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Gestoría López

+34 987 61 68 34

Postas 4, 1º Astorga, León provincia, España

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sambuquita lo descubrió en abril de 2013

me encanta, uno de mis favoritos

Zalacaín

+34 915 61 48 40

Calle de Álvarez de Baena 4 <m> Gregorio Marañón 7 10 Madrid, Madrid provincia, España

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Un clásico.

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Con casi 40 años de existencia, Zalacaín es uno de los grandes restaurantes clásicos de Madrid. Uno de esos templos de los que una capital europea de primer nivel como Madrid no se puede permitir el lujo de prescindir. Quien sube las escaleras de Álvarez de Baena, 4 no va buscando que le sorprendan con los últimos platos más representativos de la vanguardia gastronómica, tampoco busca probar nuevos ingredientes ni elaboraciones sorprendentes. A Zalacaín se va a buscar, y a encontrar, una alta cocina clásica elaborada de forma impecable, un servicio esmerado de los de la vieja escuela y una carta de vinos de alto nivel a cargo de una institución como es Custodio López Zamarra. Zalacaín es un pequeño oasis (hay para quien puede ser un pequeño infierno) en el que no hay camisetas ni zapatillas de deporte. Eso sí, muchas señoras con permanente y mucha chaqueta y corbata, obligatoria para los caballeros.
Sobre la mesa platos de toda la vida como la lasaña gratinada de hongos y foie, el bacalao "Tellagorri", las manitas de cerdo, el steak tartar o la pularda. Ah, y las ineludibles patatas suflé.

Era nuestra última noche como residentes en Madrid y además el cumpleaños de uno de nosotros. Lo ajetreado de nuestra vida reciente nos había impedido planificar la velada,pero Zalacaín no es un lugar en el que, a día de hoy, haya que reservar con excesiva antelación. Estaba lleno eso sí.
Público muy "zalacaín". Parejas y pequeños grupos con una media de edad muy superior a la nuestra ocupaban completamente las mesas del restaurante un lunes cualquiera de abril.

Tras los fritos de croqueta y calamar, y la mantequilla con la que nos recibieron, pasamos a examinar la carta y esto fue lo que pedimos:

Como primeros, unos huevos escalfados con crema de coliflor, soubise de hongos y caviar (lo mejor llega al romper la yema) y la clasiquísima lasagna gratinada de hongos e hígado de oca.
Ambos impecablemente ejecutados y deliciosos.

Como plato principal coincidimos en pedir la pularda con salsa périgourdine y mini zanahoria. Acompañada de patatas souflé.
Este plato, aparte de lo bueno que está, permite presenciar como el personal de sala trincha la pieza delante del comensal al mejor estilo de la cocina de maître d'hôtel francesa.

Como postres, un biscuit al Pedro Ximénez y crepes Zalacaín, flambeados delante del comensal.

Terminamos con la enorme teja y los demás petit fours acompañados de unas copitas de Tokaji Oremus 5 puttonyos.

Bebimos una botella de nuestro champagne de cabecera, al nivel de costumbre.

Ninguna sorpresa, todo clásico, todo según lo esperado, todo muy Zalacaín. Y que así sea por muchos años.

lossitiosdesambuquita.com/2012/06/zalacain.html

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Hisop

+34 932 41 32 33

Passatge Marimon 9 <m> Hospital Clinic L5 Barcelona, Barcelona provincia, España

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Un restaurante muy recomendable en Barcelona

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Acudimos a Hisop bien asesorados por un amigo local y nos encontramos con un sitio absolutamente recomendable. La cocina de Oriol Ivern y su equipo (estrella Michelin desde 2011) nos ha parecido sensata, con una técnica impecable al servicio de un producto excelente.

Además de la carta, ofrecían un menú degustación a un precio de 50 euros y un menú corto que, a un precio de 27 euros, consistía en dos aperitivos, un primero, un segundo y un postre o una selección de quesos. Decidimos tomar este último.

El primer aperitivo fue ventresca de atún acompañada de fresones e hinojo. Buena combinación de sabores dulce y salado. Gran bocado.

El segundo aperitivo: navajas del Delta del Ebro con gel de agua de coco verde y alioli tailandés con jengibre y menta. Para repetir. De nuevo gran producto, con una elaboración sutil que lo realza.

