145 sitios, 76 siguiendo, 123 seguidores, 12 descubiertos, 119 check-ins, 10.800 visitas

Como nunca sé si descubriré una joya escondida, no suelo decir que no a ningún plan ni a probar todo tipo de restaurantes y platos.

volga

La Sopa Boba

+34 918 50 63 70

Plaza de Guadarrama,9 Alpedrete, Madrid provincia, España

guardado por 136 personas

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Menos locura y más calidad de las esperadas

me encanta, uno de mis favoritos

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Uno lee críticas antes de ir a un sitio, y se forma una idea que no siempre coincide con lo que luego comprueba que es en realidad. Había leído sobre la decoración loca de este La Sopa Boba, había visto fotos, había leído descripciones de una carta larguísima llena de postits, y de algunos de sus platos (que si la cafetera de salmón, que si la maceta y regadera de postre...) Había visto incluso fotos del señor Fernando Limón, y claro, todo esto te lleva a hacerte una idea de que cuando fuéramos nos encontraríamos un sitio loco loco, obra de un cocinero que tiene una idea caótica y creativa de la cocina, y que aquí iba a haber mucha forma (divertida, eso sí) y poco fondo.

Pueees, más bien no. La verdad es que mi conclusión tras ir es que es un sitio con mucho más conocimiento y base de cocina, de producto, de preparaciones clásicas y de fusiones bien hechas sobre las que empieza a trabajar para elaborar los platos, que puro fuego de artificio para sorprender a los clientes ávidos de chefs locos.

Bien comunicado desde Madrid pero preferiblemente en coche, Alpedrete solo está a media hora por la A-6 y un poco por la N-VI. El sitio desde fuera es verdad que no promete. Una vez dentro sí me gustó. Está claro que la decoración tiene elementos locos, jugando con el surrealismo y con el humor sin más, pero solo detalles, y el golpe general es un sitio blanco, espacioso, moderno, fresco (nada asociado a la idea de "sierra madrileña"), con mesas con muy buena separación y bien vestidas. Muchas referencias a la cultura japonesa, con bonsai, botellas de sake, manekineko, cervezas japonesas en carta...

Como veníamos aquí, nos acompañamos de gente que pegara con lo que esperábamos del sitio, esto es, los señores Spider y los señores Rodriguez, que no les gusta nada ni una buena fiesta ni un buen plan gastronómico. Sobre todo viene bien el señor Spider en este caso, por ser ya casi cliente preferente del sitio y jugar en casa.

Pan de Madre hizo Pan y Cerveza artesana 942 (de Cantabria) de aperitivo, con unos edamames, (luego vino otro aperitivo de "bombón de aceituna con anchoa y vermú") mientras hojeamos la carta, que a mí no me pareció tan caótica. Es cierto que ponen algunas cosillas extra por la mesa, en cartelitos, hay alguna corrección y en general es una carta extensa, pero tampoco tanto. En unas cuantas visitas se podría ir probando casi todo lo que apetece y ya estamos acostumbrándonos a las cartas con tres líneas de descripción por plato y mil ingredientes que tienes que tirar de Google para entender. Eso sí, esto no es un asador, así que hay que venir con la mente abierta y aceptando muchas mezclas e ingredientes sorprendentes.

Nos dejamos aconsejar sobre la comanda por el propio chef Fernando Limón, un tipo que a primera vista me pareció serio, tranquilo y más humilde que lo esperado en lo que yo me traía preconcebido (algo así como el Dalí de Alpedrete, para tratar de explicar mi confusa idea previa).

Nos aconsejó platos de mar sobre todo, aunque en la carta hay una buena representación de carnes, sobre todo exóticas. Así para resumir, es una cocina española, con influencia de cocina fusión (japonesa, peruana...) y el toque divertido que le puede aportar Fernando Limón. No sabemos si es que le pudo la presión o que realmente no hay tanta puesta en escena rara, pero a pesar de que pedimos los greatest hits y espectáculo, no hubo más platos con un emplatado "sorprendente" más allá de la mencionada cafetera de salmón y de la maceta (a falta de una carne sobre piedra volcánica o algo así que por lo visto no tenía ese día).

La comanda vino a ser así de (mala) memoria:
- Salmón en cafetera
- ceviche de merluza con cítricos (yuzu, limón y lima)
- hígado de rape con ito togarashi, frambuesas liofilizadas, y helado de yuzu
- Morcilla de calamar en su tinta con huevo a baja temperatura y setas
- croquetas de morcilla sobre puré de mango
-- pedimos ampliación de comanda ---
- anguila con corteza de gamba, kimuchi de tripa de cerdo, foie y no sé cuántas cosas más...
- manitas de cerdo
- gindara (bacalao negro)

Postres:
- maceta de texturas de chocolate con regadera de zumo de fruta de la pasión
- postre con lentejas
- chupachups de yuzu y chocolate

De algunas pedimos o nos aconsejaron 2 raciones, de otras una para probar. De cantidad comimos mucho y bien, aunque hay platos que no son tan para compartir, como el gindara, o la anguila, y una sola ración para 6, se queda corta incluso para probarlo.

Para elegir vino, le dejamos el marrón al señor Rodriguez, que aceptó la recomendación de un Los besos que Te Robé (que para mí que es un vino de la casa, porque no veo info por internet), y luego un Infiltrado (Jumilla 2014, sin filtrar) del que repetimos botella, porque nos quedamos con sed. No seré yo el que comente de los vinos, porque ni idea, yo solo bebo (bastante) y asiento ante los comentarios.

Después de los postres, pedimos unos gin-tonics de la casa, que tienen 3 posibilidades: frutos rojos, cítricos o hinojo. Todos preparados con ginebra artesana, y con hielos de gintonic rellenos de bolsita de té. Impecables.

