Alvaro Armenteros

El Molino de Urdániz

+34 948 30 41 09

Crta. Francia por Zubiri (Na-135) Km. 16,5 Urdániz, Navarra , España

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Menu a 25 héroes muy pepino

me encanta, uno de mis favoritos

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Sitiazo a medio camino entre Pamplona y Roncesvalles. Es una casa de piedra a pie de carretera, muy bien restaurada. Tiene una estrella michelin ganada por su vertiente gastro que ofrecen en su primera planta. En la planta baja, además de la barra, ofrecen un menú a 25 + IVA que incluye un primer plato, un principal, postre o café y bebida, que es lo que yo he probado. No me veia tomando el menu desgustación mientra 2 demonios se colgaban de las cortinas... Muchas opciones en los platos, y todas apetecibles.

Me apreté una sopaza de pescado que estaba cojonudísima, seguido de unas manitas rellenas de jamón con salsa de almendras quitaban el sentido.
De postre una estupenda cuajada para cerrar una selección de platos que me salió bastante tradicional.

Mi consorte probó unos huevos escalfados que no consintio compartir, así que debían estar muy ricos :)
De segundo, hamburguesa casera, que destacó sobre todo por el riquisimo pan. Esta si la probé pero porque estaba llena y quería tomar su postre.

En resumen, por unos 30 euros por cabeza, comes pero que muy bien unos platos con corte tradicional pero con un toque elaborado.

El menú gastronómico para otra ocasión sin la chavalada, porque tiene que estar de vicio.

Anna Sacher Restaurant

+43 1 514561001

Philharmonikerstraße 4 Viena, Austria

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Cocina tradicional con aires renovados en entorno imponente

Alvaro Armenteros lo descubrió en enero de 2018

me encanta, uno de mis favoritos

Cena homenaje en Viena un poco a lo loco en este restaurante ubicado en el interior del mítico Hotel Sacher, junto con otro restaurante, "Rote Bar", el coquetísimo "Blaue Bar" y un par de cafeterías donde explotan el emporio de su famosa tarta a más no poder.

El Rote Bar está junto a la entrada y se ve desde la calle pero para acceder al Anna Sacher hay que atravesar la recpeción y un suntoso salón que ya te pone en ambiente. La sala del restaurante no es muy grande pero impresiona mucho por la elegancia que desprende. Forrados de madera noble y terciopelos verdes, Arañas colgando del altísimo techo. Cortinajes del mismo terciopelo verde y espejos. No soy muy amante del clasicismo pero lo cierto es que aqui uno admite que hay mucho estilo y gusto.

Iba un poco acojonado porque me dejé el tuxedo en Madrid (guiño-guiño) y lo mismo no me dejaban entrar, pero lo cierto es que no tienen un código de etiqueta estricto. "Dresscode: Smart casual or business attire" es lo que ponen en su web, pero en smart casual puede ser cualquier cosa... me la jugué con vaqueros y camiseta (ni camisas gasto) y cero problemas. El público si que había bastante caballero con chaqueta y pajarita (más que corbatas) y señoras con joyones y vestidos caros. Y unos rusos bastante chanantes de esos que se nota que van tupidos de pasta pero no por ello han conseguido elegancia. Yo con mi camiseta tenía más clase vestido que ellos.

Pero al tema, y de comer ¿qué? Pues cocina austriaca de corte tradicional, con algun toque actual y productazo. Ofrecen menús de 4,5 o 6 platos (79, 93, 109) con posibildiad de maridaje (129, 149, 175), pero no teníamos tanta hambre y optamos por componer nuestra cena a la carta sin tantos platos. Pedimos un principal para cada uno, sin entrantes pero porque teníamos pensado probar su tarta de postre y también pedir un surtido de quesos para el fin de fiesta (tienen el carrito de quesos en la entrada de la sala, los malvados... y se nos creó una necesidad)

Aunque no pedimos menú degustación, nos sirvieron unos entrantes de la casa

Vieira con salsa de naranja (muy rico), pato curado con polvo y praliné de café (muy original, y funciona), una espuma de cítricos (ni fu ni fa), unas croquetitas (ni fu ni fa again) y un tartar de vieria (muy rico)

Además, nos sirvieron un magnífico pan artesano con unos cuencos con aceite (italiano, no todo iba a ser supremo), mantequilla y una crema de queso ligera.