En el primer plato, a elegir entre dos, coincidimos: sopa de espárragos con huevo poché, rebozuelos y emulsión de hierba luisa. Otro plato de altura. Sabrosa crema ligera de espárragos blancos, con tropezones de espárragos verdes al dente, rebozuelos y huevo poché. Ejecución perfecta. A destacar que el plato llegó a la mesa muy caliente.

El segundo plato de María fue la presa ibérica con berenjena ahumada, juliana de manzana verde y salsa de mostaza. Excepcional salsa ahumada que incluso superaba al producto principal, una exquisita y tierna presa ibérica.

El segundo plato de Angel: lenguado con hinojo a la plancha, caracoles de mar, jengibre e infusión de senderuelas. Exquisito. El caldo nítido y espectacular.

Ya en los postres compartimos primero la selección de quesos: Tou dels Til-lers, cabra de la Garrocha curado en ceniza, de Berga, leche de vaca de la Cerdanya curado en salmuera, e Idiazábal ahumado. A destacar el tercero de ellos, realmente sensacional.

A continuación nos sirvieron el mojito con infusión de poleo menta, espuma de gin fizz y hierbabuena. Refrescante prepostre.

El postre consistió en un bizcocho de zanahoria con frutos secos, pera rustida y fruta de la pasión. Estaba bueno pero nos pareció el plato más flojo del menú.

Con los cafés nos trajeron una sorprendente manzana con albahaca, trufas y financier de almendra.

Acompañamos nuestro almuerzo con un buen Gewüzrtraminer alsaciano Les Pucelles`08. Julien Meyer.

lossitiosdesambuquita.com/2012/06/hisop.html

Quique Dacosta Restaurante

+34 965 78 41 79

Carretera de Las Marinas km 3 (urbanización El Poblet) Denia, Alicante provincia, España

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“EL SABOR DEL MEDITERRANEO”

me encanta, uno de mis favoritos

En un edificio de estilo mediterráneo de Denia se encuentra Quique Dacosta Restaurante y allí fue nos dirigimos una noche de marzo para conocer la propuesta gastronómica de Quique Dacosta.
Un cocinero que se ha sabido crear a sí mismo, desde sus primeros comienzos en una pizzería hasta llegar a El Poblet donde entró como pinche y terminó convientiéndolo en suyo, en Quique Dacosta Restaurante. Al decir suyo no sólo hablamos de propiedad, hablamos suyo como el centro de su universo. Lugar donde encontramos a un cocinero cercano, sencillo, inquieto y con una capacidad de hacerte vivir una experiencia gastronómica sorprendente sin tener que recurrir a enmascarar sabores o presentarte platos complejos. Simplemente recurriendo a un buen producto del entorno y una aplicación de la técnica perfecta para hacer que algo complejo parezca simplemente sencillo al comensal. Es digno merecedor de todos los premios que ha ido consiguiendo y si las cosas son como debieran estamos seguros que no tardará en tener la tercera estrella Michelin.
Tras cruzar el bonito jardín minimalista se entra al restaurante dividido en varios ambientes, todos ellos con una decoración vanguardista con una clara influencia del estilo danés pero con pequeños guiños mediterráneos, se plasma mucho la personalidad del restaurante en la decoración.
Al fondo hay una sala donde pudimos disfrutar de la primera parte del menú, aunque bonita y perfecta para una sobremesa, la sensación es de ser algo incómoda para los aperitivos.
Después continuamos en la sala principal, donde ya pudimos sentirnos como en casa, gracias a la magnifica atención que nos brindaron tanto Quique, como Didier, Giovanni, José Antonio y el resto del equipo.
La propuesta gastronómica que ofrece Quique Dacosta consiste en dos menús:
"Universo local" es más corto y lo forman platos que hacen un recorrido por los más clásicos, tradicionales e históricos de la casa.
"El sabor del Mediterráneo", algo más largo e innovador, aunque sin dejar de lado algunos clásicos.
A pesar de haber hecho doblete, ya que por la mañana comimos en Maralba (Almansa) el menú largo, nos atrevimos con el segundo que como reza la letra pequeña es "El menú de los valientes".

