El restaurante Zuberoa está ubicado en el caserío más antiguo del valle (con más de 600 años) transformado hoy en un elegante y muy prestigioso restaurante con dos estrellas Michelín.

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31/08/2016

Los viejos rockeros nunca mueren

"La gastronomía de moda es duradera pero acaba. Una cocina auténtica, bien hecha, de gran producto y preparada con cariño y corazón, como la de nuestras madres, que la mimaban mucho porque daban de comer a su familia, es la que realmente perdura" Palabras de Don Hilario Arbelaitz.

Zuberoa que en euskera significa llama es un restaurante icónico, casi imperturbable, que pareciera que maneja aires de perpetuidad. Allí se encuentra la solemnidad de una cocina apabullante, sin resquicio, que supera al comensal desde la maestría. Se podría decir que ningún otro cocinero mantiene tan viva esa unión vasco-francesa que fue la punta de lanza de la modernización de la cocina en nuestro país.

Si a la cocina de Hilario, le sumamos el servicio de Eusebio y su mujer Arantxa, obtendremos como resultado la experiencia Zuberoa. El servicio convence desde la amabilidad, desde la cercanía sabiendo los papeles de cada uno y desde una empatía en la que rápidamente te das cuenta que ellos están donde están para hacerte feliz.

Las salsas son una de las piedras angulares de la cocina de Hilario Arbelaitz, esas rocas de ciento veinte centímetros del caserío Garbuno con más de 400 años. Señales de identidad de una cocina ajena a tendencias que siempre está ahí porque rara vez falla. Producto excepcional, puntos logrados, salsas, fondos, consomés y pequeños matices que aparecen desde la elegancia buscando contrapuntos en frecuencias bajas.

Todo sabes que va a ir bien si como aperitivo pruebas el flan de foie con crema de calabaza. Sedoso, sabroso, como si te diera un abrazo de bienvenida.

Al tartar de atún de innegable sabor con ese contrapunto amargo de la escarola y el crujiente de las huevas puede que le faltara una pizca de diente por el tamaño pequeño del corte.

En el ravioli de txangurro y gambas en su consomé se sube pronunciadamente el nivel. Un fondo corto para encontrar todo el protagonismo en un relleno majestuoso. Delicioso. Sin poderlo evitar, otro ravioli en este caso de cigala y salsa de trufas negras. Un plato perfecto, académico, sensual, icónico. Uno de esos hits que uno no se cansa de escuchar porque sigue sonando como el primer día. Imperdible.

Siguiendo con esa línea de crustáceos, el bogavante con coliflor e hinojo. Paradigma de la gestión de los contrastes, Hilario administra los elementos secundarios de un plato para que sean lo que deben ser. Bogavante en toda su extensión con un fondo oscuro realzante que se equilibra por las notas terrosas y anisadas. El plato que mejor muestra el equilibrio que Hilario puede alcanzar.

Para mí la autoridad culinaria se muestra cuando utilizando los mismos ingredientes, el resultado que un cocinero consigue es excepcional. Huevo, hongos y foie. Al enumerar esos productos, mi memoria me dice que lo he degustado anteriormente. Les puedo asegurar que ninguno de esos platos se asemeja al de Zuberoa. Directamente en otro nivel. Mostrando oficio y sapiencia.

La excelencia se representa en la calidad del producto y los puntos de cocinado de los dos siguientes platos. El chipirón a la plancha con caldo gelatinoso a lo “Pelayo” es una muestra atemporal de la cocina del País Vasco. Mientras que en el salmonete, con apionabo y quinoa surge ese gusto yodado y nacarado de un pescado exquisito. Este plato gana en frescura a través de un fondo en que se mezcla con la verdura con un consomé de las espinas del pez.

En Zuberoa se debe probar la caza. En el plato de pichón asado, se juntan tres elaboraciones soberbias. El ave de inmejorable textura, la salsa de lenta reducción y brillante elaboración (ejemplo de esa cocina eterna) y como no el puré de mantequilla que conjuga profundidad, sabor y un punto sedoso en el que la densidad es clave. Clasicismo contemporáneo.