Nuestros principales:

- Corte de vaca con brocoli, alcahofas y espuma de tupinambo
- Pechuga de pato Barbarie con reducción, con repollo relleno de carne del pato y piñones

Absolutamente deliciosos los dos. El pato le gustó hasta a mi consorte y no es nada de patos. Mención especial a las hojas de repollo rellenas. Qué exquisitez.

Postre: obligatoriamente la tarta Sacher. Es posible (seguramente) que no sea el mejor postre de la casa, pero es el más famoso y ya que estás en el sitio original de la receta, pues tienes que probarla. No defraudó. Muy buena. Me sobra la nata que ponen con la tarta.

Post-postre: selección de quesos. Te traen el carrito con los quesos (mayormente austriacos y francesos) y te preguntan lo que te apetece, si te gustan más o menos fuertes, si quieres alguno en particular.... vamos que te haces tu la selección totalmente a tu gusto. Yo quería pedirle "ponme de todos" pero me pudo el decoro (miedo escénico en tan magna sala). Al final, una selección de quesos tirando a cremosos pero con sabor potente, aconsejados por el maestro del carrito. Puedes elegir también si queires algún acompañamiento dulce (mermeladas, frutas) y nos decantamos por unas uvas. Somos queseros y no había manera de que la selección no nos gustara.

No tomamos vino. Sólo un brebaje de Aperol con vino blanco (lo toman mucho los lugareños) que entra muy bien (peligro!) y agua para calmar la sed tras los quesos y el dulce.

No queríamos café (¡café! ¡¿por la noche?!) pero nos sirvieron petit-fours. Especialmente ricos unos pequeños mini pepitos de praliné de cacao.

El servicio fue impecable y nada estirado, como podría presuponerse en un sitio así. La jefa de sala fue majísima aconsejándonos al hacer nuestra comanda y estuvo pendiente de cómo estábamos sin llegar a ser molesta. Todos los camareros que nos sirivieron nos explicaron los platos (en inglés muy entendible).

Y la dolorosa no lo fue tanto, dentro de que obviamente es un sitio caro. Salimos a 65€ por cabeza. Por la calidad de la cocina, el servicio y la magnifica sala, bien lo vale.

Una magnífica experiencia y sitio muy recomendable para cenar en plan homenaje si estás en Viena.

Plachutta

+43 1 5121577

Wollzeile 38 Viena, Austria

guardado por 5 personas

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Al rico "cocidito" vienés

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A Plachutta se viene a comer Tafelspitz, un plato típico vienes que se podría asemejar (salvando enormes distancias de ingredientes mayormente) al cocido madrileño. Se trata de un guiso de carne de vaca que se consume por partes, como los "vuelcos" del cocido. Se sirve todo en una cazuela donde va la carne, huesos, verduras y el propio caldo de la cocción. Se sirve ese cadlo en cuencos individuales donde puedes tener fideos si los pides. Tras degustar la sopa, se toma el tuétano de los huesos untado en pan negro. Y por último se come la carne acompañada de patatas (también se pueden pedir espinacas)y un par de salsas (salsa de rábano con manzana y salsa de cebollino. Te dan instrucciones en español y todo (ver foto).

La sopa es clara pero llena de sabor. Muy rica.
El tuétano me pierde.
La carne está tiernísima y las salsas le van muy bien. Las patatas están tope de buenas.

En definitiva, te pones hasta el ojete de comer. Importante! Con una ración de una persona comen 2 tranquilamente. Por lo menos en nuestro caso fue así. Hasta sobró sopa.

El servicio impecable. Mira que el sitio es enorme. Pero hay una legión de camareros que funcionan como un reloj. Todos con los que tratamos hablaban inglés perfectamente. Incluso el jefe de sala, un señor altísimo entrado en años, nos recibió en perfecto castellano.

Bebiendo cerveza y sin pedir postre (imposible) salio a 50 pavos. RCP estupenda. Si estáis por Viena, creo que merece mucho la pena.

mmvera

muy de acuerdo! tienen varios locales, uno cerca de la opera, que ofrecen lo mismo.... es la daniela del cocido vienes!