Unos 40€ persona por comer y beber lo que quisimos es un precio más que decente por un sitio del nivel y no tan lejos de Madrid.

Como comentaba al principio un sitio mucho mejor gastronómicamente de lo esperado y más sencillo (en el buen sentido) y menos loco.

Lástima que lo de tener que ir en coche a mí sí me eche para atrás por el tema de conducir y beber (si no hubiera tenido una chofer que no bebe para la vuelta, no sé como habría vuelto), si no este sitio sería de volver bastantes más veces para seguir explorando esa carta interesante y compleja a la altura de otros muchos en Madrid, solo que más barato por estar en Alpedrete.

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spider72

Me acuerdo a ratos

8 de junio de 2015

volga

A mí me ha costado. Soy un onceochosetentero de palo. Debería salir con la libreta y el palo metido en el culo, como manda el uniforme.

8 de junio de 2015

je suis béatrice

Joorrrr, tengo que ir...

8 de junio de 2015

Sr Rodriguez

Me faltó una foto a la facturita. Aquí andaba de free rider a ver si alguien comentaba lo que comimos porque sólo recuerdo el vino que (bien) dejasteis a mi vera

8 de junio de 2015

Prwll

Por puntualizar, la 942 no es una marca de cervezas si no que es la pale ale que hacen los de Dougall's, unos de los mejores cerveceros que hay en España

8 de junio de 2015

volga

Pues gracias por la puntualización, Prwll. La cerveza nos dejó a todos muy sorprendidos, por la cantidad de toques frutales que tenía. Se hacen unas cervezas cojonudas en España últimamente, tanto que cuesta ya conocerlas todas.

8 de junio de 2015

Kimura

- cerrado

Calle Alberto Bosch 14 <m> Atocha 1 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 76 personas

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La joya escondida (ahora más escondida que nunca)

me encanta, uno de mis favoritos

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Domingo 30/11/14
Nueva visita, y aprovecho para actualizar con fotos del comedor de la planta de arriba y de alguno de los platos
.
Bastante gente en el comedor a la hora de comer para ser domingo, casi lleno, lo que me alegra, porque espero que les siga yendo bien.

La camarera, sonriente y majísima como siempre, es como una madre japonesa achuchable. Montones de detalles.

Todo sigue igual (de bien), y Kimura sigue teniendo su estilo: nigiris muy grandes, con bolas de arroz que para gente con boca pequeña le puede costar comer de un bocado, algo pegajosas, y corte de pescado sobre el nigiri también algo más grueso de lo que otros hacen, pero dentro de lo normal. Emplatados sobrios, tirando a sencillotes, vajilla blanca casi siempre,... Vamos, que hay que acostumbrarse a que esto es así en Kimura. A cambio, pescado perfecto.

Aparte, probamos el ankimo, que nunca lo había comido aquí. Lo sirven con un escabeche similar al de los mejillones de lata (para entendernos!) y es impecable.

Una pena que a pesar de estar en temporada, ese día se les hubiera acabado el erizo de mar, para comer un par de gunkan. Otro día será.

Ankimo, ensalada wakame-su, nigiri moriawase (10 piezas de nigiri a elección del chef), maguro kimuchi, maki de salmón y aguacate, trufas de té verde y un daifukumochi invitación de la casa para que lo probara mini-yo (y que puedo decir que le gustó mucho), con agua para beber, salió a 65,50€ 2 personas.

RCP que sigue acojonante y un sitio para comer buen sushi sin postureo, sin adornos y tranquilamente.

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Muchos nos quedamos un poco vacíos cuando cerró el mítico Aki, aquel restaurante japonés en la calle Echegaray con aspecto de tugurio poco apetecible a primera vista, que escondía uno de los mejores pescados de la ciudad (calidad, frescura y corte). Para todos los que valoramos los restaurantes de un solo producto, aquel japonés era el mejor sitio para ir cuando querías sushi o sashimi con el concepto japonés puro (un solo ingrediente, y todo basado en la calidad de la materia prima), nada de mezclas y salsas, aunque el éxito lo hiciera pasar de asequible a carillo. Tuve la suerte de cenar allí el último día y di el contacto para que me avisaran cuando reabrieran, porque el equipo que trabajaba allí (itamae y camareros) pretendían coger el mismo local y reabrirlo, una vez que el dueño se jubiló (aprovechando que se cumplía el final del alquiler del local).

Muchos meses después, la puerta cerrada del Aki seguía llena de mensajes de agradecimiento de la gente por la calidad, pero no se sabía nada de reabrir. Hasta que en enero pasado recibí un mail avisándome de la apertura, ahora con el nombre de Kimura (apellido del itamae del Aki), en una nueva ubicación.

La nueva ubicación (de ahí el título del comentario, "ahora más escondida que nunca"), está aparentemente céntrica, en una zona muy "pija" de Madrid, al lado del Retiro, detrás del Prado, pero pilla a desmano de todo y no queda de paso para nada. Lejos (para el standard madrileño) del metro y de un autobús hay que ir allí buscándolo, por lo que en resumen me parece una ubicación MUY desafortunada y uno de los motivos principales de que siempre que he ido está vacío (lo que me da una mezcla de pena y miedo por que no tenga éxito y tengan que cerrar).

El local no tiene nada que ver con el antiguo Aki. En esta ocasión es un local limpio, decorado de manera occidental, moderno pero elegante. Quizás resulta incómodo para la accesibilidad que esté en 3 plantas (escalón de entrada incluido): la barra y alguna mesa alta a la entrada, dos comedores pequeños en la planta de arriba, escaleras mediante, y la planta baja con los baños. Bonito y agradable, supongo que más adaptado o buscando la elegancia que se espera para esa zona más fina, pero una pena que no haya rastro del encanto de izakaya que tenía el Aki.