Desde hace aproximadamente un año, el hermano pequeño Jose Mari ha vuelto a la cocina de Zuberoa. Actualmente se dedica a los postres. Las cerezas confitadas con helado de tomillo limonero y galleta bretona son admirables desde su aparente sencillez. “Dulácidas” y perdurables a través de la mantequilla de la galleta.

Indispensable es la tarta de queso. Claramente la mejor de este país. Además su sabor se refuerza a través de un helado también de queso. Textura, finura en la parte superior del bizcocho, densidad y sobre todo sabor. Hondo con ecos de queso azul. Para peregrinar.

Incuestionable el flan de foie con alabaza, para el recuerdo el ravioli de cigala con salsa de trufas negras, absoluto la yema de huevo con foie-gras y hongos y magistrales tanto salmonete como chipirón por mostrarles como son. La tarta de queso es realmente incomparable.

Cierto es que no encontraremos el gozo y la diversión desde la sorpresa, pero sí desde la perfección gustativa que va directamente ligada a Zuberoa. En el caserío Garbuno, se dan todos los días lecciones de lo que debería ser un restaurante. Pasénse por allí, si quieren aprender. ¡Qué complejo resulta ir a Zuberoa y no volver! Como dejar de escuchar esa canción que hace años te sigue poniendo la piel de gallina.

La cocina de la “llama” no tiene final porque los viejos rockeros nunca mueren.

Post completo y fotos en

complicidadgastronomica.es/2016/08/zuberoa-los-viejos-rockeros-n...

26/02/2017

Vieja escuela

Febrero 2017

1Falces

Antes de ver la puntuación sabía que eran 3*. No me preguntes por qué.

26 de febrero de 2017

Helen Holms

Vaya paseo gastronómico el tuyo Miss Migas .... tengo pendiente una subida a San Sebastian. Apunto este, si me puedes recomendar más, super agradecida!

7 de marzo de 2017

23/05/2016

Excepcional, escandalosamente bueno!!!!.

Un auténtico placer. La comida exquisita, desde el aperitivo de la casa y los entrantes, pasando por los pescados y las carnes ..., y los postres son ya para quitarse el sombrero. La carta de vinos con una variedad interminable de denominaciones de origen. Servicio impecable, entorno muy acogedor. Un verdadero lujo. Precio muy ajustado a la calidad servida y ofrecida.

26/02/2016

GRANDE, con mayúsculas

todo lo que se diga es poco. Un sitio digno de la reputación y la fama que tiene. A 15-20' en coche de San Sebastián, se llega fácilmente y tiene enfrente un parking enorme para aparcar sin problemas (si se llega en coche propio). Gran cocina vasca, materia de primera, cocciones perfectas y poca molecularidad. Maestría sabia de la de antes. Ante estos sitios solo cabe quitarse el sombrero y disfrutarlos sabiendo que aún hay quien mantiene la esencia de la alta cocina

08/12/2014

Parada obligatoria del buen comer

Uno de los restaurantes que más ganas tenia de ir desde que hace 6 meses leí varias criticas en 11870. Así que al lío, llame en Noviembre para el puente de diciembre y sin problemas de sitio, no como en los restaurantes de moda en Madrid, que casi al decir la fecha la chica del teléfono se ríe en tu cara.

Al llegar, te encuentras con un caserío típico y muchos saloncitos con reservados para comer, a nosotros nos pusieron en el mas grande del fondo, en una mesita para dos, que igual podían comer 5, y creo que es como debe ser. El ambiente, pues clasicorro, gente con clase de Donostia o alrededores, y que parece que lo frecuentan con asiduidad por los saludos que les da el personal.

Servicio atentítisimo, desde el primer momento te preguntan que quieres, apenas pasa tiempo desde que te sientan hasta que te traen la bebida. Después de unos 5 minutillos te toman nota, y te traen el aperitivo de Royal de foie con PX y trufa que esta simplemente de ESCANDALO y durante la comida estan pendientes de todo, si te falta agua, pan,etc..

Me gusta mucho el rollo de que las raciones que compartes te lo pongan en un plato individual cada uno, ademas de quedar fenomenal, te quitas de engorros y cada uno tiene su platazo como entrante.

Esto fue lo que pedimos:

RAVIOLI CON CIGALA: Sabor potentísismo, y el caldo también, quizá está bastante subido de precio.