MENÚ “EL SABOR DEL MEDITERRÁNEO”.
Menú de los Valientes.

1ºActo: Snacks. Jardín. Hacía demasiado frío como para tomarlo en el jardín así que directamente nos pasaron a la sala del fondo para disfrutar de este primer acto donde nos sirvieron una serie de snacks para comer con la mano.
El desfile de snacks comenzó con los Sticks de Queso ahumado y frito. Crujentes y algo dulces por fuera y tiernos por dentro, llegaron ligeramente templados a la mesa y se convirtieron en un goloso comienzo.
Panceta adobada. Este fue uno de los bocados que menos nos apasionó, para nuestro gusto demasiado bollo.
Consomé de Barricas de Ron Barceló Imperial. Espectacular, con sabor nítido.
Cortezas de Roble. Chips sorprendentes y con intenso aroma de madera.
Raïm de Pastor. Es una planta que se encuentra en la zona, se presenta encurtida y resulta muy curiosa como snack.
"Pulpo Seco" y "Calamares a la andaluza". Un trampantojo. Estos chips nos resultaron con un exceso de sabor a aceite.
Grosella de Mar al momento. Un plato efectista donde se hidrata el alga con un buen consomé.
Mini endivias a la naranja sanguina. Un snack fresco y limpio de sabor.
Cañaílla. Simplemente un bocado perfecto con un jugo memorable.

2ºActo: Mesa de Salazones. Ya en la mesa, comenzamos con el segundo acto que son los salazones, un aperitivo ancestral presente en la Comunidad Valenciana desde los tiempos de los griegos. Se presentan en una mesa y se cortan delante del comensal.
Salazones de bonito, maruca, mujol y pulpo, se toman en este orden de menor a mayor intensidad de sabor.
Papel de salvado de cereales. Fuerte sabor pero bueno.
Cebolletas frescas encurtidas. Para acompañar los salazones.
Higo. Llegados a este punto la boca está saciada de sabores intensos y el higo deshidratado presentado en una bolsita que también es comestible los matiza.

3ºActo: Tapas. En este tercer acto comenzamos con las tapas, pequeñas preparaciones divertidas donde aparecen trampantojos y elaboraciones características de la cocina de Quique Dacosta.
María. Es la interpretación del Bloody Mary, presentándolo como una rodaja fría de tomate que una vez en la boca es una explosión de sabor. Esta es una de las tapas que más nos quedan en el recuerdo. Grande, grande.
Rompepiedra. Otra tapa que sin duda no pasa desapercibida, se toma la hoja de rompepiedra con la ventresca de caballa marinada, al final de la hoja se come sólo el vegetal y en este momento es cuando se hace pleno su sabor a una mezcla de mostaza, wasabi y otros sabores picantes. Es curioso cómo la grasa de la caballa matiza totalmente ese sabor.

Nos quedamos sin caracteres para completar la vista, continua en nuestro blog: lossitiosdesambuquita.com/2012/03/quique-dacosta-restaurante-el-...

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Restaurante El Bohío

+34 925 51 11 26

Avenida de Castilla-La Mancha, 81 Illescas, Toledo provincia, España

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Gran disfrute

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Sus dueños definen El Bohío como "un restaurante familiar", y es que los hermanos Pepe y Diego Rodríguez Rey son ya la tercera generación de la misma familia al frente de este restaurante. Ubicado en el pueblo toledano de Illescas, a apenas 35 kilómetros de Madrid, su fachada humilde no hace prever lo que nos vamos a encontrar en su interior: una sala decorada de forma clásica y acogedora, dirigida magistralmente por Diego y, sobretodo, la cocina de Pepe, magnífica cocina de autor con fuertes raíces castellano-manchegas, que le ha valido ostentar, ya desde 1999, una estrella Michelin.

Visita 9 de Noviembre de 2011

En esto de comer y beber se trata de disfrutar al máximo. Hoy hemos disfrutado en El bohío. Mucho. Hemos disfrutado de una cocina honesta, con los conceptos muy claros, nada barroca. Una cocina muy muy manchega, que utiliza la técnica en su justa medida para elevar el recetario tradicional de esta tierra a sus más altas cotas.