Desde que ha abierto ya he ido 3 veces, la primera a la barra y las otras 2 en las mesas de arriba. He podido hablar con Kimura San y con el resto de su equipo. He podido probar tanto el sushi y el sashimi como todos los demás platos que han añadido a la carta que había en Aki.

Por encima de todo y con mucha diferencia sigue estando el sushi y el sashimi, que sigue a unos niveles altísimos. Aquí se viene a comer pescado fresco crudo bien cortado y punto. Luego ya puedes, para complementar, irte a los pescados crudos un poco "procesados", sobre todo el maguro yukke (atún muy picado, con aceite de sésamo y huevo de codorniz crudo) y el maguro kimuchi (atún menos picado, con un corte similar al sashimi, o algo más en dados, con la típica salsa picante de origen koreano), que ya eran 2 clásicos de Aki.

Y ya lejos están los añadidos a la carta en cuanto a platos cocinados. El curry japonés, tanto solo (verduras con salsa de curry, acompañado de encurtidos) como en modalidad katsu curry (con un filete empanado de cerdo) sabe casero y bueno, pero tampoco justifica una visita. Lo mismo pasa con el takoyaki (ración completa son 4 bolas) y con el tori no karaage (pollo frito), que son correctos sin más.

Me gusta que tengan un Kirin de barril (a 2.50 la cerveza, las cobran más caras por ahí en botella), que se puedan pedir medias raciones de casi todo y que sigan teniendo las adictivas trufas de té verde (NUNCA me voy de allí sin cerrar la comida con trufas y sake).

Tienen menús del día tanto con sushi como katsu curry.

También me gusta que hayan revisado a la baja los precios respecto al Aki o al menos que no los hayan subido a pesar de la nueva ubicación y el aspecto más fino del restaurante. O eso me lo ha parecido, ya que del Aki salía casi siempre con cuentas de 40 euros persona y ahora nunca he subido de 35 persona, incluyendo cervezas y postre.

En resumen, no se puede considerar un nuevo Aki, por la falta del encanto de izakaya y la falta de decoración japonesa del anterior (aquellas fotos de perretes y gatetes, los paneles de madera), pero el nucleo por el que era imprescindible, la calidad del pescado, sigue ahí, así que siempre justifica pasarse por ahí a comer buen sushi.

Esperemos que la ubicación escondida no les perjudique y el boca a boca haga que poco a poco consigan clientela suficiente para mantenerse.

(siento que no haya muchas fotos, pero a veces prefiero no aburrir a mis compañías en la mesa con un comensal tirando fotos a todo lo que hay en la mesa).

listas: Japonés

Yanzoo

Doy fe de que a la gente con boca pequeña estos niguiris tan grandotes nos cuesta comerlos....

1 de diciembre de 2014

volga

Es marca de autor, o al menos yo lo he terminado entendiendo así. Y si no se puede comer de uno, pues mordisco a la mitad y se come en 2 bocados. Por encima del "protocolo" está poder respirar y disfrutar de la comida!

1 de diciembre de 2014

spider72

Victor, no te pareció que el arroz era así-sí? a mi me pareció muy suelto y complicado de comer.

1 de diciembre de 2014

volga

No sé qué arroz, el del nigiri? El del nigiri al revés, está bastante pegado, no muy suelto. El donburi no lo he comido, y en el caso del curry que lo he comido alguna vez, es que con la salsa siempre se suelta, por eso te suelen poner una cuchara.

1 de diciembre de 2014

spider72

Lo recuerdo sueltecito en exceso en el Unadon y regular en el currydon

1 de diciembre de 2014

Nippon 2

+34 915 31 88 05

Calle de la Reina 31 <m> Sevilla 2 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 38 personas

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El término medio

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es quien más ha ido (4)

Actualización 10 nov 2014
Comida de lunes festivo en Madrid. Casi todos los japoneses cierran el lunes, y como este está abierto, lleno en barra y mesas. Descuento del 50% en sushi en barra, lo que deja el sushi variado 10 nigiri + maki 8 piezas en 16 €, y según el día, suelen ser buenos pescados y mariscos (pez mantequilla, vieira...) Muy buen precio, aunque prefiero los días de 40% en toda la carta, ya que incluye también bebida y vale para comer en mesas.

Lleno el local se resiente un poco la calidad. Los maki no los hace entonces el itamae, supongo que por ahorrar tiempo, y aunque es normal en las barras de sushi que sea el ayudante el encargado de los maki, en este caso los maki servidos tenían una forma y consistencia un poco regulera. Los nigiri del variado servidos un poco fríos ya, señal de haber estado un poco de tiempo esperando ya hechos. Ves a las camareras correr en exceso, señal de que o hay poco personal para la cantidad de clientes o mala organización.

Le bajo a 4 estrellas por comparación con otros un poquito mejores en calidad aunque sigue siendo una de las mejores opciones para comer por 25€ persona en un japonés decente.
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Actualización verano de 2014
Justo hoy he ido y he pillado al itamae 'titular' de vacaciones, pero me han dicho que son vacaciones a la japonesa, de 4 días. De todos modos, no estaban cerrados y el sushiman suplente lo ha hecho bastante bien.
Como es un sitio al que voy habitualmente actualizo un poco esta opinión, que la tenía escrita desde 2012, casi cuando empecé a ir, y ha mejorado mi percepción hasta convertirse en mi elección por defecto como sushi bar BBB que cada uno llega a tener con el tiempo.

Una de las cosas buenas que tienen desde hace ya un tiempo es que casi todos los días tienen algún tipo de descuento: algunos días es un 40% de descuento en la cuenta final (excluyendo sashimi, pero incluyendo bebidas, postres...) y otros días es un 50% en sushi sobre el precio de carta, sólo si comes en barra (que la barra aquí es superancha, de granito y casi más cómoda que las mesas, así que no sé dónde está el sentido la condición). Estas ofertas hacen que aunque en carta pudiera ser caro (32€ el sushi variado por ejemplo), al tener oferta casi siempre, de facto el precio de un sushi variado pueden ser 15€, o comer perfectamente por 20-25€ persona con entrante, sushi, algún otro plato, postre y cerveza.