HONGOS CON HUEVO ESCALFADO: Lo tenían ese día fuera de carta, los hongos estaban al dente, justo el punto perfecto, tenían alrededor una espuma de hongos con un sabor muy muy potente, y un huevo escalfado por encima de todo.

MERLUZA EN SALSA VERDE: Muy muy bueno.

CARRILLERAS DE TERNERA GUISADAS: 3 pedazos enormes de carrilleras con reducción de vino tinto y puré de patata casero en su punto perfecto. Si quieres más puré (esta de morirse) te traen una cazuelita para que te sirvas más.

En este punto, a diferencia de otros restaurantes de estrellas que te sientes todavia con un poquito de hambre, en este caso estaba petadísimo, buenas raciones y cantidades.

El postre como no podía faltar la tarta de queso, que ha subido a mi top 1 de tartas de queso de España!! Que platazo por favorrrrrrrr!!!!!!

Tomamos copa de vino, y cerveza casera que hacen ellos mismos, cafe y agua y salimos a 110€ cada uno. Un precio muy muy bueno para un restaurante que sube a mi Top 2 de mejores restaurantes de 11870.

27/08/2014

Otro clásico al que hay que peregrinar alguna vez.

Despues de la maravillosa cena en Elkano no podíamos desaprovechar la visita al País Vasco e irnos sin probar Zuberoa, un restaurante que estaba pendientísimo. Reservamos con un día de antelación sin problemas, al igual que en Elkano.

El restaurante está situado en una casona vasca muy bonita que se llega por una carreterita estrecha. La situación tiene mucho encanto.

En cuanto a la decoración es clásica dentro, pero donde hay que comer es en su terraza cubierta. Mas agradable imposible.
Si vais cuando hace bueno especificad que os pongan en la terraza pero si no se da el caso pedid tomar el postre o café ahí, seguro que ya ha terminado alguna mesa y no hay problema.

El servicio está compuesto por camareros jóvenes pero las que manejan el cotarro son 2 señoras mayores, de unos 60 años, súper profesionales, amables y eficientes, atentas a todos los detalles. Vieja escuela otra vez, pero de los mejores servicios que me he encontrado. A cuantos tendrían que enseñar...

Existe un menú degustación que no probamos porque no quería mi novia y aun así nos ofrecieron tomar el menú a mesa incompleta, es decir, yo degustación y mi novia de carta, algo que solo he visto aquí. En cualquier caso preferí comer de carta para ir a la par y disfrutar juntos, que además también es buena opción y encima sale un poco mas económico.

Tanto los entrantes como los segundos puedes pedirlos para compartir y siempre los sirven emplatados individualmente.

El aperitivo es una ROYAL DE FOIE CON GELATINA DE PX Y TRUFA que bien podía haber sido un plato de la carta. probablemente de los mejores aperitivos que haya probado. Poco mas que decir.

ATÚN CON GELEE DE DASHI, HIERBAS Y HELADO DE MOSTAZA o como presentar este pescado de dos maneras bien diferentes. Por un lado laminas de atún marinadas de gran calidad y por otro la gelatina de dashi, caldo japonés cuyo ingrediente principal es atún deshidratado (katsuo). Las hierbas aportan toques amargos y frescos. Muy buen plato.

El segundo entrante fue un RAVIOLI DE CIGALA CON TRUFA que a pesar de que estaba todo bueno, para mi fue lo peor de la comida ya que la cigala estaba un poco pasada de punto. En su conjunto estaba bastante bueno, sobre todo por la salsa que era un vicio pero es un plato que no volvería a pedir ya que es de los mas caros de la carta, 39€, y no el mejor.

Yo seguí con media ración de una gloriosa PAPADA CURADA CON SOJA Y CREMA DE JUDÍAS VERDES. Mucho sabor, tremenda, con parte de su carne que le daba aun mas sabor y con las hierbas, el pepino y la crema para darle frescor y que no resultase pesada. Brutal, de las que he probado me parece la mejor seguida de cerca por una que probé en Montia.

[Aclaración] Si pides media ración no se puede compartir como en Madrid ya que como bien he dicho emplatan individualmente y es solo para un comensal.