24 de enero de 2018

Horno de Asar Maribel

+34 921 52 70 58

Plaza Mayor s/n Sacramenia, Segovia provincia, España

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Queen of Lechazo

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Que en un día invernal de verdad, Maribel te sirva este lechazo asado te hace renegar de reducciones, esferificaciones, trampantojos, espumas, y demás movidas de la cocina actual (que conste que me gusta todo tipo de cocina)

El sitio es singular: se entra por la Carnicería del mismo nombre, desde donde se pasa al sobrio comedor. Cero artificios.

Asado, ensalada y buen vino. Simple y a la yugular. Súmale unos postres caseros buenísimos (¡qué flan!). Café de puchero, invitación a hojadres de coco y licores.

Servicio super efectivo y amable. Ninguna presión para pedir entrantes además del asado, más bien todo lo contrario. Se agradece la honestidad. Maribel pasa por todas las mesas con su chaleco de pines para interesarse por cómo va todo.

Y de precio, muy bien. El cuarto está a 36 + IVA. Un precio excelente para la calidad de este asado.

De los mejores lechazos que recuerdo, si no el mejor.
(Por cierto, riquísimas las morcillas que compramos en la carnicería. Muy recomendables)

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La Jamada

+34 947 10 80 46

Plaza Mío Cid, 4 (Plaza de la Libertad) Burgos, Burgos provincia, España

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Cocina de aquí y de allá muy resultona

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La Jamada se trata del proyecto personal de Antonio Arrabal, el que fuera finalista de la primera edición de Top Chef.

Todo un verso suelto en la hostelería burgalesa. Aquí no verás lechazos, ollas podridas, morcillas ni demás clásicos. Arrabal propone una cocina viajera, según sus propias palabras, en un local moderno e informal, ubicado en todo el mogollón junto a la estatua del Cid y muy cerca de la Plaza Mayor. Decoración alusiva a viajes en consonancia a la oferta que se muestra en la carta. Un poco de peruano, un poco de asiático, algo de mexicano, cositas de cocina española moderna y una larga selección de hamburguesas de autor.

Puede resultar un poco rara la oferta tan eclética, y algo corta (salvo en el caso de las hamburguesas). Pero luego tienen una lista de platos del día fuera de carta que tiene casi más cosas que la carta habitual. En mi caso creo que había 11 o 12 platos.
Además, hay una pequeña selección de platos infantiles.

Aquí se puede venir comer algún entrante compartido y unas hamburguesas o montar un pictoeo variado a base de los platos más "compartibles", que es lo que hicimos mi consorte y yo. A los herederos les apañamos con unas pizzas que había en la parte infantil.

Probamos:

- Empanadas criollas (fuera de carta): de tamaño notable y con relleno delicioso
- Alcachofas (f.c): asadas y con una especie de trozos de tomate confitados. Otro buen plato
- Canelones de algas con relleno de bonito (f.c). Muy ricos
- Maki acevichado: rico pero le fallaba un poco el arroz. No estaba en el mejor punto para un rollo japones.
- Tacos de cochinita pibil, tope de buenos.
- Tarta de manzana a su manera de postre. No es una tarta "cuajada". Supongo que se puede decir que es una "deconstrución". El caso es que está realmente buena.

Bonus: tiene cerveza Ambar Export de barril. ¡Cojonuda!

Las raciones no son grandes pero valen para compartir. Resultado bastante satisfactorio en general. Se nota que hay mano en la cocina.
Queda una muy buena RCP, en mi opinión. Todo lo mencionado, más 5 consumiciones de bebida (2 vinos y 2 cervezas y agua) salio a unos 66 pavos.

Si estás en Burgos y te apetece cambiar el chip de cocina castellana al uso, este es tu sitio. 4,5 estrellacas

Los Claveles

+34 947 42 10 73

Calle de la Carretera Logroño 31 Ibeas de Juarros, Burgos provincia, España

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Viva la Olla Podrida

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En Ibeas de Juarros son famosas sus judías, y Los Claveles es el sitio de referencia para tomar la tradicional Olla Podrida que se prepara con ellas (y con buena parte de un cerdo, todo sea dicho, jejeje)

Aprovechando mi visita a Atapuerca, no pude por menos que reservar una mesa para comprobar si la Olla hacía honor a su fama. Mi respuesta es que SI :)

Se sirve primero el plato de judías acompañadas de un surtido de piparras y cebolla encurtida para acompañar. Deliciosas judías más suaves de lo que podrían parecer. Sedosas, reconfortantes.