Por lo demás todo lo que escribí de la sala y la barra lo mantengo: amplia, elegante, limpia...
El itamae (que después de tanto tiempo aún no sé cómo se llama, porque es muy callado y algo serio) lo hace perfecto con el sushi, sobre todo los nigiri, con el tamaño adecuado, el arroz perfecto, y el pescado, sin fallos.

El servicio de sala, tras un tiempo inestable, parece que ya se ha estabilizado en un equipo más o menos constante, y bastante eficiente. Casi siempre hay una mujer, canaria creo que es, que lo lleva muy bien, sabe vender bien el producto y tiene una forma bastante japo de atender. Y luego, en función del día y la cantidad de clientes suele haber una o varias camareras japonesas (una de ellas trabajó en Aki), y casi siempre bien, aunque tengan algún despiste o tarden más de la cuenta cuando hay mucha gente.

Para comer, una buena opción sobre todo en verano es empezar con la bandeja de entrantes variados, que lleva 6 entrantes para compartir entre dos: judias edamame, ensalada de algas goma wakame, ensalada de algas hijiki, salmón kimuchi, ensalada de espinacas con salsa, y dos yakitori pequeñas (las de carta son más grandes)

El yakisoba también está bueno. Creo que normalmente lleva gambas pero nosotros lo pedimos con pollo y verduras y está rico.

De postre el daifuku (mochi relleno de judía roja), bastante fino.
De beber tienen grifo de mahou, cervezas japonesas en botella (botellines pequeños) y varios tipos de sake.

Buen sitio, y cuando encuentras uno de estos ya no necesitas seguir buscando, aunque vayas a otros mejores.

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(comentario original)

Se encuentra en la Calle Reina, que ya podríamos denominar Calle Japón por todos los restaurantes japoneses que hay en esta pequeña calle, o calle arroz, porque el resto son koreanos, chinos, uno de paella y un indio. El local había sido el restaurante Robata, un japonés de precio más caro y que por ello tuvo que cerrar, y casi sin reformar se volvió a abrir con el nombre de Nippon 2, siendo el dueño e itamae uno de los exempleados de Robata, también dueño del restaurante Nippon 11870.com/pro/nippon.

El local es muy amplio y destaca en la planta principal por una amplia barra de granito de al menos 20 puestos muy cómoda (algo poco común en las barras de los japoneses en Madrid) y muy ancha. Esta invita a sentarse y disfrutar del trabajo del chef de cerca. Además por supuesto hay un salón con bastantes mesas de buen tamaño y bastante separación, con servilletas de tela y manteles individuales de rejilla como metálica.

Pero es que además, y es una de las cosas que más me gustan para cuando llevo a amigos, en la planta de abajo hay 2 salas privadas para grupos de 8 personas o por ahí, decoradas a la manera japonesa tradicional, con suelo de tatami al que hay que entrar descalzos y mesa baja (tiene truco, hay agujero debajo para meter los pies y poder estar cómodos sentados en el suelo).

La carta es amplia y aunque centrada en el sushi también incluye carnes y verduras. Yo recomiendo centrarse en el sushi, sashimi o en los tartar, o si se es más de carne en algo de teppanyaki. Hay un sashimi que llaman "ibérico" porque se hace aderezado con aceite de oliva. También tienen osizushi, o "sushi prensado", de anguila o caballa, un tipo de sushi que se hace en un molde por lo que las piezas quedan más compactas, y que es raro de ver en Madrid (hasta hace poco solo lo había visto en su restaurante vecino, Janatomo 11870.com/pro/janatomo).

De platos de pescado fuera del sushi mi favorito es el maguro kimuchi (atún rojo con una salsa picante típica de korea). Aquí cortan el atún a cuchillo y lo dejan muy entero, casi en dados o tiras, a diferencia de otros restaurantes donde lo pican en exceso, por lo que aquí tiene más mordisco, y además tienen una salsa más picante de lo habitual.

Los fritos no me gustan en exceso (ni las tempuras ni el pollo frito, todo está demasiado esponjoso y por tanto blando) y el ramen, cuando lo ofrecen en invierno, suele ser demasiado sencillo, solo la pasta y un caldo de miso y algas, así que también es prescindible.

De todas formas, si se va con hambre o dispuesto a compartir se puede probar uno de los menús degustación, que no están mal de precio.

Uno de los mayores problemas del sitio es que no terminan de encontrar unos camareros eficientes. Cada día que vas es una lotería y dependiendo si es en días de diario, en los que el restaurante suele estar tristemente vacío y atendido fácilmente por el dueño y un solo camarero, o si es en fin de semana de noche, cuando se puede llenar, y los camareros a veces cometen errores, tardan en exceso y dan ganas de no volver.

Por tanto, advierto que entre semana es el mejor momento para ir si se puede para evitar los problemas de atención, porque hay menos gente, aunque algunos días de esos tienen menos pescado y puedes encontrar que no hay atún o algún otro pescado.

También es destacable que si pides comida para llevar te hacen un 40% de descuento sobre el precio de carta (pero solo en sushi, ni siquiera en sashimi).

En resumen, es un restaurante de nivel medio, al que hay que disfrutar sus virtudes (el local en sí, la amplitud, las salas para grupos, la calidad del sushi, la tranquilidad en días de diario) y saber vivir con sus defectos (los camareros sobre todo). Creo que tiene un público distinto al vecino Janatomo 11870.com/pro/janatomo, que compite sobre todo por ser de calidad pero a un precio más barato, y al del Dai-kichi 11870.com/pro/restaurante-dai-kichi que tiene al otro lado y que es un asíatico de peor calidad.

listas: Japonés

Alexo

A mi también me gusta el Nippon. Con el descuento una de las mejores opciones de Japo ahora mismo.