Ya de segundo pedimos un ARROZ DE CHIPIRONES BEGI HAUNDI donde no existía arroz, si no que era el mismo chipirón cortado en forma de arroz y que junto a la extrema calidad del producto y su propia tinta hacía un plato con un sabor redondo. Muy muy bueno.

Para terminar con los salados pedimos MERLUZA AL AROMA DE LIMÓN, la cual tenía mucho sabor y buen punto de cocción. La salsa de limón con las hierbas acompañaba sutilmente al pescado. Como veis a Hilario le encanta utilizar hierbas pero le da un toque especial a sus platos con ellas. Muy recomendable esta merluza, otra vez excelente materia prima.

De postre pedimos la TARTA DE QUESO que está brutal! Obligatorio pedirla. Personalmente es la mejor que he probado y ojo, porque no está en la carta y se acaba rápido. Nosotros la pedimos al principio de la comida y nos reservaron los últimos 2 trozos, y eso que solo eran las 14:15.
La cobertura es de bizcocho, buenísima, y la crema de queso de dentro es exquisita, semi derretida y con mucho sabor. Combinan perfectamente los frutos rojos que acompañan (frambuesas, grosellas y fresas silvestres).

Los postres son caros, 14,5€ cada uno excepto la tarta de queso que son 16€.

Al final la cuenta fue 105€ por persona.

La sensación que me deja es muy buena, con elaboraciones muy cuidadas, muy finas, respeto al producto y sobre todo sabor. El problema que tiene es el precio, excesivamente caro, y es que en estos tiempos no puedes poner entrantes a 35€. Te cobra hasta los petit fours que no has pedido y que se supone son cortesía.
Es similar al Viridiana de Abraham García, donde la elaboración es exquisita pero los precios desorbitados. Aun así, merece la pena ir y las 5 estrellas son justas. Estos chefs de la vieja escuela tienen mucho mérito ya que llevan muchos años manteniendo la calidad y reinventándose sin tener que ponerse la etiqueta manoseada de vanguardia.

Un detalle que me gusta muchísimo es que haya cepillos de dientes en el baño algo que debería ser cortesía obligatoria pero solo he visto en Casa Marcial y Punto MX. Tranquilos, estos no los cobran.

Cuando decides irte, el mismo Hilario Arbelaitz te despide en la puerta.

Gath

Excelente reseña Adreid. Estas generando una cadena de necesidades muy importante.

27 de agosto de 2014

Adreid.

Gracias Jose Luis, la verdad es que en el País Vasco hay mucha tela que cortar... A mi me han encantado tanto estos clásicos que voy a volver dentro de dos semanas a visitar un par mas.

27 de agosto de 2014

12/11/2013

MUY BUENO, PERO NO ESTUVO A LA ALTURA DE MIS EXPECTATIVAS

El restaurante Zuberoa está ubicado en Oiartzun, a 13 km de San Sebastián, en el caserío familiar Garbuno, el más antiguo de la localidad guipuzcoana con más de 600 años.
Está regentado por el chef Hilario Arbelaitz en la cocina y su hermano Eusebio en la dirección de sala. El tercer hermano y más pequeño José Mari está al frente del Miramón de Arbelaitz en San Sebastián.
Hilario Arbelaitz, que creció entre los fogones, es un cocinero que conserva sus raíces vascas pero precursor de la llamada Nueva Cocina Vasca, la cocina vasca actualizada, que en su caso tiene influencias vasco-francesas debido a su paso por un restaurante al otro lado de la frontera.
Zuberoa era la tercera incursión gastronómica en nuestra estancia estival 2013 en San Sebastián.
El caserío es señorial, decorado con un gusto exquisito; sobrio y elegante. La terraza es imponente, camuflada en un porche cubierto de setos y flores. Predominan los negros y blancos que adquieren gran calidez con las maderas nobles del mobiliario. Con permiso de la Terraza del Casino en Madrid, quizás la mejor terraza que he visitado nunca.

El servicio, dirigido por Eusebio Arbelaitz, es profesional y atento. Destaca por su madurez personal y en sala. Me reconforta enormemente encontrar personal maduro que presumiblemente se ha forjado una larga trayectoria profesional en este oficio tan sacrificado que es la restauración y a los que desde aquí quiero manifestar mi más profundo respeto y admiración y reivindicar esta profesión de servicio al comensal siempre tan denostada y escasamente valorada por propios y ajenos.

