+ ó 2-.

Calle Orellana, una zona complicada: alejado de Justicia y Chueca, sólo cuenta con la calle Génova y la Audiencia Nacional como zonas de tránsito, ahora más parecidas a Kosovo por las obras.

Abierto hace unas semanas, les han colocado un andamio de fachada que les vuelve invisibles y que impide transitar por esa acera. Una verdadera faena.

Local que ocupa el antiguo casa Manolo, han respetado los azulejos clásicos en alguna parte del local. Estética de bistrot francés. Mesas altas y mesas bajas. Nada destacable salvo la luz, ideal para un episodio de Juego de Tronos pero nefasta para crear ambiente en un restaurante.

Primer problema: no hay nadie. No es una exageración. Solos en el local con un bartender, un maitre y dos camareros. Es jueves noche. ¿qué pasará un miércoles?.

Segundo problema: hilo musical. Vuelvo a encontrarme con una versión chill out de Creep de Radio Head. La cosa toca fondo cuando después suena "Here comes the men in black" BSO de la película del mismo nombre, también en versión sala de espera de dentista. Afortunadamente después entró Barry White (No físicamente).

Algo es algo.

El Servicio. Me cuesta mucho decir esto, pero porqué no se invierte en gente con un mínimo de preparación. O al menos ¿porqué no forma uno a los que ya tiene?. Ni una explicación coherente, incapacidad total de vender de forma correcta la carta, cero pasión...y sin que se me entienda mal, si alguien no domina el idioma, hay trabajos o locales en los que no podrá estar hasta que no mejore.

La Carta. Primer comentario del maitre: "nuestra carta no tiene nada de especial, es una cocina muy corriente". Imagino que lo que quiere decir es que su cocina es clásica y sencilla, pero el efecto en sus dos únicos clientes es demoledor, claro.

Pero en efecto tiene razón. Aunque no todo es fusión, esta carta es tremendamente anodina: raciones de calamares, de tortilla española, de croquetas...carnes y pescados clásicos, nada que destaque. Le pregunto por las especialidades de la casa, y me comenta que son los guisos, especialmente las albóndigas y el rabo de toro.

Rabo de toro. Otra vez.

NUESTRA OPCIÓN:

CREMA DE CANÓNIGOS. Aperitivo de la casa. Amarga. No está rica.

MEDIA DE CALAMARES. Pobrísima presentación, un desastre si los comparamos con La Maruca por poner un ejemplo de lo que sí es. Correcta fritura. Duros. Nos insisten en que son de potera. A mi me parecen de la Sirena, pero no puedo confirmar ni una cosa ni la otra.

MEDIA DE TORTILLA ESPAÑOLA. Tortillita hecha en mini-sartén. Poco cuajada. Bien de sabor. Correcta, pero no para levantar una cena. Igualmente terrible la presentación en un mini-plato del mismo tamaño.

ALBÓNDIGAS. Plato de menú del día. Cuatro albóndigas demasiado compactas. Buen sabor a eso, a albóndiga corriente de toda la vida. La puntilla es la guarnición: patatas en cuadradito. Terrible.

VINOS. Carta con precios muy subidos para el local (Predicador a 37 euros...). Pedimos vinos por copas. El Rioja es Ramón Bilbao. Con el Ribera tocamos el cielo: VIÑA MAYOR.

Con un par.

Con agua mineral, y cuatro copas de vino, 46 euros.

DETALLES QUE NO SE VEN PERO ESTÁN:

No había café, al parecer la máquina estaba rota, aunque la primera impresión es que la habían apagado por falta de público. El datáfono tampoco funcionaba. Nada funcionaba.

CONCLUSIÓN: No hay nada que me mueva a volver a este local. No me gusta hacer una mala crítica cuando se pone ilusión en un proyecto pero tampoco creo que sea justo para la gente que sí lo hace bien y que se merecen mi apoyo, porque el dinero y el tiempo es igual para todos.

Tengo mala suerte con la W. Pienso en Wellow, y ahora este Wilbran.

Y Withby ha cerrado...

Alexo

Pues mira que os lo advirtió el metre antes de cenar.... Sin duda un tipo honrado. Eso os pasa a vosotros por no fiaros.

28 de febrero de 2015

lobo33

Triste, muy triste. Madrid ha perdido un trocito de su pasado. La antigua casa de comidas ha desaparecido para dejar paso a un local de diseño más que dudoso. ¿Por qué transformar algo que era único en algo vulgar y corriente? Que poco respeto se tiene al pasado. Ante semejante desmán estético se me quitan las ganas de probar.

2 de marzo de 2015

Lady Spider76

Lo peor no es la estética ...es la comida

2 de marzo de 2015

lobo33

Bueno, a mí sí me parece una pena. Sitios como antes quedan muy pocos. La comida se puede mejorar, recuperar el pasado es casi imposible por desgracia.

2 de marzo de 2015

spider72

A mi que los sitios vayan cambiando tampoco me importa, al final nada es para siempre y no está mal que unos vayan tomando el relevo de otros. Lo antiguo no tiene porque ser sinónimo de bueno, pero en este caso hemos salido perdiendo con el cambio...