3 de agosto de 2014

volga

Pero este es en Nippon 2, eh? Al principio iba al Nippon, pero la barra es pequeñita, mientras que la de aquí es inmensa, y como soy de barra si es posible...

4 de agosto de 2014

Ms_Gourmet

Yo lo he descubierto hace poquito. Iba de hecho a Janatomo pero olvidé que cierran en Agosto. Así que como tenía "mono" de comida japonesa, decidimos aventurarnos en alguno de la calle de la reina, o la calle Japón.
Valoración positiva. Hemos probado sushi variado en la sushi bar y la calidad he de decir que es buena.

16 de agosto de 2014

Okashi Sanda

+34 913 65 44 02

Calle de San Vicente Ferrer, 22 <m> Tribunal 1 10 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 86 personas

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La comida rápida japonesa es algo más que sushi y aquí podrás disfrutarla.

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es quien más ha ido (1)

Japón tiene una cultura de comida rápida para llevar y comer por el camino y de comida pequeña para acompañar una bebida tan variada o más que España. Las izakayas japonesas son el sitio de bebida y comida informal de allí, en la que se ofrecen bastantes cosas que no son sushi para acompañar la cerveza.

Okashi sanda es la apuesta de dos hermanos, mezcla de japoneses y españoles, por hacer una izakaya japonesa con un guiño joven y divertido, y con la intención de ofrecer platos típicos japoneses para picar distintos y alternativos al sushi que monopoliza la idea de "comida japonesa" en España.

Aquí podemos probar el takoyaki (trozos de pulpo dentro de una masa), el okonomiyaki (una especie de tortilla japonesa con base de huevo y col al que se le añaden muchos más ingredientes y salsas), el tori no karaage (pollo frito marinado), los o-nigiri (bolas compactas de arroz con ingredientes dentro como el umeboshi -ciruela amarga- o el tamago -tortilla-), pinchos de pollo con salsa teriyaki, gyozas (empanadillas de carne y verduras), edamame (judías de soja con sal)... Un catálogo de platos básicos en las tabernas japonesas, pero que no son demasiado conocidos en España, y que aquí preparan de forma artesanal.

Además, y por si no fuera poco tienen una repostería magnífica, sobre todo unas tartas artesanas, con base de tofu y té verde, imprescindibles y la curiosidad de una máquina para hacer algodón dulce.

Pero como toda izakaya la comida debe acompañar a una bebida, y aquí se beben bebidas japonesas: refrescos japoneses como el Calpis o el Ramune, cervezas y sobre todo cocktails reinterpretados con bebidas alcóholicas japonesas como el sake (vino de arroz) o el umeshu (licor de ciruela).

Ofrecen un mojitón de sake de un litro por menos precio del que en el resto de La Latina no te sirven ni un mojito pequeño.

La decoración del sitio es muy personal, alejada de cualquier tópico de "lo japonés", y representa un poco el gusto de los dueños y profundiza en la idea de un lugar japonés pero divertido y joven.

Un sitio que los conocedores de la gastronomía japonesa deberían conocer y visitar, por ser atípico no solo en la zona sino en todo Madrid.

Ningún sitio mejor para tomarse un calpis o un umeshu acompañado de un tori no karaage.

listas: Japonés

La Gastro de Chema

+34 913 64 22 63

Calle Barco,7 <m> Gran Via 1 5 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 290 personas

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Para repetir habitualmente (opinión de menú del día)

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Había oído cosas buenas de este sitio, así que me animé a probar su menú del día, o como ellos les llaman, sus "gastrotablas".

De martes a viernes (lunes cierra), a elegir entre opción de ensalada o crema, opción de cazuelita o tapa "de proteina", 2 croquetas elegidas por cocina, pan, dos opciones de postre o café, y primera bebida incluída, por 13,95€. En bebidas puedes elegir cerveza, vino (tinto de verano)...

No es la opción más barata de la zona, pero tampoco es nada caro, y por calidad y por variedad ya en el mismo día (y me apuesto a que cambia diariamente) anima a volver con cierta asiduidad, mucho más que a ningún otro de cerca.

El día que he ido yo las opciones eran:

- Ensalada de espinaca y guisante con queso feta, tomate seco y albahaca
(o crema de puerro con leche de coco lima)

- Fideuá gratinado (o pollo a baja temperatura con caldo de ave y trufa). Muy buena la fideguá, con un aceite muy sabroso.

Las croquetas del día eran de sepia en tinta con alioli gratinado, y de puerro y queso de cabra con pimiento de padrón. Buenas croquetas, se nota que son su especialidad.

El postre, a elegir entre croqueta de galletas napolitanas (o Yogur con mermelada de albaricoque y granola). Las croquetas de napolitanas venían sobre una crema de natillas, y estaban buenísimas, densas y con sabor a canela.

Sala alargada, pero agradable, y con cierto espacio, con muebles y vajilla de la que no casan uno con otro. A la hora de comer, al menos en verano se está tranquilo, y van bastante bien de ritmo de atención.

No le pongo las 5 estrellas porque me faltaría volver alguna vez más, y probar de carta, pero me ha gustado mucho como opción de comida de diario.

listas: tapas y pintxos, tortilla, tradicional

Oyamel

+34 914 31 94 18

Calle de Goya,82 . Ezq Fernan Gonzalez <m> Goya 2 4 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 17 personas

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Mexicano sin exceso de folklore. Agradable sorpresa.