Eusebio recibe a los clientes ofreciendo un aperitivo para iniciar la velada. Al solicitar cerveza, nos recomienda expresamente una artesana elaborada en la zona llamada Pagoa; rubia, tostada o negra. Resulta interesante. El aperitivo es el ya clásico royal de foie con PX caramelizado. Demasiado contundente e incluso algo empalagoso para iniciar la cena. Quizás algunos no estéis de acuerdo conmigo. Bien es cierto que el aperitivo es el presagio de la cocina de la casa.

El menú degustación de Zuberoa es pantagruélico, otros, como el taxista que nos trajo de vuelta a San Sebastián, opinan que “te quedas bien”, hay estómagos y estómagos, yo soy de buen comer, pero la contundencia de éste me hizo desistir de mi propósito inicial de tomarlo. Mi acompañante lo agradeció. El precio es de 125 € más IVA (bodega excluida). Podéis consultar su contenido en la web del establecimiento.

Así pues, la elección fue dos entrantes para compartir y un principal por persona. También debíamos elegir al tomar la comanda el postre; la decisión era difícil porque debía optar por la tarta de queso especialidad de la casa vanagloriada hasta la saciedad o por mi preferencia insustituible en estos lares, tarta fina de manzana con helado de vainilla. Fui fiel a mi postre de culto (14,50 €).

Para acompañar la cena y después de ojear con cierta ansiedad la enorme carta de vinos con cientos de referencias, decidimos pedir consejo al director de sala. Nos ofreció un Launa Plus reserva 2007 D.O. Ca. Rioja a buen precio (23 €) que, a pesar de su buen cuerpo, maridó bien con los platos, especialmente con los principales. Para los primeros yo opté por una copa de chardonnay (3,50 €)

Los entrantes fueron atún marinado, gelée Dashi y ensalada de finas hierbas con helado de mostaza (30 €) que en la foto veis emplatado individualmente (media ración). Muy bueno y fresco, el atún decalidad excepcional. Y, raviolis de cigalas al fumet de trufas (39 €) que, a pesar de que no podemos poner en cuestión la calidad de la cigala que era muy fresca, fue la decepción de la noche, ya que el sabor a trufa brillaba por su ausencia más absoluta; bien es cierto que no es época de trufa y que la trufa de verano es de menor potencia, pero en un ravioli con fumet de trufas tenemos que encontrar al menos el recuerdo de la trufa, que no existía por más que me empeñé en buscarlo.

Los platos principales fueron morros de ternera guisados con salsa (25 €) para mi acompañante, que recientemente he descubierto en una crónica que es un plato que Hilario Arbelaitz nunca ha quitado de la carta en homenaje a su madre y maestra. Y foie-gras de pato asado con salsa de fresas, jugo de aromas y ensalada de hierbas (38 €), producto, el foie, al que el chef tiene en gran estima, como se puede comprobar en su carta en la que aparece al menos en dos ocasiones más en los entrantes.

Platos muy generosos en cantidad y calidad, soberbios, protagonistas de la mesa, “bien plantados”; en los que pudimos comprobar esas raíces vascas emblema de su saber hacer. Los morros son un regalo para los sentidos, que disfruta sin igual el comensal aficionado a este mundo culinario de la casquería. El puré de patata inigualable. El foie era obligado en Zuberoa, a pesar de que ya llegó un poquito frío a la mesa, se comió con ligereza gracias a la acertada salsa de fresas con un punto de acidez perfecto.

La tarta fina de manzana no defraudó mis expectativas, ya llevo algunas “en mis caderas” y puedo aseguraros que es excepcional.

Con infusión, café expreso y petits fours 204,27 € IVA incluido.

Como habéis podido comprobar a lo largo de toda esta crónica, la experiencia en Zuberoa fue muy buena, pero quizás para vuestra sorpresa, siento deciros que no estuvo a la altura de lo que esperaba, quizás esperaba lo que no es, probablemente sea esto, seguro; mis emociones se acercan más a otro tipo de cocina. Aún así, os lo recomiendo, no seré yo la que reste mérito a este pilar de la cultura gastronómica tradicional vasca.

Visitado el 24 de agosto de 2013.