En El Bohío se puede comer a la carta, el menú del día que consta de tres platos y postre o el menú degustación, sorpresa, con lo mejor de la temporada. Nosotros teníamos muy claro a qué habíamos venido a Illescas y nos pusimos en manos de los hermanos Rodríguez Rey y su equipo.

Comenzamos con unos deliciosos snacks: una galleta especiada con crema de anchoa, una galleta con queso, una aceituna rellena de una rica crema dulce, unas obleas con sobrasada y algo parecido a un maki con hierbabuena. Gran nivel.

A continuación, bocadillo de lomo de orza con una copa de sangría. Fina lámina de lomo de orza acompañada de pimiento y cebolla en una especie de compota. Toda una declaración de intenciones de los derroteros que iba a seguir el menú.

Tras estos entrantes llegaba el primer plato del menú: escabeche de perdiz. Sutil escabeche cubierto de una costra nitro cuyo postgusto nos recordó a las especias de un bloody mary. Debajo de la perdiz una especie de crema de turrón y otra de sabor más intenso.

Cigala, centollo y huevas de pescado en una sopa al cuarto de hora. Trozos de buena cigala, bolitas de centollo en crema, huevas y una galletita de pescado. El caldo, sublime.

Pisto manchego. Tiernos daditos de berenjena con tiras de cebolla, tomates cherry que le aportaban acidez, y pétalos de flores. Eran el acompañamiento de un pimiento asado relleno del mejor y más meloso de los tomates fritos. Para María el mejor pisto manchego degustado en 35 años... Y es manchega.

Galleta de pichón y foie gras, morteruelo especiado y frutas. Contraste de temperaturas para suavizar los intensos sabores de un templado y cremoso morteruelo que acompañaba un frío bocadillo de crema de pichón y foie. Estos potentes sabores se equilibran con las uvas entre otras frutas. Es costumbre en La Mancha rebajar la intensidad de los platos con frutas locales y de temporada como pueden ser uvas o melón.

Ropa vieja y caldo de cocido. Plato emblemático de la casa. De nuevo tradición, apego al terruño e intensidad de sabor.

Bacalao, puerros y patata. Tal vez el plato más ligero de todo el menú. De nuevo un gran caldo acompañado de una buena pieza de bacalao, puerros, y patata esferificada.

Gazpachos manchegos con liebre. Magnífica versión de este plato manchego, en el que se sustituyen las tortas por un cous cous. Se acompaña de un gran caldo que le da el sabor tradicional al plato. Coronando el plato, una excelente pieza de liebre presentada fileteada y con un punto sensacional de cocción y sabor. Brillante.

Cabrito asado con cebolletas. Gran pieza de carne sobre un buen puré de patatas, acompañada de cebolla.
Excepcional punto de una carne crujiente por fuera y tierna por dentro.

Callos tradicionales. No formaban parte del menú pero Diego nos los ofreció y, obviamente, aceptamos. Grandes.

Pasión, vainilla y coco.
Crujiente y ácida galleta de fruta de la pasión, helado de vainilla y una especie de polvo granizado de leche de coco. Buen postre.

Flan de caramelo. Postre efectista que se presenta como una esfera de caramelo rellena de flan cremoso. Buena presentación y buena técnica.

Tras los cafés llegaron los petit fours: chocolate con menta, magdalena con cítricos, marshmallow de limón, macaron de café y gominola de naranja.

Acompañamos este gran menú con un champagne Bruno Paillard Premiere Cuvée y con unas copas de Ribera del Duero para los callos. La carta de vinos se divide en varios tomos y es destacable su amplitud y lo ajustado de sus precios.

Total factura: 295,70 euros.
2 servicios: 6,20 euros.
2 menús degustación: 180,00 euros.
2 cervezas: 8,00 euros.
1 agua: 2,85 euros.
2 copas de tinto: 9,10 euros.
2 cafés: 7,10 euros.
2 GT's: invitación.