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Nos animamos a venir por el típico compañero de trabajo que nos dice 'mi mexicano favorito de Madrid es Oyamel'. Ya sabemos como es la gente de exagerada con los absolutos, pero como no hace falta mucho para animarnos a probar un sitio nuevo, pues ahí fuimos.

Está en una pequeña calle peatonal que entra desde Goya a la Plaza de Felipe II, en un lateral del Corte Inglés. Zona amplia de terraza, pegada a la terraza de Le Petit Prince.

El interior del local es pequeño, con tamaño más de cafetería que de restaurante, en una sola planta (la cocina está bajando unas escaleras), con una barra y pocas mesas, donde destaca una redonda para 4 personas junto al ventanal, con butacas grandes rojas. Decoración moderna, también casi de cafetería joven, y sin rastro de los folklores típicos de tantos restaurantes mexicanos: ni calacas, ni mariachis, ni lucha libre ni banderas... Nada orienta a decir si es mexicano o no (más allá del acento de la camarera, claro).

La carta, también de diseño 'poco tópico mexicano' y con una tipografía mal elegida, que la hace difícil de leer (además en blanco sobre azul, mal de contraste), tiene básicos de la comida mexicana: guacamole, nachos, enchiladas, tacos... Y entre sus especialidades varios ceviches.

Al ser verano y temprano por la noche la terraza estaba llena de gente tomando refrescos, pero dentro no había nadie, así que estuvimos tranquilos. Una amable camarera nos explicó toda la carta, resolvió dudas de nombres extraños tipo 'Niños envueltos' y tras pedir, nos sirvió las bebidas, unas imprescindibles Negra Modelo (también tenían Modelo Especial o Coronita, y barril de Heineken, pero habiendo Negra...)

Como habíamos cenado peruano, pasamos de los ceviches de recomendación y pedimos guacamole (con totopos), tacos al pastor de pollo (los tienen también de cerdo) y enchiladas de rabo de toro con mole.

Y aquí nos llegó la sorpresa al encontrarnos una comida realmente buena, muy por encima de la media de los mexicanos en Madrid.

El guacamole suave, con mucho sabor y textura de aguacate y poca cebolla, servido con dados de piña, y totopos hechos por ellos (o al menos lo parecían, nada que ver con los Doritos de bolsa que ponen en todas partes).

Lo mismo con los tacos al pastor, ración de 4 tacos llenos hasta el tope, con unas tortillas de maíz gruesas con sabor y textura, y un adobo del pollo con gracia (pero sin picante).

Las enchiladas de rabo de toro con mole de nuez para terminar también muy bien. El mole suave, con sólo un ligero picante y sin demasiado sabor a cacao, y el rabo de toro (ejem...) No demasiado seco.

No les quedaban postres así que no pudo rematarse la faena, aunque estuvimos tentados de probar alguno de los cocktails mexicanos, algunos raros como la margarita de chocolate.

Total de la cuenta 40€ dos personas. Los tacos al pastor por ejemplo a 13€, es decir a 3.25 euros el taco, que no es excesivo para la calidad y cantidad, y las cervezas también a 3.20€ cada una.

En definitiva un local pequeño, sin los tópicos de restaurante mexicano y que esconde una cocina muy buena y casera, suave de picante, y nada mal de precio.

No sé si el mejor mexicano de Madrid (igual no) pero yo me lo guardo para volver más veces.

Taberna Puertalsol

+34 914 87 36 85

Plaza de la Puerta del Sol, 10 <m> Sol 1 2 3 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 19 personas

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Subirás por las vistas. Por la comida, en cambio, no.

está OK

un check-in aquí

5 estrellas por las incomparables vistas.
3 estrellas (como mucho) por la comida.

Es una idea ganadora abrir una taberna madrileña con unas vistas de postal porque es un imán para turistas, que vendrán sí o sí. Es una pena que no tenga una cocina de calidad para que también vengamos y repitamos los que vivimos aquí.

Han abierto esta taberna en la última planta del edificio que El Corte Inglés tiene más cerca de Sol, el que está dedicado por completo a deportes.
Por ahora se sube por el interior, por las escaleras mecánicas o el ascensor, como a cualquier otra planta, aunque están haciendo unas obras en el exterior que no sé si serán para añadir un ascensor independiente con acceso desde la calle (tendría sentido).

Una vez arriba te encuentras recreada una taberna madrileña clásica, con distintas zonas: interior de mesas bajas de comedor, una larga barra clásica, con algunas mesas altas y la joya (por la que merece subir): una gran terraza en ele, con vistas de frente a la Puerta Del Sol y de lado a la azotea contigua, donde está colocado el mítico cartel de Tío Pepe. Por la parte de atrás se pueden ver también todos los tejados de algunos edificios típicos de Gran Vía (Telefónica, edificio de la Prensa...)

Básicamente esta terraza se va a convertir en parada turística obligatoria en cualquier visita a Madrid para LA FOTO, igual que hasta ahora lo era el gourmet del Corte Inglés de Callao para la foto del edificio Schweppes y Gran Vía.

Después de hacer la foto podríamos habernos ido, pero viendo que estaba vacío por ser el primer día que estaba abierto nos pareció buen momento para probarlo, ya que va a ser difícil que nos lo encontremos así sin gente en algún momento desde hoy.

Al ir a buscar sitio tuvimos una escena bastante absurda. Preguntamos a una camarera dónde nos sentábamos y nos dijo que las mesas vacías de la terraza (casi todas) estaban reservadas, y que si queríamos tomar algo tenía que ser en la barra de dentro. Nosotros entramos, muy obedientes, y nos encontramos allí a otro amable camarero que nos ofreció que si queríamos tomar algo podríamos hacerlo en la terraza, y nos acompañó por otra de las puertas que da desde la barra a la terraza a una de las mesas altas "reservadas". Pude saludar con la mirada a la camarera que nos dijo que entráramos, que luego tuvo que atendernos, obviamente. Tienen un poco de lío aún por lo visto.