13/08/2012

Un acierto en toda regla

Impresionante! Que calidad, que cómodo, que servicio tan atento,... en fin, todo eso que hace que te enamores de un restaurante.

No probamos el menu degustación, sino que fuimos a platos de carta. Genial el hecho de poder pedir medias raciones de cualquiera de ellos y configurarte tu mismo el menu de lo que quieras probar.

Aperitivo: Espuma de trufa con foie y reducción de Px

En mi caso como principales:
- Hongos salteados, huevo escalfado y jugo emulsionado (media)
- Lomo de atún rojo con vinagreta de cítricos y aceite de pistachos

Gracias al resto de la mesa tambien pude probar:
- Tartaleta de atún rojo con tomate a la albahaca y ensalada de Idiazábal ahumado
- Arroz cremoso con txipirones
- Cochinillo confitado, puré de patata y compota de frutas al comino

De postre:
- Tarta fina de manzana con helado de vainilla (media)
- Tarta de queso Idiazabal (media)

Vino: Botella de blanco y botella de tinto.
- Fin con cafe y GinTonic

Poder felicitar al cocinero Hilario Arbelaitz que sale a despedirte fue genial

Jorge Gutierrez

Espuma de trufa con foie y reducción de Px ;)

13 de agosto de 2012

Lizzard

Corregido :)

13 de agosto de 2012

27/08/2012

EXPERIENCIA MISTICA.......DIOS MIO,QUE MANO TIENE HILARIO

No se como empezar a narrar,una de las mejores experiencias gastronomicas,que he tenido en mi vida....y ya son 41 años.
Ubicado en el caserio Garbuno en Oiartzun(SAN SEBASTIAN),propiedad de la familia Arbelaitz desde hace generaciones,datandose como el caserio de trabajo mas antiguo de Euskadi.....Bravo por la ubicacion.
Una vez alli ,te recibe personalmente ....Hilario Arbelaitz,te da la mano y la bienvenida,acto seguido aparece Arantza,esposa de Hilario y te acompaña a la mesa.....en una fantastica terraza campestre,preciosa,con olor a flores,en definitiva....un placer.
Una vez en la mesa aparece el maitre y sumiller...Eusebio Arbelaitz,hermano y apoyo de Hilario en la sala, nos aconseja sabiamente,pero llevaba su carta aprendida de P a Pa....y sabia lo que queria probar.
El aperitivo que sirvieron fue una mousse de foei fresco al pedro Ximenez e idiazabal,exquisita....daba expectativas a lo que en breve iba a suceder.
Una vez hice el pedido ,todo en medias raciones....comenzo el Show de un cocinero con mano tradicional y con los pies en la tierra,comida vasco-francesa de VERDAD.
Comenzamos con un RAVIOLI DE CIGALAS buenisimo,me habria comido 5 mas de estos,pero quedaba mucho que probar...
Acto seguido,nos brindaron un HUEVO POCHE CON BOLETUS Y JUGO DE TRUFAS,digno de Bocusse o algunos de los grandes.
Tenia muchas ganas de probar el ESCALOPE DE FOIE FRESCO CON GARBANZOS Y BERZA....y flipe realmente....sabio maridaje y consistencia....untuoso y sabroso a mas no poder.
A continuacion Hilario y su equipo nos cocino unos TXIPIRONES FRESCOS ( BEGI-UNDI) DE POTERA EN TRES SALSAS...que te puede dar algo,el crujiente del chipiron fresco,increible...y la maestria en las tres salsas de cebolla,de tomate y de tinta....impresionante y sabrosisimo...un 10..para recordar.
El siguiente plato en llegar a la mesa,fue un delicadisimo MEDALLON DE BACALAO ,preparado con una sutileza y punto...extraordinarios.
Uno de los platos,que enseño su madre a Hilario,fueron estos MORROS DE TERNERA EN SALSA CON PURE.......memorable y exquisito este guiso vasco de toda la vida,ejecutado con maestria y un pure estilo Robuchon,con mantequilla,que es pura delicia,de fino y untuoso....esa es la cocina de ZUBEROA.....sabrosa y consistente.
El ultimo plato salado,fue un maravilloso COCHINILLO CONFITADO Y CRUJIENTE CON COMPOTA CITRICA.......sin palabras ,el contraste graso y acidulado...en fin,una obra de arte.
El broche final lo puso,la famosa y bien ponderada.....TARTA DE QUESO CREMOSA Y TIBIA....no me extraña que esta tarta se haya hacho tan famosa,es increible la textura semiliquida,medio salada,caliente...muy rica y especial.
Todo regado con un excelente CUATRO RAYAS-Verdejo,sus aguas y cafes....mas los dulces de cortesia.......demasiado barato para la calidad y clase magistral recibida.....280 euros/dos personas.
MARAVILLOSA EXPERIENCIA,Y RECOMIENDO VISITAR ALGUNA VEZ ESTE TEMPLO DE LA MANO Y EL FUEGO.....QUE ES ...HILARIO ARBELAITZ Y SU GRAN EQUIPO.
!!!! AUPA ZUBEROA !!!!