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COSTES Restaurant

+36 1 219 0696

Ráday utca 4. 1090 Budapest Budapest, Hungría

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Costes, la primera estrella Michelin de Hungría

sambuquita lo descubrió en marzo de 2012

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Costes fue refundado en 2007 con el objetivo de convertirse en un restaurante de categoría internacional. Para ello su personal se preparó en Francia, y también en este país establecieron los contactos con proveedores para abastecer al restaurante. En 2008 se incorporó como chef el portugués Miguel Rocha Vieira y en 2010 Costes se convirtió en el primer restaurante de Hungría en ser galardonado con una estrella Michelín.

Costes está situado en una zona bastante céntrica de Budapest, al lado de Kálvin Ter, y sólo abre de miércoles a domingo.

La noche de nuestra visita comenzó con un aperitivo poco acertado, un granizado de pomelo con espuma, amargo y con una poco agradable textura de hielo picado.

Capuchino de patata. Muy buen aperitivo. Venía acompañado de un babybel con profundo sabor a remolacha y un acertado acompañamiento de caviar.

Macarrón de queso de cabra. Buen contraste del dulce de la galleta con la crema de queso de cabra del relleno.

Masmallow de semillas de calabaza. Esponjoso bocado rebozado de triturado de semillas de calabaza.

La primera entrada que pedimos fue una sopa de acelgas con crema fresca. Vieiras sobre una base de patata cocida con caviar osetra edición especial, chips de acelga y ralladura de limón. Entrante ligero y sobresaliente.

Foie de pato marinado en tokaji aszú, consomé de membrillo infusionado en haba tonka y perlas de cebolla.
Servido con un brioche casero. Foie micuit aligerado por una fresca gelatina de haba tonka. Los trozos de cebolla a modo de pétalos no aportaban mucho. Buen plato.

Y llegamos a los principales:

Pez de San Pedro pochado en mantequilla de paprika, "Tarhonya" y emulsión de goulash.
Excelente pasta "Tarhonya" con chorizo Sajonia en dados diminutos y pimiento, acompañado de una espectacular espuma de goulash y chips de tomate. De matrícula pese a que el pescado llegó algo pasado de punto.

Pichón salvaje cocinado en dos maneras: la pechuga pochada y luego asada con salvia y panceta. El muslo en empanadilla. Los dos acompañados de cremoso repollo y crema de coliflor y salsa salmis. Excelente punto para un gran plato.

Antes del postre pedimos un plato de quesos:

Un Brie Savarin muy cremoso, casi derretido, otro queso francés de cabra de textura suave y algo más de sabor del habitual, un queso belga bastante fuerte que nos gustó, uno del norte de Hungría parecido al Gruyère pero sin agujeros y un Stilton británico. Buen acompañamiento de mermelada de lavanda, tomate dulce y azafrán

La parte dulce de nuestra cena empezó con un Mojito. Bueno en general pero falla la textura del granizado de nuevo. Vino acompañado de un Cigarro Aftereight. Bien trampantojo de chocolate cremoso con suave toque de menta.

Texturas de chocolate con cacahuete. Helado cacahuete, perlas de gel de cacahuete, bizcocho y teja de sésamo.

Pera Bella Helena. La pera algo dura con galleta triturada y helado.

Acompañamos los postres con unas copas de Tokaji Aszú 6 puttonyos Disznókö 2000.

Buenos petit fours.

Y un detalle de despedida para la señora.

Acompañamos la cena con un riesling húngaro, el Szó-Lá-Ti-Olaszrizling-Gál Lajos 2009.

En conjunto podemos decir que disfrutamos de una buena experiencia en uno de los mejores restaurantes de Budapest.

Total factura: HUF 65.130 (EUR 219,08)
2 Dreher: HUF 2.000.
1 agua: HUF 1.250.
Szó-Lá-Ti-Olaszrizling-Gál Lajos 2009: HUF 11.000.
2 espressos: HUF 1.300.
2 Tokaji Aszú 6 Puttonyos Disznókö 2000: HUF 8.400.

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Julius Meinl

+43 4301 532333420

Graben 19, A-1010 Wien Viena, Austria

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Julius Meinl, impresdindible en Viena

sambuquita lo descubrió en marzo de 2012

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Julius Meinl es un auténtico paraíso para los amantes de la gastronomía.