Al lado de las mesas altas, en el suelo, tienen cajones con tapa. Por lo que nos explicaron es para que dejemos dentro nuestras pertenencias (bolsos, etc...) y no las tengamos sobre el regazo o dejadas a la vista. Se agradece el intento de buscar soluciones a posibles robos por descuido pero también auguro bastantes olvidos de bolsos dentro.

Mientras ojeábamos la carta nos pedimos una caña (que ellos llaman zurito, algo que por lo visto deben de considerar muy madrileño) y una doble, de Mahou, que nos acompañaron con un aperitivo de chips con mejillones.

Ya que estábamos de pruebas, qué mejor para testar la calidad de una taberna que pedir los básicos de todo bar de cañas: pincho de tortilla, bravas, croquetas y calamares a la romana.

No me voy a poner muy descriptivo con cada plato, pero las raciones que nos trajeron en general, podrían servirse en cualquier bar de barrio. Es decir, ni malísimas ni buenas.

Las croquetas y la tortilla eran recetas clásicas ejecutadas regular, sin convertirlas en referencia.

Las patatas bravas, con una salsa con base de tomate y un picadillo por encima, estaban aceitosas y lo que es peor, no son lo que esperas en sabor cuando pides unas bravas.

Los calamares no tenían sabor, tenían un tamaño como de chipirones, en anillas, sin limón, sin sal...

Todo un ni fu ni fa que se podría esperar de un sitio que va a tener clientela aunque sirviera congelados, pero da pena, cuando uno de los consultores gastronómicos y cara visible del proyecto es Alberto Chicote.

Los camareros, como podréis suponer por la anécdota de antes, estaban un poco perdidos, corrigiéndose unos a otros, aún sin control de la tablet con la que cogen pedidos. Algunos un poco más educados, otros despistados. Todos trabajando rápido.

En la media hora en que estuvimos cenando la terraza se llenó. Sin tiempo para el boca a boca tengo dudas de si hubo alguna acción en la calle para animar a la gente a subir. El interior en cambio estaba vacío, con zonas acotadas al paso.

En resumen, volveré cuando tenga que traer amigos de visita a Madrid para que tomen la foto de Sol desde arriba, pero para tomarme una caña y unas raciones me vale cualquier otro sitio de Madrid antes que este.

listas: tapas y pintxos, tortilla, tradicional

EandradA

Ración de calamares escasita, ¿no?

13 de julio de 2016

Rosavera

"ole por Chicote,me ha encantado los camareros vestidos d chulapos".Esta taberna madrileña es lo q necesitaba Madrid,con muy buen gusto ,la terraza es una gozada tiene unas vistas preciosas.La comida está muy buena,sobretodo la ensaladilla q es la mejor del mundo.Ya tengo mi taberna madrileña favorita d Madrid.Gracias Chicote or hacerme tan feliz con tu taberna.Ademas tengo q decir q los camareros son muy amables ,lo recomendaré.ver comentario completo

hace 12 meses

El Flaco

+34 911 99 65 02

Calle Javier Ferrero, 8 <m> Alfonso XIII 4 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 92 personas

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Fan de Andy Boman!

me encanta, uno de mis favoritos

Comida rica, currada, con buena presentación y, al menos mientras dure el descuento del 30% al reservar por determinada web, muy bien de precio (sin descuento no es tampoco tan caro). Andy Boman ha vuelto con su cocina thai versionada y love is in the air.

El local es para ir a él expresamente, no te lo encuentras de paseo, ya que está por una zona medio industrial de Prosperidad, con naves de concesionarios y almacenes, pero un domingo a la hora de comer estaba lleno, lo que me alegra y dice mucho sobre que si la oferta es buena, hay público.

Servicio rápido, atento, educado (para este ambiente informal) y que sabe lo que vende, conociendo ingredientes y elaboraciones.

La carta no es muy larga. Un grupo de 5 como nosotros nos pedimos para compartir casi media carta, y podríamos haber pedido más de no haber alergia al marisco entre los comensales y porque hay también unos fuera de carta muy atractivos. Además, habiendo menú del día a diario con platos distintos a la carta, hay suficiente variedad para no aburrirse rápido.

Para beber, unas cervezas suecas Brewski que con la tontería de llevar sabor a frutas tropicales parece que van a ser suaves, pero luego tienen 8°.

La comida buenísima. En Gingerboy la cocina de Boman estaba limitada porque los platos tenían que funcionar para llevar, pero aquí no tiene esa limitación así que los platos se notan trabajados y bien finalizados al momento.

Lo que comimos fue de la carta, y está en las fotos de abajo. A destacar los baos y lo peor igual el yukke, con una carne cruda de ternera a la que se perdía el sabor con tantos añadidos. Lo único fuera de carta fue un jarrete de ternera (o de brontosaurio) con salsa, acompañado de ensalada de sandía y un puré de boniato. Potente, jugoso y buena cantidad (nos costó entre todos).

Probamos todos los postres, incluyendo una sandía con sorbete de lima fuera de carta. Los postres son lo más flojo, hay posibilidad de mejorar aquí.

Al final, 28€/persona por comer como desesperados.

Bravo, Flaco, bravo.

Jimbo Smokehouse

+34 910 00 55 40

Plaza Descubridor Diego de Ordás, 4 <m> Rios Rosas 1 Madrid, Madrid provincia, España

guardado por 52 personas

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Bien las cervezas, decepcionante comida

está OK

un check-in aquí

Como cervecería: 4*
Como Smokehouse: 2*
(la media es 3*, aunque en general no lo recomendaría)

Me da cierta pena tener que escribir esto porque no me gusta hablar 'mal' de un sitio que acaba de abrir. Sobre todo porque pertenece al mismo grupo de restaurantes que Mad Cafe y Mad Grill, dos sitios donde se come muy bien y que me encantan. Pero es que quizás por eso la decepción por la comida de este Jimbo ha sido mayor, porque esperaba algo más (la imagen, el nombre y el concepto me generaban expectativas).