2 de marzo de 2015

lobo33

Sin ánimo de polemizar, sí creo que hay cosas antiguas dignas de conservarse. Menos mal que hay gente que comparte mi opinión y gracias a ellos seguimos disfrutando de catedrales, pirámides, todo el contenido de miles de museos y, por que no, alguna que otra tasca madrileña.

2 de marzo de 2015

spider72

jajaja, claro! estamos de acuerdo...(hombre que una tasca y las pirámides o la Catedral de Burgos no es lo mismo), sólo digo que a mi no me importa que las cosas cambien (a ver, que hablábamos de "restauranes")...es decir que no siempre lo nuevo es malo y lo viejo bueno o viceversaa.

2 de marzo de 2015

24/04/2015

Comida casera muy buena

Fantástico, todo un diez. Me sirvieron croquetas y empezábamos bien, ya que dice que para saber si el lugar es bueno, hay que probar las croquetas y el pan. Bueno pues tanto las croquetas como el pan muy bueno.

Como se podía pedir media raciones de algunas cosas, lo cual me permitió probar muchos platos.

La tortilla ya es difícil encontrar hecha como este restaurante.

Mejillones a la crema buenísimo.

Los callos: les oía al lado de mi mesa felicitar al maître; y la verdad que cuando los probé estaban muy buenos.

El BACALAO, yo no soy mucho de bacalao pero lo probé el de mi marido y la próxima vez pediré el bacalao gratinado. Yo pedí Rabo de toro y es uno de los mejores que he comido en mi vida. La intensidad de la salsa estaba justo en su punto.

Los postres. La tarta de queso era riquísimo y Apple Crumble con frutos rojos que no se encuentra muy fácil, estaban verdaderamente de muerte.

La decoración es súper acogedora, lo combinan el antiguo con lo actual que consiguieron un punto muy elegante.

Después de comer nos quedábamos un rato más en la zona de mesas altas porque es tan agradable que nos entretuvimos con unas copas escuchando la música.

Servicio: una atención muy atenta que tan atenta que creo que si pudieran poner solo un poquito menos de atención seria perfecta.

05/04/2015

Gracias de parte de mi padre…

El pasado, día del padre tuve la suerte de visitar este local.
Fuimos a recoger a mi hermana y a su familia que viven en la plaza de las salesas y nos dice que había reservado mesa en la antigua Casa Manolo donde mi padre y mi madre (fallecida) solían ir a comer. Pues allí nos vamos los cinco. La primera impresión de mi padre fue de nostalgia ya que en el local según me cuenta han conservado los elementos antiguos del local y lo han modernizado con una muy buena iluminación y colores azulados, muy chulo la combinación.
Nos recibe el metre que nos da un tour por el restaurante para mostrarnos como habían restaurado el local. Nos sentamos en un privado con mesas con manteles y que tenían vistas a un patio tipo jardín. Muy acogedor y elegante.

Empezamos con unas entradas para compartir: Jamón Ibérico (de muerte), ensaladilla (fantástica), tortilla (como la de mi abuela), croquetas (buenísimas) y mi padre se pidió media ración de callos, ya que solía pedirlos siempre en el antiguo local y le dijo al metre que no es que eran buenos, que eran lo siguiente...
De Segundo cada uno se pidió lo suyo. Mi padre y mi cuñado chuletón (llamado vacuno mayor), no entiendo todavía lo del nombre, lo que sé, es que les encanto y el plato quedo vacio….mi sobrino, una escalope muy delgadita y dorada con patatas fritas que sirvió para tener un poco de paz (del videojuego) en la mesa, mi hermana: rodaballo al horno que le gusto mucho y yo me pedí albóndigas que estaban insuperables.
Para concluir y para compartir: tarta de queso, tiramisú y lava de helado de chocolate. La tarta de queso mi favorita, el tiramisú esponjoso y fresco y la lava es como un helado frito que esta buenísimo y del que se adueño mi sobrino…. 
De vino recomiendo el Ramón Bilbao selección especial que vienen las botellas numeradas que esta insuperable, Mi hermana se pidió una copa de albarino que estaba muy bueno, pero no recuerdo el nombre.
Realmente fue una experiencia llena de sentimientos y de disfrute ya que es muy agradable el local, con buena atención y con comida hecha con cariño como la que nos preparaban las abuelas.
Muy recomendable

05/02/2015

Alejandro Suárez lo descubrió en febrero de 2015

Abriendo

Aún no tienen una semana de vida.
El local esta perfectamente iluminado y han recuperado lo salvable del viejo casa Manolo, los azulejos de las paredes, los pisos hidráulicos, el ambiente muy agrdable y discreto.
Las mesas desnudas de roble sin manteles, servilletas de tela.
El servicio impecable y amabilísimo.
El Maitre Miguel, cordial y muy amable. Y TODOS SONRIENTES.
Como era una comida de prospección pedimos muchos entrantes para probar y reservarnos para unas Pochas con Almejas.

Tortilla, ensaladilla y croquetas excelentes.
Crema de canonigos ligera....
Pochas con almejas buenas pero muy caldosas.
Un muy buen nivel y tres personas pagamos 82€
Vino para dos y cerveza para uno.
El agua con gas de San Pellegrino.

spider72

Hola Fernando, pues lo mejor de nuestra cena fue el agua, eso sí, San Pelegrino, en efecto.

27 de febrero de 2015