02/03/2012

Imprescindible

Comer en el restaurante de los Arbelaitz en Oyarzun es una garantía. Una carta que entremezcla lo tradicional y lo moderno, porque ambas cosas son perfectamente compatibles. En un bonito entorno, y con un gran servicio de sala a la antigua dirigido con acierto por Eusebio Arbelaitz. El menú degustación (125 €) combina con acierto platos de siempre y nuevas creaciones en un buen equilibrio. En el nuestro, la inclusión de la becada, que es un auténtico espectáculo. La sirve asada con una tosta de cebolleta y sutilísimo foie al vapor, con un puré de patata de alta escuela. Salvo esta becada, el menú tuvo un marcado acento marino, con platos memorables como la royal de nécoras y erizos de mar al aroma de hinojo, delicadeza y sabor; la cigala asada con gelée de jengibre y ravioli de su coral, pura concentración de sabor; el arroz cremoso con chipirones, un auténtico lujo; o la tarta de queso que hizo levitar, con razón, a Bruce Sprigsteen. Sabores intensos que también estaban en la ostra fría en gelatina de caviar; los frutos de mar (bogavante, ostra, almeja, erizo, vieira) con un suavísimo curry aligerado con limón; el huevo escalfado con patata, jamón y trufa; o un excelente lenguado asado a la vinagreta de berberechos. Ni una sola pega en un largo menú. Uno de los grandes.

18/04/2011

espectacular

2007
soy tan comilon que este verano hice Bulli‚ Fagollaga‚ Mugaritz y Zuberoa.
todos brutales‚ pero volver a Zuberoa siempre es volver al origen‚ producto excelso cocinado con sabiduría extrema; fantastico el risotto hongos‚ el foie es inenarrable...la pega...una decoración rancia y tontorrona que gustará a ciertas personas...pero que no le conviene nada.
id‚ id‚ id

30/05/2010

deliciosoooooo

Fuimos ayer y disfruté de una cena espectacular con comida con sabores tradicionales y toques modernos q dan un resultado único.
Para mi injusticia q sólo una estrella michelìn,comparado con otros d una estrella como el diverxo sin ser èste malo estamos hablando d otra liga.
Tomé el menù degustaciòn 118 euros màs iva y con vino salimos a 150 euros persona.
De aperitivo nos sacron unas especie d mousse d foie con pedro ximenez fria q ya nos hizo pensar q la cena iba a ser la bomba.
De entrantes el royal d cabrarroca y erizos d mar creo q lo q mâs m gustò,buenìsimo.Aunque todo me gustô destacarìa ésto d entrante, el pichón d segundo con berza trufada y d postre la mejor d las mejores tarta d queso q he tomado nunca y soy una fanàtica d este postre pero sòlo aptos para los q les guste el queso fuerte.
Lo q menos me gustò, q no quiere decir q no me gustara,el salmonete y el bacalao con bogavante pq me recordaba a sopa d pescado y a mí este plato en concreto no me va.
Destacando,aparte d lo dicho: la ostra gillardeau a la plancha,deliciosa,la cigala asada con vichyssoise y setas lo mismo!Y la torrija d postre otro teletransporte al paraiso
Fue ayer y ya tengo ganas d volver,ah y Hilario Arbeleitz abriendote la puerta al sali me pareciò un detalle d humildad ùnico ademàs d darte la oportunidad d agradecerle semejante momento d felicidad.