Y además es que la primera impresión es buena. Local amplio, con mesas largas corridas pensadas para compartir o para grupos. Las mesas, eso sí, tienen como un borde de metal por debajo tan bajo, que apenas hay sitio para meter las piernas entre el banco y la mesa (difícil sentarse y levantarse). También hay un par de mesas en el exterior en plan merendero pero ahora no apetece mucho porque los jardines de la plaza están secos y abandonados por un conflicto con la empresa de jardinería que los mantenía.

La barra está al fondo según entras con grifos de cerveza y hay una ventana desde la que se ve la cocina. Decoración industrial con banquetas de metal en la barra.

La oferta de cervezas es interesante. 10 grifos de cerveza artesana, con opciones de todo el mundo y de distintas variedades, entre ellas algunas curiosidades, como una lambic geuze (belga, obviamente). Tienen información del nombre de la cerveza, la marca, el IBU (índice de amargor), el ABV (porcentaje de alcohol) y los precios, 3,30-4,20 la media pinta y 5,50-7,00 la pinta entera. También tienen una nevera con más cervezas, desde madrileñas (la omnipresente la Virgen), pasando por americanas, hasta varias cervezas rusas. Camareros que saben y aconsejan. Por aquí todo muy bien.

Y la oferta como smokehouse también suena bien sobre el papel. Distintos tipos de carne cocinadas con humo a baja temperatura (brisket de ternera, pulled pork y costilla de cerdo, pollo, secreto ibérico), alguna cosa más tipo bocata de sardinas o patata con mejillones, y acompañamientos (encurtidos, mazorca, patata frita, puré de patata, ensalada de col, mac'n'cheese...) Lo normal y esperable en un establecimiento así.

Pero ay! cuando pides, pagas (porque hay que pedir, pagar en el momento por adelantado y recoger en barra el pedido, no sea que te vayas a escapar) y de cocina te entregan la bandeja, llega la decepción. Presentación muy pobre (ver fotos), cantidad rácana (tanto de carne como de pickles) y sobre todo, carne seca y con poco sabor.

Nosotros pedimos pulled pork, supuestamente 150g de corte Boston butt (?) adobado con azúcar moreno y especias por 7,90, y que era un puñado de carne amarilla y seca, con olor ahumado eso sí (los dedos se impregnan) pero sin gota de jugosidad y aburrido.

También un costillar de cerdo, en realidad 1/3 (5 costillas pequeñas) por 10€, supuestamente sazonado con chili en polvo y especias y cocinado con frutas y untado con salsa bbq casera, pero que en la realidad eran costillas con un sabor como a chuleta de sajonia, con muy poca salsa ni pringosidad.

Acompañamos con una mazorca, y con pickles, que por 1€ te dan 2 trocitos de pepinillo y unas rodajas de rábano. Ambas bandejas vienen con una rebanada de pan tostado con mantequilla.

Nos lo comimos, sí (soy esclavo de mi educación y me suelo comer lo que tengo en el plato), pero terminamos tan decepcionados, aburridos y con hambre que (true story) nos fuimos caminando al Smoking Room (que está en la cercana calle Ponzano) sólo para comer allí un par de cosas y comparar, por si era cosa nuestra. Y no es cosa nuestra), definitivamente el pulled pork puede estar más jugoso de lo que lo sirven en Jimbo.

Igual volvería a beber cervezas si estoy por la zona, pero mucho tendrían que mejorar (y que yo me entere) en presentación, jugosidad, sabor y gracia para que volviera.

Resumiendo: tú traes aquí a un amigo texano y pierdes un amigo.

listas: burger

ver comentarios anteriores (2)

EandradA

Mala suerte. Seguro que mejoran, en los "Mads" se esfuerzan por hacerlo bien y suelen hacer caso a las críticas. Que racaneen con los pepinillos dulces es una cutrada como una catedral.

12 de julio de 2016

CubaLibre

A este le tenía echado el ojo para ir el finde, pero visto lo visto habrá que dejarlo en la nevera un tiempo. Gracias por esa exploración y el sacrificio realizado.

12 de julio de 2016

volga

Si te interesa la cerveza dale una oportunidad, y espero que después de un tiempo le den un poco más de cariño a la presentación. Sobre que la carne estuviera seca igual es por tema de rotación de producto, que al haber poca clientela la carne se les queda seca, pero no deberían servirlo así.

12 de julio de 2016

julialopez

Vaya chasco viendo tus fotos, espero que mejoren y que el pan de sandwich con tostado desigual lo quiten, porque pintaba bien el sitio

14 de julio de 2016

Borja Gonzálvez

lo peor sin duda me parece lo del pan de molde tostao de acompañamiento. Lo tenía apuntado pero viendo las fotos me ha dado un bajón tremendo, desde luego que me lo desapunto. Lo tendré en el radar por si mejoran estrepitosamente

26 de julio de 2016

Jimbo Smokehouse (es el propietario)

Hola a todos/as! Lo primero decir que apreciamos y tenemos muy en cuenta las críticas que cada uno de vosotros nos dais. Nos ayudan a mejorar. LLevamos poco tiempo abiertos al público y nos ha costado un poco encajarnos pero ya estamos en el camino. Hemos llevado a cabo cambios y ajustes en la carta y así nos sentimos más a gusto nosotros y también los clientes que han estado viniendo últimamente.
Esperamos que nos deis una oportunidad y volváis a Jimbo.
Muchas gracias a todos y todas!
ver comentario completo

28 de julio de 2016

EandradA

(:-D

29 de julio de 2016