Ubicada en el corazón de Viena, es una enorme tienda de productos delicatessen de todas las partes del mundo. Pasearse entre sus estantes es una auténtica experiencia que permite admirar y descubrir el mejor producto.

Además, Julius Meinl dispone de sushi bar y de restaurante. El día de nuestra visita el restaurante estaba completo así que nos sugirieron la barra y allí nos fuimos, sentándonos en dos cómodos taburetes dispuestos a disfrutar de un gran almuerzo.

Decidimos pedir un menú de mediodía y una entrada y un segundo de la carta.

Pedimos unas cervezas Weihenstephaner Hefeweizen, y rápidamente nos sirvieron un aperitivo consistente en una sopa de atún, una especie de marmitako, una pequeña taza de sabor excelente. Mención especial para los panes, de gran calidad.

La entrada que elegimos de la carta fueron unas ostras, dos Fine de Claire y dos Gilardeau.

El primer plato del menú fue una deliciosa sopa de coliflor con crema de azafrán.

El segundo plato del menú fue un lenguado frito y al horno con puré de patata y cebollino. Memorable.

El plato principal que seleccionamos de la carta fue un risotto con puerro de primavera y trufa negra.

Excelente risotto cubierto con grandes láminas de trufa.

Con los cafés nos sirvieron un pequeño postre.

La tienda se extiende a lo largo de dos platas, y en ella es posible encontrar un montón de cosas apetecibles.

Total factura: 73,40 euros.
2 cervezas Weihenstephaner Hefeweizen: 3,80 euros.

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Trattoria Don Lisander

+34 915 70 92 90

Calle de la Infanta Mercedes, 92 <m> Estrecho 1 Madrid, Madrid provincia, España

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Don Lisander, italiano auténtico en Madrid

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Don Lisander es una trattoria abierta hace poco tiempo en la calle Infanta Mercedes de Madrid. En la cocina oficia Alberto Carta, maestro pizzero italiano que se ha venido desde Italia, donde regentaba un establecimiento del mismo nombre junto al Lago de Como, para trabajar junto a su hijo Stéfano. El resultado es un establecimiento con decoración modesta, al estilo de las trattorias tradicionales de Italia, donde se sirve una cocina italiana honesta y bastante auténtica.

Comenzamos nuestra cena con una reconfortante crema de verduras que nos ofrecieron como aperitivo.

Como entrantes compartimos una buena bruschetta de foie y trufa y un provolone pizzaiola, con buena salsa de tomate, aceituna negra y alcaparra.

En la carta hay numerosas pizzas, desde las más tradicionales a otras más novedosas. Nosotros optamos por una que llevaba huevos de codorniz y trufa. Con una curiosa forma ovalada, tenía una masa muy fina y crujiente. Buena pizza.

El otro plato principal fue ravioli al porcini e erbacipollina, con salsa de boletus, nata y parmesano. Buen punto de la pasta y buena salsa aunque quizás le faltaba algo de temperatura al plato.

Antes del postre nos ofrecieron un queso italiano, strachi, una variedad del gorgonzola. Presentan el queso entero en la mesa, y allí mismo sirven una buena porción que aderezan con una cucharada de miel de trufa. Impresdindible.

Terminamos con un correcto tiramisú.

Para beber tomamos un pinot grigio del Friuli, Vigna Traverso. La carta de vinos no es muy amplia pero suficiente para este tipo de restaurante.

Nos hemos llevado una grata impresión de Don Lisander. Buen sitio para comer cocina italiana en Madrid. Sin lujos pero con autenticidad. Servicio correcto dirigido por el socio español del proyecto.

Reservas: 915709290 y eltenedor.es
Pedidos a domicilio: alacartamadrid.com

Total factura: 84, 60 euros.
1 caña: 2,10 euros.
1 agua: 3,60 euros.
1 Vigna Traverso pinot grigio: 24,00 euros.
1 espresso: 1,50 euros.
1 té rojo: 1,60 euros