Después te traen las viandas: morcilla, chorizo, panceta, oreja, pata, costilla y relleno. Destacaría la oreja y pata... aunque está todo de muerte.

Ojo, si no te va la Olla, tienen una carta bastante apetecible. Mi consorte degustó un muy buen guiso de rabo de toro.

De postre, un duo de torrijas y chocolate golosísimo. Muy muy rico este postre.

Destaco también que me gustó mucho la sala, de tonos blancos muy agradable.

Servicio muy agradable también. Nos atendieron estupendamente.

El único pero de la comida fue el vino por copas que pedimos de Ramón Bilbao (no recuerdo el vino exacto) que no nos gustó mucho. Muy plano.

Muy recomendable.

AskuaBarra

+34 915 93 75 07

Calle Arlabán, 7 <m> Sevilla 2 Madrid, Madrid provincia, España

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Chuleta de vicio muy bien atrezada

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Chuleta premium Luismi clavada de punto. Una delicia cárnica. Escoltada por unos pimientos rojos confitados que son una gloria y unas patatas caseras notables, aunque cortadas muy finas para mi gusto. Todo precedido por unos entrantes muy a la altura. En especial, las patatas bravas a su estilo (nada que ver con las bravas tradicionales, llevaban guindilla, alioli y algo más que no recuerdo), y una costilla asada a baja temperatura que era un escándalo. También hubo un par de tuétanos y de steak tartar, ambos muy correctos. Vino Cepa 21 a morir. Un par de torrijas y unas trufas de postres compartidos, que no estaban mal, pero desde luego el apartado dulce no me convenció. Algunos patxaranes (Baines oro), algún PX, algún whisky de islay... y ronda de cafés.

Como se puede ver, la comida fue algo alejado de la mesura... y tuvo su reflejo en la cuenta final, tarifando a 80 lereles por cabeza. Desde luego, el sitio no es barato, pero también es cierto que a nosotros se nos fue la mano (tanto en el comercio como en el bebercio). La calidad del producto es incuestionable.

Nos trataron muy bien. Incluso tuvieron el detalle de explicarnos cómo prepraban los pimientos. Los tiempos de servicio fueron correctos.

Sólo por la Luismi, los pimientos y su costilla merece la pena volver. Y si la comanda se pide con cierta mesura, el precio se puede moderar.

La Taberna del Chef del Mar

+34 956 11 20 93

Calle Puerto Escondido, 6(Puerto de Santa María) El Puerto de Santa María, Cádiz provincia, España

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Merece mucho la pena

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Siguiendo la tendencia de muchos otros chefs con estrellas que abren locales más asequibles (con mayor o menor éxito y/o acierto), tenemos esta taberna de Angel León ubicada donde empezó su Aponiente (por cierto, menudo cambio de local) que es una excelente opción para degustar platos de buen producto y elaboraciones originales.

La visité como prólogo el día anterior a mi visita a su casa principal, a modo de calentamiento para entrar en el mundo del Chef del Mar, y la verdad es que creo que fue buena idea. Lo primero que diré es que lo que probé o ví en carta en esta taberna no lo encontré después en Aponiente. No me parece que repitan platos. Supongo que la taberna irá heredando clásicos de Aponiente que reciben retiro dorado para alargar su vida comercial. Con alguna adaptación para ponerles un precio razonable, claro.

Lo cierto es que todo lo que probé estaba muy bueno. Aquí se pueden probar cositas con el famoso placton; en mi caso el arroz meloso, que está cojonudo. Muy buenas ostras ahumadas y acevichadas fuera de carta.

El precio es contenido teniendo en cuenta la calidad de la cocina

En cuanto al servicio, nos aconsejaron bien en las cantidades y me sorprendió lo rápidos y diligentes que fueron en sacar la comanda, a pesar de estar llenos (mesas y barra)

Muy recomendable

Poseidón en su templo

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Ganas le tenía yo a este restaurante... y este año me dije que ya tocaba.