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Onyx Restaurant

+36 30 508 0622

Vörösmarty tér 7-8 Budapest, Hungría

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Imprescindible en Budapest

sambuquita lo descubrió en febrero de 2012

me encanta, uno de mis favoritos

Onyx abrió sus puertas en Abril de 2007 buscando ser un restaurante de categoría internacional en Budapest. Con una cocina dirigida por el chef húngaro Szabina Szulló logró la distinción de una estrella Michelin en 2011. El restaurante se encuentra justo al lado de la plaza Vörösmarty, en el mismo edificio que el café Gerbeaud, en pleno centro de la capital de Hungría.
Con una cuidada decoración moderna, Onyx es un restaurante formal, y en su página web detalla una larga lista de recomendaciones que incluyen por ejemplo el dress code requerido, la hora después de la cual no se puede pedir el menú degustación o la invitación a dejar a los niños en casa.
A mediodía se ofrece un menú de precio fijo de 2 ó de 3 platos con unos precios muy contenidos. Por la noche se puede cenar a la carta o elegir uno de los dos menús degustación: el Hungarian Evolution o el Onyx Prestige. Ambos menús pueden ser pedidos con maridaje de vinos.
Nosotros nos decidimos por Onyx Prestige y, dado nuestro desconocimiento de los vinos húngaros más allá de los Tokaji Aszú, optamos por pedir el maridaje.

Comenzaron ofreciéndonos un carro de champagnes y aperitivos, y elegimos un Furmint 2009 Szepsy, un vino blanco seco de la región de Tokaj.

Después vino el carro de panes y ante el magnífico aspecto de todos y nuestra indecisión, el camarero nos hizo una selección que vino acompañada de queso cabra, mantequilla y crema de cerdo suave y cremosa.

Como aperitivos nos sirvieron una magnifica espuma de patata con aire de salchicha y una croqueta de pollo con una base de crema de patata aromatizada con limón. Muy crujiente pero demasiado poco hecho el pollo.

A continuación llegó un plato con diferentes presentaciones de atún:
tres porciones de atún que nos aconsejaron tomar en el siguiente orden Marinado con mayonesa de wasabi y mostaza.
Asado con lemon pepper.
Tartar con brotes de jengibre.
Entre medias, acompañamientos de gelatina de yuzu y piña asada.
Acertada combinación y gran presentación.

Zalai Szürkebarát 2008 (demi sec) Zala.
Dr. Bussay László.

Trucha marinada con caviar y sopa de crema de calabaza. Gran crema de calabaza con sus pepitas tostadas y pequeños tropezones de pan crujiente tostado.

Vieira salteada con texturas de coliflor. Vieiras acompañadas pannacotta de coliflor con caviar, germinados y aceite de cebollino, gotas de crema de avellana y coliflor empanada con hoja de canónigo.

Ferenchegy Chardonnay 2009 Eger.
St. Andrea winery.

Pechuga de pichón con risotto "Carbonara" y caldo de champiñones. Gran plato de pechuga presentada como si fuese un muslo con más que buen risotto carbonara al dente y gran caldo de champiñones acompañado de una espuma de parmesano y, a modo de semillas, un bacon crujiente.

Pinot Noir 2009 Pannonhalma.
Pannonhalmi Apátsági winery.

Continuamos con una gran pieza de venado acompañada de una vinagreta de remolacha y de una crema de alcachofa de Jerusalén.

Solus Merlot 2006 Villány.
Gere Attila winery.

Cambiamos de tercio con un refrescante prepostre de fideos de castañas, sopa de cereza, merengue y laminas de chocolate.

Continuamos la parte dulce con el mojito: pannacotta con sopa fría de limón, la ralladura de su corteza y galleta con espuma de corteza del cítrico. Nube de hierbabuena.

Taïnori chocolate, violeta. Gran fin de fiesta con este buen chocolate en texturas.

Nyúlászó Aszú 6 Puttonyos 2000 Tokaj. Royal Tokaji winery.

Con los cafés nos trajeron unos petit fours.

Junto con la cuenta para el caballero, traen para la señora un pequeño detalle.

Salimos con una buena impresión de nuestra cena en Onyx. Disfrutamos de una cocina de nivel con buen producto y presentaciones muy cuidadas. Servicio impecable.

onyxrestaurant.hu
Reservas mediante formulario en la web

Total factura: HUF 77.625 (EUR 258,75).
2 Onyx Prestige menus: HUF 43.800.
2 maridajes de vinos: HUF 23.800

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