Tras prólogo en la taberna del chef del mar a modo de introducción a la cocina de Angel León, nos presentamos a cenar en el impresionante molino de mareas.

Hablamos de otro exponente de la liga de restaurantes-experiencia que siguen un guión de visita, y cuentan con algún tipo de discurso o leiv-motiv en torno a su cocina. Ya lo he experimentado antes en Azurmendi o Coque así que no me pilla de sorpresa. Lo que no quita para reconocer que su plantemiento de la experiencia me gusta mucho y me creo lo que me cuentan.

Por un lado, todo el proceso de la visita lo tienen muy afinado; desde el recibimiento a pie de calle, los aperitvos en las salitas acristaladas de la entrada, el paseo por el molino mientras te explican su historia, la vista de la cocina, el recibimiento de Ángel a todos los comensales y la entrada en sala para acometer el grueso de la cena. No hay demoras innecesarias, todo fluye muy bien.

Por otro lado, les compro el discurso. Creo que hay mucho trabajo en torno a su investigación sobre el mar y la cocina. Saben transmitirlo tanto de palabra como en los platos que te sirven.

Luego ya te preguntan si quieres el menú normal (Mar en Calma) el menu a full equipe (Mar de Fondo) y claro, te vienes arriba porque "a saber cuándo voy a volver". Malditos. Mar de Fondo a tope, con neopreno si hace falta.

No me voy a extender dada la sinfonía de platos que componen el menú Mar de Fondo, porque son una pechá. Pero el nivel es altísimo. De todos los platos, tan solo me dejaron un poco indiferente un par de ellos (no estaban malos pero no al nivel de el resto). El sabor a mar impera, pero en diferentes matices. No aburre sino todo lo contrario. Hay verdaderos platazos de esos que se recuerdan con el tiempo (royal de erizo, mar y montaña de quisquillas y caldo de jamón, el calamar relleno de boletus, y otros tantos... buff que bueno estaba todo). Se respira amor y pasión por el mar. Si Poseidón fundara un templo, elegiría a Angel León como heraldo.

Me encantó el servicio de pan que incluye varios tipos que te van sirviendo a lo largo de la cena.

Para el tema de bebida, no queríamos ir a por el maridaje completo porque suelen sobrarnos copas, y hablamos con el sumiller de ir probando copas a nuestro ritmo. Ningún problema, al contrario. Le pedí probar un espumoso, un vino blanco y un vino de postre y me sorprendió con una selección muy original que disfruté a tope.

El resto del servicio es super profesional pero con guiños al buen humor que relajan el ambiente, que a veces puede pecar de muy estirado en sitios de alto copete como este. Afortunadamente, estamos en Cadiz :)

Esto sitios son un pastizal, las cosas como son. Pero para una vez al año, y con resultados como este, pues lo pago porque lo disfruto al máximo.

Sergiete

Qué bueno. Y qué envidia. Cómo me pica este sitio... pero todavía no he caído en la tentación...

18 de septiembre de 2017

La Tasquería

+34 914 51 10 00

Calle Duque de Sesto 48 <m> Goya 2 4 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 198 personas

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Suculencia casquera

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Otro sitio que tenía pendiente desde hacía muchísimo tiempo que puedo visitar al fin.

A pesar de tener presente que podría decepcionarme por el exceso de expectativas (ver las infinitas alabanzas a este sitio), la cosa salió muy bien.

Platos con la casquería como protagonista, bien vestida con unos fondos suntuosos y suculentos. Aquí el guisoteo es religión y yo me declaro creyente acérrimo.

Para dos personas probamos cinco platos: su versión de las croquetas de ropavieja (muy originales y deliciosas), callos exquisitos (preparados al punto de picante deseado), arroz con callos de bacalao, suqet de crestas y kolotxas y manitas con alcachofa y cigalas (3 guisotes fantásticos). Me harté de echar barquitos.

Detalle final: nos regalaron un postre que habían preparado de más para otra comanda. Algo con sorbete de limón, bizcocho y yogur. Estaba bueno.

El precio no es especialmente barato. Te puedes ir a los 50 euros por barba fácilmente, pero para mi lo vale.
Muchas ganas de volver y probar más cosas de la carta